miniatura|Autorretrato, 1759. Lápices negro y rojo y aguadas de lápiz rojo sobre papel verjurado. Madrid, Museo Nacional del Prado.Hernández Pugh (2023), p. 98, cat. 9. Manuel Salvador Carmona (Nava del Rey, Valladolid, 10 de mayo de 1734-Madrid, 16 de octubre de 1820) fue un grabador a buril y aguafuerte español de la Ilustración. Miembro de la Académie royale de peinture et de sculpture de París, grabador del rey de Francia y grabador de cámara del rey de España, fue desde 1777 director de Grabado de la Real Academia de San Fernando, en la que se formaron bajo su magisterio muchos de los más destacados grabadores españoles de las últimas décadas del e inicios de la centuria siguiente.

Biografía miniatura|Pedro Salvador Carmona: y María García su mujer; dibujados y grabados por su hijo Manuel, 1780. Madrid, Biblioteca Nacional, Iconografía Hispana, 8434-1. Hijo de Pedro Salvador Carmona y María García Gómez, modestos labradores, fue bautizado en la parroquial de San Juan de Nava del Rey el 19 de mayo de 1734. La partida de bautismo hacía constar que el nacimiento había tenido lugar nueve días antes, el 10 de mayo.Carrete (1989), p. 19 y nota 1. Era el segundo hijo varón de la familia, precedido por José, que al amparo de su tío paterno al llegar a la edad adulta sería escultor. El tercero, Juan Antonio, seis años más joven, también trabajó como grabador y fue su primer discípulo. Sus padres fomentaron en los tres el gusto por las artes, con la esperanza de que pudieran seguir los pasos de su tío paterno, Luis Salvador Carmona, que, protegido por un canónigo segoviano que lo llevó a Madrid y puso a estudiar con Juan Ron, triunfaba en la Corte.Carrete (1989), p. 19. Desde muy niño se ejercitó por ello en la práctica del dibujo por cartillas, según explica el menor de los hermanos, Juan Antonio, en una nota biográfica que nos ha llegado manuscrita: «Desde pequeño le hacía dho. su Padre dibuxar algunos principios p.r Cartilla p.a dedicarle a alguna de las tres Nobles Artes con motivo de estar avecindado en la Corte su hermano».Hernández Pugh (2023), 29.

Con trece años marchó a Madrid, iniciándose en el estudio de la escultura en las clases organizadas por la Junta Preparatoria establecida en 1744, antecedente inmediato de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.En sus clases tuvo como maestro a su tío, con quien permaneció cinco años. Inmediatamente después de la solemne inauguración de la Real Academia de San Fernando, el 12 de abril de 1752, y tras crearse en ella la sección de grabado, Manuel Salvador Carmona fue uno de los cuatro primeros pensionados para completar su formación en París, en la especialidad de grabador de historia y retrato por su adelanto en el dibujo. Sus tres compañeros eran Juan de la Cruz Cano y Olmedilla y Tomás López, para el grabado de mapas, adornos y arquitecturas, y Alfonso Cruzado, para el grabado de «sellos en piedras finas». Allí estudió la técnica del grabado al aguafuerte y buril con Nicolás-Gabriel Dupuis, miembro de la academia francesa, al tiempo que continuó formándose en el dibujo asistiendo a las clases que se impartían en la propia institución académica.Carrete (1989), p. 20.

Años de formación en París La nota necrológica que la Gaceta del Gobierno le dedicó en su número del 10 de marzo de 1821 con el título de primer grabador de cámara, decía que en París, «sin que sea hipérbole, no estuvo un solo cuarto de hora ocioso; y cuando por lo común los jóvenes que pasan a país extrangero se distraen y disipan el tiempo corrompiendo sus costumbres morales, y olvidándose de sus deberes, Carmona, siguiendo rumbo opuesto, se ocupó únicamente en adelantar cada día más en el grabado, y aun en los intervalos y descanso de este se empleaba en hacer dibujos de todas clases, de modo que siempre se le veía o con el buril, o con el lapicero en la mano».«Necrología», Suplemento a la Gaceta del Gobierno, 10 de marzo de 1821. Citado en Carrete, p. 20. Su aprovechamiento en el estudio del grabado se manifestó inmediatamente con la firma, ya en 1753, de un retrato del rey Luis XV de Francia por pintura de Hyacinthe Rigaud, que vendió al célebre editor Denis-Charles Buldet.Carrete (1989), pp. 20 y 46, cat. n.º 1. miniatura|Le juge arbitre, l'hospitalier et le solitaire, 1759, grabado abierto al aguafuerte por Manuel Salvador Carmona y concluido a buril por Nicolas-Gabriel Dupuis. En los cerca de once años que permaneció en París, en los que abrió no menos de cuarenta y cinco láminas, Buldet le compró otras nueve, grabados de reproducción de obras de Charles Le Brun (Santa María Magdalena despojándose de las galas, a partir de una estampa de Gérard Edelinck),Carrete (1898), p. 47, n.º 3. Guercino (Santa María Magdalena en el sepulcro),Carrete (1989), p. 47, cat. n.º 4. Jean-Baptiste Marie Pierre (La adoración de los pastores),Carrete (1989), p. 50, cat. n.º 8. Anton van Dyck (Virgen con el Niño),Carrete (1989), p. 53, cat. n.º 15. Charles-Antoine Coypel (Le negligé galant),Carrete (1989), p. 58, cat. n.º 26. François Eisen (Amusement de la Jeunesse),Carrete (1989), p. 62, cat. n.º 34. Carle van Loo (La Comedia y La Tragedia),Carrete (1989), p. 63, cat. n.º 35 y 36. y Rubens (El hijo de Rubens),Carrete (1989), p. 65, cat. n.º 37. artistas con los que se podría configurar la nómina de sus modelos en Francia en cuanto a la pintura. En cuanto al grabado lo serán Gérard Audran y Ederlinck, en especial este último, del que, cuando se le pidió un informe sobre la enseñanza del grabado en la Academia de San Carlos de México, escribió que era «muy conveniente, y aun necesario se les propongan las obras del célebre Edelinck para ejemplares, pues nadie ignora es el Rafael del grabado a buril».Citado en Hernández Pugh, p. 82.

Con su maestro llegó a establecer una relación de mutua estima y confianza, como acredita la firma conjunta —«sculpserunt»— en una de las estampas que ilustraban la edición parisina de 1759 de las Fábulas de Jean de La Fontaine, Le juge arbitre, l'hospitalier, et le solitaire —El juez, el hospitalario y el solitario—, abierta al aguafuerte por Carmona y concluida al buril por Nicolas Dupuis,Carrete (1989), p. 56, cat. n.º 23. y la utilización por este de los dibujos para grabar proporcionados por Salvador Carmona a partir de dos pinturas de Jean-François Colson: L'action (Dos niños con un perro jugando con un cañoncito) y Réjouissances pour la paix (Celebraciones por la paz, Tres «putti» disparando cohetes).Hernández Pugh (2'23), pp. 102-104, cat. 12-13; dibujos para grabar conservados en la Biblioteca Nacional de España.

No descuidó tampoco en estos años de estancia en París el mercado español, contando para ello con el apoyo de su tío Luis Salvador Carmona, como probable intermediario de algunos encargos, como lo fue sin duda del encargo de la Santa Librada venerada en la parroquia madrileña de santos Justo y Pastor a costa de la Congregación de los Naturales del Obispado de Sigüenza, escultura del propio Luis, que era también quien proporcionaba el dibujo para el grabado, o, del mismo año 1756, la estampa de María Santísima de la Luz por pintura de Antonio Sarnelli, encargo de los jesuitas madrileños con motivo de la inauguración solemne del altar dedicado a la controvertida imagen en su iglesia del Colegio Imperial.Carrete (1989), p. 50; Hernández Pugh (2023), pp. 88-93. Tras la expulsión de los jesuitas, impulsores de la nueva devoción, se presentaron denuncias contra sus imágenes por su cuestionada ortodoxia, y el Consejo Extraordinario, atendiendo al informe del fiscal José Moñino, futuro conde de Floridablanca, dio instrucciones a las cancillerías para que recogiesen libros, estampas, medallas y cuanto se refiriese a la nueva y disputada iconografía, calificada de ilusoria y supersticiosa. Entre los muchos materiales recogidos por la Real Audiencia de Aragón, enviados a Madrid el 7 de julio de 1770 para su destrucción, se encontraba la plancha de bronce de media vara, según se describía, esculpida por Carmona en 1756, lo que explica la rareza de las estampas que se han conservado de ella.Carretero Calvo, Rebeca, «La Madre Santísima de la Luz en Aragón, simbolismo de una imagen jesuítica prohibida», en El recurso a lo simbólico: reflexiones sobre el gusto II. Zaragoza, Diputación de Zaragoza, Institución "Fernando el Católico", 2014, p. 206.

Previsoramente retrató o dedicó estampas a personalidades influyentes que le podían abrir camino en la Corte a su regreso, como el retrato del embajador de España en París Jaime Masones de Lima por pintura de Alexander Roslin (1757),Carrete (1989), p. 51, cat. n.º 11. o el del secretario de Estado Sebastián de la Quadra (1758).Carrete (1989), p. 55, cat. n.º 21. Además grabó los retratos de Bárbara de Braganza y de Fernando VI para el Atlas geográfico de la América Septentrional y Meridional de Tomás López (1758) y dedicó estampas a los secretarios de Estado Ricardo Wall y Juan Francisco de Gaona y Portocarrero y al embajador marqués de Grimaldi.Hernández Pugh (2023), p. 33.

A su tío Luis, que lo había animado a presentar su candidatura a la academia parisina, respondió por carta el 21 de mayo de 1759 que se lo agradecía muchísimo, pero que no se animaba pues el tiempo que estuviese ocupado en trabajar para recibir ese honor sería tiempo desaprovechado «para ganar para comprar muchas cosas necesarias, que yo me temo no me las darán al tiempo de partir, la lástima es que nosotros no recibimos nuestras pensiones, porque a la hora de esta ya tendríamos todo lo necesario».Citado en Carrete (1989), p. 22. En suma, previendo el regreso y los materiales que había de llevar con él a España necesarios para ejercer el magisterio del grabado, compensaba con las ganancias obtenidas con su propio trabajo los retrasos e impagos de las pensiones comprometidas, y anteponía esos trabajos a la honrosa recepción en la academia. Tardó poco, no obstante, en decidirse a presentar algunos grabados por los que fue admitido por unanimidad como agregado en la Académie royale de peinture et de sculpture, según comunicaba de nuevo a su tío por carta fechada el 28 de julio del mismo año 1759: miniatura|Hyacinthe Collin de Vermont, «Roslin Suedois pinx. Gravé para Manuel Salvador Carmona pour sa reception á l'Academie en 1761».

La incorporación a la academia como agregado, según explicaría él mismo, le daba derecho a titularse grabador del rey, a tener prensa en su propia casa y a portar espada en las sesiones académicas con modelo vivo, teniendo libertad para elegir plaza en ellas. Podía, además, exponer sus obras en el salón que se celebraba cada dos años y así lo hizo con algunas de las estampas arriba citadas en el celebrado en el mes de agosto siguiente. Por último, para su recepción como académico con todos los honores se le impuso, conforme a la costumbre, grabar los retratos de dos académicos: François Boucher y Hyacinthe Collin de Vermont por pinturas de Alexander Roslin.Carrete (1989), pp.59 y 61, cat. n.º 28 y 32. Para poder completar el trabajo y presentar en debida forma las dos «piezas de recepción» hubo de solicitar se le permitiese prolongar su estancia en París, al estar cercano el fin de la pensión que tenía concedida.Hernández Pugh (2023), p. 34. Finalmente, el 3 de octubre de 1761 fue recibido académico con solo veintisiete años, «honor y distinción de que no había egemplar que á tal edad hubiese logrado ningún otro nacional ni extrangero en aquella academia».«Necrología», Suplemento a la Gaceta del Gobierno, 10 de marzo de 1821. Fue Carmona el único artista español recibido en la academia parisina en el .Jimeno, Frédéric, «De Carmona à Manuel Lafuente. Le séjour des graveurs espagnols à Paris selon des sources françaises (1752-1820)», Nouvelles de l'estampe, 263 (2020), 9. miniatura|Marguerite Legrand, litografía de Isidoro Lozano a partir de un dibujo perdido de Manuel Salvador Carmona.Hernández Pugh (2023), p. 418, cat. 219.