thumb|Portada del 2 de mayo de 1945 del diario militar estadounidense The Stars and Stripes, con las noticias de la muerte de Hitler. La muerte de Adolf Hitler, líder del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (1921-1945) y Führer y Reichskanzler del Tercer Reich (1933-1945), se produjo el 30 de abril de 1945 en el Führerbunker de Berlín; Hitler se suicidó por un disparo con arma de fuego en la cabeza junto a su esposa Eva Braun, quien recurrió al envenenamiento por cianuro. De acuerdo con el testamento y las instrucciones verbales de Hitler, esa tarde sus cuerpos fueron llevados escaleras arriba a través de la salida de emergencia del búnker, rociados con gasolina y quemados en el jardín de la Cancillería del Reich. Los registros guardados en los archivos soviéticos muestran que los restos quemados fueron recuperados y enterrados en lugares sucesivos hasta 1946. Fueron exhumados nuevamente e incinerados en 1970 y las cenizas fueron dispersadas.

Las versiones difieren en cuanto a la causa de la muerte; una versión afirma que murió solo por veneno y otra por un disparo autoinfligido mientras mordía una ampolla de cianuro. Los historiadores contemporáneos han rechazado estas versiones como propaganda soviética o un intento de compromiso para conciliar las diferentes conclusiones. Un testigo ocular declaró que el cadáver de Hitler mostraba signos de haber recibido un disparo por la boca, pero esto se ha demostrado como poco probable. Los restos dentales encontrados en el cadáver se compararon con sus registros dentales en 1945.

Por razones políticas, la URSS presentó varias versiones del destino final del cuerpo de Hitler. Sostuvieron en los años inmediatamente posteriores a la guerra que no estaba muerto, sino que había huido y estaba siendo protegido por los antiguos Aliados occidentales de la Segunda Guerra Mundial.

Eventos previos

A principios de 1945, Alemania estaba al borde del colapso militar total. El Gobierno General de los territorios polacos ocupados había caído ante el avance del Ejército Rojo de la Unión Soviética, que se estaba preparando para cruzar el Óder entre Küstrin (Kostrzyn nad Odrą) y Fráncfort con el objetivo de capturar Berlín, a 82km al oeste. Las fuerzas alemanas habían perdido recientemente ante los Aliados en la ofensiva de las Ardenas, con la que las fuerzas británicas y canadienses cruzaron el Rin hacia el corazón industrial alemán del Ruhr. Las fuerzas estadounidenses en el sur habían capturado Lorena y avanzaban hacia Maguncia, Mannheim y el Rin. En Italia, las tropas alemanas se retiraban hacia el norte, ya que fueron presionadas por las fuerzas estadounidenses y de la Mancomunidad de Naciones como parte de la ofensiva de primavera para avanzar a través del Po y hacia los piedemontes de los Alpes.

left|250px|thumb|Diagrama esquemático del Führerbunker.Hitler se había retirado a su Führerbunker en Berlín el 16 de enero de 1945. Para los líderes nazis era claro que la batalla de Berlín sería la ofensiva final de la guerra en Europa. Unos 325000 soldados del Grupo de Ejércitos B (Heeresgruppe B) fueron rodeados y capturados el 18 de abril, lo que dejó el paso abierto para que los estadounidenses llegaran a Berlín. Para el 11 de abril los estadounidenses habían cruzado el Elba, a 100 kilómetros al oeste de la ciudad. El 16 de abril, las fuerzas soviéticas en el este cruzaron el Óder y comenzaron la batalla por las colinas de Seelow, la última línea defensiva importante que protegía Berlín de ese lado. Para el 19 de abril, los alemanes estaban en plena retirada de las colinas de Seelow, no dejando vanguardia. Berlín fue bombardeado por la artillería soviética por primera vez el 20 de abril —ese día también era el cumpleaños de Hitler—. En la tarde del 21 de abril, los tanques del Ejército Rojo llegaron a las afueras de la ciudad.

En la conferencia de la tarde del 22 de abril, Hitler sufrió un colapso nervioso total cuando se le informó que no habían sido obedecidas las órdenes de contraatacar que había emitido el día anterior al Armeeabteilung Steiner («destacamento del ejército Steiner») del General der Waffen-SS Felix Steiner. Hitler lanzó una diatriba contra la traición y la incompetencia de sus comandantes, que culminó con una declaración, por primera vez, de que la guerra se había perdido. Además, anunció que se quedaría en Berlín hasta el final y luego se pegaría un tiro. Más tarde ese día, preguntó al SS-Obersturmbannführer Werner Haase, un médico de las SS, sobre el método más confiable de suicidio. Haase sugirió el «método de pistola y veneno», es decir, combinar una dosis de cianuro con un disparo en la cabeza. El jefe de la Luftwaffe, Reichsmarschall Hermann Göring, se enteró de esto y envió un telegrama a Hitler pidiéndole permiso para asumir el liderazgo del Reich, en cumplimiento con el decreto de 1941 que lo nombraba como su sucesor. El secretario de Hitler, Reichsleiter Martin Bormann, lo convenció de que Göring estaba amenazando con un golpe de Estado. Como respuesta, Hitler informó a Göring que sería ejecutado a menos que renunciara a todos sus puestos. Más tarde ese día, retiró a Göring de todos sus cargos, lo expulsó del NSDAP y ordenó su arresto.

Para el 27 de abril, Berlín estaba aislada del resto de Alemania. Se habían perdido las comunicaciones de radio seguras con las unidades defensivas; el personal de comando en el búnker dependía de las líneas telefónicas para pasar instrucciones y órdenes, y de la radio pública para recibir noticias e información. El 28 de abril, Hitler recibió un informe de la BBC proveniente de Reuters, que afirmaba que el Reichsführer-SS Heinrich Himmler había ofrecido rendirse a los Aliados occidentales, pero la oferta fue rechazada. Himmler había insinuado a los Aliados que tenía autoridad para negociar una rendición, algo que Hitler consideró una traición. Esa tarde, su ira y la amargura se intensificaron contra Himmler; Hitler ordenó su arresto y le dispararon al SS-Gruppenführer Hermann Fegelein, representante de las SS de Himmler en el cuartel del Führer. thumb|Eva Braun y Hitler con su perra Blondi en junio de 1942. Para entonces, el Ejército Rojo había avanzado a la Potsdamer Platz y todo indicaba que se estaban preparando para asaltar la Cancillería del Reich. Este informe y la traición de Himmler llevaron a Hitler a tomar las últimas decisiones de su vida. Poco después de la medianoche del 29 de abril, se casó con Eva Braun en una pequeña ceremonia civil en una sala de mapas del Führerbunker. Hitler luego organizó un modesto desayuno de bodas con su nueva esposa y posteriormente llevó a la secretaria Traudl Junge a otra habitación para dictar su última voluntad y testamento. Dejó instrucciones a realizar inmediatamente después de su muerte, con el Großadmiral Karl Dönitz y Joseph Goebbels asumiendo los cargos de Hitler como jefe de Estado y canciller, respectivamente. Firmó estos documentos a las 04:00h y luego se retiró a la cama. Algunas fuentes indican que dictó su última voluntad y testamento inmediatamente antes de la boda, pero los demás concuerdan en el momento de la firma.

En la tarde del 29 de abril, Hitler se enteró de que su aliado Benito Mussolini había sido ejecutado por partisanos comunistas. Los cuerpos de Mussolini y su amante Clara Petacci fueron colgados de sus talones y, posteriormente, los cadáveres fueron mutilados y arrojados a la alcantarilla, donde los disidentes italianos se burlaron de ellos. Estos eventos pueden haber fortalecido su determinación de no permitirse que él o su esposa se conviertan en un «espectáculo», como había registrado anteriormente en su testamento. Dudando de la eficacia de las ampollas de cianuro distribuidas por el SS-Obersturmbannführer Ludwig Stumpfegger, otro médico de las SS, Hitler ordenó a Haase que hiciera una prueba a su perra Blondi, que murió al poco tiempo.

Suicidio

Hitler y Braun vivieron juntos como marido y mujer en el búnker durante menos de cuarenta horas. A la 01:00h del 30 de abril, el Generalfeldmarschall Wilhelm Keitel había informado que todas las fuerzas de las que Hitler había dependido para liberar Berlín habían sido rodeadas o forzadas a la defensiva. Alrededor de las 02:30h, Hitler apareció en el corredor donde unas veinte personas, en su mayoría mujeres, se reunieron para despedirse. Caminó por la fila y estrechó la mano de cada uno de ellos antes de retirarse a sus habitaciones. A última hora de la mañana, con los soviéticos a menos de 500m del búnker, Hitler se reunió con el General der Artillerie Helmuth Weidling, comandante del Área de Defensa de Berlín, quien le reportó que la guarnición probablemente se quedaría sin municiones esa noche y que los combates en la capital terminarían inevitablemente en las próximas veinticuatro horas. Weidling le pidió nuevamente permiso a Hitler para una evasión, aunque este no respondió y por ello tuvo que regresar a su cuartel general en el Bendlerblock. Alrededor de las 13:00h recibió la autorización para intentar una escapada esa noche. Hitler, dos secretarias y su cocinera personal Constanze Manziarly almorzaron, para luego despedirse de los miembros del personal del Führerbunker y otros ocupantes, entre los que estaban Bormann, Goebbels y su familia, las secretarias y varios oficiales militares. Alrededor de las 14:30h, Hitler y Braun entraron en el estudio personal.

thumb|Situación de la Segunda Guerra Mundial en Europa al momento de la muerte de Hitler. Las áreas blancas estaban bajo control de las fuerzas nazis, las rosadas por los Aliados y las rojas indican avances recientes de estos últimos. Varios testigos informaron más tarde que escucharon un fuerte disparo, aproximadamente a las 15:30h. Después de esperar unos minutos, el ayuda de cámara de Hitler, SS-Obersturmbannführer Heinz Linge, abrió la puerta del estudio con Bormann acompañándolo. Linge luego declaró que notó de inmediato un aroma a almendras quemadas, una observación común en presencia de ácido prúsico (antiguo nombre del cianuro de hidrógeno). El ayudante personal de Hitler, SS-Sturmbannführer Otto Günsche, ingresó al estudio y encontró los dos cuerpos sin vida en el sofá. Eva, con las piernas estiradas, estaba a la izquierda de Hitler y se había desplomado lejos de él. Günsche declaró que Hitler estaba «sentado, hundido, con sangre goteando de su sien derecha. Se había disparado con su propia pistola, una PPK 7.65». El arma yacía a sus pies y, según el SS-Oberscharführer Rochus Misch, la cabeza de Hitler estaba tendida sobre la mesa frente a él. La sangre que goteaba de la sien derecha y la barbilla había hecho una gran mancha en el brazo derecho del sofá y se acumulaba en la alfombra. Según Linge, el cuerpo de Eva no tenía heridas físicas visibles y su rostro mostraba cómo había muerto, por envenenamiento con cianuro. Günsche y el SS-Brigadeführer Wilhelm Mohnke declararon «inequívocamente» que los extraños y los que realizaban tareas y trabajos en el búnker «no tuvieron acceso» a las habitaciones privadas de Hitler en el momento de la muerte (entre las 15:00h y las 16:00h).