La catedral de Santa María de Calahorra, La Rioja (España), sede de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño, es un edificio básicamente gótico del aunque mezcla diversos estilos debido al amplio proceso de construcción. El templo tiene estructura de cruz latina y está formado por tres naves, la central más ancha y elevada separada de las laterales por seis robustos pilares, y el transepto. En el cruce ("crucero") entre las naves y el transepto se encuentra la capilla mayor. Levantado sobre el lugar de martirio de los patronos de la ciudad, san Emeterio y san Celedonio, las obras se iniciaron en 1484 y su construcción se prolongó durante doscientos años o más de quinientos si tenemos en cuenta la colocación del nuevo retablo del altar mayor, tras el incendio del anterior el 13 de junio de 1900. La Catedral se encuentra en la parte baja de la población, en el arrabal, junto al río Cidacos, custodiada por el palacio Episcopal y el paseo de las Bolas. Un amplio atrio precede a la catedral, en el centro de su pavimento está colocada la rosa de los vientos. Actualmente, está considerada como bien de interés cultural (BIC) –fue declarada Monumento histórico-artístico perteneciente al Tesoro Artístico Nacional mediante decreto de 3 de junio de 1931 .

Historia y construcción El poeta latino Aurelio Prudencio ya afirmó en el que en el lugar del martirio de los Santos Mártires, en el "Arenal", se les rendía culto en un baptisterio, acudían peregrinos y se producían sanaciones. El extraño emplazamiento de la Catedral (extramuros) se debe a esta causa. El templete primigenio se convirtió con el tiempo en una Catedral románica que dio paso a la actual a partir de 1443, cuyo proceso de construcción se prolongó durante dos siglos debido a las dificultades económicas y al interés en construir una catedral digna para tan importante diócesis. Por esto, conviven modelos arquitectónicos distintos (principalmente el gótico tardío) y el conjunto tiene un aire ecléctico.

Los principales constructores y tracistas fueron de Vizcaya también participaron miembros de la Orden del Carmen. Pero sobre todo, destaca la intervención y la influencia artística del arcediano de Berberiego, Juan Miguel Mortela cuya impronta es evidente entre 1724 y 1774. A él se deben modelos estéticos, programas iconográficos, organización de obras, financiación de mejoras y la llegada de artistas sobresalientes. Manteniéndose las dos capillas colaterales románicas, primero se edificó el claustro, posteriormente parte de la torre, la cabecera, el crucero, las naves y las capillas, la puerta norte (de San Jerónimo) que daba al cementerio, el coro, el segundo cuerpo de campanas y quinto de la torre y el atrio. Sin embargo el Concilio de Trento motivó que se tuviese que bajar el coro y reconstruir la cabecera, lo que obligó a reformar el crucero y a sustituir las capillas colaterales románicas, generándose así un enfrentamiento con los Condes de Aguilar, propietarios de la capilla colateral izquierda. La construcción prosiguió con el retablo mayor de estilo romanista, las capillas barrocas radiales de la girola y con la ampliación de la torre. Finalmente la construcción de la catedral terminó en 1704 cuando se concluyó la fachada principal en estilo barroco clasicista. Terminado el edificio, el se dedicó a vestir y adecentar la Catedral: abriéndose capillas, poniendo verjas a las que no tenía, construyendo y policromando retablos... Lo más destacado fue la ampliación y reforma de la sacristía.

En 1900 sufrió un incendio que afectó al altar mayor, destruyendo diversos ornamentos; las obras de rehabilitación se prolongaron hasta 1904. Se desconocen las causas del incendio pero pudiera haber sido consecuencia de unos trabajos llevados a cabo el día anterior para la instalación de un altar portátil que solía colocarse con motivo de la Octava del Corpus. En 1958, se adaptó el templo a las nuevas formas litúrgicas: se amplió el presbiterio y se eliminó la vía sacra (pasillo verjado entre el altar y el coro).

Descripción Está construida en sillería de arenisca calcárea de color rojo, con un tamaño de grano de fino a medio, proveniente de la formación de Alfaro. El cemento usado es en su mayoría calcáreo, encontrándose también cantidades menores de cemento ferruginoso y arcilloso. El edificio consta de tres naves, crucero, girola, dieciséis capillas, claustro y sacristía. Cuenta con los retablos platerescos de las capillas de San Pedro y la Visitación. Rejerías góticas. Una de las tallas, del , representa al Cristo de la Pelota. Cuenta con una espléndida pila bautismal gótica. Exterior Fachada principal miniatura|Portada principal miniatura|izquierda|Vista exterior La fachada principal, también conocida como "Puerta del Moral",

es de estilo barroco, construida entre 1680 y 1704 por los hermanos Raón, Juan y Santiago en sustitución de la anterior de estilo gótico y construida a finales del o principios del . Con esta obra se introdujeron un gran número de novedades, que si bien era características del Barroco, no se habían visto antes en La Rioja, tales como: columnas exentas, capiteles tanto corintios como de estilo serliano y una gran abundancia de motivos vegetales tales como guirnaldas, frutas y flores. Tiene forma de retablo barroco con tres cuerpos y remate en frontón triangular. Las grandes similitudes estilísticas existentes entre esta fachada y la de la Basílica de San Gregorio Ostiense en Sorlada, especialmente patente en las imágenes de San Pedro y San Pablo, inducen a pesar de que fueron llevadas a cabo por el mismo escultor o por alguien perteneciente al mismo taller. El último cuerpo y el frontón en estilo neoclásico fue añadido por Antonio de Beriñaga en el 1772.

Puerta norte miniatura|Portada de San Jerónimo La puerta del norte o de san Jerónimo es de 1559, de estilo plateresco (cuerpo inferior) con reminiscencias góticas de 1520 (cuerpo superior). En el tímpano la coronación de la Virgen asistida por San Emeterio y San Celedonio. Llamada también "Puerta de Fosal" porque antiguamente presidía el cementerio de la Catedral, en ella están representados dos ángeles trompeteros anunciando la Resurrección de los Muertos .

Torre miniatura|Torre|izquierda A la derecha de la fachada principal se encuentra la torre, más antigua que el edificio y de sección rectangular, consta de ocho cuerpos. Los cinco inferiores son medievales, los dos siguientes de sección decreciente son renacentistas y el último se edificó en el y es una torreta de ladrillo con cuatro pináculos en las esquinas, estando todas cubiertos con tejas industriales vidriadas. En las plantas inferiores se ubicaban las estancias del campanero y demás trabajadores de la catedral, así como de sus familias. En las tres últimas plantas se ubica el campanario.

El campanario presenta la peculiaridad de disponer de tres campanas romanas de volteo, algo muy poco frecuente en la región, donde lo más normal es la existencia de dos campanas, que se voltean alternadas. Existen un total de seis campanas para toques litúrgicos, que se reubicaron para mejorar la sonoridad tras la restauración de la torre y las campanas llevada a cabo en 2006 y que comenzó en 2005. Junto a las campanas hay un reloj de remontaje eléctrico, de la empresa Manufacturas Blasco de Roquetas que fue construido en torno a 1960. También existe una matraca de aspa que no fue respuesta tras la restuaración de la torre.

Interior Desde los pies hasta el crucero se hizo entre 1484 y 1526, al mismo tiempo se empieza a construir el claustro cuyas obras se suspenden en 1553 quedando sin terminar hasta hoy; los encargados fueron Pedro, Juan y Martín de Olave. El presbiterio se construyó entre 1565 y 1576 y la girola entre 1595 y 1614, con Juan Pérez de Solarte. Finalmente Juan de Urriola realiza las capillas absidales hacia 1624.

Capilla Mayor izquierda|miniatura|Capilla Mayor miniatura|Bóveda de la sacristía El obispo Pedro Manso de Zúñiga encargó la construcción del retablo a Pedro González de San Pedro, pero tras la muerte de este fue Juan Bazcardo quien acabó la primera fase del mismo en 1639. No fue hasta 1726, que el burgalés José Bravo llevó a cabo el dorado y las pinturas de las paredes. Juan Miguel Mortela encargó en 1773 un frontal de plata para el altar que hoy en día se encuentra en la capilla de la Visitación.

Contiene dos urnas relicario con los restos de los patronos de la ciudad. La elaboración de estas urnas corrió a cargo del platero burgalés Francisco de Soria y otro platero sin identificar, que pudiera haber sido el calagurritano Pedro Vélez, y finalizó en 1513. Las urnas están en su mayoría realizadas en plata repujada y cincelada que ha sido posteriormente dorada.

Trascoro o capilla de los Reyes Nada más entrar a la catedral nos encontramos de frente con el retablo de los reyes, de estilo rococó, elaborado por Manuel Adán y Julián Martínez entre 1750 y 1757 con la colaboración de Andrés de Bolibe y Ramón de Falces. Consta de un cuerpo, tres calles y un ático y tiene unas medidas aproximadas de 11 metros de alto por 11,5 metros de largo. En el retablo se incorporaron dos obras de Bazcardo, hacia 1630: el relieve central de la adoración de los reyes y el Cristo de la Agonía (ahora trasladado), que antiguamente coronaba el retablo.

Capillas de la nave izquierda Capilla de San Juan Bautista: con un excelente retablo churrigueresco de 1717, una estatua renacentista de San Juan y frescos de Domingo de Rada de 1774.

Capilla bautismal: con un retablo idéntico al anterior al que se añadieron estatuas de san Blas y san Antón. La pila bautismal gótica, lobulada y de proporciones grandiosas señala el lugar exacto del martirio de san Emeterio y san Celedonio.

Capilla de la Visitación: con retablo-tríptico plateresco encargado por don Pedro Ximénez de Cornago, arcediano de Berberiego, en 1520. En el cuerpo central, tallas de la Visitación y del Calvario rodeadas de relieves con escenas de la vida de Jesús. En las puertas laterales, pinturas de los apóstoles y santos de devoción popular. El altar dispone de un frontal de plata creado en el último tercio del por el platero José Ochoa Iturralde. Dicho frontal se vio seriamente dañado durante el incendio de 1900 y fue restaurado en 1924 por los hermanos José y Miguel Jannini, plateros de Valencia y probablemente hijos del platero italiano Blas Jannini, que mantuvieron la iconografía de la obra original, pero variaron la disposición de la misma, eliminaron distintos elementos ornamentales propios del rococó y alisarón el fondo de toda la pieza.

Sepulcro del Obispo Esteban: Se trata de un sepulcro gótico en el que se encuentran los restos del Obispo Esteban, que tuvo fama de santo, con relieves muy erosionados por la mala calidad de la piedra y que fue llevado a cabo inmediatamente después de su muerte. Esteban de Sepúlveda, sustituyó al obispo de Calahorra, don Vivian, que falleció el 13 de febrero de 1273, cargo que ostentó hasta su fallecimiento el 14 de febrero de 1281.

La caja tiene unas dimensiones de 67 cm de ancho, 44 de alto y 172 de largo, mientras que la tapa tiene una anchura de 70 cm y una longitud de 190. En la tapa se presenta el obispo yacente ataviado con las vestiduras propias de su cargo. En sus manos sujeta un manípulo y un báculo cuya voluta, al igual que la cabeza del obispo se han perdido. En cada esquina hay un angelillos que sujetan las cadenillas de un incensario.