El Museo Diocesano de Barcelona - The Gaudí Exhibition Center () es un museo de arte religioso, gestionado por la Delegación Diocesana del Patrimonio Cultural del Arzobispado de Barcelona. Está situado en la plaza de la catedral de Barcelona, en la Casa de la Pia Almoina. Se inauguró como Museo Arqueológico Diocesano de Barcelona en 1916 instalándose en el espacio de la planta baja del seminario Conciliar, siendo su primer director Manuel Trens. Se trasladó y abrió al público en el nuevo espacio en el año 1991.

El museo conserva una colección de cerca de 4000 obras de arte de iglesias de la archidiócesis de Barcelona desde piezas grecorromanas hasta nuestros días. Sus fondos también incluyen piezas vinculadas a la obra sacra del arquitecto Antoni Gaudí.

Historia miniatura|El Seminario Conciliar fue la primera sede del museo Con los antecedentes de la inauguración de los museos diocesanos de Vich (1891), Lérida (1893), Solsona (1896) y la celebración en Barcelona del Primer Congreso de Arte Cristiano de Cataluña (1913), en el año 1915 se inició el proyecto para la creación de un museo diocesano en Barcelona, siendo sus principales promotores los obispos Juan José Laguarda y Fenollera y Enrique Reig Casanova, junto al historiador Manuel Trens. Atendiendo a la petición realizada por Reig, en menos de un año se recibieron de las iglesias de la diócesis más de 600 obras que estaban fuera de culto. Con ellas se inauguró el 22 de octubre de 1916 el Museo Arqueológico Diocesano de Barcelona. El acto lo presidió el obispo Reig, acompañado de los obispos de Urgel, Solsona y Vich, y contó con la asistencia de Josep Puig i Cadafalch, Antoni Gaudí y Joan Llimona, entre otras personalidades.

El museo no fue concebido como una exhibición pública —hasta los años 1920 no abrió, de forma muy restringida, al público en general— sino para salvaguardar el patrimonio religioso disperso en las parroquias y para formar artísticamente a los sacerdotes. Por este motivo, originalmente fue ubicado en la planta baja del Seminario Conciliar de Barcelona, en la calle Diputación, un edificio de Elías Rogent construido entre los años 1878 y 1888. Así mismo, el primer director de la institución (hasta 1921) fue un profesor del Seminario, el reverendo Trens.

Cuatro años después de su apertura la colección del museo ya contaba con 1500 piezas, entre las que destacaban un antipendio procedente de Santa Perpetua de Mogoda, telas de Antonio Viladomat de la iglesia de San Agustín de Barcelona y varias piezas notables del Monasterio de San Cugat del Vallés como el retablo de Todos los Santos, atribuido a Pere Serra, la capa del abad Biure, el báculo del abad Clasquerí y un relicario pectoral hoy desaparecido. La distribución del museo en sus primeras décadas era la siguiente: en el claustro del Seminario se exhibían las piezas más pesadas, como pilas bautismales y las grandes esculturas de piedra. Tras el vestíbulo se accedía a las salas, divididas en dos secciones: la románico-gótica y la del renacimiento.

El 22 de julio de 1936, durante el estallido anticlerical vivido en Barcelona en los primeros días de la guerra civil española (1936-1939), el museo fue saqueado e incendiado, perdiéndose parte de sus obras y de la biblioteca. Entre los objetos destruidos destaca un retablo dedicado a San Silvestre, procedente de la iglesia vallesana de Sant Sebastià de Montmajor. Las piezas rescatadas se trasladaron provisionalmente a la Casa de l'Ardiaca.

miniatura|El museo, edificio renacentista, esquina avenida de la catedral con Pla de la Seu Tras la contienda, Manuel Trens recibió el encargo de reorganizar el museo. Se inició un largo proceso de recuperación de las obras, que habían quedado dispersas por diferentes centros de almacenamiento, desde colecciones privadas a otros museos en la ciudad, principalmente el Palacio Nacional, además del Museo de Arqueología o la Biblioteca de Cataluña, entre otros. Desde el Museo de Arte de Cleveland y el Instituto de Arte de Chicago (Estados Unidos) fueron devueltos dos fragmentos de la capa pluvial del Abad Biure, expoliada en los saqueos. Durante los años 1950 los fondos recuperados fueron almacenándose en los sótanos del Seminario Conciliar, a la espera de la reapertura del museo, que Trens había proyectado en la Casa de la Pia Almoina, en contraste con la postura del obispado, partidario de construir un nuevo espacio en el claustro de la Catedral. Ninguna de las dos opciones prosperó y se optó por mantener el museo en su emplazamiento original. La reinauguración, ya con el nombre actual de Museo Diocesano de Barcelona, tuvo lugar el 30 de mayo de 1960; el acto estuvo presidido por el nuncio Ildebrando Antoniutti, el arzobispo Gregorio Modrego y el director del centro, reverendo Manuel Trens.

En 1970, tras la declaración de la Casa de la Pia Almoina como monumento histórico-artístico, se retomó la idea de convertirla en sede del Museo Diocesano y de un Museo Capitular. A tal efecto, se iniciaron unas obras de rehabilitación, pero el traslado quedó nuevamente en el aire tras la muerte de Manuel Trens (1976), sustituido por Francesc Camprubí al frente del museo. Finalmente el proyecto lo culminaría Josep Maria Martí i Bonet, quien asumió la dirección en 1982. Debido a la falta de espacio en el Seminario, en 1988 el arzobispo Narciso Jubany encargó el cambio de sede. En 1989 se iniciaron las obras de rehabilitación, desarrolladas en distintas fases hasta 2003. Con las obras todavía en curso, el 23 de septiembre de 1991, coincidiendo con las Fiestas de la Merced, el Museo Diocesano abrió en la Pia Almoina con la exposición «Splendor II Vallès», inaugurada por el arzobispo Ricard Maria Carles.

Durante el primer semestre de 2015 se llevó a cabo una reforma interior del edificio y una renovación de la museografía, a cargo del arquitecto Daniel Freixes. Como resultado, en septiembre de ese año se inauguró una exposición permanente dedicada a Antoni Gaudí, «Paseando con Gaudí», con un recorrido protagonizado por las nuevas tecnologías. Así mismo, el nombre The Gaudí Exhibition Center se incorporó a la denominación histórica del museo.

Edificio

miniatura|izquierda|Puerta gótica del Museo Diocesano Casa de la Pía Almoina Llamada también la Canonja, por haber sido a partir del donde habitaban una comunidad de canónigos regulares de san Agustín que servían el culto de la catedral, hasta el año 1369 cuando dejaron la vida conventual y el edificio fue derribado en el año 1400.

La institución de la Pía Almoina fue fundada en el año 1009 para la atención y manuntención de los pobres,Volumen 1,(2004) La Gran Enciclopèdia en català, Edicions 62, ISBN 84-297-5429-6 se encontraba en el en la capilla de Santa Lucía adosada a la catedral, hasta su traslado al edificio de la Pía Almoina que había sido reconstruido sobre la antigua Canonja en el año 1435, de estilo gótico con una portada de dovelas de arco de medio punto presenta, en el centro, sobre ella, en unos relieves los símbolos de la pasión y en ambos lados un escudo del capítulo catedralicio y otro de santa Lucía; el tejado es a dos vertientes. Se le añadió otro cuerpo renacentista durante el año 1546 en sentido longitudinal al anterior con una gran galería recorriendo su parte superior formada por arcos escarzanos sobre columnas.

Puertas del Museo Diocesano miniatura|Puertas del Museo Diocesano, diseñadas por Josep Plandiura Las nuevas puertas del museo —en el acceso de la avenida de la Catedral, 7— fueron diseñadas y realizadas por el artista catalán Josep Plandiura junto al escultor y forjador Enric Pla Montferrer, por encargo del obispado de Barcelona. La impactante obra visual realizada por Plandiura, fue objeto de duras críticas debido al contraste que existía entre su obra abstracta y la arquitectura gótica de la catedral de Barcelona. La forma orgánica y laberíntica de acero corten mide 3,5 metros de alto por 2,6 m de ancho, siendo actualmente seña de identidad del museo.

Colecciones La archidiócesis de Barcelona en colaboración con la Diputación de Barcelona y del Departamento de Cultura de la Generalidad de Cataluña han contribuido en la habilitación del edificio de la Pia Almoina (propiedad del capítulo catedralicio) con el fin de conseguir espacios idóneos para salas de museo y exposiciones. Las piezas de arte de la colección han sido catalogadas y algunas incluso restauradas. Se han realizado importantes exposiciones de arte, destacando "Millenum" en el año 1989,El país. Nota de prensa. y otras como "Splendor II Vallés", "Selecta I del Museu Diocesà" en 1991, "Selecta II del Museu Diocesà" y "Catalunya Medieval" en 1992.

Época romana Muchas iglesias catalanas se construyeron sobre edificaciones romanas, como el mismo edificio de la Pia Almoina que conserva restos de la muralla de la romana Barcino. Barcelona ya disponía de catedral paleocristiana en el , un capitel de tipo mozárabe conservado en el museo es procedente de esta basílica.

En una excavación de una torre romana del palacio episcopal, se encontró una escultura de mármol blanco de la primera mitad del , representando el retrato de un joven romano, también se encontró en estas mismas excavaciones un fragmento de lápida sepulcral datado del .

Del - se guarda un altar de mármol de la iglesia de Santa María la Antigua de Santiga (Santa Perpetua de Moguda) y un mosaico en opus tessellatum policrom de Pachs del Panadés.

Románico En el románico la iconografía más representativa es el Pantocrátor con el símbolo de los cuatro evangelistas llamado (tetramorfo), y las escenas bíblicas en las pinturas murales de las iglesias. Así como en las imágenes escultóricas, la representación de Cristo en Majestad, Majestad (crucifijo) y Virgen con Niño.

Las pinturas murales del románico están representadas en el museo por el conjunto de la iglesia de Sant Salvador de Polinyà datadas del año 1122Pinturas murales de Sant Salvador de Polinyà. Fecha de acceso: 16-08-2008. y la pintura mural de la Epifanía de la iglesia de Sant Iscle de les Feixes de Sardañola del Vallés. miniatura|Sepulcro de Arnau de Vilanova del procedente de Sant Sebastià dels Gorgs de Avinyonet del Penedés (Barcelona) obra del taller de Ramón de Bianya La imaginería románica policromada en Cataluña de Virgen con Niño, tan frecuente en Cataluña, entre las que se destacan las procedentes del monasterio de San Pablo del Campo del , la de la iglesia de Santa María de Toudell de Viladecavalls, del mismo siglo y la de la iglesia parroquial de Masquefa del . Una gran pieza es la Majestad del de casi un metro de altura, procedente del Rosellón.

Una gran pieza de orfebrería románica es la cruz procesional de 98 x 52 cm, en plata repujada sobre madera del monasterio de Sant Miquel del Fai, presenta la imagen de cristo crucificado con los ojos abiertos y con un amplio paño con lazada y pliegues abundantes hasta las rodillas. En el medallón superior se encuentra un ángel, y en los medallones de los brazos las figuras de la Virgen y san Juan en posición horizontal, en la parte inferior del Cristo una figura mirando a Jesús representando la humanidad, de las piedras que seguramente tenía en todos los espacios libres sólo se conserva una en la parte superior de la cruz; en el reverso tiene el Agnus Dei en el centro, y repartido en los cuatro brazos los símbolos de los evangelistas con unos caracteres epigráficos que especifican sus nombres; está datada del . Un cristo crucificado de cobre con esmaltes del . Del monasterio de Sant Cugat es un báculo de madera tallada y policromada del abad Guerau de Clasquerí, una lipsanoteca y una capa de lino bordada en seda y oro del abad Arnau Ramon de Biure. De transición entre el románico y el gótico destaca el frontal de altar de Santa Perpetua de Moguda con la representación de la vida de la santa en la pintura.

Gótico miniatura|Detalle de la tabla central del retablo de San Juan, conservado en el museo y realizado por Bernardo Martorell