thumb|300px|Una batería antiaérea de 4 cañones navales QF de 2 libras "pom-pom", a bordo del buque de guerra inglés HMAS Nizam. 1941. El cañón automático es un arma de proyectiles con un calibre superior a una ametralladora, y una cadencia de tiro mayor a la de un cañón utilizado por unidades de infantería. El término cañón fue utilizado durante la Segunda Guerra Mundial para la descripción de armas usadas en aeronaves, donde la distinción preponderante era que los proyectiles fueran explosivos. Después de la guerra, armas similares fueron usadas con cargas no explosivas en misiones contra tanques, y el término ‘cañón automático’ comenzó a generalizarse y hacerse popular. Al día de hoy, se distinguen típicamente por la incorporación de algunos métodos automáticos de alimentación y disparo. En general su calibre es mayor que una ametralladora —calibre 20 mm o más—. Sin embargo, es más pequeño que un cañón de campaña u otras piezas de artillería y sus características le otorgan una mayor cadencia de tiro. A pesar de ello, es bastante común encontrar cañones automáticos navales con un calibre de 5" (127mm) e incluso mayores.
El empleo original para los cañones automáticos era la artillería antiaérea, debido a que los aviones (blancos aéreos) volaban a velocidades cada vez más altas, lo cual significaba un problema para la artillería convencional, al no poder hacer fuego a una velocidad suficientemente elevada para tener una probabilidad significativa de impactar un avión en vuelo. El uso del cañón automático como arma aérea se ha estandarizado, sobre todo debido a que las ametralladoras más pequeñas se hicieran ineficaces contra unos objetivos cada vez más veloces. Las fuerzas terrestres fueron más lentas para adoptar el cañón automático. No obstante, existe una tendencia en aumento en esa dirección.
Definición
La definición precisa de cañón automático es frecuentemente confusa, ya que hay otras armas que cumplen varios criterios que lo definen. Sin embargo, una definición útil sería que un cañón automático es una gran ametralladora que dispara proyectiles explosivos, mientras que una ametralladora dispara balas macizas. Al igual que la ametralladora, el cañón automático solamente puede hacer fuego en ráfagas.
Las ametralladoras, también son armas que emplean un mecanismo automático para funcionar con una limitada intervención humana. Sin embargo, éstas son frecuentemente armas más pequeñas y pueden ser transportadas por sus operador, mientras que los cañones automáticos necesitan una cureña o afuste para absorber el retroceso. Los proyectiles del cañón automático generalmente son de calibre 20 mm o mayores, pudiendo ser explosivos. Además, el cañón automático generalmente tiene un mayor alcance y capacidad de penetración respecto a las ametralladoras.
Otra arma similar al cañón automático es el lanzagranadas automático. Este habitualmente va montado sobre un trípode o un vehículo blindado de combate, siendo capaz de disparar proyectiles explosivos con gran cadencia. Las principales diferencias serían su pequeño tamaño y el empleo de munición de menor velocidad.
thumb|Cañón naval Otobreda 76 mm.
Cañones de mayor calibre han sido equipados con mecanismos de recarga automáticos, por lo que técnicamente pueden ser considerados como cañones automáticos. Diversos tanques, como el T-80 ruso y el Leclerc francés, emplean cargadores automáticos para reducir la habitual tripulación de cuatro —comandante, conductor, artillero y cargador— a tres al eliminar al cargador. Estos cañones generalmente alcanzan una cadencia similar a la de un operador humano —lo cual los excluye de la categoría de cañones automáticos—, aunque futuros desarrollos como los tanques de la serie Future Combat Systems podrían tener mayores cadencias de disparo. La artillería autopropulsada también sigue la misma tendencia que los tanques: el obús autopropulsado alemán PzH 2000 es capaz de disparar 13 proyectiles por minuto, pero también puede disparar rápidamente 3 proyectiles en 9 segundos y 10 proyectiles en 56 segundos. Para lograr estas cadencias, emplea tanto un cargador automático como dos cargadores.
Los cañones navales modernos, como el Otobreda 76 mm italiano y el 5"/54 Mark 45 (127mm) estadounidense, son capaces de alcanzar altas cadencias de disparo. Estos emplean cargadores automáticos para recargar desde un depósito, permitiéndoles altas cadencias de disparo contra blancos en superficie o aéreos. Los cañones automáticos navales entraron en servicio tras el ocaso de los cañones navales de grueso calibre y el creciente empleo de misiles. Una notable excepción es el cañón naval gemelo ruso AK-130 de calibre 130mm/70 (5.1"), empleado en la mayoría de los grandes navíos rusos, que con su cadencia de 10-40 disparos por minuto para cada cañón es hoy en día el arma de grueso calibre más rápida conocida.
Características
Puede emplear una gran variedad de municiones: entre los proyectiles habituales figuran los de alto poder explosivo y doble propósito (HEDP), así como varios tipos de proyectiles antiblindaje (AP), tales como los compuestos rígidos (APCR) y los perforadores cinéticos (APDS).
Aunque tiene capacidad para una gran cadencia de tiro, el cañón automático se sobrecalienta si es empleado para abrir fuego continuo y está limitado a la cantidad de munición que puede transportar el vehículo o sistema de armas en donde está montado. Tanto el Bushmaster estadounidense de 25mm como el RARDEN británico de 30 mm tienen una cadencia de tiro relativamente lenta para no agotar demasiado rápido su munición. La cadencia de fuego de un cañón automático moderno varía entre 90 disparos/minuto en el RARDEN británico y los entre 1700 y 1800 disparos/minuto en el caso del Mauser BK-27. En la actualidad los cañones rotativos —múltiples cañones— tienen cadencias de miles de disparos por minuto.El Gryazev-Shipunov GSh-6-30, un cañón rotativo ruso de seis cañones, tiene una cadencia de 6000 disparos por minuto. Williams, p. 241. Estas cadencias de fuego extremadamente altas son empleadas especialmente en la defensa antiaérea y el combate aire-aire, donde el objetivo está expuesto por un corto periodo, por lo tanto el tiempo de reacción es mínimo y las armas son habitualmente disparadas en ráfagas cortas.
Historia
La primera arma de fuego que puede considerarse como un cañón automático fue inventada en el por Fathullah Shirazi, un polímata e ingeniero mecánico persa que trabajó para Akbar el Grande en el Imperio mogol. Al contrario del polybolos y las ballestas de repetición empleadas en la Antigua Grecia y China respectivamente, la máquina de disparo rápido de Shirazi era un cañón de mano con 17 cañones.Página 27; Alvi, M. A.; Rahman, Abdur
Otra arma que técnicamente puede ser considerada como un cañón automático es el Cañón Puckle, inventado por James Puckle a inicios del . Este era un pesado cañón montado sobre un trípode, con un tambor que tenía nueve recámaras. Empleaba una manivela montada en la parte posterior para girar el tambor y alinear sus recámaras con el cañón. A pesar de disparar y recargarse con más rapidez que el mosquete empleado por un soldado promedio, no logró captar el interés de potenciales financiadores o del Ejército Británico.
Pero ninguno de estos fueron verdaderos cañones automáticos, pudiendo considerarse como cañones múltiples o ametralladoras manuales. Los primeros modelos de armas automáticas no tuvieron un amplio empleo debido a la falta de interés y a las limitaciones técnicas, como su difícil mantenimiento y reparación. No fue sino hasta el cuando las armas automáticas pasaron a ser factibles gracias al desarrollo de fulminantes con cápsula metálica y la pólvora sin humo.
thumb|Un cañón QF de 1 libra Mk II "pom-pom" de 1903.
El primer cañón automático moderno que hizo uso de todos estos avances fue el Cañón QF de 1 libra británico, llamado también «cañón pom-pom». Era básicamente una versión de gran tamaño de la ametralladora Maxim, la primera ametralladora totalmente automática, que solamente precisaba apretar su gatillo para disparar. El «pom-pom» disparaba un proyectil explosivo de una libra, con una cadencia de más de doscientos disparos por minuto; era mucho más rápido que la artillería convencional y poseía un mayor alcance que el fusil de infantería.
Durante la Primera Guerra Mundial, el cañón automático fue principalmente empleado en las trincheras y como cañón antiaéreo. Los británicos emplearon cañones «pom-pom» como parte de su sistema de defensa aérea contra los zepelín alemanes que bombardeaban Londres, aunque fueron de escasa utilidad, ya que sus proyectiles no penetraban o detonaban al impactar contra la suave cubierta de estos. Se intentó su empleo a bordo de aviones, aunque con éxito limitado. El más efectivo Cañón naval QF de 2 libras sería desarrollado durante la guerra para ser empleado como cañón antiaéreo y arma defensiva a corta distancia en los buques de guerra.
El cañón automático fue empleado a mayor escala durante la Segunda Guerra Mundial. En el período de entreguerras, el diseño de los aviones de combate evolucionó del formato biplano al formato monoplano. Comenzaron a emplearse aleaciones ligeras para las superficies de los aviones en lugar de lona y la cabina fue cubierta con vidrio. El consecuente aumento de la velocidad y durabilidad de éstos redujo el margen de oportunidad para atacarlos. Los cañones antiaéreos pesados eran incapaces de seguir a los rápidos aviones que volaban a baja altura, mientras que las ametralladoras no tenían el suficiente alcance y poder de fuego para derribarlos. Esta necesidad de cañones de alta velocidad fue notable durante las primeras etapas de la Segunda Guerra Mundial, sobre todo contra aviones tácticos que volaban a baja altura y permitían poca o ninguna advertencia, o aquellos que atacaban en picada sobre una posición. La carencia de radares de dirección para las armas, y espoletas de proximidad para los proyectiles, hizo aún más esencial el disparar y proyectar grandes cantidades (números) de proyectiles para aumentar la probabilidad de un impacto.
thumb|Un Oerlikon 20 mm, uno de los primeros cañones automáticos.
En 1944 y 1945, el problema se hizo aún más agudo, con el advenimiento de los kamikaze japoneses. Anteriormente, si se derribaba un bombardero a una distancia lejana de un barco, este no significaba ninguna amenaza; su curso era regularmente hacia el agua, o, si resultaba ligeramente dañado, regresaba invariablemente a su base. Cuando un kamikaze era descubierto, este mantenía deliberadamente un curso que chocaría contra el bjetivo, entonces la energía del fuego antiaéreo tenía que destruirlo en el aire, o al menos desviar su curso de tal manera que cayera en el mar. Los anteriores cañones Oerlikon 20 mm no tenían la energía suficiente para cumplir dicho cometido (destrucción total del blanco o desviar su rumbo), y el más competente Bofors 40 mm fue rápidamente añadido en el arsenal aliado.
thumb|Batería de dos cañones automáticos Bofors 40 mm, a bordo del USS Rankin (AKA-103).
El tanque ligero alemán Panzer II, que era uno de los más numerosos tanques en servicio durante la Invasión de Polonia y la Batalla de Francia, tenía como armamento principal un cañón automático de 20mm. A pesar de ser ineficaz contra el blindaje de otros tanques incluso durante las primeras etapas de la guerra, era capaz de penetrar su blindaje posterior a corta distancia. Los cañones automáticos eran efectivos contra vehículos sin blindaje y tropas, siendo empleados a bordo de automóviles blindados contra estos blancos. Por ejemplo, el 575º Batallón de Artillería Antiaérea estadounidense dice haber disparado 2036 balas calibre 37mm contra blancos terrestres con los cañones automáticos montados en los semiorugas M15 durante seis meses de combate en el noroeste de Europa en 1944-45.