Sancho de Castilla el de la Paz (c.1285 - Ledesma, 1312). Noble castellano. Fue hijo del infante Pedro de Castilla y de Margarita de Narbona.
Fue señor de las villas de Ledesma, Salvatierra, Granadilla, Galisteo, Miranda del Castañar y Montemayor del Río, situadas en el reino de León, y también de toda la ribera del Río Coa y de las villas de Sabugal, Alfaiates, Castelo Rodrigo, Castelo Melhor, Castelo Bom, Almeida, Vilar Maior y Monforte, que habían pertenecido a su padre y actualmente se encuentran en territorio portugués. Sin embargo, cuando Sancho de Castilla murió en 1312, todos sus señoríos, incluyendo el de Ledesma, volvieron a la Corona por haber fallecido sin dejar descendencia.
Fue nieto del rey Alfonso X de Castilla.
Orígenes familiares Era hijo del infante Pedro de Castilla y de su esposa, Margarita de Narbona, y por parte paterna era nieto del rey Alfonso X de Castilla y de su esposa, la reina Violante de Aragón. Y por parte materna era nieto de Aimery VI de Narbona, vizconde de Narbona, y de su esposa, Sibila de Foix.
Además, fue hermanastro por parte paterna de Sancho Pérez de Paz, que fue paje en la Corte de Sancho IV de Castilla y señor de la calle de los Corrales de la Rúa de Salamanca. Y debido a que los dos hermanastros se llamaban Sancho, algunos historiadores les confundieron a ambos en siglos pasados y aún les confunden en la actualidad.
Biografía Infancia y actuaciones durante el reinado de Sancho IV (1283-1295) 305px|thumb|Castillo de San Vicente de Montemayor del Río, que perteneció a Sancho de Castilla. Se desconoce su fecha exacta de nacimiento, aunque según el historiador y genealogista Jaime de Salazar y Acha debió nacer hacia el año 1285. Su padre, el infante Pedro de Castilla, falleció en Ledesma en octubre de 1283, cuando Sancho tenía poco más de un año de edad, por lo que quedó bajo la tutela de su madre. Y la mayoría de los historiadores afirman que durante su infancia Sancho vivió en sus posesiones de Ledesma junto a su madre, que gobernó y administró en nombre de su hijo sus extensos señoríos, aunque otros aseguran que se crio en la Corte de Sancho IV y que era muy apreciado por este y por la reina María de Molina debido al apoyo que Margarita de Narbona había prestado siempre al rey.
Entre las inmensas posesiones que Sancho heredó de su padre figuraban los señoríos de Ledesma, Montemayor, Salvatierra, Granadilla, Galisteo y Miranda del Castañar, situados en el reino de León, y también toda la ribera del Río Coa y las villas de Sabugal, Alfaiates y Castelo Rodrigo, que actualmente se encuentran en territorio portugués, y el historiador Manuel García Fernández señaló que los señoríos de Sancho de Castilla eran codiciados «desde antiguo» tanto por los portugueses como por los castellanos, y también que los habitantes de ambos reinos conocían la «debilidad fronteriza» de los mismos al ser defendidos únicamente por Margarita de Narbona.No todas las posesiones que habían pertenecido a su padre fueron heredadas por Sancho de Castilla, ya que el señorío de Alba de Tormes quedó en manos de la Corona y posteriormente fue entregado a Alfonso de la Cerda, que lo retuvo hasta 1312. Cfr. Monsalvo Antón (1997), p. 283. Y en las cuentas de la monarquía de esa época consta, según José Luis Martín, que los derechos reales que correspondían a la Corona en los señoríos de Sancho de Castilla eran recaudados por este, y también que los procedentes de la comarca de Ribacoa eran inferiores a los recaudados en Ledesma.
Su abuelo, el rey Alfonso X de Castilla, falleció en Sevilla a los 62 años de edad el día 4 de abril de 1284, y a continuación el infante Sancho, que era su hijo mayor, comenzó a reinar como Sancho IV de Castilla y fue proclamado rey en Ávila, donde había sido informado de la muerte de su padre. Y en una lista que detalla un «reparto de tierras» que la Corona realizó entre los nobles en 1288, aunque algunos autores afirman que podría ser posterior a 1291, la suma que recibió Sancho de Castilla ascendía a 166.800 maravedís, siendo solamente superada, como señaló Miguel Ángel Ladero Quesada, por la que recibió el infante Juan de Castilla, que era de 416.400 maravedís, y la de Don Juan Manuel, que ascendió a 202.000 maravedís.
En 1288, tras una protesta del obispo de Córdoba y del cabildo catedralicio de dicha ciudad, el rey Sancho IV decretó que la Iglesia cordobesa podría percibir en el señorío de Cabra, que pertenecía a Sancho de Castilla, el diezmo de los almojarifazgos, el de los musulmanes que trabajaban las tierras de los cristianos, y también el derivado del ganado extremeño que llegaba a Cabra desde otros obispados.La sentencia emitida por Sancho IV a favor de la Iglesia de Córdoba en 1288 no concernía solamente a la villa de Cabra, sino también a los señoríos de Luque, Zuheros y Baena, que pertenecían al infante Juan de Castilla, tío carnal de Sancho de Castilla. Cfr. Nieto Cumplido (1991), pp. 163 y 271. Y Sancho IV ordenó al maestre de la Orden de Calatrava, Juan González, que se encargara de que la sentencia emitida a favor de la Iglesia cordobesa fuera puesta en práctica, aunque en realidad, como señaló el historiador y eclesiástico Manuel Nieto Cumplido, encontraría algunas dificultades para hacerlo, ya que el día 4 de marzo de 1290 el rey volvió a insistir en otro documento sobre el mismo asunto.thumb|210px|right|Retrato imaginario de Sancho IV de Castilla. José María Rodríguez de Losada. (Ayuntamiento de León).
Al comenzar el reinado de Sancho IV, y a pesar de su corta edad, el nombre de Sancho de Castilla, por su condición de sobrino carnal del rey y de nieto de Alfonso X, siempre ocupaba el primer lugar de la cuarta columna, que correspondía a los ricoshombres leoneses, cuando confirmaba en los privilegios emitidos por Sancho IV, ya que la mayoría de sus señoríos, al estar ubicados en la actual provincia de Salamanca, pertenecían al reino de León, y al confirmar siempre lo hacía como «Don Sancho fijo del Infante Don Pedro». Y la historiadora Mercedes Gaibrois Riaño de Ballesteros subrayó el hecho de que al igual que Sancho de Castilla encabezaba en los privilegios la columna de los ricoshombres leoneses, el célebre escritor Don Juan Manuel, que era nieto de Fernando III y tío de Sancho de Castilla, siempre figuraba a la cabeza de la lista de los ricoshombres castellanos, a pesar de su corta edad, al confirmar en los privilegios. Y el día 15 de febrero de 1288, a pesar de su corta edad, Sancho de Castilla fue uno de los confirmantes del privilegio por el que Sancho IV ratificaba otro que había emitido siendo infante y en el que concedía a la Puebla del monasterio de Sancti Spiritus de Salamanca exención fiscal e inmunidad judicial, aunque dicha puebla no quedaría exenta de abonar la moneda forera y los gastos derivados de la reparación de puentes y murallas.
En 1288 existía una fuerte rivalidad en la Corte castellana entre los partidarios de una posible alianza con Francia y los que pretendían que Castilla se aliara con Aragón, siendo el infante Juan, hermano del rey, y el conde Lope Díaz III de Haro, señor de Vizcaya y privado del monarca, partidarios de esta última opción, aunque al final, mientras se encontraba en Toro con sus principales consejeros y con los dos individuos mencionados anteriormente, el rey se decantó a favor de la alianza con Francia.
En esos momentos la influencia que el señor de Vizcaya ejercía sobre el rey había comenzado a disminuir, y únicamente era apoyado por el infante Juan, y en vista de su apurada situación, y contando con el apoyo de aquel, Lope Díaz III de Haro le propuso a Margarita de Narbona que se casase con él, aunque previamente el conde se comprometió a conseguir que su matrimonio con Juana Alfonso de Molina, hermanastra de la reina María de Molina, fuera anulado por razones de parentesco, ya que su esposa era nieta del rey Alfonso IX de León, y él era bisnieto del mismo monarca. Sin embargo, el verdadero objetivo del señor de Vizcaya y del infante Juan era contar con el apoyo de Margarita de Narbona en la rebelión que ambos planeaban contra Sancho IV, ya que deseaban que las extensas posesiones controladas por la madre de Sancho de Castilla y sus numerosas fortalezas participaran abiertamente en esa lucha, siendo todo ello relatado en la Crónica de Sancho IV:
330px|thumb|Vista del municipio de Ledesma. (Provincia de Salamanca).
El infante Juan visitó a su cuñada, Margarita de Narbona, que se encontraba en Ledesma, acompañado por Diego López de Campos, que era pariente del señor de Vizcaya, y consiguió que ella firmara un contrato matrimonial para casarse con este último. Y Margarita de Narbona, por su parte, se comprometió antes de casarse con el señor de Vizcaya a que sus hombres, en colaboración con los del infante Juan, que también poseía algunos señoríos en la zona, devastaran todo lo posible las tierras de realengo situadas junto a las ciudades de Salamanca y Ciudad Rodrigo, aunque otros autores afirmaron que se comprometió a que sus vasallos reconocieran como rey a Alfonso de la Cerda, que se había rebelado contra su tío Sancho IV, e hicieran la guerra a este último.
Y poco después, como señaló Antonio Benavides Fernández de Navarrete, los hombres del infante Juan y los del señor de Vizcaya comenzaron a atacar las tierras del rey desde las posesiones del joven Sancho de Castilla, y Diego López de Campos tomó Castelo Rodrigo e hizo correrías en Ciudad Rodrigo. Y al mismo tiempo el infante Juan devastó las tierras de Salamanca, y los súbditos de Margarita de Narbona y de su hijo Sancho se rebelaron contra Sancho IV en sus villas de Ledesma, Granadilla, Galisteo, Miranda del Castañar y Sabugal.Manuel García Fernández afirmó que el infante Juan de Castilla había pactado con su aliado Lope Díaz III de Haro «ciertas recompensas territoriales en el río Coa», y que una vez obtenidos esos territorios planeaba entregárselos al rey de Portugal a cambio de que éste le reconociera como rey de León, según lo estipulado en el testamento de Alfonso X de Castilla, donde éste cedía dicho reino, junto con otros, a su hijo Juan, aunque la mayoría de las disposiciones testamentarias de Alfonso X habían sido completamente ignoradas por su hijo Sancho IV. Cfr. VV.AA. (1999b), p. 233.
Y poco después Lope Díaz III de Haro se entrevistó con Sancho IV en la iglesia de Santa María la Blanca de Villalcázar de Sirga, y el rey le pidió explicaciones al señor de Vizcaya sobre las tropelías y saqueos que se estaban llevando a cabo en las tierras de Salamanca, aunque el conde, como señaló José Manuel Nieto Soria, respondió al rey cínicamente e incluso extorsionándole, que «si el infante don Juan alguna cosa face, todo lo face por mi mandado, e si lo vos por bien toviéredes todo se fará muy bien», según consta en la Crónica de Sancho IV, lo que suponía una clara amenaza al rey.
Y el cronista Francisco de Rades y Andrada afirmó, al igual que otros historiadores, que Sancho IV ordenó al maestre de la Orden de Alcántara, Fernando Páez, que se apoderara de todos los lugares que se habían rebelado contra él, y el maestre lo hizo con tropas procedentes de las ciudades de Plasencia y Coria, situadas en la actual provincia de Cáceres. Y Rades y Andrada también señaló que tras conquistar las villas de Granadilla y Sabugal, que pertenecían a Sancho de Castilla, su madre se vio asediada por las tropas del maestre de Alcántara en su villa de Sabugal y una noche consiguió escapar y se refugió en Ledesma.302px|thumb|Puerta principal del castillo de Ledesma.