Pedro Vives Vich (Igualada, 20 de enero de 1858 - Madrid, 9 de marzo de 1938) fue un ingeniero militar (desde 1878) y principal pionero de la aerostación y la aviación, militar y civil, española. Primer español que voló en avión (1909). Fundador y primer Jefe de la Fuerza Aérea Española (nace en 1913, a instancias y bajo el mando de Vives, como Sección de Aviación del Servicio de Aeronáutica Militar, de Ingenieros Militares, dirigido por él desde 1896). Ministro de Fomento u Obras Públicas (desde 1923). Catalán ejerciente, alimentado culturalmente desde las fuentes de la Renaixença y la tradición industrial textil catalana, y a la vez integrador y conciliador de las diferentes nacionalidades de España y leal servidor del interés general del estado; liberal, regeneracionista práctico, culto enciclopédico y, ante todo, dejó en el primer tercio del siglo XX una ingente y polifacética obra técnica para el inicio de la aviación española y para la modernización de las obras públicas del Estado.
Vives en la historia de España y Cataluña del siglo XX
Principal pionero de la aviación española
Para la introducción, militar y civil, en España del principal nuevo ingenio técnico de su época, las aeronaves, los globos, dirigibles y aviones (a las que Juan de la Cierva, otro español, añadió el autogiro o helicóptero), trabajó, de un lado, como pionero ingeniero investigador, diseñador, constructor y experimentador en vuelo de nuevos modelos o prototipos y formador de los primeros aeróstatas y aviadores; por otro lado, puso las bases para alumbrar en España una nueva industria, la de aviación, que fructificará en CASA (Construcciones Aeronáuticas S.A.), un nuevo medio de comunicación, las Líneas Aéreas Españolas, y el acceso privado al pilotaje y la tenencia de aviones, el Real Aero Club de España y sus ramificaciones.
Ministro de Fomento e infatigable creador de Obras Públicas
En Obras Públicas, ámbito en el que fue ministro de Fomento (u Obras Públicas), desde 1923, y presidente de la catalana Confederación Hidrográfica del Pirineo Oriental, poco después, diseñó personalmente, promovió y ejecutó actuaciones de obra pública conformantes de lo que todavía hoy constituye la red principal de carreteras y líneas de ferrocarril del Estado español (y del norte de Marruecos que fue Protectorado Español).
Militar-ingeniero y estratega del fin de la 2.ª Guerra de Marruecos.
En su actuación estrictamente militar (llegó a general de división), además de ser el padre de la Aerostación Militar y del Servicio de Aviación (el Ejército del Aire no se crearía hasta 1939), fue autor de una ingente obra arquitectónica: la edificación de numerosas fortificaciones e instalaciones militares en todo el Estado español y el Protectorado de Marruecos. De nuevo saltó bajo los ojos de la prensa, jugó un destacadísimo papel en la Segunda Guerra de África o del Rif en 2 aspectos: en el exitoso empleo en combate de la aviación, como gran novedad militar, y en la formulación y defensa, ante la oposición del gobierno de Alcalá Zamora, de la estrategia militar y política que finalmente, con el desembarco de Alhucemas, en 1925, sería el principio del fin de la Guerra del Rif, una sangría de españoles que consternaba a Vives.
Catalán ejerciente como el más civil de los militares y el más militar de los civiles
Calificado por la prensa española de su época como "...el más civil de los militares y el más militar de los civiles ...", Pedro Vives Vich fue un catalán ejerciente, próximo a la Renaixença, integrado en la cultura catalana y a la vez fiel servidor de los intereses generales del Estado español; escritor indistintamente en catalán y castellano; liberal, enciclopédico y poseedor de fuertes convicciones sociales (promovió el Ateneo Obrero de Igualada).
Regeneracionista español postergado por el franquismo
Su relevante papel en la historia del primer tercio del siglo XX de España, es el de ser unos principales ejecutores prácticos del regeneracionismo, formulado ideológicamente por Joaquín Costa, Krause o Giner de los Ríos, con el objeto de empujar el desarrollo del país, bajo una crisis moral y económica tras la pérdida de Cuba, y colocarla, al menos en su especialidad técnica de las aeronaves, entre las primeras potencias del mundo. Se le considera (ver hemeroteca de La Vanguardia) como representante de la reacción desde Cataluña (y el resto del norte de España) a esa pérdida de Cuba: caracterizada por una actitud laboriosa, abierta al exterior, modernizante, como contrapunto a la respuesta, de deprimida parálisis, ensimismamiento tradicional castellanizante y aislamiento internacional de España, que ofreció la generación del 98 al resto de España.
La importancia histórica para España y, en particular para Cataluña, del papel de Vives, fue postergada por la dictadura franquista a la vez que realzaba el papel en la creación de la aviación española de subalternos o ayudantes de este, llegados a la aviación bajo las órdenes y con la formación recibida de Vives, pero que participaron de la sublevación militar (golpe de Estado) de 1936 y tuvieron cargos relevantes en el ejército franquista. La nueva democracia española nacida en 1978 y en particular su nuevo Ejército del Aire (con su escaparate histórico principal, el Museo del Aire), le han devuelto su papel como legítimo e indiscutible fundador de las Fuerzas Aéreas Españolas y gran regeneracionista español, sin perjuicio del papel indiscutible de otros muchos pioneros de la aviación española.
Biografía
Orígenes Nace el 20 de enero de 1858, en el seno de una familia representativa de la nueva burguesía industrial catalana cuya tradición en la fabricación industrial se remontaba a los orígenes en Cataluña, en la segunda mitad del siglo XVIII, de esa actividad económica.
Cuando nace Vives en Igualada (Barcelona), en cuyo colegio de Escolapios hizo sus primeros estudios, la industria textil de esta ciudad estaba en crisis por sus dificultades para utilizar la moderna y rentable maquinaria textil (movida por vapor con carbón o por gran caudal hidráulico) a causa de su situación alejada de un puerto de mar de entrada del carbón, lo que encarecía el coste de este, unida al escaso caudal y la sobre explotación del Noya, su principal curso de agua.
Los industriales de Igualada, para sobrevivir, tuvieron que trasladar su industria junto al puerto de Barcelona o al entorno de Manresa, junto a los ríos Llobregat o Cardoner. Los Vives trasladaron junto a este último río su fábrica de hilatura, que suministraba hilo a la textil que mantuvieron en Igualada. Por ello, Vives se trasladó a Manresa y allí, en su colegio de jesuitas, finalizó brillantemente el bachillerato. Era una época, la de la Tercera Guerra Carlista, en la que la vida cotidiana de esa estratégica ciudad la presidía la vida militar de su importante acuartelamiento liberal, cuando no era ocupada por partidas carlistas radicadas en Olot. Los biógrafos de Vives, adivinan en ese ambiente militarizado la única causa plausible de la vocación militar de Vives.
Ingeniero militar Está fuera de dudas que la tradición fabril de la familia de Vives despertó en él una pronta vocación técnica como ingeniero general, es decir, comprendiendo todas las especialidades de ingeniería existentes entonces. La Academia militar de Ingenieros de Guadalajara, era entonces el único centro de enseñanza superior de ingeniería existente en España y, por ello (unido, en su caso, a la referida vocación militar que carecía de antecedentes en su familia) y a pesar de expresarse con un castellano catalanizado superpuesto a su catalán materno (lo que le que acarrearía no pocos problemas en la Academia), a los 17 años Vives se matriculó en ese centro por decisión propia. Perfeccionó totalmente su castellano a marchas forzadas y, en 1878 y con 20 años, culminó su carrera (con el despacho de teniente) condecorado con las Cruces al Mérito Militar y de Isabel la Católica por su alta exigencia en el estudio.
Primeros años de trabajo Recién salido de la Academia y destinado en el Ejército del Norte, a pesar de su corta edad y a la vista de su valía es seleccionado como miembro de la comisión militar española que asistirá a la Exposición Internacional de París de 1878 para estudiar las novedades técnicas mundiales incorporables a la ingeniería militar. Desde entonces, será una constante de Vives su permanente puesta al día en las últimas novedades técnicas militares mundiales y la aplicación de estas en su ámbito de actuación directa.
Entre ese año y 1880, cuando asciende a capitán en el Ejército del Norte, realiza diversas obras de fortificaciones en Canfranc (Coll de Ladrones) -Aragón-, Jaca (Rapitán) -Aragón- y en Navarra. En 1880, en la fase de la guerra de Cuba conocida como Guerra Chiquita (1879-1880), solicita destino a esta isla. Acabada esa contienda, obtiene permiso para conocer de primera mano y durante 8 meses (con centro en San Francisco y Boston) las novedades técnicas de la ya descollante industria de Estados Unidos. Desde allí envía a la revista Memorial de Ingenieros su ensayo Tranvías movidos por cables subterráneos y colabora (monta el estand de la artillería militar) del pabellón español de la Exposición Internacional de Boston de 1880, de la cual aporta a España extensa información.
A pesar de ser su vocación principal la técnica, desde su juventud Vives cultivó un amplio abanico de intereses intelectuales combinados con un mesurado espíritu de aventura y descubrimiento, muy acorde al romanticismo de su época. Gracias a ello, a la investigación y a la propia experimentación, sentó los cimientos de una visión enciclopédica y universal de la realidad que trascendía a la mera ingeniería. Ello explica por qué durante su larga vida activa pudo desempeñar gran diversidad de cometidos relevantes y abordarlos desde múltiples perspectivas. También explica su excelente relación con los distintos territorios españoles o extranjeros en los que intervino y el hecho de que en el caso particular de Cataluña (en cuyas raíces siempre estuvo inmerso) y a pesar de actuar en ella como representante de la administración central española, conciliara magistralmente el respeto a las diferencias entre la realidad catalana y las del resto de España, en aras de una eficaz y fructífera colaboración recíproca e integradora entre Madrid-centro del Estado español y la administración pública y la sociedad catalanas.
Conforme a esa visión enciclopedista, universal e integradora, en el año 1881, vemos a Vives, de 27 años y capitán, simultaneando la defensa de la españolidad de Cuba (seguía destinado en ella) con su activa participación como socio de la Associació d'Excursions Catalana, entidad creada el año 1874 y originadora en 1890 del Centre Excursionista de Catalunya (CEC), 2 instituciones próximas a la Renaixença catalana y plenamente activas en la defensa de la cultura catalana (por ejemplo, el CEC acogía las clases de catalán de Pompeu Fabra, normalizador de esta lengua y amigo de Vives). En efecto, ese año Vives publica en el prestigioso Anuari de la Associació d'Excursions Catalana un extenso cuaderno de viaje, "Una visita al monastir de la Oliva", en el que el militar e ingeniero catalán, convertido en romántico y culto viajero (o aventurero decimonónico), descubre y describe ese monasterio navarro (desamortizado y abandonado), su paisaje y su arte, con profunda capacidad de observación y rigor técnico y con magnífica narrativa literaria expresada en impecable catalán prefabriano.