miniatura|derecha|250px|Territorios de lengua catalana. La historia de la lengua catalana es el recorrido que ha realizado la lengua catalana (denominada valenciano en el territorio de la actual Comunidad Valenciana), desde su nacimiento a partir del latín vulgar hasta la actualidad, pasando por periodos de gran creatividad literaria, como la Edad Media o la Renaixença, y por otros de decadencia de la lengua, como la llamada Decadència. Esta historia se puede dividir en los siguientes tres periodos: Catalán medieval, del nacimiento hasta la Edad Media. Estas pautas son aquellas graduales con las implantaciones de la escritura, con el destierro progresivo del latín, hasta el , que fue el momento de máximo esplendor de la lengua medieval. Catalán de la Edad Moderna, del hasta la Renaixença. Es el momento de máximo esplendor del catalán y el periodo llamado de la Decadència, que abarca los siglos , y el , y que se caracteriza por la regresión de la lengua en todos los ámbitos de uso. Catalán contemporáneo, de la Renaixença hasta la actualidad. En este periodo se sitúa la normalización gramatical y la recuperación de la oficialidad.
Del nacimiento a la Edad Media En la lingüística romance es frecuente hablar de la influencia de dos variedades lingüísticas en contacto, clasificando el tipo de influencia en tres categorías: Sustrato: influencias lingüísticas que se incorporan al latín vulgar de los romanos que se encuentran en este territorio y que provienen de las lenguas que ya había, anteriores a la romanización. Superestrato: influencias posteriores a la romanización que se incorporan a la lengua catalana a partir de las invasiones de los pueblos germánicos y árabe. Adstrato: aportaciones lingüísticas de las lenguas vecinas. Usualmente este tipo de influencias se debe a la existencia de cierto grado de bilingüismo o la adopción de palabras por prestigio lingüístico de lenguas alóctonas.
El origen del catalán.Els orígens de la llengua catalana La realidad lingüística prerromana de Cataluña, la Comunidad Valenciana y las Islas Baleares
Del 2000 al 218 a. C. se establecieron en el territorio que actualmente ocupan Cataluña, la Comunidad Valenciana y las Islas Baleares diversos pueblos, que hablaban lenguas diferentes entre ellos están los sorotaptos, los celtas, los fenicios, los griegos o los iberos. Las lenguas de estos pueblos conforman el sustrato catalán. En el año 218 a. C. los romanos desembarcaron en Ampurias. Su lengua, el latín, será de donde nacerá la lengua catalana.
izquierda|miniatura|Mapa del Imperio Romano en el año 116 d.C.
La romanización y la sustitución lingüística por el latín
A pesar de haber desembarcado en 218 a. C., la romanización del territorio no comenzó hasta el , y el principal centro romanizador fue Tarragona. Por "romanización" se entiende el proceso sociocultural de implantación en el territorio de la cultura, las leyes, las costumbres y la lengua dominante del Imperio Romano, que era el latín. No obstante, la romanización de Cataluña no fue uniforme y hubo zonas profundamente romanizadas, como el Ampurdán y la costa en general, junto a otras zonas de romanización menos intensa, como la zona de Olot y las zonas de la Cataluña interior, la zona pirenaica occidental no se romanizó hasta la Edad Media y se hablaba un idioma vascoide como indica la toponimia.
Gradualmente se dio una sustitución lingüística en estos territorios, y después de una etapa de bilingüismo entre el latín y las lenguas indígenas, el latín se acabó imponiendo. A pesar de eso, se observa que el latín hablado en cada territorio tenía particularidades fruto del sustrato de las lenguas indígenas que se hablaban. De esta forma, desde un primer momento hay diferencias entre el latín hablado en la península ibérica y el de Italia. Y aún, dentro del latín de la Península también había diferencias según zonas. Los hablantes, sin embargo, no tenían conciencia de estas diferencias.
El latín y la formación de la lengua catalana
El Imperio Romano, a lo largo del , comenzó a descomponerse, y también la unidad que representaba el latín, dando paso al nacimiento de las lenguas románicas que aparecen como variedades claramente diferenciadas del latín escrito hacia el . El conjunto de lenguas romances, o el lugar donde se hablan, es el que se conoce como Romania. La Romania se ha dividido tradicionalmente en dos grandes bloques el oriental y el occidental. El catalán es claramente una lengua del bloque occidental, que a su vez consta de diversos grupos. El catalán es claramente un miembro del grupo occitanorromance, del que forma parte además del catalán y el occitano.
El catalán presenta ciertas características similares a sus lenguas vecinas (el aragonés y el occitano). En esta sección se presentarán las características que hacen único al catalán en su evolución a partir del latín vulgar así como las características comunes con otras lenguas románicas. El catalán tiene una mayor relación con el occitano, junto con el que forma el grupo occitanorromance. Sin embargo, cuando las relaciones culturales se acabaron en el primer milenio, el catalán se fue ligando cada vez más a las lenguas iberorrománicas (las cuales son más conservadoras que el grupo galorromance al que pertenece el francés). Filogenéticamente existe una cierta base para considerar el occitanorromance como un grupo autónomo diferente del iberorromance propiamente dicho y el galorromance.
Características comunes con las lenguas romances occidentales, pero no con las italorrománicas Sonorización (y lenición) de -P-, -T-, -C- intervocálicas en -b-, -d-, -g- (CAPRA 'cabra' → cabra, CATĒNA 'cadena' → cadena, SECŪRVS 'seguro' → segur). La pérdida de la geminación en consonante oclusivas. Desarrollo de /ts/ (más tarde /s/) en vez de /tʃ/ de la /k/ palatalizada. Por ejemplo, CÆLVM ('cielo') → catalán antiguo cel → moderno (cf. italiano cielo ). Desarrollo de c en ct, cs en /j/ palatal (vs. /tt/, /ss,ʃʃ/ en italiano). Pronunciación apicoalveolar de /s/ y /z/. (Esta fue una vez común a todas las lenguas romances occidentales, pero ha desaparecido en francés, en algunos dialectos del occitano y en portugués).
Características comunes con las lenguas galorrománicas Caída de las vocales átonas finales excepto a (MŪRVM → *muro → mur, FLŌREM → flor); cf. el mantenimiento de todas las vocales finales (italiano muro, fiore). El resultado finas de las obstruyentes sonoras es el ensordecimiento: frigidvs ('frío') → fred o . Sin embargo, las fricativas sonoras finales se ensordecen ante vocales y ante consonantes sordas (asimilación regresiva de sonoridad): els homes 'los hombres' ; peix bo 'pez bueno' . (La misma obstrucción final ocurre en todas las lenguas romances occidentales mientras los obstruyentes sean finales, aunque esto es raro en las lenguas iberorrománicas). Cf. portugués luz "luz" vs. luzes "luces" , español antiguo relox "reloj" vs. relojes "relojes" .) (Mantenimiento aparente de -o en la primera persona del singular y de -os en los plurales son desarrollos secundarios: el catalán antiguo no posee primera persona del singular en -o, y el -os para los plurales ocurre sin justificación etimológica, e.g. peixos "fishes" < PISCĒS, cf. Portuguese peixes.) Diptongación de y ante consonantes palatales (con la consiguiente pérdida de la vocal media si se produce un triptongo). En español no hay diptongación. (Pero la diptongación entre palatales ocurre en aragonés). Latín coxa 'muslo' → → cuixa (cf. francés cuisse pero portugués coxa). Latín octō 'ocho' → → vuit (cf. francés huit pero portugués oito, español ocho; occitano antiguo ambos ueit y och). Latín lectum 'lecho' → → llit (cf. francés lit pero portugués leito, occitano antiguo ambos lieig y leit; lecho en español).' Preservación de pl-, cl-, fl- iniciales (plicāre 'fold' → aplegar 'llegar', clavis 'llave' → clau, flamma 'llama' → flama); cf. palatalización de estos grupos consonánticos en español llegar, llave, llama portugués chegar, chave, chama. En el grupo italorromance esto remplaza la segunda consonante con una -i- ; por lo tanto en italiano piegare, chiave, fiamma.
Características comunes con el francés, el portugués y el occitano pero no con el español inicial, , → → , en vez de la española /j/. El sonido se conserva en todos los casos, en vez de perderse en sílabas átonas: gelvm ('hielo') → gel (cf. español hielo ; pero en portugués gelo, occitano gel). iectāre ('echar') → *gieitar → gitar (cf. portugués jeitar, occitano gitar, francés jeter). Antigua permanece en la actualidad como actual o , en vez del español /x/. Sibilantes sonoras permaneces como tales, mientras que en español se convierten en sibilantes sordas. /f/ inicial permanece, mientras que en español se convierte en /h/ antes de vocal (i.e. a menos que preceda a una /r/, /l/, /w/, /j/). (En gascón de hecho se desarrolla la /f/ en /h/ en todas las circunstancias, incluso ante consonantes o semivocales). intervocálica (-li-, -le-), -cl- → ll en vez de j ( español antiguo, moderno): muliere 'mujer' → muller, oricla 'oreja' → orella, veclu 'viejo' → vell. Cf. portugués mulher, orelha, velho, occitano molher, francés oreille, vieil). Desarrollo de -ct- a en vez de un desarrollo mayor a . Tanto el español como el occitano meridional (los dialectos más cercanos al catalán) tienen , pero el occitano septentrional, el francés, y todas las lenguas iberorrománicas (portugués, leonés, aragonés) tienen . E.g. lactem → *lleit → llet (Cf. español leche, occitano meridional laich, occitano septentrional lait, francés lait, portuguésleite).
Características comunes con las lenguas occitanorrománicas Preservación de ŏ breve y tónica del latín vulgar da lugar a o "abierta" (=AFI ) (fŏcum 'fuego'→ foc , bŏvem 'buey'→ bou ); cf. mientras que en español diptonga fuego, buey. El francés diptonga las sílabas abiertas, así miel, francés antiguo buef (moderno boeuf ). Esta misma preservación también ocurre en portugués (fogo, boi). Nótese que el occitano, pero no el catalán, diptonga estas vocales ante consonantes velares, i.e. : pero fuec, bueu. La ĕ tiene un resultado mucho más accidentado, junto a las líquidas /r, l, ʎ/ da como en la mayoría e lenguas románicas e "abierta" (=AFI ) (o descendientes directos de ese sonido), ejemplos: tĕrra 'tierra' → terra, *mĕle 'miel' → mel, *pelle 'piel' → pell ); mientras que en español diptonga en tierra, miel, piel. El francés diptonga las sílabas abiertas, así miel, francés antiguo pero terre sin diptongo). Esta misma preservación también ocurre en portugués (terra, mel). sin embargo, en otros entornos fonéticos, el resultado de ĕ es una e "cerrada" (=AFI ) como en: mĕmbrum 'miembro' → membre , tenĕbra 'tiniebla' → tenebra o *petia 'pieza' → peça , esto es un desarrollo ideosincrático del catalán no encontrado en otras lenguas románicas. Desarrollo de final en : navem 'nave' → nau (cf. occitano nau, francés nef); brevem 'breve' → breu (cf. occitano breu, francés bref, español no final breve). Caída de -n en final de palabra (en un principio intervocálica): panis ('pan') → pa, vinum ('vino') → vi. (En algunos dialectos del occitano, e.g. provenzal, la consonante no se pierde.) No ocurre así en Languedoc y en catalán septentrional, donde los plurales conservan esta : pans, vins. Fusión del protoromance occidental (de la -d- intervocálica) y /dz/ (de -ty-, -c(e)-, -c(i)- intervocálicas). El resultado fue en un principio /z/ o /dz/, aún preservado en occitano y parcialmente en catalán antiguo, pero en catalán moderno pasó a /w/ o se perdió.
Características comunes con el español pero no con el occitano Preservación de /u/ y /o/ de romance occidental como y , en vez del galorrománico y , respectivamente (también en portugués). En latín (lūna 'luna' → lluna o , occitano luna , francés lune . Latín (duplum 'doble' → doble o , occitano doble , francés double .