miniaturadeimagen|400px|El vapor inhalado contiene sustancias como nicotina, saborizantes, aldehídos y metales. Su paso a través de los vasos sanguíneos y el corazón causa estrés oxidativo, inflamación y disfunción endotelial, lo que puede aumentar la frecuencia cardíaca y la presión arterial y obstruir los vasos sanguíneos. miniaturadeimagen|Tipos de cigarrillos electrónicos
El cigarrillo electrónico, vaporizador o vaper, es un aparato electrónico diseñado para generar un aerosol inhalable respirable a partir de calentar una solución líquida.
Su funcionamiento se basa en un mecanismo de calentamiento por resistencia, alimentado por una batería, que transmite energía a una resistencia o bobina integrada en un atomizador. Este proceso calienta un líquido específico, compuesto, por lo general, por una base de propilenglicol y glicerina vegetal, a la cual pueden añadirse nicotina, una droga altamente adictiva y/o aromatizantes alimentarios. El resultado, coloquialmente denominado «vapor», no se trata de vapor en sentido físico, si no que es un aerosol con partículas ultrafinas de gotas de agua. Dicho aerosol es posteriormente inhalado por el usuario, reproduciendo el consumo de cigarrillos convencionales, sin que exista combustión de tabaco.
El consumo de cigarrillos electrónicos ha sido objeto de estudio y controversia. Su uso puede causar efectos en la salud, como la lesión pulmonar, y los efectos a largo plazo por la exposición crónica a compuestos tóxicos o irritantes presentes en el aerosol continúan siendo objeto de investigación. Un ejemplo relevante es el caso de los aromatizantes añadidos en los líquidos, si bien muchos de estos compuestos se autorizan para su uso en alimentos y cosméticos, y no se clasifican como sustancias de alto riesgo en dichas aplicaciones, se desconoce el impacto que puede generar su inhalación tras los procesos de calentamiento o degradación térmica a los que son sometidos durante la vaporización.
Algunos estudios sugieren que el uso de cigarrillos electrónicos es menos dañino que el consumo de tabaco, y puede ayudar con el tabaquismo, aunque esto puede menospreciar sus potenciales efectos negativos en la salud. El consumo del cigarrillo convencional se limita al tiempo de combustión y en gran medida al lugar, mientras que el cigarrillo electrónico presenta características que pueden favorecer un uso más intensivo y prolongado de manera inconsciente, especialmente en interiores como el hogar. La presencia de aromatizantes con sabores agradables, la posibilidad de utilización en prácticamente cualquier contexto y estando limitado únicamente por la duración de la batería, puede derivar en la inhalación de dosis peligrosamente elevadas de nicotina, así como de otras sustancias potencialmente tóxicas, incluso en el caso de líquidos comercializados sin nicotina.
Historia
Patente
thumb|Primera patente de un cigarrillo electrónico En 1968, Herbert A. Gilbert patentó «un cigarrillo sin tabaco y sin humo». En su patente, Gilbert describió cómo su dispositivo funcionaba, por «sustitución de tabaco en combustión y papel con aire aromatizado caliente y húmedo.» El Dispositivo de Gilbert no involucraba nicotina, y los usuarios del dispositivo disfrutaban de un vapor saborizado. Los intentos de comercializar el invento de Gilbert no fueron exitosos.
Adopción
Los cigarrillos electrónicos modernos empezaron a adoptarse en el mercado en 2003, cuando el farmacéutico chino Hon Lik desarrolló el primer prototipo comercializado por la empresa Ruyan en China. A mediados de la década de 2000, estos dispositivos comenzaron a expandirse hacia mercados internacionales, principalmente en Europa y Estados Unidos, presentándose como una alternativa al consumo de tabaco tradicional. En sus primeras etapas, los modelos eran mayoritariamente desechables o de cartucho cerrado, con un diseño similar al del cigarrillo convencional. Sin embargo, hacia 2010 surgieron los primeros dispositivos recargables y modulares, que permitían reemplazar las resistencias y rellenar los tanques con líquidos de diferentes composiciones. Esta innovación impulsó la creación de una industria especializada en e-líquidos, que diversificó la oferta mediante sabores y concentraciones variables de nicotina.
Uso en la actualidad
Durante la década de 2010, los avances tecnológicos dieron lugar a los llamados mods electrónicos, capaces de regular potencia, voltaje y temperatura, lo que transformó el vapeo en una práctica más personalizada. En paralelo, se popularizaron los atomizadores reparables (RBA, RDA, RTA, RDTA), dirigidos a usuarios avanzados que buscaban mayor control sobre la experiencia de inhalación. El crecimiento del sector provocó debates en el ámbito sanitario y regulatorio. La Directiva 2014/40/UE, en vigor desde 2017 en la Unión Europea, introdujo límites en la concentración de nicotina, normas de envasado y requisitos de seguridad. En Estados Unidos, la FDA (Food and Drug Administration) asumió en 2016 la supervisión de los cigarrillos electrónicos como productos de tabaco.
En la actualidad, los vapers recargables representan una parte significativa del mercado global del vapeo, en contraste con los modelos desechables, que siguen presentes pero suelen asociarse a segmentos de consumo más ocasionales o de iniciación. El sector continúa en expansión, acompañado de debates científicos y políticos en torno a su papel como herramienta de reducción de daños frente al tabaco combustible y a los posibles riesgos sanitarios derivados de su uso prolongado.
Por esa razón, en los últimos años han surgido diversos dispositivos alternativos al cigarrillo tradicional, incluyendo los cigarrillos electrónicos, pero también productos de tabaco calentado y otros sistemas de administración de nicotina sin combustión. Estos productos utilizan distintos mecanismos para generar aerosoles inhalables, lo que da lugar a diferencias en su composición, funcionamiento y efectos potenciales.
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Componentes
Estructura miniaturadeimagen|249x249px|a. Boquilla: Parte por la que el usuario inhala el aerosol. b. Depósito: Contenedor donde se almacena el líquido (e-líquido). c. Líquido.
d. Chimenea: Canal por el que asciende el vapor hacia la boquilla.e. Resistencia : Elemento metálico que se calienta gracias a la corriente eléctrica y vaporiza el líquido impregnado en el algodón.f. Mod electrónico: Circuito encargado de regular la potencia, controlar voltaje/temperatura y garantizar medidas de seguridad.
g. Batería: Fuente de energía que alimenta el sistema. La estructura básica de un cigarrillo electrónico se compone de dos partes principales:
Atomizador: contiene la resistencia que se calienta y convierte el líquido en aerosol. Mod: es el componente que alberga la batería y suministra la energía necesaria para activar la resistencia.
En algunos dispositivos ambos elementos se encuentran integrados en una sola unidad, conocida como sistema AIO (del inglés: All in One, «todo en uno»), donde el atomizador y la batería forman un único cuerpo.
Atomizador El atomizador es una pieza construida generalmente con partes metálicas donde se coloca la resistencia, así como el líquido. Las resistencias pueden ser de dos tipos, artesanales o comerciales. En las artesanales se inserta manualmente el algodón y las comerciales, se componen de un hilo resistivo rodeado de algodón, compactado dentro de un cilindro con orificios laterales. Para el suministro de corriente, los atomizadores emplean un pin metálico situado en la parte inferior de la rosca.
Los atomizadores se clasifican según su funcionamiento y la clase de resistencia que emplean: Claromizador: Es un atomizador generalmente con tanque, que emplea resistencias construidas específicamente para ese atomizador o una serie de atomizadores. El fabricante crea modelos distintos de resistencias ya construidas que sólo es necesario enroscar en el interior. En este caso, las resistencias vienen con un valor establecido. Si el kit cuenta con variación de potencia, es necesario localizar en la misma resistencia los rangos de potencia recomendados por cada fabricante. Atomizador Reparable (RBA): Son atomizadores que poseen en su interior una base con conexiones en paralelo para emplazar resistencias, permiten libertad a la hora de colocar resistencias ya que se emplean bobinas que se colocan en los postes de la base. Según los principios de diseño del atomizador, existen varias subcategorías para este tipo de atomizadores. Atomizador Reparable de Vapeo en Seco (RDA): Atomizadores que no poseen tanque, contienen la base reparable justo debajo de la boquilla sin hacer uso de una chimenea. Para recargar el líquido se ha de gotear sobre el algodón colocado en la resistencia. Son populares por dar un buen sabor. Dentro de este tipo, existen una variante con el pin de conexión perforado para ser usado en conjunto con un mod «Bottom Feeder» o de alimentación inferior, sirviendo de entrada de líquido. Atomizador Reparable con Tanque (RTA): Atomizadores con tanque, contienen la base reparable conectada a una chimenea que conduce el vapor hacia la boquilla. Emplean capilaridad para conducir el líquido hacia la resistencia. Dentro del tanque se observan aberturas que sirven como entradas de líquido a la piscina que contiene al algodón que es calentado por la resistencia. Atomizador Reparable con Tanque de Vapeo en Seco (RDTA): Este tipo de atomizador mezcla los conceptos de tanque y de vapeo en seco. Contienen la base reparable en la parte superior, cercana a la boquilla, y el tanque en la parte inferior. Se ha de girar para poder impregnar el algodón.
Mod Son los suministradores de corriente y poseen un cabezal que hace la conexión al atomizador con un pin metálico. Generalmente contienen una o más baterías en su interior que se encarga de suministrar el potencial para calentar la resistencia del atomizador. Suelen tener un botón que activa el suministro de corriente. Pueden dividirse según el tipo de batería que empleen: Mod de batería interna: Aquellos que poseen una batería no reemplazable por el usuario, generalmente usan una batería. Mod de batería intercambiable: Aquellos que poseen un compartimento para baterías que pueden ser reemplazadas por el usuario. No existe un estándar para el tamaño de batería, pero sí hay varias extremadamente popularizadas como la 18650. Pueden usar una o más baterías dependiendo de la decisión de diseño del fabricante. También existen modelos que en lugar de usar baterías convencionales emplean baterías de polímero de litio, aunque su cuota de mercado es residual.
Independientemente del tipo de batería, se cataloga por su funcionamiento o diseño: Mod electrónico: Aquellos que poseen electrónica en su interior para regular sus funciones: Ajuste de voltaje, encendido y apagado o recarga USB entre otras; son el tipo más popularizado y más seguro, ya que su placa electrónica suele poseer mecanismos de protección frente a cortocircuitos o descargas inesperadas de potencial. Los más avanzados poseen pantallas para visualizar datos, ajustar el voltaje o usar perfiles predefinidos de uso. Mod mecánico: Aquellos que no poseen ningún tipo de electrónica en su interior, de un funcionamiento y construcción muy simple que no posee más que cables y un botón para suministrar la corriente. No usan baterías internas en ningún caso. Se consideran peligrosos si se utilizan sin conocimiento básico de circuitos dado que no existe una protección electrónica para cortocircuitos y problemas similares, sin embargo son populares por sus elaborados diseños, su salida de potencia y por no requerir una resistencia mínima. Algunos usuarios le colocan un fusible como protección.