José Bonifácio de Andrada e Silva (Santos, 13 de junio de 1763 - Niterói, 6 de abril de 1838) fue un naturalista, estadista, poeta y político brasileño. Es conocido por el epíteto de "Patriarca de la Independencia" por su actuación decisiva en la independencia del Brasil. El 11 de enero del 2018 fue declarado oficialmente "Patrono de la Independencia del Brasil. Además de su actuación política, tuvo una destacada carrera como naturalista, principalmente en el campo de la mineralogía, habiendo recibido reconocimiento internacional aún en vida. Descubrió y describió cuatro minerales incluida la muy importante petalita, que luego permitiría el descubrimiento del elemento litio, y la andradita, bautizada en su homenaje.

Apoyó el reinado de Pedro de Alcântara desde el inicio ocupando el cargo ministro de negocios extranjeros del Imperio de Brasil entre enero de 1822 y julio de 1823. Proclamada la independencia de Brasil, encabezó una política centralizadora y organizó la acción militar contra los focos de resistencia.

Durante los debates de la Asamblea Constituyente se dio el distanciamiento entre él y sus hermanos Martim Francisco Ribeiro de Andrada y Antônio Carlos Ribeiro de Andrada Machado e Silva con el emperador. El 16 de julio de 1823, Pedro I lo cesó de su cargo como ministro y José Bonifácio pasó a formar parte de la oposición. Después del cierre de la Constituyente, el 11 de noviembre de 1823, José Bonifácio fue desterrado y se exilió en Francia durante seis años. De vuelta en Brasil, ya reconciliado con el Emperador Pedro I, tomó la tutoría de su hijo Pedro cuando el emperador abdicó en 1831. Permaneció como tutor del futuro emperador hasta 1833 cuando fue exonerado del cargo por el gobierno de Regencia del Imperio de Brasil debido a disputas entre las facciones que lo conformaban.

Primeros años Origen familiar Miembro de un familia de la aristocracia portuguesa, José Bonifácio nació el 13 de junio de 1763 en Santos, en el litoral de la entonces llamada Capitanía de San Pablo. Su padre fue Bonifácio José Ribeiro de Andrada y su madre María Bárbara da Silva. José Ribeiro de Andrada, su abuelo, estuvo casado con Ana da Silva Borges y pertenecía a una antigua familia portuguesa de la región del Minho y de Trás-os-Montes. Pariente de los condes de Amares y los marqueses de Montebelo, rama de los Bobadelas-Freires de Andrada. Bonifácio José, que moriría en 1789, era considerado ágil, desinhibido e inteligente. Hizo su fortuna como mercader y ocupó diversos cargos y oficios de la Corona Portuguesa. Tenía dos hermanos que estudiaron en Coímbra y un tercer hermano que era sacerdote.

Su madre Maria Bárbara da Silva tuvo diez hijos, cuatro mujeres y seis varones.

José Bonifacio recibió sus primeras enseñanzas de parte de su padre quien fue su primer maestro pero, como en Santos no era posible recibir más allá que la educación primaria, se mudó a São Paulo en 1777.

Estudios En São Paulo frecuentó las clases de gramática, retórica y filosofía en los cursos abiertos por frei Manuel da Ressurreição, creador de la biblioteca de la curia de São Paulo, donde los brasileños con recursos económicos estudiaban para el ingreso a la Universidad de Coímbra. Tenía 16 años cuando, con sus hermanos Antônio Carlos y Martim Francisco, requirió la habilitación "de genere", requisito indispensable para seguir la carrera eclesiástica. En Brasil no había entonces ni universidad ni imprenta. En 1783 partió de Río de Janeiro hacia Portugal y se matriculó en octubre en la Universidad de Coímbra para iniciar el 30 de ese mes sus estudios jurídicos agregando un año más tarde, en octubre de 1784, los de matemática y filosofía natural. 276px|thumb|Universidad de Coímbra. Además de sus clases, leyó mucho. Ya escribía poemas y en una oda suya surgen los nombres de Leibnitz, Newton y Descartes. Leyó sobre todo a Rousseau y Voltaire; Montesquieu, Locke, Pope, Virgílio, Horacio y Camões y se indignó contra el "mounstruo horrendo del despotismo". Sus versos elogiaban la independencia recién proclamada de los Estados Unidos. Aun siendo estudiante se interesó por dos cuestiones cuya solución en vano se empeñaría más tarde: la civilización de los indios brasileños, la abolición del tráfico negrero y de la esclavitud de los negros. thumb|276px|Placa de la Academia de las Ciencias de Lisboa. Carrera Desde el comienzo demostró vocación por las investigaciones científicas. La explotación de minas tenía un auge considerable con el crecimiento de las necesidades relacionadas con la revolución industrial. José Bonifácio concluyó, el 16 de junio de 1787, su curso de filosofía natural y el 5 de julio de 1788 el de leyes. Recibió en Portugal apoyo del duque de Lafões, Juan de Braganza, que en 1780 fundara la Academia de las Ciencias de Lisboa. El 8 de julio de 1789 hizo mediante el Desembarco del Paço la lectura que lo habilitaba a ejercer los lugares de la magistratura. Cinco meses antes, el 4 de marzo, fue admitido como socio libre de la Academia, lo que le abrió los caminos de una carrera de científico. Por temperamento se interesaba por estudios que resultasen de alguna utilidad, colocando la ciencia al servicio de la perfección humana. Tenía por lema Nisi utile est quod facimus, stulta est gloria. Su primera memoria presentada a la Academia fue "Memória sobre la Pesca de las Ballenas y la Extracción de su Aceite: con algunas reflexiones al respecto de nuestras pescas".

Excursión científica por Europa El 18 de febrero de 1790, José Bonifácio fue convocado para emprender, a costa del Real Erario, una expedición científica por Europa con el fin de adquirir, a través de viajes literarios y exploraciones filosóficas, conocimientos más avanzados en mineralogía, filosofía e historia natural.

thumb|276px|right|José Bonifácio, por Oscar Pereira da Silva.

A mediados de 1790, se encontraba en París, en la fase inicial de la Revolución Francesa. Desde septiembre de 1790 hasta enero de 1791, cursó estudios de química y mineralogía, y continuó asistiendo a la Escuela Real de Minas hasta abril. Sus biógrafos mencionan su contacto con figuras prominentes como Antoine Lavoisier, Jean-Antoine Chaptal, Antoine-Laurent de Jussieu y Francisco de Miranda, entre otros. Fue elegido socio correspondiente de la Sociedad Filomática de París y miembro de la Sociedad de Historia Natural, para la cual redactó una memoria sobre los diamantes en Brasil, corrigiendo errores previos. Ya no era un simple estudiante; comenzaba a hablar con voz de maestro. Se trasladó a Sajonia para dar clases prácticas en Freiberg, donde asistió a la Escuela de Minas en 1792. Dos años después, recibió un certificado por haber completado cursos de Orictognosia y Geognosia. Reconoció el atraso de la Universidad de Coímbra en comparación con otros centros de estudio en Europa, y la escuela de Freiberg influiría significativamente en su orientación académica.

Allí entabló amistad con renombrados científicos como Alexander von Humboldt, Leopold von Buch y Andrés Manuel del Río. También exploró minas en el Tirol, Estiria y Carintia. Viajó a Pavía, Italia, para asistir a lecciones de Alessandro Volta; en Padua, investigó la constitución geológica de los Montes Euganeos, escribiendo sobre ello en 1794 en un trabajo titulado "Viaje geonostico a los Montes Euganeos".

A partir de 1796, desarrolló a fondo sus estudios en Suecia y Noruega, donde caracterizó y describió por primera vez cuatro nuevas especies minerales y ocho variedades que pertenecían a especies ya conocidas, a las cuales les otorgó nombres.

Tras más de diez años de viajes y dedicación a la investigación científica, a los 37 años se había convertido en un científico reconocido y respetado. Regresó a Portugal en septiembre de 1800 y también visitó Dinamarca, Bélgica, los Países Bajos, Hungría, Inglaterra y Escocia.

En Portugal Dos meses después de regresar a Portugal, en noviembre de 1800, José Bonifácio partió hacia Estremadura junto a su hermano Martim Francisco Ribeiro de Andrada y Carlos Antônio Napion, quienes estaban encargados de llevar a cabo investigaciones mineralógicas. Sobre esta expedición, él escribió una memoria. Apenas regresó, recibió una nueva misión: examinar los Pinares Reales de los Miedos y Virtudes en los territorios de Almada y Sesimbra. Rodrigo de Sousa Coutinho, conde de Linhares, quien era un admirador y pariente lejano, se convirtió en su amigo.

Bonifácio ocupó la cátedra de metalurgia, especialmente creada para él en la Universidad de Coímbra, a través de una carta regia del 15 de abril de 1801. Estaba obligado a permanecer en esta posición durante seis años. Luego, fue nombrado intendente general de las Minas y Metales del Reino y miembro del tribunal de Minas, conforme a la carta regia del 8 de mayo de 1801, y se le encomendó la dirección de las Casas de la Moneda, Minas y Bosques de todos los dominios portugueses. Por decreto del 8 de julio de 1801, se le asignó la administración de las antiguas minas de carbón de Buarcos y la restauración de las abandonadas fundiciones de hierro de Figueiró dos Vinhos y Avelar.

El 12 de noviembre de 1801, fue nombrado director del Real Laboratorio de la Casa de Moneda en Lisboa y responsable de remodelar el establecimiento. Mediante la carta regia del 1 de julio de 1802, recibió el título de superintendente, con la misión de reforestar los pinares en las arenas de las costas marítimas. En el 13 de julio de 1807, fue nombrado superintendente del Río Mondego y de Obras Públicas de Coímbra. Sin embargo, poco pudo lograr, ya que tuvo que enfrentarse a la rutina de la administración portuguesa, que resistía "pasivamente" a cualquier esfuerzo renovador y ocultaba sentimientos de envidia y desdén. A pesar de sus intentos, luchó en vano contra la negligencia de la administración pública y nunca recibió los recursos indispensables para su trabajo.

No deseaba la cátedra y no se sentía dotado como profesor. En Coimbra, la reforma del Marqués de Pombal, según Octávio Tarquínio de Sousa, "no pasará al final de buenos propósitos" ya que la universidad carecía de un museo científico. En una carta escrita en 1806 al conde de Linhares, expresó: "Estoy enfermo, afligido y cansado y no puedo soportar tantos sinsabores y negligencias. Cuando termine mi tiempo en Coimbra y me jubile, me acostaré a los pies de Su Alteza Real para pedirle que me deje terminar mis días en los sertones de Brasil, donde pueda cultivar lo que es mío".

En 1808, junto con Fernando Fragoso Saraiva de Vasconcelos, lideró las fuerzas del Batallón Académico de Coimbra en el contexto de la Guerra Peninsular. El historiador Tito Lívio Ferreira cuenta que cuando José Bonifácio fue jefe de policía de la ciudad de Oporto combatió a los republicanos: Alcanzó el rango de mayor y, posteriormente, de teniente coronel y comandante. Cuando las fuerzas francesas amenazaron Lisboa en octubre de 1810, recibió órdenes de reunir su batallón y marchar hacia Peniche, donde permaneció hasta la retirada del enemigo.

En la Academia Real, ocupó el cargo de secretario perpetuo en 1812. Soñaba con establecer una fábrica de acero y fue responsable de llevar a Portugal y luego a Brasil a Guilherme von Eschwege, mineralogista. También formó parte de un grupo de intelectuales que se reunía en torno a Domenico Vandelli, compartiendo la visión de que el dominio de la naturaleza podía generar riquezas, que debía ser conocido y explorado científicamente.

Retorno a Brasil thumb|276px|Retrato de José Bonifácio