El Reino de Italia (en latín, Regnum Italiae o Regnum Italicum) fue una entidad política y geográfica circunscrita al norte de la península itálica, que sucedió al reino de los lombardos tras la conquista de Carlomagno en 774.
El reino de Italia siguió las vicisitudes de descomposición del Imperio carolingio debido al desarrollo del feudalismo, a las incursiones de sarracenos y de magiares, y a los conflictos por la corona, dado que el control del reino posibilitaba a su titular ser coronado emperador por el papa. Desde 950 el monarca germano incorporó Italia a sus territorios, lo que supuso su vinculación al Sacro Imperio.
El reino de Italia en el Imperio carolingio
Carlomagno y sus sucesores En el año 756, Desiderio (756–774) fue elegido como nuevo rey de los lombardos tras el fallecimiento del rey Astolfo. El nuevo rey lombardo llevó a cabo el fortalecimiento de la posición regia al restablecer su control sobre los ducados de Espoleto y Benevento, y además, al apoderarse de territorios que estaban en manos del papado gracias a la Donación de Pipino.
Sin embargo, la posición del rey Desiderio tambaleó cuando en 771, Carlos —conocido posteriormente como Carlomagno— logró establecerse como único rey de los francos, y el papa Adriano I (772-795) se impuso entre las distintas facciones romanas. Los intentos de Desiderio de apoyar a los sobrinos de Carlomagno al trono junto con las demandas por parte del papa para la restitución de territorios apropiados por Desiderio, aceleraron un nuevo acuerdo entre el papa y el rey de los francos.
En una campaña de 773–774, Carlomagno conquistó el reino lombardo, lo que forzó la rendición de Desiderio, y asumió la corona del reino intitulándose rex Francorum et Langobardorum atque patricius Romanorum, con lo que de este modo incluyó el norte de Italia en su ámbito territorial. Este nuevo reino carolingio de Italia abarcó el norte y centro de la península itálica, pero quedaban fuera el ducado bizantino de Venecia —que comprendía la Laguna— y los territorios de la Donación de Pipino —que incluían Romaña, Pentápolis y el ducado de Roma. El ducado de Espoleto formaba parte del reino, con lo que tenía duques francos, mientras que el ducado de Benevento, aunque a veces reconocía la supremacía carolingia, mantuvo su independencia.
Dada la gran extensión del reino de los francos, en el año 781 Carlomagno nombró como reyes en las zonas periféricas de Aquitania e Italia a sus hijos Luis y Pipino, respectivamente. La finalidad era apoyar su política expansiva, en lo que su hijo Pipino fue un fiel cumplidor de la política paterna frente al Imperio bizantino. A la muerte de Pipino en 810, la identidad del reino italiano fue garantizada por Carlomagno en 813 al conferir la dignidad real a Bernardo, hijo de Pipino; pero al mismo tiempo, Carlomagno también preparó la sucesión al otorgar el título imperial a su hijo Luis —conocido posteriormente como Ludovico Pío—.
thumb|El Imperio carolingio al ascenso de Luis el Piadoso en 814. Cuando murió el emperador Carlomagno en 814, el poder imperial fue finalmente asumido por su hijo. Inicialmente, el emperador permitió a Bernardo mantener el título real, aunque Italia quedaba dependiente de la autoridad imperial. Pero en abril de 817 el emperador sufrió heridas por un derrumbe de una galería que conducía de la capilla al palacio, y en julio decidió regular su sucesión a través del decreto denominado Ordinatio Imperii, por el que su hijo Lotario fue designado como coemperador; establecía el reparto territorial entre sus hijos y se regulaba la relación política entre Lotario como sucesor imperial y sus hermanos, pero no había provisiones con Bernardo de Italia, por lo que este vio su posición en peligro y emprendió una sublevación contra el emperador. Bernardo fue derrotado, encarcelado y cegado, y murió en abril de 818; y el territorio italiano fue asignado al coemperador Lotario I, no como rey del territorio, sino de acuerdo a su dignidad imperial, aunque durante diez años residió esporádicamente en Italia. El día de Pascua de 823, Lotario fue vuelto a coronar emperador, esta vez en Roma; y en 824 impuso al papa Eugenio II (824-827) la Constitutio Romana, que supuso la reafirmación de la soberanía franca sobre Roma. No obstante, el emperador Ludovico Pío no se desligó del territorio italiano, y en 828 depuso al duque Balderico de Friuli, y su territorio, que entonces se expandía hacia Carniola y Carintia, fue dividido en cuatro condados: Friuli, Istria, Carniola y Carintia-Baja Panonia. El territorio de Friuli pasaría en 846 a Everardo, padre del emperador Berengario I, y el de Carintia y Carniola a Luis el Germánico, lo que suponía un punto de fricción con su hermano Lotario, puesto que hasta entonces ambos territorios habían caído dentro de ámbito territorial del coemperador.
En agosto de 829, Lotario fue enviado a Italia por su padre, y su hermanastro Carlos recibió un territorio para gobernar, lo que inició las querellas del emperador con sus hijos a propósito de su sucesión. Lotario intervino en estas guerras civiles en conflicto con su padre y en defensa de la unidad del imperio y dado que Lotario tuvo que residir en Italia más permanentemente desde el 829, esto supuso que su ámbito de acción se restringiera a Italia. De esta manera se contribuyó a fortalecer la existencia del reino, pero Lotario, más interesado en los asuntos al norte de Europa, se preocupó poco de expandir la influencia carolingia en el reino italiano.
Las guerras civiles terminaron en 843 con el tratado de Verdún, en el que los tres hermanos supervivientes decidieron repartirse el territorio: thumb|left|Divisiones del Imperio carolingio en el tratado de Verdún (843). Luis el Germánico, pasó a ser rey en Francia Oriental. Carlos el Calvo, pasó a ser rey en Francia Occidental, en lucha contra su sobrino Pipino II rey de Aquitania. Lotario I, emperador desde el año 817, le correspondió Francia Media con las capitales imperiales Aquisgrán y Roma. En 844 Lotario otorgó el Regnum Italiae a su hijo Luis II, que fue coronado emperador en 850. Poco antes de morir, en 855, el resto de territorios —Lotaringia y Borgoña— los repartió entre sus otros hijos en el tratado de Prüm.
Luis II (844-875) agrandó el reino durante su reinado, al añadir los obispados de Arlés, Aix y Embrun, tras fallecer en 863 su hermano Carlos, y trató de incorporar el antiguo exarcado de Rávena al reino de Italia. Pero el papel más destacado de Luis II fue el intervenir activamente en consolidar el poder carolingio. Trajo a muchos de los obispos bajo su control y publicó decretos para el desarrollo de su reino, combatiendo el bandolerismo, el deterioro de edificios, caminos y puentes, y reforzó la autoridad central frente a los abusos de los señores, lo que vino a mantener una estructura organizativa más centralizada que en Francia occidental.
Más trascendencia tuvo en el reinado de Luis II la asociación y vinculación del título imperial con el de rey de Italia. Con el reparto efectuado por Lotario I, el título imperial quedó confinado a Italia y a la defensa del papado, de lo que resultó, tras la muerte de Luis II, que el propio papado se arrogó la iniciativa de designar al emperador.
El régimen institucional Con la invasión lombarda de Italia en el siglo , los lombardos habían parcelado el gobierno del territorio del reino entre los generales con el título de duque, en total en torno a una treintena, a los que propietarios libres alodiales servían para la defensa pública. Junto a estas posesiones alodiales estaban las posesiones de la Corona administradas por los gastaldos. Tras la restauración de la monarquía en la persona de Autario (584-590), pasado el periodo de anarquía, la posición del rey lombardo era difícil de determinar, puesto que la política administrativa y judicial oscilaba entre el poder real centralizador y la resistencia del poder ducal.
La conquista de los francos no supuso una ruptura con respecto del anterior reino lombardo. El reino mantuvo su individualidad como Italia o Langobardia. Pavía continuó siendo la capital, aunque Milán fue favorecida como lugar de residencia y ceca principal. Asimismo se mantuvo durante más tiempo un poder real con carácter y autoridad públicas y una sistematización administrativa que enlazaba Pavía con las ciudades a través de funcionarios como los missi dominici y los scabini, y además se mantuvo un corpus legal formado por las leyes lombardas y las capitulares carolingias, donde la legislación de los reyes lombardos fue reafirmada por los carolingios.
Después del fracaso de la revuelta del duque de Friuli en 776, muchos de los duques lombardos fueron reemplazados por condes francos. El resto de duques lombardos leales a los carolingios se integraron en el sistema administrativo carolingio de condados, de modo que la aristocracia lombarda vio drásticamente reducido su poder político, aunque se mantuvieron presentes en los cargos eclesiásticos. No solamente fueron reemplazados los duques por condes, sino también fueron divididos los ducados en condados, como el ducado de Friuli, subdividido en condados en 828.