El Bando de la Huerta es el nombre que recibe el día grande de las Fiestas de Primavera de Murcia. Título que comparte con el Entierro de la Sardina y que tiene lugar el martes de Pascua. La jornada es toda una exaltación de las tradiciones huertanas, tan íntimamente ligadas a la historia de la capital murciana. Muchos murcianos se echan a la calle durante todo el día ataviados con trajes típicos.

En 2012 fueron declaradas Fiesta de Interés Turístico Internacional.

Historia El origen de este evento parece remontarse a mediados del sigloXIX, sin embargo, ha salido a la calle en unas 120 ocasiones, en cinco grandes etapas, con sus correspondientes interludios. Se remonta al último día de carnaval de Murcia de 1851, donde unos jóvenes acomodados acordaron organizarlo con la intención de burlarse en cierto modo de las gentes de la huerta. El primer día de carnaval tenía su punto de salida y de recogida en la Plaza de Toros de San Agustín, actualmente conocida como Plaza de San Agustín. El Bando comenzaba cuando se situaban en la cabeza dos majos montados a caballo, seguidos de un caballo adornado de palmas, flores y hortalizas, seguidos de muchos huertanos vestidos con sus trajes tradicionales.

Actualmente, esta motivación originaria ha desaparecido por completo, y el Bando ha pasado a ser parcialmente lo contrario: una celebración en honor de la huerta y las tradiciones a ella asociadas.

De lo expuesto puede apuntarse que, en realidad, el Bando nace como un pretexto para la diversión de gente acomodada, diversión en la que se caricaturizaban expresiones y costumbres de las gentes humildes de la huerta y donde no se regateaba en exageraciones e incluso burlas sobre el modo de hablar de aquellos que acudían a la ciudad a vender sus productos y realizar compras.

Etapa 1851-1865 En la primera etapa, que va de 1851 a 1865, el desfile salía de la plaza de toros de San Agustín, en San Andrés; se celebraba por la mañana y estaba ligado al carnaval. Si bien tuvo un buen comienzo, poco a poco fue perdiendo fuerza y desapareció durante un período de diez años.

Etapa 1876-1879 Entre 1876 y 1879 se vuelve a recuperar. En esta segunda etapa la burguesía cede algo más de protagonismo a los huertanos que, a su vez, aprovecharon la oportunidad para ironizar sobre las costumbres de la ciudad. La noche del 14 de octubre de 1879 se produjo la terrible riada de Santa Teresa con pérdidas terribles en vidas humanas, en ganado y la destrucción de cientos de casas que dejaron sin hogar a miles de damnificados. Con semejante desastre, el Bando desapareció hasta caer prácticamente en el olvido durante veinte años. En 1899 surgió un conato de resucitar el festejo pensando en incluirlo nada menos que dentro de las celebraciones del Sábado Santo. Fue un intento fallido que, sin embargo, se anotó como éxito en su haber la Batalla de las Flores.

Etapa 1900-1936 Abarca desde 1900 y alcanza hasta la Guerra Civil. Durante esta etapa el Bando no sólo consigue reaparecer sino que alcanza tal renombre que atraía incluso a gentes de otras localidades considerablemente alejadas como Cieza, Lorca o Cartagena. Fue entonces cuando se desvincularon Bando de la Huerta y Entierro de la sardina.

El festejo alcanza tal popularidad y prestigio que otras poblaciones comenzaron a importarlo; fue el caso de Cieza (1910-1946); Las Torres de Cotillas (1916); Guadalupe (1921); Librilla (1925); El Llano de Molina (1931); Molina de Segura (1941,1945); Archena (1942); Espinardo (1944); La Alberca (1945) Zeneta...

Los años treinta comienzan como una razonable continuación de la década anterior en todos los aspectos del festejo, salvo en su organización. Al parecer, hubo un momento en que el desfile degeneró adquiriendo un cierto cariz que se calificó de plebeyo, motivo por el que la Comisión se puso manos a la obra para eliminar esos aspectos de fiesta.

Etapa 1939-1944 Surge tras el paréntesis (1937 y 1938) de la Guerra Civil, es decir, en 1939, y lo hace en septiembre y por la tarde, saliendo el desfile del Jardín de Santa Isabel. No se celebra en 1940 ni en 1941, reapareciendo en 1942 erradicando aquellos aspectos que avergonzaban y molestaban a la huerta. Se volvió a celebrar en Domingo de Resurrección, pero pasaría al Lunes de Pascua en 1943.

Etapa 1967-actualidad A partir de 1967 el Bando da un giro en positivo. Nace un año después la revista anual 'Bando' y, sucesivamente, se van otorgando Panochas de Oro a los mejores bandos.

Entre tanto veía la luz el nacimiento de la Federación de Peñas, entre finales de 1974 e inicios de 1975. Le seguirán, en cuanto a iniciativas, la aparición de publicaciones periódicas en torno al Bando: Aldaba (1986), El Murmullo de la Cieca (1987), El Panocho (1988), o el Primer Certamen de Habla Murciana (1988).

En 1972 nacía, en Los Alcázares, la Semana de la Huerta, como un homenaje a los miles de huertanos que durante dos siglos acudían en romería, con sus carros y su música, a aquellas playas a realizar el novenario del mes de agosto.

Los bandos son programas de las fiestas escritas en verso, que consistían en atacar y criticar los asuntos políticos.

Actualmente el Bando de la Huerta es una de las fiestas más populares de Murcia y junto con el Entierro de la Sardina, es la fiesta que más espectadores atrae de todas las que se celebran en la ciudad. Su contenido, aunque respeta la tradición, se renueva un poco cada año y siempre deja una pequeña reserva a la sorpresa y la originalidad.

Actos Elección de Reina de la Huerta Previamente a las Fiestas de Primavera, se elige a un grupo de muchachas murcianas de entre las cuales son seleccionadas una corte y la Reina de la Huerta, cuya función será representar a la ciudad de Murcia por todo el país durante un año. Este título es asemejable al de Fallera Mayor de Valencia, o la Bellea del Foc en Alicante. Las aspirantes deben pasar varias pruebas donde se mide su capacidad comunicativa y cultura general, de este modo intenta desmarcarse, en cierta manera del mero concurso de belleza que era en épocas anteriores. La ganadora consigue así la Corona de Azahar que le otorga esa representación durante un año, hasta las próximas Fiestas de Primavera.

Bando de la Huerta infantil miniatura|Corte de niñas durante el Bando de la Huerta infantil Recién acabada la Semana Santa, es tradición que los niños celebren al modo de los mayores, un pequeño desfile costumbrista conocido como el Bando infantil. Se trata de un desfile de carrozas representativas de las barracas características de la Huerta de Murcia donde aparecen alegorías a algunas de las tradiciones propias de esta comarca, pero en la que participan mayoritariamente niños y niñas ataviados con el traje regional, siempre supervisados por sus padres. Los pequeños recorren algunas calles céntricas de la ciudad repartiendo caramelos y golosinas a los espectadores, del mismo modo que lo harán días después los participantes adultos en el Bando de la Huerta. Un conjunto de niños desfilando, carrozas como la de la Reina de la Huerta infantil, charangas y grupos de danzas regionales se pueden observar durante el paso del cortejo. De este modo se inicia a los niños en el conocimiento y respeto a las tradiciones regionales y al cuidado de la naturaleza y el paisaje de la comarca.

Misa huertana La fiesta comienza con una Misa Huertana frente a la fachada barroca de la catedral, a la que sigue una vistosa Procesión con la imagen de la Virgen de la Fuensanta, patrona de la ciudad. Mientras, parques y plazas van siendo poco a poco invadidas por la muchedumbre, que pasea de un lado a otro, degustando en bares y barras callejeras (dispuestas para la ocasión) las viandas típicas de la zona.

Celebraciones en las barracas En las plazas y jardines más importantes, durante todos los días de las Fiestas, las peñas huertanas instalan las famosas barracas, en las que se ofrece la gastronomía tradicional murciana, se realizan actuaciones folklóricas y se recrean las viviendas y los antiguos usos y costumbres de la huerta.

Las peñas huertanas tienen nombres en panocho o alusivos a las labores y utensilios propios de la huerta, como: la Seda, el Tablacho, la Esparteña, el Zaragüel, el Azahar, etc.

Desfile del Bando de la Huerta miniatura|Portadores de banderas a caballo al inicio del desfile miniatura|Tradicionales gigantes y cabezudos durante el desfile del Bando Por la tarde del martes, recorre la ciudad el Desfile del Bando de la Huerta. Se trata del mayor desfile costumbrista de todas las Fiestas de Primavera y el segundo desfile en volumen de participantes y espectadores después del Entierro de la Sardina. La cabalgata se presenta como una gran alegoría festiva a la historia y las tradiciones de las gentes de los campos murcianos siglos atrás. Está compuesta por bandas de música, gigantes y cabezudos, animales característicos de la ganadería de la zona, grupos de danzantes y carrozas, en las cuales se muestran labores y elementos típicos de la huerta murciana. El regionalismo, la tradición y el respeto a la historia de la ciudad y de sus campos, e incluso la jocosidad son los temas principales.

Personas vestidas con trajes de época bailan la Jota murciana o reparten alimentos propios de la gastronomía de la región, tales como morcillas, longanizas, salchichas o habas y bebidas, como vino o cerveza. También se pueden degustar platos típicos: michirones, ensalada murciana o zarangollo, sin olvidar los dulces paparajotes. En este sentido, uno de los principios de las Fiestas de Primavera, como es la solidaridad, se pone en práctica de primera mano con el reparto y degustación de alimentos a todo aquel que quiera acercarse a la cabalgata.

Tampoco faltan las soflamas panochas, textos satíricos escritos en la lengua vernácula de la huerta (el panocho) que se pregonan a viva voz desde algunas de las carrozas. Suelen tener un tono humorístico en el que también se esconden mensajes de cuidado del medio ambiente, protección de la Huerta de Murcia e incluso alguna crítica política.

En los últimos años se ha hecho un denotado esfuerzo por depurar los elementos que aparecen en la cabalgata del Bando de la Huerta, ante la quejas recibidas de que algunos de los participantes en el desfile no iban correctamente ataviados con las ropas típicas, la música en muchos casos no era la tradicional o los carros de caballos no eran aquellos que se utilizaban en las labores de la Huerta de Murcia. Se han tomado, por ello, medidas para solventar estos problemas y asegurar al espectador la calidad cultural de los contenidos.

Celebración en el resto de la ciudad miniatura|Grupos de folklore murciano interpretando música tradicional miniatura|Jóvenes celebrando el Bando de la Huerta en el jardín de la Constitución La celebración del Bando de la Huerta, no se circunscribe a los actos señalados y a los desfiles. En cambio, toda la ciudad está en continuo movimiento.

El martes del Bando es una explosión de color y de alegría en la que participa toda la ciudad y la huerta, desfilando o como público. Si bien son multitud los actos que se van sucediendo a lo largo de la mañana y la tarde, muchos de ellos a la misma vez en distintos puntos de la ciudad.

Grupos folklóricos murcianos, no sólo de la capital, si no de toda la Región de Murcia, acuden ese día a alegrar las calles. Muchos de ellos pasean por diversos lugares mientras tocan músicas tradicionales de Murcia y organizan bailes que alegran el ambiente y se convierten en presa de las cámaras de murcianos y turistas. Algunos escenarios de música, repartidos por la ciudad ayudan a este cometido con música en directo de todas las índoles.

Otro de los actos singulares del día son las tradicionales tronaeras. Se trata del lanzamiento de fuegos artificiales aéreos de explosión que causan un fuerte estruendo ensordecedor en el centro de la ciudad.