thumb|200px|Henry Sidney, lord diputado de Irlanda durante el reinado de Isabel I, saliendo del Castillo de Dublín. Detalle de una ilustración titulada The Image of Irelande, por John Derrick. (Londres, 1581). La reconquista Tudor de Irlanda fue realizada por la dinastía inglesa Tudor durante el . Tras la fallida rebelión contra la corona encabezada por la familia FitzGerald (Geraldines) en 1534-1537, Enrique VIII en 1542 fue proclamado rey de Irlanda por el Parlamento irlandés, con el objetivo de restaurar la autoridad central que se había perdido durante los doscientos años anteriores.Moody, Byrne y Martin (1991), p.46 y 47

Este periodo se prolongó durante 60 años, alternando fases de negociación con auténticas campañas militares, hasta 1603, año en el que, finalmente, el país entero fue controlado por Jacobo I, y su consejo privado en Dublín. La «Fuga de los Condes» de 1607 contribuyó aún más a reforzar el dominio inglés.

El deseo de la corona de imponer al pueblo irlandés las leyes, lengua y costumbres inglesas, junto con la reforma protestante complicó notablemente la tarea. El imperio español intervino en numerosas ocasiones durante la Guerra anglo-española (1585-1604), y los irlandeses se encontraron frecuentemente atrapados entre su deber de obediencia al Papa y su lealtad al monarca de Inglaterra e Irlanda.Kearney (2007), p.226-228

Tras la conquista, la Irlanda gaélica quedó totalmente destruida y los españoles abandonaron sus planes de intervención directa, lo que permitió el asentamiento masivo de colonos ingleses, escoceses, y galeses en lo que se ha conocido como colonización de Ulster.

Irlanda en 1500

En 1500, la configuración territorial de Irlanda mostraba aún huellas de la incompleta invasión normanda, iniciada por los barones cambro-normandos en el y continuada por Enrique II, Conde de Anjou, Duque de Normandía, y rey de Inglaterra entre 1154 y 1189. Muchos nativos habían sido expulsados de sus territorios, sobre todo en el este y sureste del país, y habían sido reemplazados por campesinos y trabajadores ingleses. En la costa este, el área situada entre los montes Wicklow al sur y Dundalk al norte (que incluía parte de los modernos condados de Dublín, Meath, Westmearh, Kildare, Offaly, Laois y Kilkenny), recibió el nombre de «la Empalizada». Protegida por fosos y murallas, la Empalizada era la única zona de la isla en que la cultura y el idioma inglés habían arraigado de forma significativa y el gobierno, situado en la antigua ciudad escandinava de Dublín, aplicaba la ley inglesa.Gwynn (2007), p.140

Fuera de la Empalizada, la autoridad del gobierno de Dublín era débil. Los barones hiberno-normandos y sus descendientes habían constituido feudos, pero no habían usado colonos ingleses como arrendatarios. Como resultado, durante los siglos y , con las primeras rebeliones irlandesas, la invasión escocesa, los brotes de peste negra y la falta de interés por parte del gobierno de Londres, muchos de los territorios ocupados durante la invasión normanda habían regresado al control de los lores irlandeses. Incluso en algunos territorios controlados por las grandes dinastías de ingleses viejos de los Butler, los FitzGerald y los Burke, los gobernantes habían logrado una independencia efectiva, con ejércitos propios, ejerciendo sus propias leyes y adoptando el idioma y la cultura gaélica-irlandesa.

Tras el ostracismo al que habían sido relegados durante las etapas iniciales de la conquista, los irlandeses pudieron disfrutar de algo semejante a un renacimiento en los siglos y . Considerables extensiones de terreno ocupadas por los ingleses, fueron abandonadas o invadidas nuevamente por los irlandeses, particularmente en el norte y en el centro de la isla. Entre los miles de dinastías irlandesas, destacan especialmente los O’Neill de Tyrone (Uí Néill) en el centro de Ulster —flanqueados al oeste por los O’Donell de Tyrconnell—, los O’Byrne y O’Toole en el condado de Wicklow, los Kavanagh en el condado de Wexford, los MacCarthy y los O’Sullivan en los Cork y Kerry y finalmente el señorío Ó Briain de Thomond en el condado de Clare.

La mayoría de irlandeses gaélicos se mantenía al margen de la jurisdicción inglesa, hablaban irlandés y vivían según su propio sistema social, costumbres y leyes. Los ingleses se referían a ellos como «Los enemigos irlandeses de su majestad». En términos legales, nunca habían sido admitidos como súbditos de la corona, a pesar de que Irlanda no era formalmente un reino sino un señorío, título que era asumido por el monarca inglés en el momento de su coronación. El auge de la influencia gaélica dio lugar a la promulgación de los Estatutos de Kilkenny en 1366, los cuales trataron en vano de prohibir muchas de las prácticas sociales que se habían desarrollado rápidamente como la exogamia, el uso del idioma irlandés y la vestimenta irlandesa. En el el gobierno de Dublín fue incapaz de ejercer ningún tipo de presión fuera de la Empalizada, debilitado a causa de la guerra de las Dos Rosas.

Enrique VIII

Hasta el año 1500, los monarcas ingleses habían delegado el gobierno de Irlanda en la poderosa dinastía hiberno-normanda de los Fitzgerald de Kildare, tratando de reducir al mínimo el coste administrativo de gobernar el territorio irlandés y proteger la Empalizada. El lord diputado del rey era el jefe de la administración y tenía su sede en el Castillo de Dublín, que carecía de corte formal y tenía una cuenta limitada para gastos públicos. En 1495, durante un parlamento convocado por el Lord Diputado sir Edward Poynings se aprobó la conocida como Ley de Poyning que imponía el estatuto legal inglés sobre toda Irlanda, subordinando de esta forma el parlamento irlandés al inglés.

Hasta 1531, los FitzGerald de Kildare ostentaron el cargo de Lord Diputado de forma continuada. Sin embargo, el apoyo prestado por los Kildare a la Casa de York, durante la guerra de las Dos Rosas, y la firma de tratados privados con potencias extranjeras, llevaron a la corona a otorgar el título de Lord Diputado a sus principales rivales, los Butlers de Ormonde, lo que motivó la rebelión inmediata de los FitzGerald. Enrique VIII ejecutó al cabecilla de la revuelta Thomas FitzGerald, conocido como Silken Thomas Fitzgerald, junto a varios de sus tíos y encarceló a Gearoid Og, jefe de la familia. El rey se vio obligado a buscar un sustituto para tratar de mantener la paz en Irlanda, protegiendo la Empalizada y cubriendo el vulnerable flanco oeste de Inglaterra ante una potencial invasión extranjera.

Con la ayuda de Thomas Cromwell, el rey llevó a cabo en Irlanda una política conocida como de Rendición y reconcesión. Esta nueva política extendía la protección real a toda la clase dirigente irlandesa sin discriminaciones de etnia; a cambio, todos los habitantes de Irlanda deberían obedecer las leyes del gobierno central y todos los jefes irlandeses tendrían que someterse oficialmente a la corona, tras lo que recibirían por Real Decreto los títulos de propiedad de sus tierras. La piedra angular de la reforma fue un estatuto aprobado por el parlamento irlandés en 1541, que establecía la transformación en reino del Señorío de Irlanda. En el fondo, la intención era atraer a las élites gobernantes en Irlanda al entorno de la corona, garantizando su fidelidad a los Tudor; para ello, se concedieron a estas élites títulos ingleses y se admitió, por primera vez, nobles gaélicos en el parlamento irlandés. Destacó especialmente la creación del condado de Tyrone, que fue creado para la dinastía Ui Neill en 1542. De forma muy acertada, el rey resumió sus esfuerzos de reforma como, "distanciamientos políticos y afables persuasiones".

En la práctica, los jefes gaélicos aceptaron sus nuevos privilegios pero continuaron gobernando sus territorios de la misma manera que lo habían hecho en el pasado. Para los Señores Irlandeses, el monarca inglés no era más que una especie de Lord Supremo. Sin embargo, la corona iba a aumentar progresivamente la presión a través del desarrollo de un estado centralizado que pronto entraría en conflicto con el sistema gaélico tradicional. La reforma religiosa de Enrique VIII, pese a que no se llevó a cabo de forma tan radical como en Inglaterra, provocó también tensiones, pero el lord diputado Anthony St Leger consiguió controlar la situación concediendo a los principales opositores las tierras confiscadas a los monasterios.

Dificultades

Tras la muerte del rey, los sucesivos lores diputados de Irlanda comprobaron que establecer un gobierno centralizado era mucho más difícil que conseguir que los lores cumplieran sus pactos. La primera rebelión importante estalló en Leinster en 1550, cuando los O'Moore y los O'Connor fueron expulsados de sus territorios para dar comienzo a la colonización de los condados del Rey y la Reina, bautizados en honor a María I de Inglaterra y Felipe II de España y que corresponden a los actuales condados de Laois y Offaly. Durante la década de 1560, la intervención inglesa en la disputa sucesoria del clan O'Neill desencadenó una guerra entre el lord diputado Sussex y Shane O'Neill. Los jefes gaélicos continuaron con sus guerras privadas, ignorando al gobierno de Dublín y sus leyes. Como ejemplo, la batalla de Affane en 1565, entre los Butler de Ormonde y los FitzGerald de Desmond, o la batalla de Farsetmore en 1567, entre los O'Donnell y los O'Neill. Por otro lado, clanes como los O'Byrne y los O'Tool, prosiguieron sus ataques a la Empalizada. Pero los sucesos más violentos tuvieron lugar en Munster en las décadas de 1560, 1570 y 1580, cuando los Fitzgerald de Desmond encabezaron varias rebeliones contra el dominio inglés. Después de una campaña particularmente cruel, en la que se calcula falleció en torno a un tercio de la población, el asesinato del conde de Desmond en 1583 puso fin a la revuelta.

Las razones de esta violencia endémica fueron principalmente dos. La primera, la actitud agresiva y brutal de los administradores y soldados ingleses, que ejecutaron de forma ilegal a nobles y dirigentes nativos o confiscaron sus tierras de forma irregular.

En segundo lugar, la incompatibilidad entre la sociedad gaélica y la ley inglesa. Según las costumbres irlandesas, el jefe de clan era elegido de un pequeño grupo de linaje noble denominado fine. Sin embargo, durante el mandato de Enrique VIII, se impulsó el sistema hereditario de primogenitura, lo que provocó violentas disputas en los clanes irlandeses. Por último, importantes sectores de la sociedad irlandesa tenían intereses personales en eliminar la presencia inglesa, que amenazaba su forma de vida. Destacan entre estos los mercenarios (gallowglass) y los poetas irlandeses (file).

Soluciones miniaturadeimagen|Libro de frases multilingüe compilado por Sir Christopher Nugent para Isabel I de Inglaterra. Durante los reinados de María I e Isabel I, los ingleses trataron por todos los medios de pacificar Irlanda. Uno de los primeros métodos empleados fue la aplicación de un gobierno militar; así, se enviaron tropas a zonas conflictivas como los Montes Wicklow bajo el mando de comandantes denominados senescales. Los poderes del senescal eran los conferidos por la ley marcial, lo que les permitía autorizar ejecuciones sin juicio con jurado. Todos los habitantes de la zona gobernada por el senescal tenía que contar con algún tipo de reconocimiento por parte del Lord local, y los "hombres sin amo" podían ser asesinados. De esta manera, se esperaba que los lores irlandeses controlaran los asaltos realizados por sus propios seguidores. En la práctica, esto simplemente suscitó el antagonismo de los jefes locales.