Robert Sterling Yard (1 de febrero de 1861 – 17 de mayo de 1945) fue un escritor, periodista y activista de la vida silvestre, nacido en Haverstraw, Nueva York, Estados Unidos. Se graduó en la Universidad de Princeton y pasó los primeros veinte años de su carrera en el negocio editorial. En 1915 fue reclutado por su amigo Stephen Mather para ayudarle a divulgar la necesidad de una agencia independiente de parques nacionales en Estados Unidos. Sus numerosas publicaciones fueron parte de un movimiento que consiguió apoyo legislativo para crear el Servicio de Parques Nacionales (NPS) en 1916. Encabezó el Comité Educativo de Parques nacionales durante un tiempo desde su concepción, pero la tensión dentro de la agencia lo condujo a concentrarse en iniciativas no gubernamentales. En 1919 ayudó a establecer la Asociación de Parques nacionales (NPA) en la que se desempeñó como secretario ejecutivo.
Trabajó para promover los parques nacionales en Estados Unidos y también para educar a los estadounidenses acerca de su aprovechamiento. Creó altos estándares para la selección de parques basados en ideales estéticos, se opuso al mercantilismo y a la industrialización de lo que llamaba «las obras maestras de Estados Unidos». Estas normas posteriormente causaron la discordia entre sus colegas. Después de ayudar a establecer una relación entre el NPA y el Servicio Forestal de los Estados Unidos se involucró en la protección de las áreas naturales. En 1935 fue uno de los ocho socios fundadores de la Wilderness Society y su primer presidente, cargo que ejerció desde 1937 hasta su muerte ocho años más tarde. Yard es considerado una figura importante en el moderno movimiento por la vida silvestre.
Primeros años y carrera
Robert Sterling Yard nació en 1861 en Haverstraw, Nueva York. Sus padres fueron Robert Boyd y Sarah (Purdue) Yard. Se graduó de la Universidad de Princeton en 1883. Fue un prominente miembro de la asociación de exalumnos de Princeton y también fundó la Asociación Montclair de exalumnos de Princeton. Se casó en 1895 con Mary Belle Moffat y tuvieron una hija llamada Margaret.
Durante las dos últimas décadas del sigloXIX trabajó como periodista para el New York Sun y New York Herald. De 1900 a 1915 se dedicó al negocio editorial trabajando como director de la revista The Century Magazine y como director de la edición dominical del New York Herald.Sutter, p. 101 Después de trabajar como editor del Book Buyer de Charles Scribner's Sons ayudó al lanzamiento de la firma editorial Moffat, Yard and Company, para la cual fungió como vicepresidente y editor en jefe.
Servicio de Parques Nacionales thumb|250px|En 1915 en el Parque nacional de las Montañas Rocosas; (de izquierda a derecha): Stephen Mather, Yard, el superintendente Trowbridge, el fotógrafo de la NPS Herford T. Cowling y Horace M. Albright. En 1915 se mudó a Washington D. C., a petición de su antiguo amigo, Stephen Mather. Yard y Mather se habían conocido cuando ambos trabajaban para el New York Sun y se hicieron amigos; incluso Yard había sido el padrino en la boda de Mather en 1893.Miles, p. 13 Mather, quien quería que alguien le ayudara a hacer pública la necesidad de crear una agencia independiente para supervisar el movimiento de parques nacionales, pagaba personalmente el sueldo de Yard.Fox, p. 203 Los Estados Unidos habían autorizado tres docenas de parques y monumentos durante los previos cuarenta años (1872-1915), pero no había ninguna agencia que proporcionara una dirección unificada. Juntos, Mather y Yard lanzaron una campaña publicitaria acerca de los parques nacionales para el Departamento del Interior, escribiendo numerosos artículos que elogiaban las cualidades escénicas de los parques y sus posibilidades para obtener beneficios tanto educativos como recreativos o de inspiración.Sutter, p. 102 La cobertura de prensa sin precedentes convenció a influyentes estadounidenses sobre la importancia de los parques nacionales y estos hicieron presión sobre el Congreso de los Estados Unidos para crear una agencia de parques independiente.
Aunque Yard no fuera un amante de la naturaleza, como la mayor parte de los que abogaban por el servicio de parques nacionales, sintió, sin embargo, una conexión con la causa y tarde o temprano se involucró personalmente en su éxito. En la Conferencia de Parques nacionales en marzo de 1915 declaró: «Yo, el caminante de las polvorientas calles de la ciudad, con audacia reclamo el parentesco común con ustedes los de los llanos, las montañas y los glaciares». Sus asignaturas implicaban el acopio de hechos y cifras relacionados con populares destinos turísticos estadounidenses como Suiza, Francia, Alemania Italia y Canadá; también recolectó fotografías y recopiló listas de aquellos que podrían unirse a la causa de la conservación. Uno de sus artículos más reconocidos y apasionados de ese tiempo, titulado «Making a Business of Scenery» («Fabricando un negocio del paisaje»), apareció en The Nation's Business en junio de 1916:
Su iniciativa publicitaria más acertada de esa época fue National Parks Portfolio (1916), en la cual —por medio de fotografías esparcidas por el texto, alabando el esplendor escénico de los parques nacionales más grandes— conectaba los parques con un sentido de identidad nacional para hacer que visitarlos fuera un imperativo de la ciudadanía estadounidense.Sutter, p. 103 Yard y Mather distribuyeron esta publicación a una lista cuidadosamente seleccionada de ciudadanos prominentes, incluyendo a cada miembro del Congreso.Sutter, p. 104
El ataque publicitario encabezado por Yard y Mather causó la creación del Servicio de Parques Nacionales. El 25 de agosto de 1916, el presidente Woodrow Wilson firmó un proyecto de ley que permitía a la agencia «conservar el paisaje y los objetos naturales e históricos, así como la vida salvaje de los parques, asegurar el disfrute de los mismos de tal manera que se conserven intactos para el placer de las futuras generaciones». Mather fungió como su primer director y designó a Horace Albright como subdirector, ubicó a Yard en el Comité Educativo de los Parques nacionales que conformaba solo él y un secretario.Miles, p. 16 Esta división del NPS estaba destinada a crear publicidad informativa con el fin de atraer visitantes a los parques y desarrollar programas para mejorar el valor educativo de la experiencia.Sutter, p. 105
Cuando Mather sufrió una crisis nerviosa en enero de 1917 y tuvo que tomar una prolongada licencia, creyó ser el siguiente en la línea para ocupar el cargo de director interino del NPS. Sin embargo, los desacuerdos dentro de la organización lo mantuvieron fuera de la posición. Yard, que fue descrito como «intenso, atento y obstinado»,Miles, p. 15 se decepcionó cuando le dieron la posición a Albright, que entonces solo tenía 27 años. Después de más de un año trabajando en la división educativa, comenzó a buscar apoyo fuera del NPS.
Asociación de Parques nacionales Yard creía que mientras que el Servicio de Parques Nacionales era eficaz como agencia de gobierno, no era capaz de promover los deseos del estadounidense común. En junio de 1918 escribió: «el movimiento de parques nacionales debe ser cultivado solo por una organización de personas fuera del gobierno, que no esté obstaculizada por la política y la rutina».Miles, p. 21 El 29 de mayo de 1919, la Asociación de Parques nacionales (NPA), fue creada oficialmente para desempeñar este papel. Yard se convirtió en una importante figura en esta nueva sociedad y fue elegido su secretario ejecutivo. Sus deberes como único empleado a jornada completa del NPA eran prácticamente los mismos que había tenido en el NPS, el de promover los parques nacionales y educar a los ciudadanos acerca de su aprovechamiento.Sutter, p.105–106 En sus primeros años el NPA fue el sustento y la pasión de Yard: reclutó a los socios fundadores claves, recolectó el dinero y escribió varios comunicados de prensa.Miles, p. 40 También desempeñó la función de redactor del National Parks Bulletin (Boletín de parques nacionales) del NPA de 1919 a 1936. En el primer número resumía los objetivos de la organización con el fin de elaborar un amplio programa educativo, no solo para atraer a estudiantes, artistas y escritores a los parques, si no para crear un sistema «completo y racional» aceptado por el Congreso y el Servicio de Parques.Sutter, p. 112
Otra de las convicciones de Yard era que los parques elegibles para ser parques nacionales debían ser escénicamente impactantes. En su obra de 1919 The Book of the National Parks, señaló que la característica principal de casi todos los parques nacionales era que su paisaje había sido forjado por procesos geológicos o biológicos. Escribió, «[nosotros] no disfrutaremos realmente de la posesión de los paisajes más grandiosos del mundo, hasta que nos demos cuenta que ese paisaje es la página escrita de la Historia de la Creación y hasta que aprendamos a leer esa página».Sutter, p. 113 Sus estándares también insistían en la «completa conservación», es decir, la anulación del mercantilismo y la industrialización. A menudo se refería a los parques como «las obras maestras de Estados Unidos», procuró protegerlos de actividades económicas como la tala de árboles y la extracción mineral. Frecuentemente abogó por la preservación de las condiciones «silvestres» en los parques nacionales estadounidenses.Sutter, p. 114
El Congreso aprobó en 1920 la Ley de Energía Hidráulica que concedió licencias para desarrollar proyectos hidroeléctricos sobre tierras federales, incluyendo los parques nacionales. Yard y el NPA se unieron otra vez con Mather y el Servicio de Parques Nacionales para oponerse a la intrusión en el control del Servicio de Parques. En 1921, el Congreso aprobó la Ley de Jones-Esch, una enmienda de la Ley de Energía Hidráulica, para excluir a los parques nacionales del desarrollo hidroeléctrico.Sutter, p. 115
El conflicto y el Servicio Forestal thumb|Horace Albright disfrutando una «cena de osos», Yard se oponía a este tipo de publicidad. A pesar de que coincidían en la mayoría de los asuntos relacionados con la protección de los parques nacionales, las fricciones entre el NPA y el NPS eran, aparentemente, inevitables. Mather y Yard no estaban de acuerdo en muchos temas, así, mientras que Mather no estaba interesado en la protección de la fauna y aceptó los esfuerzos de la Biological Survey para exterminar a los depredadores dentro de los parques, Yard criticó vehementemente el programa desde 1924.Fox, p. 204 Por otro lado, Yard fue sumamente crítico con la manera de Mather de administrar los parques. Mather abogaba por alojamientos lujosos, las comodidades de la ciudad y otras atracciones para promover la visita a los parques. Estos proyectos chocaban con los ideales de Yard y consideraba que tal urbanización de los parques nacionales era errónea. Cuando visitó el Parque nacional de Yosemite en 1926, declaró que el valle se había «perdido», después de encontrarse con la presencia de multitud de personas, coches, música de jazz y hasta un espectáculo con osos.Sutter, p. 126
En 1924, el Servicio Forestal de los Estados Unidos (USFS) inició un programa para dejar de lado las «áreas primitivas» de los bosques nacionales que protegían la vida silvestre abriéndolas para su uso.Fox, p. 205 Yard, que prefería ceder las tierras que no reunían sus estándares al Servicio Forestal mejor que al NPS, comenzó a trabajar estrechamente con el USFS. Sin embargo, el NPA y Yard fueron criticados por activistas que temían que la asociación fuera eclipsada por los diferentes objetivos del Servicio Forestal. Tales críticas desanimaron a Yard que de vez en cuando se sentía aislado y menospreciado por sus colegas. En 1926 escribió: «Me pregunto si tengo justificación para obligar a realizar este trabajo a gente que parece preocuparse tan poco por ello».