thumb|Museo de la Ciudad de México
El Museo de la Ciudad de México es un recinto público ubicado en el antiguo palacio de los condes de Santiago de Calimaya, sobre la avenida Pino Suárez número 30, a tres cuadras de la plaza de la Constitución (Zócalo). El museo está situado en el recinto que antiguamente fue un hermoso palacio virreinal cuya primera construcción se remonta a 1536. Desde entonces el edificio ha sido remodelado y modificado en varias ocasiones, tanto en su aspecto como en su funcionamiento, sirviendo como palacio de familias nobles, vecindad, locales comerciales y recinto cultural.
El inmueble que alberga al museo, se edificó en 1776 por el arquitecto criollo Francisco Antonio Guerrero y Torres. Fue hasta 1931 -después de haber funcionado como palacio, vecindad y accesorias- que el antiguo Palacio de los Condes de Santiago de Calimaya fue declarado patrimonio nacional. Posteriormente, el año 1960 el Departamento del Distrito Federal decretó que el inmueble se convertiría en la sede del Museo oficial de la Ciudad de México mismo que abrió sus puertas el 31 de octubre de 1964, tras una remodelación realizada por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez.
Exhibiciones y actividades thumb|left|150px|Automóvil expuesto en el museo. El Museo de la Ciudad de México es un espacio abierto a los encuentros, un punto en el que se cruzan y entretejen las miradas más disímiles. En este espacio los visitantes tienen la oportunidad acceder a distintas manifestaciones artísticas y culturales que van desde exposiciones, conciertos, obras de teatro y danza, recitales, conferencias, presentaciones de libros, cursos y talleres, así como visitas guiadas especializadas para cada una de las exposiciones temporales y sobre la historia del edificio.
Actualmente el museo cuenta con 11 salas de exhibición permanente entre ellas el estudio del pintor Joaquín Clausell en la planta alta del edificio, donde se encuentra el mural conocido como "La torre de las mil ventanas" una de las obras más representativas del pintor impresionista mexicano, una sala de música, una capilla y una sacristía que funcionan como museo de sitio para narrar la historia del recinto. En el año 2018 se inauguró la exposición "Miradas a la Ciudad. Espacio de reflexión urbana", una muestra permanente que reflexiona sobre el fenómeno urbano en la Ciudad de México, a través de un recorrido por ocho salas de exhibición que utilizan textos, objetos, obras de arte y tecnología para describir las diferentes facetas de la ciudad, desde su historia, concepción filosófica, problemáticas, sustentabilidad, arquitectura, urbanismo, festividades y movimientos sociales en la planta baja del recinto.
Este recinto que pertenece a la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México cuenta con 16 salas para exposiciones temporales, que se modifican dependiendo de las necesidades de cada exposición y una sala de usos múltiples a un costado del mural de Joaquín Clausell. Su acervo está compuesto por una colección de alrededor de 2,600 piezas artísticas, documentos, objetos y muebles desde el al .
En su interior se encuentra la biblioteca Jaime Torres Bodet (el mayor acervo bibliográfico acerca de la Ciudad de México) que tiene como objetivo preservar, organizar y difundir el patrimonio documental sobre la Ciudad de México y cuenta con un total de 1590 volúmenes que datan del a la fecha. Así mismo, el recinto alberga la librería Guillermo Tovar de Teresa perteneciente al Fondo de Cultura Económica.
En el año 2014 se presentó la muestra "El exilio español en la Ciudad de México. Legado Cultural" una reflexión histórica sobre la influencia sociocultural del exilio español en la Ciudad de México. En 2015 se presentó la exhibición "19/09/1985 7:19 A 30 años del sismo. Emergencia, solidaridad y cultura política" que reflejó el fenómeno natural sucedido en 1985 y el profundo impacto que ha tenido en la sociedad y sus valores, que a partir de la movilización independiente que se produjo en aquel momento, se proyectan hoy en día en una más amplia práctica de la vida en democracia en la Ciudad de México. La exhibición combinó recursos científicos, narrativos, audiovisuales, literarios, periodísticos y objetuales como instrumento educativo e informativo para recuperar la memoria histórica.
En el año 2016 se presentó la muestra "Imágenes para ver-te. Una exhibición sobre el racismo en México" que reflexionó en torno al racismo en la sociedad mexicana a través de más de 200 piezas del al , entre pinturas, objetos, fotografía, instalación, escultura, colecciones científicas, vídeo y documentos. Ese año también se inauguró la muestra “Luz e Imaginación” que llevó a los asistentes a tener una experiencia sensorial, sobre los cambios que ha habido en la Ciudad de México mediante el uso de arte contemporáneo y la tecnología utilizando diversos elementos como luces, vapor, agua y sonidos. En noviembre de 2017 se inauguró la muestra "La Ciudad de México en el arte. Travesía de ocho siglos" una exposición sobre las diversas expresiones artísticas que a lo largo de ocho siglos de historia han interpretado y narrado la Ciudad de México a través de disciplinas como pintura, escultura, literatura, arquitectura, música, cine, teatro, entre otras expresiones.
Historia del Inmueble thumb|217x217px|Museo de la Ciudad de México fachada
La historia del Antiguo Palacio de los Condes de Santiago de Calimaya, se remonta al año de 1527, cuando llega el Licenciado Juan Gutiérrez Altamirano a la Nueva España procedente de la isla de Cuba en donde había sido gobernador en 1524; para tomar el puesto de Corregidor de Texcoco y veedor de Hernán Cortés.
Cuando Hernán Cortés reparte las tierras más cercanas al Templo Mayor Mexica entre sus compañeros de armas y colaboradores más allegados; le da el terreno ubicado en la entonces calle de Ixtapalapa a la esquina de la calle que va para el hospital de Nuestra Señora de la Concepción a Don Juan Gutiérrez Altamirano, quien poco antes había contraído nupcias con Juana Altamirano Pizarro, prima hermana del conquistador. En este periodo, según algunos planos, la casa perteneció a la tipología arquitectónica de “casa-fuerte”, es decir, una casa con elementos defensivos contra situaciones adversas. La descripción de la primera casa habitación construida por órdenes del Lic. Altamirano correspondía a un edificio de planta rectangular con apariencia de torre feudal de tres pisos con una puerta en la planta baja, en el piso intermedio cuatro ventanas y en el último había seis ventanas más. Todo el edificio tenía una techumbre cónica y un torreón a un costado.
Fue hasta la tercera generación que a la familia se le otorgó el primer título nobiliario: “Condes de Santiago de Calimaya”; de Santiago porque eran devotos de Santiago Apóstol, patrono español; de Calimaya porque ese era el nombre del pueblo que se les dio en Encomienda y que les generó grandes riquezas. El título de conde le fue otorgado a Don Fernando Altamirano y Velasco, descendiente directo de Juan Gutiérrez Altamirano contrajo a su vez matrimonio con María de Velasco e Ibarra, nieta del virrey Luis de Velasco. Fernando Altamirano recibió la merced real de Felipe III de España en la que se le otorgó el título de conde de Santiago de Calimaya en 1616, y que se utilizó por catorce generaciones.
Una época de auge económico y social vino para la familia Altamirano Velasco. La remodelación de la antigua casona señorial en la que habían habitado sus antecesores, estuvo a cargo del séptimo conde, ya que la edificación estaba muy dañada por los terremotos e inundaciones, y más que remodelación, fue una restructuración completa, pues el antiguo edificio fue derruido. Esta nueva construcción está relacionada con la promulgación de Las Reformas borbónicas en la Nueva España. Estas reformas hacían que pese a que los condes mantenían un estatus como nobles, muchas de sus propiedades serían embargadas por la Corona. Los condes sufrieron dificultades económicas en esta época, pero su estatus como nobles les permitió conseguir que la audiencia les permitiera gravar sus tierras, de modo que obtuviera dinero para la reedificación de su palacio.
El palacio fue reconstruido a finales del , llevándose a cabo la obra entre 1776 y 1779 por el alarife criollo Francisco Antonio de Guerrero y Torres, autor de otras obras de gran importancia como el palacio de los marqueses de Jaral del Berrio y la capilla del Pocito. En la época virreinal, la calle de Pino Suárez (en aquel tiempo, calzada de Iztapalapa) era la calle de moda para las casas de la nobleza, que así quedaban alineadas con el Palacio Real. La fachada del palacio fue recubierta de tezontle y la portada y las ventanas con cantera.
La casa estuvo habitada por la familia hasta 1964 lo cual es un caso excepcional, fue la única casa señorial ocupada por una familia noble novohispana hasta mediados del , cuando fue expropiada, la familia Cervantes se vio obligada a venderla al gobierno de Ciudad de México, el cual dispuso la fundación del museo en la casa.
Arquitectura del Palacio thumb|Interior del Museo de la Ciudad de México
thumb|left|200px|Fuente del museo. En este Palacio virreinal, es posible apreciar las innovaciones que Guerrero y Torres implementó en sus construcciones, de igual forma, se distingue en ésta la última etapa del barroco mexicano.
En la esquina inferior derecha se incluyó un elemento que ha sido objeto de diversas interpretaciones: una talla prehispánica con la imagen de una cabeza de serpiente. El remozamiento del palacio se hizo desde sus cimientos y es probable que en la excavación se haya encontrado este elemento y otros objetos. La casa se trazó en dos plantas, sin entresuelo y con dos patios como todas las casas señoriales. La capilla familiar era un símbolo de abolengo y de intensa actividad social.
Los escudos de armas que coronan las arquerías del patio principal corresponden a la intención de resaltar el abolengo familiar, lo mismo ocurre con las gárgolas en forma de cañón que adornan todo el perímetro superior de la fachada y parte del portón mayor. Los leones que adornan el arranque de la escalera, así como los mascarones del portón principal tienen un aire orientalista, rasgo no muy común en la casa de los nobles.
Otro elemento distintivo del palacio es la fuente en forma de concha ubicada en el patio mayor. Su desgaste nos sugiere que posiblemente haya sido labrada tiempo antes de la reedificación de la casona y que fue empotrada ahí tiempo después de concluir ésta. El motivo ornamental principal de la fuente es una nereida que toca la guitarra y mira hacia la capilla familiar; la connotación, evidentemente acuática, se ha dicho, es una posible referencia a los viajes ultramarinos que realizaron los condes como adelantados de las Islas Filipinas. thumb|Interior del Museo de la Ciudad de México vista hacia la fuente.
Toda la parte central de la fachada corresponde al estilo barroco. En la parte superior, encontramos el escudo de armas de la familia, tallado en mármol blanco y que es en sí, la suma de los cuatro escudos de los linajes de mayor prestigio: Altamirano, Velasco, Castilla y Mendoza; se constituye además, como el primer símbolo de la nobleza alcanzada por la familia. El escudo esta flanqueado por dos atlantes coronados con laureles, símbolos de triunfo.