thumb|right|200px|Las lenguas de señas o lenguas de signos son lenguas naturales de producción gestual y percepción visual que tienen estructuras gramaticales perfectamente definidas y distintas de las lenguas orales con las que cohabitan.
thumb|Video para promover acceso a los museos con lengua de señas mexicana
thumb|Personas comunicándose en la lengua de señas estadounidense (2008)
Una lengua de señas o lengua de signos es una lengua natural de expresión y configuración gesto-espacial y percepción visual (o incluso táctil por ciertas personas con sordoceguera), gracias a la cual, las personas sordas pueden establecer un canal de comunicación con su entorno social, sea este conformado por otras personas sordas o por cualquier persona que conozca la lengua de señas empleada. Mientras que la lengua oral se basa en la comunicación a través de un canal vocal-auditivo, la lengua de señas lo hace por un canal gesto-viso-espacial.
El 23 de septiembre es Día Internacional de las Lenguas de Señas a nivel mundial. Algunos países reconocen en su legislación la lengua de señas como lengua nacional y oficial de las personas sordas, como México, Colombia, Uruguay y Chile. (México. Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad. Art. 14, Colombia Ley 324 del 11 de octubre de 1996. Uruguay. Ley N.º 17.378 , 2001. Chile. Ley 20.422 Sobre Discapacidad )
Las lenguas de señas no son simple mímica, ni tampoco una reproducción visual de alguna versión simplificada de ninguna lengua oral. Tienen gramática compleja, creativa y productiva como la de cualquier otra lengua natural.
Muchos estudios de neuroimagen, así como un metaanálisis reciente, indican que los lenguajes de señas se procesan en las mismas áreas del cerebro que se usan para el lenguaje hablado en las personas oyentes.
Origen de las lenguas de señas
thumb|270px|Reducción de las letras y arte para enseñar a hablar a los mudos (1620), de Juan Pablo Bonet.
Aun cuando hoy en día las lenguas de señas se utilizan casi exclusivamente entre personas sordas, el uso de las señas en la comunicación es tan antiguo como el de las lenguas orales, o incluso tan antiguo como la historia de la Humanidad. Las lenguas de señas han sido y siguen siendo empleadas por comunidades de oyentes. De hecho, los amerindios de la región de las Grandes Llanuras de América del Norte usaban una lengua de señas para hacerse entender entre etnias que hablaban lenguas muy diferentes con fonologías extremadamente diversas. El sistema estuvo en uso hasta mucho después de la invasión europea.
En otra ocasión, una tribu única en la que gran parte de sus integrantes eran sordos debido a la herencia y desarrollo de un gen dominante, y se comunicaban con una lengua gestual. Un caso similar, se desarrolló en la isla de Martha's Vineyard, al sur del estado de Massachusetts, donde, debido al gran número de sordos, se empleó una lengua de señas que llegó a ser de uso general, también entre oyentes hasta principios del . Pese a esto, no existen referencias documentales sobre estas lenguas antes del . Los datos que se poseen tratan, sobre todo, de sistemas y métodos educativos para personas sordas. thumb|thumbtime=5|Preservation of the Sign Language (1913) En el Jerónimo Cardano, médico de Padua, en la Italia norteña, proclamó que las personas sordas podrían hacerse entender por combinaciones escritas de símbolos asociándolos con las cosas a que ellos se referían. En 1620 Juan de Pablo Bonet publicó su Reducción de las letras y Arte para enseñar á hablar los Mudos, considerado como el primer tratado moderno de Fonética y Logopedia. En dicha publicación se proponía un método de enseñanza oral para los sordos mediante el uso de señas alfabéticas configuradas unimanualmente, consiguiendo así divulgar, en toda Europa, y después, en todo el mundo, el alfabeto manual (útil para mejorar la comunicación de los sordos y mudos). En 1817, Gallaudet fundó la primera escuela norteamericana para personas sordas, en Hartford, Connecticut, y Clerc se convirtió en el primer maestro sordo de lengua de señas de los Estados Unidos. En poco tiempo, las escuelas para personas sordas empezaron a aparecer en varios estados. Entre ellos, la Escuela de Nueva York, que abrió sus puertas en 1818. En 1820, otra escuela se abrió en Pensilvania, y un total de veintidós escuelas se habían establecido a lo largo de los Estados Unidos por el año 1865. En esta obra aparece un abecedario ilustrado mediante grabados calcográficos de los signos de las manos que representan las letras del alfabeto latino.Reducción de las letras y arte para enseñar a hablar a los mudos páginas 130-131 Del tratado sobre Reducción de las letras y Arte para enseñar á hablar los Mudos se hicieron traducciones a las principales lenguas. Sobre la base del alfabeto divulgado por Bonet, Charles-Michel de l'Épée publicó en el su alfabeto, que básicamente es el que ha llegado hasta la actualidad, siendo conocido internacionalmente como alfabeto manual español. Láminas del Abecedario demostrativo Ocho grabados calcográficos insertos entre las páginas 130 y 131 de la obra de Juan de Pablo Bonet, Reducción de las letras y arte para enseñar a hablar a los mudos, publicado en Madrid en 1620:
Clasificación de las lenguas de señas
500px|thumb|Principales familias de lenguas de señas en el mundo: Las lenguas de señas modernas, al igual que las lenguas orales, están sujetas al proceso universal de cambio lingüístico, que hace que evolucionen con el tiempo y al final una misma lengua puede evolucionar en lugares diferentes hacia variedades diferentes. De hecho, muchas de las lenguas modernas de señas pueden ser clasificadas en familias: Lenguas originadas en la antigua lengua de señas de Kent, usada durante el , que dio lugar a la lengua de señas usada en Martha's Vineyard (Massachusetts), que influyó de manera importante en la lengua de señas americana (ASL). Lenguas originadas en la antigua lengua de señas francesa. Estas lenguas se remontan a las formas estandarizadas de las lenguas de señas usadas en España, Italia y Francia desde el en la educación de los sordos. En concreto, la antigua lengua de señas francesa se desarrolló en el área de París, gracias a los esfuerzos del abad Charles Michel de l'Épée en su escuela de sordos. En tiempos modernos esta lengua ha dado lugar a otras varias, como la lengua de señas americana (ASL), la lengua de señas mexicana (LSM), la moderna lengua de señas francesa (LSF), la lengua de señas italiana (LIS), la lengua de señas de Irlanda (IRSL) y las lenguas de señas ibéricas (que muestran similitudes con la antigua lengua de señas francesa, pues no en vano los educadores españoles de sordos del se formaron en el Instituto Nacional de Sordomudos de París), derivándose, esta, a dos lenguas diferentes con cierta inteligibilidad mutua: La lengua de señas española (LSE), la lengua de señas catalana (LSC). Lenguas originadas en la lengua de señas británica (BSL), que se diversificó durante el dando lugar a la lengua de señas australiana (Auslan), la lengua de señas de Nueva Zelanda (NZSL) y la lengua de señas de Irlanda del Norte (NIRSL). Lenguas originadas en la lengua de señas alemana (DGS), se considera que está relacionada con la lengua de señas de la Suiza alemana (DSGS), la lengua de señas austríaca (ÖGS) y probablemente la lengua de señas israelí (ISL).
Análisis lingüístico El estudio científico de las lenguas de señas ha revelado que poseen todas las propiedades y complejidades propias de cualquier lengua natural oral, a pesar de la generalizada y errónea concepción de que son "lenguas artificiales". En concreto, se han encontrado los siguientes hechos relativos a las lenguas de señas que permiten clasificarlas como lenguas naturales: Poseen una fonología abstracta, llamada en este caso querología, analizable en términos formales en rasgos de posición, orientación y configuración, en un modo análogo a como son analizados los fonemas de las lenguas orales. Además la realización de cada signo está sujeto al mismo tipo de variedad que los sonidos de las lenguas orales (variación dialectal, asimilación, cambio lingüístico). Poseen una sintaxis que obedece los mismos principios generales que las otras lenguas naturales, y tienen algunos mecanismos de formación de palabra productivos que permiten afirmar la existencia de procesos morfológicos. La adquisición de una lengua de señas por parte de bebés (sordos u oyentes) sigue un proceso paralelo a la adquisición de una lengua oral por parte de un niño oyente. Existen comunidades estables de hablantes, cuya lengua presenta tanto variaciones dialectales, como modismos propios de cada comunidad. Estos están sujeto al mismo tipo de cambio lingüístico universalmente detectado en todas las lenguas naturales (las lenguas artificiales carecen de estas características). Las lenguas de señas, al igual que las orales, se organizan por unidades elementales sin significado propio (lexemas).
Históricamente, el primero en analizar las lenguas de señas en términos lingüísticos fue el jesuita español, padre de la Lingüística Comparada, Abate Lorenzo Hervás y Panduro (1735-1809). En su obra, editada en Madrid en 1795, Escuela Española de Sordomudos o Arte para enseñarles a escribir y hablar el idioma español, es decir, dos siglos antes de que William C. Stokoe hiciera lo propio con la Lengua de Señas Americana (ASL).
Particularidades Una diferencia importante entre las lenguas orales y las lenguas de señas es el hecho de que estas últimas explotan únicamente el medio visual. La lengua oral es auditiva y, consecuentemente, lineal; solo se puede emitir o recibir un sonido a la vez, mientras que la lengua de señas es visual y, en consecuencia, la información puede fluir mediante varios "canales" y expresarse simultáneamente.
Otra característica que ha significado una diferenciación entre la lengua de señas y las lenguas orales es la dificultad de ser escrita; pues se trata de una lengua tradicionalmente ágrafa, ya que, normalmente, las lenguas de señas no se han escrito. Entre otros motivos ha contribuido, a que la mayoría de las personas sordas lean y escriban en la lengua oral de su país. Pese a esto, ha habido propuestas para desarrollar sistemas de transcripción de las lenguas de señas, provenientes sobre todo del mundo académico, pero la mayoría de ellas tiene deficiencias para captar todas las características comunicativas que se utilizan en las lenguas de señas (especialmente los elementos no-manuales y posicionales). Sin embargo, existen varios sistemas de representación de las señas mediante signos textuales (glosas, signo-escritura alfabética), o bien icónicos (HamNoSys, Sign Writing). Este último sistema, creado por Valerie Sutton alrededor de 1974, permite la escritura de todas las lenguas de señas del mundo de una forma bastante sencilla de aprender, además de ser, quizás, el más completo y flexible, pues ya se utiliza en varios países e idiomas con buenos resultados. Por tal motivo permite describir de forma bastante precisa, aunque no perfecta, los elementos no manuales y posicionales, dotando a las personas sordas de la posibilidad de acceder a diccionarios, libros, diarios o revistas con sus contenidos expresados en la correspondiente lengua de señas.
Variación dialectal De igual manera a como sucede con el lenguaje oral, no hay necesariamente una lengua de señas para cada país, y aún menos es una lengua universal, sino que hay variadas lenguas de señas diferentes en el mundo, ubicadas regionalmente. Existen al menos unas cincuenta lenguas, prácticamente ininteligibles entre sí, y numerosos dialectos, algunos de los cuales coexisten dentro de una misma ciudad.