Kill the Irishman (en Argentina, Las reglas de la mafia; en España, Matar al irlandés; en Hispanoamérica, Maten al irlandés) es una película estadounidense de 2011 de género biográfica y criminal, dirigida por Jonathan Hensleigh, y protagonizada por Ray Stevenson, Vincent D'Onofrio, Val Kilmer y Christopher Walken. Escrita por Hensleigh y Jeremy Walters, se basa en la vida del gánster Danny Greene, y fue adaptada del libro To Kill the Irishman: The War That Crippled the Mafia de Rick Porrello. Antes de entrar en producción, Kill the Irishman atravesó una etapa de desarrollo complicada que duró más de una década. La producción comenzó en 2009 y el rodaje se realizó en Detroit y sus alrededores.

La película narra el ascenso y la caída de Danny Greene. Trabajó como estibador en los muelles de Cleveland hasta ser elegido presidente interino de la International Longshoremen's Association en 1961. En 1964, fue condenado por malversación de 11 500 dólares de los fondos del sindicato. Tras su condena, Greene ascendió en el mundo criminal de Cleveland y declaró la guerra a la Mafia por el control de la ciudad. Después de múltiples intentos fallidos de asesinato, Greene fue asesinado el 6 de octubre de 1977 por el sicario Ray Ferritto. Su muerte condujo finalmente a la desaparición de la Mafia de Cleveland."Cleveland Dismantling Organized Crime". The Dispatch (Lexington). 26 de julio de 1982.

Kill the Irishman se estrenó en Estados Unidos el 11 de marzo de 2011 y tuvo su premier en el Landmark Sunshine Cinema de Nueva York. Gran parte del elenco, incluidos Stevenson y D'Onofrio, estuvo presente, al igual que la sobrina de Shondor Birns. Algunos críticos señalaron supuestas similitudes con Goodfellas, de Martin Scorsese. Kill the Irishman recaudó 1 188 194 dólares en la taquilla estadounidense, frente a un presupuesto de producción de doce millones de dólares.

Argumento En 1960, Danny Greene y sus amigos de la infancia Billy McComber y Art Sneperger trabajan como estibadores en los muelles de Cleveland. El hábito de juego de Sneperger lo deja con una enorme deuda con el capitán de la mafia de Cleveland, John Nardi. A cambio de que se perdone la deuda de Sneperger, Danny le suministra a Nardi productos robados de los muelles. El corrupto líder sindical Jerry Merke se entera de la situación, exige un porcentaje de las ganancias de Danny y envía a su ejecutor Joe Buka, para matarlo. Danny cuenta chistes sobre polacos para provocar a Buka, desafiándolo a un combate a puñetazos, y lo deja inconsciente. Después expulsa a Merke de su oficina y es elegido presidente del sindicato local. Mejora las condiciones laborales en los muelles mientras sigue haciendo negocios con Nardi.

La propia corrupción de Danny como presidente del sindicato es revelada en un artículo de un periódico local. El detective de policía de Cleveland, Joe Manditski, que creció con Danny en Collinwood, lo arresta. Sin dinero y enfrentando la cárcel, Danny se declara culpable de cargos menores a cambio de convertirse en informante del FBI. Danny traslada a su esposa e hijas, descontentas, de regreso a Collinwood, y Nardi le consigue trabajo como ejecutor para el prestamista judío Shondor Birns. Luego, Nardi intercede en un trato con el capitán de la mafia Jack Licavoli para que Danny obligue a los recolectores de basura de la ciudad a unirse a un sindicato controlado por Licavoli. El grupo de Danny aterroriza a los recolectores de basura para que se unan al sindicato, pero uno de sus amigos, Mike Frato, se niega. Licavoli le ordena a Danny matar a Frato, pero Danny se resiste porque Frato tiene diez hijos. Nardi lo asesora en privado, diciéndole que la negativa de Frato no puede quedar impune.

Danny se entera por el FBI de que Sneperger ha vuelto a jugar y se ha convertido en informante de la policía. Se le asigna a Sneperger colocar una bomba controlada a distancia bajo el automóvil de Frato, pero Danny la detona mientras Sneperger lo hace. Más tarde, Frato, enfurecido, comienza a disparar a Danny en un parque. Danny le devuelve un solo disparo en la cabeza, matándolo. Danny es arrestado, pero es liberado cuando el conductor de Frato le dice a Manditski que Danny actuó en defensa propia. Harta de la situación, la esposa de Danny lo deja y se lleva a sus hijos.

Danny quiere abrir un restaurante y un lounge de lujo y le pide ayuda a Birns. Birns organiza un préstamo de 70 000 dólares con Paul Castellano de la familia Gambino, pero el mensajero de Birns usa el dinero para comprar cocaína y es arrestado con la cantidad restante. Birns y Danny discuten acerca de a quien le corresponde devolver el dinero a la mafia y, a raíz de ese desacuerdo, Birns ofrece 25 000 dólares a quien mate a Danny. Danny escapa por poco y mata a Birns con una bomba en su coche. Después de la muerte del jefe de la mafia John T. Scalish, tanto Nardi como Licavoli son tenidos en cuenta para sucederlo. Licavoli es elegido por las Cinco Familias de Nueva York y decide cobrarle a Danny un «impuesto callejero» del 30 % por hacer negocios en Cleveland. Danny se niega a pagar, se burla groseramente de la herencia italiana de Licavoli y promete: «El irlandés ahora está en el negocio por sí mismo».

Licavoli, enfurecido, hace volar la casa de Danny, pero él y su novia sobreviven. Licavoli luego intenta degradar a Nardi y quitarle su negocio, solo para que Nardi se una a Danny. Jurando apoderarse de Cleveland juntos, Danny y Nardi comienzan organizando los asesinatos de varios hombres de Licavoli. Danny escapa de varios intentos fallidos de matarlo y el verano de 1976 ve 36 atentados con bombas en el área de Cleveland entre las bandas en guerra. La atención nacional que esto genera obliga a un humillado Licavoli a pedir ayuda al jefe de los Genovese, Anthony Salerno, en Nueva York.

Deseando comenzar una nueva vida lejos de Cleveland con su prometida, Danny Greene le propone un acuerdo a Salerno: a cambio de ceder la guerra a Licavoli, Salerno invertirá en un rancho que Danny planea establecer en Texas. Salerno, a su vez, organiza el envío del asesino a sueldo Ray Ferritto a Cleveland para trabajar con Licavoli. Ferritto cambia el curso de la guerra en Cleveland, logrando que todos los principales aliados de Danny, incluido Nardi, sean asesinados. Ante esta situación, el detective Joe Manditski ofrece protección a Danny, pero él la rechaza. Mientras tanto, Ferritto intercepta las comunicaciones telefónicas de la novia de Danny y descubre que este tiene una cita con el dentista. Después de la cita, Danny revisa su auto en busca de posibles explosivos y cuenta de que Ferritto ha colocado una bomba en el vehículo estacionado junto al suyo. Ferritto detona la bomba, matando a Danny en el acto. El epílogo, narrado por Manditski, señala que el asesinato de Danny Greene marcó un golpe significativo a la mafia estadounidense, debilitando primero la estructura de la mafia en Cleveland y, posteriormente, extendiendo sus repercusiones a nivel nacional.

Reparto

Ray Stevenson como Danny Greene. Vincent D'Onofrio como John Nardi. Val Kilmer como Joe Manditski. Christopher Walken como Alex «Shondor» Birns. Linda Cardellini como Joan Madigan. Tony Darrow como Mikey Mendarolo Robert Davi como Ray Ferritto. Fionnula Flanagan como Grace O'Keefe. Bob Gunton como Jerry Merke. Jason Butler Harner como Art «Snep» Sneperger. Vinnie Jones como Keith Ritson. Tony Lo Bianco como James «Jack White» Licavoli. Laura Ramsey como Ellie O'Hara. Steve Schirripa como «Big Mike» Frato. Paul Sorvino como «Fat Tony» Salerno. Mike Starr como Leo «Lips» Moceri. Marcus Thomas como Billy McComber Vinny Vella como «Little Frank» Brancato

Antecedentes Kill the Irishman comenzó su desarrollo en 1997. El productor Tommy Reid supo que Rick Porrello, un policía de Ohio, estaba por publicar un libro sobre Danny Greene titulado To Kill the Irishman. Reid viajó a Ohio para reunirse con Porrello, quien le comentó que su abuelo había sido una figura influyente en el crimen organizado de Cleveland durante la época de la Prohibición. El 17 de marzo de 1998, ambos firmaron un acuerdo por los derechos de adaptación del libro al cine. La producción de Kill the Irishman enfrentó numerosas dificultades. Reid experimentó varios acuerdos que no llegaron a concretarse y descubrió que el guion que había encargado aparecía unido a una portada con el nombre de otro guionista y otro productor. Reid comentó que situaciones como esta eran habituales en la industria cinematográfica y afirmó haber invertido más de un millón de dólares para asegurar que la película finalmente pudiera realizarse.

Preproducción Inspiración Tommy Reid era admirador de las películas sobre crimen organizado —incluyendo El padrino y Goodfellas— y aspiraba a convertirse en cineasta. De ascendencia irlandesa e italiana, deseaba crear una película que se relacionara con ambas identidades culturales. Reid escuchó por primera vez sobre Danny Greene a través de sus compañeros de vivienda en Ohio y consideraba que Nueva York, Chicago y Boston eran «los tres centros principales del crimen organizado» en Estados Unidos. Según Reid, no existía mucha documentación sobre la vida de Greene, pero al enterarse de que Porrello estaba por publicar un libro sobre Greene y el crimen organizado en Cleveland, decidió que quería hacer una película sobre él.

Investigación previa Antes de realizar Kill the Irishman, Reid y el guionista Jeremy Walters llevaron a cabo una investigación sobre la vida de Greene y sobre el crimen organizado en Cleveland. Reid habló con la hermana Barbara Eppich, una monja que ayudó a criar a Greene durante su infancia. Ella le contó que Greene había sido abandonado de niño y criado por su abuelo. Debido a que su abuelo trabajaba de noche, Greene pasaba mucho tiempo solo en las calles. A menudo asistía a la escuela sucio y la hermana Barbara tenía que bañarlo. También comentó que Greene dormía constantemente, pero que era un «atleta excepcional».

Reid conversó con varias agencias de aplicación de la ley, incluido el FBI. La agencia quería asegurarse de que Reid no presentara al crimen organizado de forma positiva. Reid afirmó que no tenía ninguna intención de glorificar actividades delictivas y que «el mensaje final de la película es que el crimen no conduce a nada bueno». En un sentido similar, el director Jonathan Hensleigh indicó que la película «no sugiere que Greene fuera un héroe», aunque señaló que sí busca ofrecer una perspectiva equilibrada.

Para preparar su papel, Ray Stevenson revisó grabaciones televisivas de Greene y leyó el libro de Porrello, To Kill the Irishman. Según Stevenson, había «bastante» material de investigación disponible. Vincent D'Onofrio, en cambio, enfrentó la situación opuesta: la información sobre Nardi era limitada, por lo que Hensleigh le permitió improvisar aspectos de su personaje.

Guion Aunque el guion se adaptó de su libro, Porrello tuvo una «participación mínima» en su escritura. Hensleigh se comunicaba con Porrello con regularidad y ambos acordaron no usar los nombres reales de personas que aún estuvieran vivas, «por respeto y sensibilidad hacia ellas».

Casting Debido al complicado proceso de desarrollo de Kill the Irishman, Reid decidió realizar un documental sobre la vida de Greene, titulado Danny Greene: The Rise and Fall of the Irishman. A partir de la investigación realizada para la película, el productor llegó a especializarse en el panorama del crimen en el norte de Ohio y en la vida de Greene, y consideró que, al hacer el documental, podría «irse a la tumba diciendo que lo intentó».