300px|thumb|Miembros de la Liga Patriótica recorren las calles de Buenos Aires junto a la policía durante la Semana Trágica.

La Liga Patriótica Argentina fue una asociación civil argentina que operó activamente en la década de 1920 como grupo parapolicial de extrema derecha. Existe controversia entre distintos historiadores sobre su ideología, habiendo recibido a lo largo de la historia los motes de nacionalista, antiizquierdista, antisemita, racista, antisindical, y hasta fascista. Actuó como grupo de choque cometiendo asesinatos y otros actos de violencia criminales en la Semana Trágica de Buenos Aires en 1919 y en los hechos represivos de la Patagonia Rebelde en 1922, además de llevar adelante una labor de educación y adoctrinamiento de obreros para contrarrestar la influencia que le atribuían a la propaganda comunista y anarquista.

Durante el episodio llamado "Patagonia rebelde" (1920-1922), tuvo relaciones directas con organizaciones homónimas de Chile (véase Ligas patrióticas), a través de grupos chilenos de alcance nacional (Liga Patriótica Militar)González Miranda, S., Maldonado Prieto, C., & McGee Deutsch, S. (1993). Las ligas patrióticas Revista de Ciencias Sociales (Cl), núm. 2, 1993, pp. 54-72 Universidad Arturo Prat Tarapacá, Chile. Revista de Ciencias Sociales (Cl), (2), 54-72, p. 70. y local (Liga Patriótica de Magallanes, Punta Arenas).Harambour, A. (2021). La violencia que funda la nacionalidad. Argentina, Chile y la clase trabajadora de Patagonia en el ciclo represivo 1918-1922. En Esteban Bayer et al., Patagonia rebelde. 100 años. Vicente López: Red Editorial.López Rivera, Silvina Noemí. La región austral entre 1880 y 1922. En: Estudios del Extremo Austral, 237. En el marco de la actuación de la Liga en la represión a la huelga patagónica en la Argentina, también fueron ejecutados numerosos obreros provenientes de Chiloé (mestizos chilote-huilliches). Al momento de los fusilamientos, éstos eran dejados para el final, lo que el historiador anarquista Osvaldo Bayer atribuyó a ideas de pureza racial.Mancilla Pérez, Luis (2025). Chilotes fusilados en la Patagonia argentina: más de un siglo sin verdad ni justicia. CIPER Chile. Antes de los sucesos la "Patagonia rebelde", la Liga Patriótica de Magallanes había protagonizado asesinatos y quemas de locales sindicales en la Masacre de la Federación Obrera de Magallanes (1920) en Chile,Harambour Ross, A. (2000). La “guerra de don Ladislao”: una mirada desde el movimiento obrero en el territorio de Magallanes; Vega Delgado (1996). La masacre en la Federación Obrera de Magallanes: el movimiento obrero patagónico fueguino hasta 1920. mientras en 1910 se organizaron otras ligas patrióticas chilenas enfocadas en la realización de crímenes y acoso xenófobo en las provincias nortinas de dicho país.

Los antecedentes de Liga Patriótica Argentina, así como de otros movimientos protofascistas con nombres similares -las diversas ligas patrióticas de Chile y Liga Patriótica Española (1919, surgida contra el catalanismo)- se pueden encontrar en dos movimientos franceses nacionalistas, antisemitas, boulangistas y partidarios de un estado republicano pero autoritario (cercano a los ideales del cesarismo o el bonapartismo), que habían sido liderados por Maurice Barres y tuvieron su punto más importante como grupos de agitación en medio del Caso Dreyfus: la Liga de la Patria Francesa (1898-1904) y la Liga de los Patriotas (Ligue des Patriotes, 1882-1939)1922 – Antonio Alice en Santa Fe de la Vera Cruz, Sepa. creada por Paul Déroulède, así como la ideología del periódico italiano L'Idea Nazionale.

Ideología El grupo ha sido calificado como fascista por diversos historiadores y analistas. Waldo Ansaldi sostiene que la Liga Patriótica Argentina «se orientó, en la década de 1920, hacia posiciones antidemocráticas y decididamente fascistas», mientras que María Inés Barbero lo definió como una organización cercana al «tipo nacionalista-fascista». José Manuel Azcona Pastor dice que « El principal movimiento nacionalista surgió de la Liga Patriótica de 1919, que imbuía su visión nacionalista de clericalismo, antisemitismo, antianarquismo y sobre todo anticomunismo. A fines de los años veinte, esta tendencia del nacionalismo fue también AntiYrigoyenista y autoritaria, influida cada vez más por doctrinas corporativas y a veces fascistas».

Una opinión diferente fue expuesta por otro historiador de izquierda (no marxista sino la que se identifica con el pensamiento posmoderno), Lisandro Gallucci, quien afirmó "la Liga Patriótica jamás tuvo la vocación revolucionaria que por ejemplo el fascismo italiano mostró ya desde sus inicios, es decir, nunca aspiró a conquistar el gobierno para llevar adelante un proyecto de refundación integral de la sociedad. En consecuencia parece más apropiado definir a la Liga como un conservadurismo combativo, en tanto que su objetivo primordial no era reemplazar un orden por otro sino conservar el que veía consagrado en la Constitución, adoptando para ello actitudes beligerantes, y acciones violentas inclusive, contra aquellos sectores a los que juzgaba como amenazas al orden constitutivo de la Nación". El mismo autor rescata la "Definición de la Liga Patriótica", un manifiesto hecho público por la organización en 1920, en el que se consagra la idea de que "la nación argentina había mostrado desde siempre un carácter democrático, esto es, un estado social signado por la realidad y el hábito de la igualdad, y la Constitución no era sino la expresión jurídica de ese modo de ser de la sociedad argentina. Según ese retrato, en contraste con los tortuosos caminos de las naciones europeas hacia la igualdad, la República Argentina había nacido de la “igualdad social argentina”, dando forma a “la verdadera democracia que consiste en la igualdad ante la ley”, a su vez consagrada en la Constitución".

Una opinión similar es defendida por Matías Cepeda, quien sostiene que, si bien puede pensarse a la Liga como un antecedente de las organizaciones nacionalistas de los años '30 (las que estaban directamente inspiradas por el fascismo), guarda con ellas una "diferencia fundamental", la que "estriba en nunca haber buscado movilizar a las masas a partir de la explotación de su psicología y de los mitos nacionales, tal como lo hicieran los fascistas" . Para remarcar la diferencia, señala "la importancia del combate teórico que los nacionalistas libran contra la democracia, combate que a sus aliados circunstanciales, los conservadores, les es por demás ajeno, debido a los distintos proyectos políticos que cada grupo tiene que, si bien encuentran en Yrigoyen y el radicalismo su enemigo inmediato y más próximo, las diferencias y los distintos sucesos provocarán un distanciamiento futuro. Este punto es nodal para entender la diferencia con los liguistas ya que, como se ha dicho, Carlés y la LPA en general, defienden la democracia liberal como sistema político, buscando simplemente adoctrinar al inmigrante y a la clase obrera en general, dentro del proyecto conservador, cuyo fin último era el del retorno al poder."

De hecho, muchos de sus integrantes militaban, al mismo tiempo de su participación en la Liga, en partidos políticos que participaban de los procesos electorales democráticos, incluyendo al Partido Autonomista Nacional que había consagrado el sufragio universal y secreto en 1912 a través de la sanción de la Ley Sáenz Peña, como a los tres partidos que, sumados, habían obtenido el 90 % de los votos en las elecciones presidenciales de 1916, las primeras en las que se aplicó la Ley Sáenz Peña (Joaquín S. Anchorena, Estanislao Zeballos, Luis Agote, Federico Martínez de Hoz, y Julio A. Roca (hijo) en el Partido Autonomista Nacional; Manuel Carlés, Manuel María de Iriondo, Carlos M. Noel, Leopoldo Melo y Vicente Gallo en la Unión Cívica Radical; Lisandro De la Torre en el Partido Demócrata Progresista). Una interpretación posible de las motivaciones y formas de actuación de la Liga podrían vincularse con la nueva realidad política abierta en la Argentina a partir de la vigencia del sufragio universal y secreto, cuando de pronto se sumaron a la discusión política voces de actores e ideologías que hasta ese momento no habían tenido participación, como eran el anarquismo, socialismo, comunismo, etc. Esto habría producido preocupación en los máximos dirigentes de los mismos partidos mayoritarios que veían amenazada su situación. En su visión, los nuevos actores eran vistos como un peligro para la Nación que se aprovechaba de la falta de instrucción de los nuevos votantes, especialmente los de clase trabajadora. Esta visión, que puede haber sido real o impostada en cada caso particular, no sólo los llevaba a buscar prevenir la influencia de las nuevas ideologías de izquierda mediante la educación o, directamente, el adoctrinamiento de los obreros, sino que incluso justificaba el uso de la violencia hacia los considerados “elementos disolventes”. En definitiva, la finalidad consciente o inconsciente de estas acciones habría sido corregir eso que ellos consideraban “consecuencias negativas” del cambio de la ley electoral, y conservar, por ende, el orden político anterior.

Es por su actuación violenta en las calles, así como su antisemitismo, que la Liga puede ser considerada un antecedente para los movimientos nacionalistas de derecha de fines de la década siguiente. Pero había una diferencia fundamental: la Liga no tuvo nunca la intención de desplazar al gobierno en ejercicio, ni de modificar los presupuestos políticos de la democracia; no estaban en contra de la democracia, estaban en contra de que en las elecciones ganaran los otros. No se trató realmente de un movimiento nacionalista de derechas –no eran antiliberales, más bien todo lo contrario– y sólo confluían con los nacionalistas en su antiizquierdismo, en culpar a los judíos por el desarrollo de las izquierdas, y por considerar toda acción sindical casi como una traición a la Patria

Antecedentes El grupo tomó su nombre de una experiencia anterior, la Liga Patriótica Argentina formada en 1898, con motivo del diferendo limítrofe entre Argentina y Chile, y que se proponía exaltar el espíritu patriótico de la población, a la vez que movilizaba reclamos relacionados con el estado de las Fuerzas Armadas. No obstante, esta primera Liga Patriótica tuvo una existencia efímera y se disolvió poco después de firmados los acuerdos limítrofes entre ambos países. Algunos de sus dirigentes, como Estanislao Zeballos participaron de la fundación de la Liga Patriótica de 1919, pero salvo estas coincidencias personales, no hay continuidad institucional entre las dos ligas, como tampoco son equiparables sus formas de actuación.

Origen

thumb|300px|Hechos ocurridos durante la Semana Trágica.

El primer nombre tuvo la organización fue el de «Comisión Pro Defensores del Orden».La Nación, 16 de enero de 1920. «En el local de la Asociación del Trabajo se reunió ayer la Junta Directiva de la Comisión pro defensores del orden, que preside el contraalmirante Domecq García, adoptándose diversas resoluciones de importancia.» Las primeras reuniones de la asociación se llevaron a cabo en La Confitería Paris, y días más tarde se trasladaron al edificio del Centro Naval, en las calles Florida y Córdoba, en la ciudad de Buenos Aires.

En el Centro Naval, el 10 de enero, los por entonces contraalmirantes Manuel Domecq García y Eduardo O'Connor repartieron armas automáticas al grupo de jóvenes. Pero fue recién el 19 de enero, una vez concluida la huelga que dejó un saldo de 700 muertos y 4000 heridos, que la Liga Patriótica Argentina se constituyó oficialmente, bajo el lema «Patria y Orden». Domecq García ocupó la presidencia en forma provisional hasta el 18 de abril de 1919, cuando fue elegido Manuel Carlés como presidente y Pedro Cristophensen como vicepresidente.