miniatura|225px|Corona de grande de España. Es una corona ducal con bonete.
La grandeza de España es la máxima dignidad de la nobleza española en la jerarquía nobiliaria, pues está situada inmediatamente después de la de príncipe de Asturias y de la de infante de España.
Esta dignidad es otorgada por el rey. Por principio general se le concede a un título nobiliario aunque puede otorgarse a título personal. Asimismo, en general, su concesión es igualmente hereditaria aunque, en forma excepcional, puede otorgarse de forma vitalicia a una persona en concreto. Los hijos de los infantes de España tienen la consideración de grandes y no heredan de sus progenitores ni el título de infante ni el tratamiento de alteza real. Es también la más alta dignidad de su clase de toda Europa, pues sus privilegios fueron mayores que los de otras figuras similares europeas, como los pares de Francia o los peers del Reino Unido.Santa Cruz y Mallen, 1946.
Su origen se encuentra en la monarquía visigoda, aunque no fue hasta el reinado de Carlos I de España en el siglo cuando comenzó a regularse y establecerse como es conocida hasta la actualidad.
Historia miniatura| Retrato del rey Carlos I de España, a quien se considera creador de la Grandeza de España actual. Origen La Grandeza de España tiene su origen tanto en la monarquía visigoda como en las sucesivas creadas para llevar a cabo la Reconquista, que distinguieron con honores y preeminencias sociales a diferentes personajes que representaron en su tiempo lo mismo que los grandes de España en la Edad Moderna.González-Doria, 2000, pág. 43.
Ricohombres A partir del , cuando están perfilados los reinos hispanocristianos, se comenzó a designar a los nobles de alta posición con el calificativo de ricohombres, hasta entonces conocidos como magnates en el Reino de León y en el Reino de Castilla, o barones en el Reino de Aragón y en el Reino de Navarra; estos nobles gozaron de numerosos privilegios: exenciones tributarias, jurisdicción de mixto imperio en sus dominios y servidumbre de vasallaje por infanzones o caballeros, entre otros.
La nobleza nueva El ascenso al trono de la casa de Trastámara supuso una renovación de la nobleza. Tras la victoria de Enrique II de Castilla frente a Pedro I de Castilla en la batalla de Montiel (1369) y su posterior proclamación como rey de Castilla, recompensó a la nobleza que lo había apoyado con grandes señoríos y la posibilidad de crear sobre ellos los mayorazgos, dando lugar a la denominada «nobleza nueva».Diputación de la Grandeza (2007), consultado el 5 de febrero de 2009.
Durante el reinado de Juan I de Castilla continuó en ascenso este tipo de privilegios, pero la llegada al trono de Enrique III de Castilla supuso un freno para la «señorialización», y durante los primeros años consiguió eliminar parte de la nueva nobleza que había surgido con motivo de la guerra civil entre Pedro I y Enrique II,ArteHistoria: Transformaciones políticas de Castilla (1350–1416), consultado el 3 de febrero de 2009. manteniéndose en el poder los linajes de Ponce de León, Dávila, Enríquez, Mendoza, Osorio, Manrique de Lara, Álvarez de Toledo, Fernández de Córdoba, Sandoval, Velasco, de la Cerda, Pimentel, Acuña, Arellano, Pacheco y de la Cueva, entre otros, que fueron los protagonistas de los avatares políticos de Castilla en el siglo .
Este freno convirtió a ese reducido grupo de linajes en la nobleza más alta del reino, encabezados por el hermano del rey, el infante don Fernando, principal magnate de Castilla en su tiempo. Estos ricohombres habían sido recompensados con el usufructo, y en ocasiones con la propiedad perpetua, de extensos dominios señoriales en los que ejercían poderes casi plenos, avalados por la antigüedad de sus familias y los servicios prestados a los reyes a lo largo de la historia, convirtiéndose en un grupo diferenciado del resto de la nobleza. En 1438 Juan II de Castilla autorizó a los grandes del Reino a poner solución a los sucesos que estaban ocurriendo en Castilla, protagonizados por el condestable Álvaro de Luna, que pretendía reforzar el gobierno monárquico luchando contra ciertos grupos de la nobleza.Romero Portilla, 2003, pág. 191.
Durante el reinado de su hijo Enrique IV de Castilla subieron al poder numerosas figuras que fueron ampliamente recompensadas por sus servicios, destacando entre todas su valido Beltrán de la Cueva, que llegó a ocupar el maestrazgo de Santiago.Fernández de Bethencourt, 1920, pág. 217.
Su media hermana Isabel la Católica llevó a cabo una revisión de las mercedes concedidas por Enrique durante sus últimos años con el fin de sanear la hacienda real, y con ello redujo el número de nuevos privilegiados. También creó importantes señoríos sobre las cabezas de familias pertenecientes a los grandes linajes del reino, como los Mendoza o los Pimentel, que pasaron a formar parte de la grandeza.Valdeón Baruque, 2005.
Grandeza de 1520 Hasta el a los escasos poseedores de títulos nobiliarios, conocidos comúnmente como grandes del Reino, los monarcas les permitieron cubrirse ante ellos, costumbre que no cambió el rey Felipe I de Castilla "el Hermoso" a pesar de proceder de una corte con rígido protocolo.Monreal, 1882, pág. 86.
Sin embargo, el origen de la Grandeza de España tal y como es conocida en la actualidad, tuvo lugar en los comienzos del reinado de Carlos I de España, quien dio gran importancia para la ceremonia y la etiqueta palatina a este estatus social.
Tradicionalmente se considera que le otorgó reconocimiento legal, hecho que no puede afirmarse con seguridad puesto que no existe ningún decreto del rey creando la Grandeza de España,González-Doria, 2000, pág. 44. ni tampoco reglas escritas sobre su tratamiento.
miniatura|250px|Grabado que representa la coronación de Carlos V como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico en la catedral de Aquisgrán (Alemania) en 1520.
Así, la Grandeza de España fue creada en 1520, año en que fue coronado en Aquisgrán como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico,González-Doria, 2000, pág. 45. y año de la guerra de las Comunidades de Castilla contra su persona, defendida en gran medida por los que después se consideró que pertenecían a la Grandeza de 1520, conocida comúnmente como Grandeza de Inmemorial o Grandeza de Primera Clase.
Alonso Carrillo apunta que esta distinción hecha por el emperador fue la recompensa a la nobleza que estuvo a su lado durante la guerra.Carrillo, 1657, f. 7r – 8v. Lo cierto es que cuando llegó a España con su corte flamenca, la nobleza castellana continuó ejerciendo su derecho tradicional de mostrarse cubiertos ante el rey, costumbre que fue considerada por los flamencos como soberbia, pues ellos sí se descubrían en su presencia. Tanto les molestó el hecho que le pidieron que no les permitiese permanecer cubiertos en las ceremonias. El rey informó de ello a los castellanos y les solicitó que se descubriesen, y que a su regreso a España él mismo los mandaría cubrir; en un primer momento no cumplió su promesa, pero al ver el peligro que corría por mermar privilegios a un sector político tan importante, finalmente accedió, convirtiéndolo en merced y otorgándolo solo a unos pocos.Monreal, 1882, pág. 87.
Por no existir documentación oficial sobre el nombramiento de los grandes de España de 1520, no existe acuerdo unánime a la hora de enumerar las casas, títulos o familias que integraron esta lista, aunque la propuesta de veinticinco que hizo Francisco Fernández de Bethencourt a principios del es la más extendida y aceptada. Dentro de este listado estarían integradas las siguientes casas y títulos: Casa de Pacheco, representada por el marqués de Villena y duque de Escalona Casa de Téllez-Girón, con el conde de UreñaSe subrogó en el reinado de Felipe II al ducado de Osuna, al crearse este título en 1562. Casa de Aragón, con los duques de Segorbe y Villahermosa Casa de Borja, con el duque de Gandía Casa de Folch de Cardona, con el duque de Cardona Casa de Castro, con el conde de Lemos Casa de la Cerda, con el duque de Medinaceli Casa de Córdoba, con el marqués de Priego y el conde de Cabra Casa de la Cueva, con el duque de Alburquerque Casa de Enríquez, con el almirante de Castilla, conde de MelgarSubrogada más tarde en el ducado de Medina de Rioseco al ser creado en 1538. Casa de Guzmán, con el duque de Medina Sidonia Casa de Manrique de Lara, con el duque de Nájera y el marqués de Aguilar de Campoo Casa de Mendoza, con el duque del Infantado Casa de Navarra, con el condestable de Navarra y conde de Lerín Casa de Osorio, con el marqués de Astorga Casa de Pimentel, con el conde-duque de Benavente Casa de Ponce de León, con el duque de Arcos Casa de Sandoval, con el marqués de DeniaSubrogada en 1599 al ducado de Lerma tras su creación. Casa de Álvarez de Toledo, con el duque de Alba de Tormes Casa de Velasco, con el condestable de Castilla y duque de Frías Casa de Zúñiga, con el duque de Béjar y el conde de Miranda del CastañarFernández de Bethencourt, 1920, pág. 2.
A pesar de que este reducido grupo es considerado la primera Grandeza de España, no fue ni la primera, ni tampoco de España, pues hasta el año 1812 los grandes lo fueron únicamente de Castilla, y no es hasta entonces cuando lo son de España.Hobbs, 2006.
Un ejemplo de ello es la relación que hizo el cronista Prudencio de Sandoval de los asistentes a las Cortes de Castilla celebradas en Toledo el año 1538,Son conocidas porque fue la última vez que se reunieron el clero y la nobleza en las cortes del reino. a quienes tituló grandes de Castilla, y atribuyó esta dignidad a títulosSandoval enumeró como asistentes las siguientes personalidades: los duques de Frías, de Maqueda, de Alburquerque, del Infantado, de Nájera, de Sessa, de Medina Sidonia, de Alba y de Béjar; los marqueses de Cuéllar, de Comares y de Cerralbo; los condes de Oropesa, de Palma del Río y de Chinchón; Hernando de Castro, Hernando de Toledo, Juan de Fonseca, Francisco de Monroy, Juan de Vega, Juan Alonso de Moxica, el mariscal Hernández de Rivadeneyra y Martín Ruiz de Avendaño. que ni siquiera en la actualidad poseen Grandeza de España, como es el caso del Marquesado de Cuéllar, y además se la atribuyó a personas sin título nobiliario. No obstante, esta lista resulta incompleta al hallarse ausentes de la corte algunos grandes como el marqués de Aguilar de Campoo, por aquel entonces embajador en Roma.
En el Alonso Carrillo en su obra también los denominó grandes de Castilla.
Estas Grandezas de 1520 no fueron las únicas otorgadas por Carlos I durante su reinado, puesto que hasta la muerte del emperador fueron hasta cincuenta las personas que obtuvieron esta dignidad, repartidas entre treinta y tres españoles, catorce italianos, tres flamencos y un indiano.
Siglos a En los siglos y varios títulos nobiliarios más fueron recibiendo el alto honor que representaba la Grandeza de España, como el conde-duque de Olivares, el marquesado de Velada, el conde de Oñate o el conde de Fernán-Núñez.
Con el advenimiento de los Borbones al trono español se otorgó la Grandeza de España a varios pares de Francia que ayudaron al rey Felipe V durante la guerra de sucesión española.
En el dejó de diferenciarse entre los grandes de inmemorial o grandes de primera clase y el resto de los poseedores de esta dignidad, siendo asimismo en ese siglo en el que más aumentó el número de grandes de España, concediéndose esta elevada dignidad a diversas personalidades políticas y militares.
No obstante, se sigue considerando a los célebres veinticinco primeros como la cabeza del estamento nobiliario español, y aunque sus prerrogativas honoríficas sean hoy en día las mismas que las del resto de los grandes, su estimación como representantes de los más grandes y poderosos linajes de la Baja Edad Media continúa intacta.