Las guerras de los Castores, también conocidas como guerras Iroquesas o guerras franco-iroquesas, son la denominación de una serie de conflictos librados en la segunda mitad del en el noroeste de Norteamérica. Alentados y armados por sus socios comerciales ingleses y neerlandeses, los iroqueses intentaron expandir su territorio alrededor de la región de los Grandes Lagos y monopolizar el comercio de pieles que suministraba dicho producto a los mercados de Europa. Durante los conflictos se enfrentarían las tribus de la Confederación iroquesa contra los colonos franceses y sus aliados, principalmente pueblos de habla algonquina.

Las guerras fueron extremadamente sanguinarias y se consideran uno de los episodios más sangrientos de la historia de América del Norte. La ampliación del territorio iroqués significó un reajuste en la geografía étnica de Norteamérica, destruyendo grandes confederaciones tribales como los hurones, neutrales, erie y conestoga, empujando a las tribus orientales al oeste del río Misisipi. El territorio del Ohio y la península inferior de Míchigan fueron prácticamente despojados de sus pueblos originarios, que huyeron en calidad de refugiados al oeste. No mucho después, dichas regiones fueron repobladas por los mismos pueblos, aunque en general como "repúblicas" indígenas, en vez de homogéneas y discretas "tribus".

Las sociedades algonquinas e iroquesas se vieron profundamente afectadas por estos enfrentamientos. El conflicto disminuyó su intensidad cuando los iroqueses perdieron a sus aliados neerlandeses en la colonia de los Nuevos Países Bajos, y con el creciente deseo francés de tener a los iroqueses como aliados contra la invasión inglesa. Posteriormente, los iroqueses se convertirían en socios comerciales de los británicos, convirtiéndose en un componente crucial de su ulterior expansión utilizando las conquistas iroquesas como una pretensión sobre el Viejo Noroeste.

Antecedentes La Confederación iroquesa era una alianza político-militar entre las tribus de los mohawk, seneca, cayuga, oneida y onondaga. Todas hablaban distintos dialectos de una misma lengua comprensible entre sí. Esta trajo una paz a dichas tribus y les dio el poderío para enfrentar a agrupaciones rivales, algunas más grandes y populosas. Obviamente, no todas las tribus de lenguas iroquesas entraron en la Confederación y algunas se volvieron sus principales rivales, como los hurones. Otros enemigos eran las tribus algonquinas.

Primeros contactos El primer encuentro entre iroqueses y europeos se dio en el viaje del francés Jacques Cartier en 1535. Recorrió el valle del río San Lorenzo (francés: Saint Lawrence) donde identificó a los iroqueses que ahí vivían como laurencianos o estadaconeses, grupo independiente de la Confederación.Estimados entre cinco y diez millares (Kerber,2007: 161) divididos en cinco núcleos de población en Jefferson, Grenville (Ontario), lago Saint-François (cerca de Montreal) y isla de Montreal (Kerber, 2007: 160-161). Cartier escribió que estaban en guerra con una tribu llamada tudomanos, que habían destruido uno de sus fuertes el año anterior, costando 200 vidas. Cartier volvió en 1541-1542 y aun existían ambos pueblos, pero las guerras y políticas europeas retardaron la colonización del valle hasta inicios del . En 1603 los galos volvieron encabezados por Pierre Dugua de Mons pero los laurencianos habían desaparecido, sus villas de Stadacona y Hochelaga destruidas por un enemigo desconocido y el territorio estaba poblado por innu (montagnais) y algonquinos.Dill, Jordan S. (1996). Iroquois. First Nations/First Peoples Issues.

La tradición oral iroquesa recogida en las Relations des Jésuites de la Nouvelle-France, habla de una guerra entre mohawk contra conestoga y algonquinos entre 1580 y 1600. Cuando Dugua llegó al valle de San Lorenzo se encontró que la zona había vivido una larga y sangrienta guerra al estilo feudal. Antes de 1603 el aventurero francés Samuel de Champlain había formado una alianza ofensiva contra los iroqueses. Su razón era comercial, pues los indios canadienses eran su fuente de peletería, y los iroqueses interferían en el comercio. Desembarcó en Tadoussac y su pequeña compañía de aventureros franceses fue contratada por 300 innu y algonquinos y 100 huronesDill, Jordan S. (1996). Algonkin . First Nations/First Peoples Issues. para ayudarlos en la guerra contra los mohawk. El primer encuentro fue una batalla campal en 1609, librada por iniciativa de Champlain. Él escribió: «No había llegado con otra intención que la de hacer la guerra». Esta se dio el 30 de julio, Champlain combatió acompañado de sus aliados algonquinos contra 300 iroqueses, principalmente mohawk, a las orillas del lago que hoy lleva su apellido. Él mismo mató a dos jefes iroqueses e hirió a un tercero con un arcabuz con llave de mecha. Un año después, Champlain y su compañía de arcabuceros ayudaron a los innu, hurones y algonquinos a derrotar a un gran destacamento de incursores iroqueses. Mientras los innu y algonquinos tomaron el control del área quitada a los iroqueses, los hurones fueron alentados por los franceses a expandir su territorio más hacia el oeste. En 1615 Champlain se une a una incursión de 300 hurones y algonquinos y asedia una villa iroquesa, probablemente onondaga. El prolongado sitio finalmente falló, y Champlain resultó herido. thumb|left|250px|Territorio de los laurencianos en torno a 1535.

Competencia neerlandesa En 1610 los neerlandeses establecen un puesto comercial al borde del territorio iroqués, en el valle del río Hudson, dándoles acceso directo a los mercados europeos y eliminando la necesidad de depender de intermediarios de otras tribus y franceses. El nuevo puesto les ofrecía valiosas herramientas a cambio de pieles de animales. Así empezaron las cacerías a gran escala. A partir de entonces comienza a escalar el conflicto entre iroqueses y los indios aliados de los galos. Los iroqueses vivían en el actual territorio de Nueva York, al oeste de Hudson y al sur del lago Ontario. Comprendían una isla étnica rodeada por pueblos algonquinos, como los shawnee al oeste de Ohio, y las confederaciones de tribus iroquesas hurona y neutral, que ocupaban el sur del lago Hurón y el oeste del Ontario respectivamente.

Entre 1610 y 1615 los mohawk estaban en guerra con sus enemigos septentrionales (hurones, innu y algonquinos), pero eso no los detuvo de atacar a los conestoga con apoyo neerlandés (creían que los franceses apoyaban a los conestoga). Hubo que esperar hasta 1622 para que la Confederación y sus enemigos septentrionales pactaran la paz y pusieran fin a medio siglo de guerra. Esta nueva paz no sobreviviría más que un par de años. Al mismo tiempo, los mohicanos comienzan a cobrar tributo a los neerlandeses por cruzar sus tierras y eso lleva a los mohawk a declarares la guerra, pero esto daño al comercio neerlandés y negociaron una tregua en 1613. Cuatro años después ese conflicto volvió a estallar y los neerlandeses deben abandonar Fuerte Nassau, cerca de la actual Albany en 1618, pero logrando pactar una nueva paz ese año.

250px|thumb|Dibujo que muestra el asedio francés de un fuerte iroqués. Los europeos trajeron una epidemia de viruela que arrasó Nueva Inglaterra entre 1617 y 1619, matando al 90 % de los indios de las regiones costeras. Una segunda peste en 1633-1634 se extendió hasta los Grandes Lagos, y fue vista por los colonos puritanos como un regalo divino que diezmo a las tribus hostiles.

Reinicio del conflicto En 1624 los algonquinos y franceses atacan a los iroqueses, pero estos optaron por firmar la paz. La Confederación estaba más preocupada porque los mohicanos actuaban como intermediarios cobrando tributos a quienes querían vender pieles a los europeos en Fuerte Orange, y cuando ofrecieron a los algonquinos del San Lorenzo comerciar con el fuerte en lugar de los galos, los iroqueses entendieron que los neerlandeses los verían como mejores socios. Los neerlandeses no pudieron frenar la guerra cuando los mohawk atacaron a los mohicanos, y en cuatro años los expulsaban al este del Hudson y monopolizaban el comercio con Fuerte Orange.

Los iroqueses, especialmente los mohawk, confiaban en ese comercio para adquirir armas de fuego y otros bienes europeos. Hacia los años 1630, gracias a los neerlandeses, los iroqueses tenían suficientes armas y se hacían experimentados en el uso del arcabuz por sus constantes guerras con sus enemigos tradicionales. Por otra parte, los franceses prohibieron el comercio de estas armas a sus aliados, aunque a veces las regalaban cuando algunos indios se convertían al cristianismo. Aunque el foco de los ataques iroqueses eran los algonquinos, hurones, mohicanos e innu, la alianza de estos con los galos llevó a un sangriento conflicto directo. Pero la introducción de estas armas también aceleró el declive de la población de castores, tanto que para 1640 estaban casi extintos en el valle del Hudson. A medida que estos desaparecían en sus territorios en la segunda mitad del siglo, los iroqueses iniciaron sus guerras de expansión. El núcleo del comercio de pieles se desplazó a las regiones frías del sur del actual Ontario, en territorio de los neutrales y hurones, socios de la Nueva Francia. Desplazados del comercio por sus enemigos y con una población decreciente por las enfermedades, los iroqueses decidieron ampliar su área de control.

Los ingleses empiezan a participar de estas guerras con la toma de Quebec en 1629, pero devolviéndola a los galos tres años después. Durante aquellos años algonquinos e innu no tuvieron acceso a las armas de fuego y fueron vulnerables a los ataques mohawk, considerándose a veces este el comienzo de las Guerras de los Castores. La Confederación intento hacer un acuerdo comerciar con los hurones, pero estos eran conscientes de su ventaja numérica y se negaron. Con el asesinato de un cazador iroqués por guerreros hurones en un territorio disputado por ambos pueblos se iniciaba la guerra. La paz de 1627 entre la Confederación y sus rivales septentrionales quedaba rota.

Tácticas Los jefes guerreros iroqueses eran elegidos por las matriarcas de cada clan. Ellas decidían cuando ir a la guerra y monitoreaban permanentemente el sistema político. Los enfrentamientos en la Norteamérica de los siglos y eran considerados como la «guerra india», basada en rápidas incursiones en territorio enemigo, escaramuzas y emboscadas donde primaba el factor sorpresa, el combatiente individual, el fuego aislado y buscar un lugar seguro desde donde disparar. También eran importantes los fuertes, centros de población, comercio y de control estratégico de las zonas cercanas. Eran raras las grandes batallas en campo abierto con formaciones clásicas y fuego masivo.La guerra Franco-India 1754-1763 . Aegod Foro.

Inicialmente los iroqueses usaban las mismas tácticas y armamento de sus vecinos, con arcos, flechas, escudos y armaduras corporales hasta la introducción del arcabuz por Champlain en 1609, quedando un cuarto de siglo en desventaja por carecer de esta arma. La única solución encontrada era fingir retiradas para atraer a los algonquinos a emboscadas y forzarlos a combate cuerpo a cuerpo antes que pudieran usar sus arcabuces. Los escudos y arcos se hicieron secundarios frente a la clava y la lanza. Los iroqueses quedaron a la defensiva, intentado retener sus territorios de cacería. A partir de 1630 consiguen armas de fuego y sus tácticas se basan en buscar protección para sus tiradores. Se dedican a las guerrillas con sus arqueros y mosqueteros, combatiendo a campo abierto con clavas, tomahawky primitivas armaduras. Al hacerse cada vez más extensivo el uso de arcabuces, las inútiles armaduras son abandonadas y se prioriza la movilidad del guerrero y la precisión de sus armas.