thumb|250px|Plaza de Oriente, frente al Palacio Real de Madrid. Fue el escenario de las mayores manifestaciones del franquismo, tanto en vida del dictador como tras su muerte, conmemorada todos los 20-N por los franquistas más nostálgicos. Franquismo sociológico es una expresión utilizadaAlgunas fuentes lo atribuyen a Amando de Miguel, que en los años 1970 era el responsable de los informes sociológicos de la Fundación Foessa. Manuel Justel Edad y Cultura Política, Reis nº 58, 1992, pg. 69. para evidenciar la pervivencia de rasgos sociales propios del franquismo en la sociedad española posterior a la muerte de Francisco Franco (1975). El término fue utilizado especialmente durante la transición para referirse a «las bases sociales de la dictadura y que englobaba a la clase alta, la clase media católica, así como los trabajadores y campesinos de las zonas rurales conservadoras». Fue a ese sector de la población al que pretendió representar Alianza Popular en las primeras elecciones democráticas celebradas en junio de 1977.

Su existencia se suele explicar por la represión prolongada durante los cuarenta años de la dictadura franquista, el miedo a la repetición de la guerra civil española y del enfrentamiento de las llamadas Dos Españas, y a la valoración positiva del papel del franquismo en el crecimiento económico que se produjo durante el llamado desarrollismo (1959-1975), aun a costa de obviar otras cuestiones, como la emigración. Todo ello condujo a un sector de la sociedad española, incluidas algunas personas que podrían estar más identificados con la oposición al franquismo, a la perpetuación de actitudes de conservación y supervivencia, aprendidas y transmitidas generacionalmente desde los años cuarenta, como la autocensura y el sometimiento voluntario y conformista a la autoridad,Manuel Molares do Val Crónicas Bárbaras que en casos extremos puede llegar incluso a calificarse de servilismo y en los más comunes se identifica con la denominada mayoría silenciosa, que proporcionó al régimen la forma más barata, eficaz y ubicua de represión.Entrevista a José Ribas, fundador de la revista Ajoblanco, 2008-02-04:

Franquismo sociológico y cultura política En cuanto al ejercicio del poder político, franquismo sociológico se define como la cultura política de identificación con el régimen.José Reig Cruañes, La cultura política en la crisis del franquismo, capítulo 2 de Opinión pública y comunicación política en la transición democrática, tesis doctoral en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Alicante, 1999. Antonio Maestre aporta una definición que sobrepasa la esfera de las clases políticas: La popularidad de Franco durante su dictadura no se medía por encuestas de opinión, pero la legitimidad de ejercicio y la legitimidad carismática de su figura (caudillismo), así como el encuadramiento social masivo a través de las distintas secciones del denominado Movimiento nacional (todos ellos elementos propios del fascismo), se procuraban exhibir en manifestaciones multitudinarias de apoyo (eufemísticamente calificadas de espontáneas, véase Lemas del franquismo) y en esporádicas consultas populares (convenientemente gestionadas para ofrecer resultados prácticamente unánimes, véanse Ley del Referéndum Nacional y otras Leyes fundamentales). Franco expresó en uno de sus últimos discursos televisados de Navidad que, en lo que respectaba al futuro, todo estaba atado y bien atado,Navidad de 1969, según la serie Cuéntame cómo pasó, temporada 2 capítulo 14. y esta expresión pasó a ser utilizada como un lema muy aplicado. Se escrutaba cualquier pista sobre su estado de salud o intenciones, crípticamente expresadas: la frase no hay mal que por bien no venga referida al atentado de ETA contra Luis Carrero Blanco,Navidades de 1973. Gaspar Barrón ¿No hay mal que por bien no venga?, ABC, 20 de enero de 2007. fue objeto de todo tipo de especulaciones sobre su sentido. Sus confidencias a alguna personalidad, como Vernon Walters, el que fuera subdirector de la CIA, en la entrevista que tuvo cuando fue como enviado de Nixon, parece que iban en el sentido de que confiaba que la mayor parte de la sociedad española realizaría una evolución política que no rompería con su legado:

El cambio de régimen a partir de 1975 hizo que los elementos más nostálgicos quedaran restringidos a una extrema derecha que no a llegó a tener ninguna representación parlamentaria en 1977 (y solamente un diputado, Blas Piñar, por Fuerza Nueva en las segundas elecciones generales, de 1979). La derecha, representada por los franquistas denominados aperturistas (Alianza Popular), procuraba mantener un equilibrio entre la necesidad de conectar con esa mayoría social (Manuel Fraga la calificó más tarde de mayoría natural) y la pretensión de no mostrar demasiadas conexiones con el pasado, con muy poco éxito electoral. La mayoría social optó electoralmente en los años setenta y ochenta por partidos de centro (la UCD de Adolfo Suárez) o izquierda (el PSOE).Juan Carlos García Noreña. «La refundación del PSOE en Asturias », La Nueva España, 4 de febrero de 2008.

La continuidad de elementos heredados del franquismo estaba presente en el propio sistema político. El debate entre Reforma o Ruptura se solucionó con una reforma pactada a través del consenso constitucional. Los partidos de izquierdas fueron conscientes de que su debilidad hacía inviable la ruptura,Rafael del Águila Tejerina. «La transición a la democracia en España: Reforma, Ruptura y Consenso». Revista de estudios políticos, ISSN 0048-7694, Nº 25, 1982, pags. 101-128. mientras que a partir de 1976 el rey Juan Carlos I (designado por Franco como sucesor en 1969) y su equipo de confianza (fundamentalmente Torcuato Fernández Miranda y Adolfo Suárez) llevaron a cabo la reforma ideada, quedando marginados del proceso tanto los inmovilistas como los aperturistas más conocidos (Manuel Fraga o José María de Areilza). Este grado de democracia logrado es cuestionado por algunos autores, como Armando López Salinas, al considerar que se realizó una reforma controlada, en un sentido similar al que Giuseppe Tomasi di Lampedusa aplicó a la Unificación Italiana en su obra El gatopardo: «las clases dominantes necesitan cambiar algo para que todo siga igual».

Con Franco vivíamos mejor Al día siguiente de la muerte de Franco, Gonzalo Fernández de la Mora, exministro franquista e ideólogo de los «tecnócratas» inmovilistas, publicó un artículo muy elogioso sobre su figura, que coincidía con la imagen que había proyectado la propaganda franquista en vida del Caudillo y que había penetrado en una parte de la población (además de ser compartida por las «familias del franquismo»):

Una prueba de la pervivencia de este «sentimiento franquista» en un segmento amplio de la población fue, entre otras cosas, el gran éxito editorial que alcanzaron las novelas satíricas de Fernando Vizcaíno Casas (Al tercer año resucitó, De camisa vieja a chaqueta nueva), autor de derechas, y que expresaba puntos de vista identificables con el lema, muy popular en la época: Con Franco vivíamos mejor. Todavía en 2007, en el contexto de los debates por la Ley de Memoria Histórica, seguía existiendo resistencia a condenar el franquismo por una gran parte de la sociedad y la clase política:

Identificados con el franquismo quedaron los denominados valores tradicionales: la patria, la religión y la familia.Aquilino Duque Franquismo sociológico, en Libertad Digital, 18/03/2005. De alguna manera, se utiliza como sinónimo de conservadurismo, patriarcado, tradicionalismo, apoliticismoAnguita, Julio y Andrade Blanco, Juan; "Atraco a la memoria. Un recorrido histórico por la vida política de Julio Anguita" p.119 o autoritarismo; todos ellos fenómenos de amplísima extensión temporal, anteriores al propio Franco, hasta tal punto que hay quien hace una inversión de causa y consecuencia entre Franco y un franquismo sociológico preexistente:

También quedó identificado con el franquismo el desarrollismo (crecimiento económico expeditivo y con pocos escrúpulos):

Al escritor Manuel Vázquez Montalbán se le atribuye una frase derivada de esta: "Contra Franco vivíamos mejor."

Esto con Franco no pasaba

Otra frase que perdura en la sociedad es "Esto con Franco no pasaba". Inicialmente surgió para censurar comportamientos que se salían de lo marcado por la moral católica (véase el destape o la movida madrileña) que aparecieron poco después de la muerte del dictador.

A día de hoy solamente se utiliza de forma retórica, para remarcar la ironía de que, viviendo ahora en una democracia liberal, han sido eliminadas algunas libertades que se permitían en el régimen franquista, como fumar en lugares públicos o encender barbacoas en el monte o la playa. Lo mismo para criticar problemas de la sociedad actual que eran en comparación menos graves en la época franquista, como la carestía de la vivienda, y el consecuente retraso en la emancipación de los jóvenes.Esto con Franco no pasaba - La RiojaUn bar de Santander recuerda que con Franco se podía fumar… - Minuto Digital

El «síndrome de la Moncloa» thumb|250px|Palacio de la Moncloa, sede de la Presidencia del Gobierno desde que Adolfo Suárez decidió trasladarla desde su anterior ubicación tradicional, en Paseo de la Castellana número 3, junto a la Plaza de Colón (Madrid). El aislamiento que se atribuye a la nueva ubicación, en un palacio que recordaba por su situación al noroeste de la capital la residencia de Franco en el Palacio de El Pardo, ha sido reflejada en la expresión síndrome de la Moncloa, y que se entiende como un endiosamiento o alejamiento de la realidad que afectaría a todos los sucesivos presidentes.Gaspar Llamazares lo define, en una pregunta parlamentaria de control al gobierno (Congreso de los Diputados, miércoles, 12 de septiembre de 2007) como Dícese de aquel síndrome que afecta, fundamentalmente, a la percepción de la realidad. El Gobierno percibe la realidad como una realidad triunfalista, al margen de lo real e, incluso, al margen de la memoria. Raúl del Pozo y Alberto Rojas El fantasma de la Moncloa (El Mundo, 9 de marzo de 2003) citan diversas opiniones sobre el síndrome, una de ellas del historiador Julio Valdeón Baruque: Estoy convencido de que Aznar está afectado por el síndrome de La Moncloa, como lo estuvieron Suárez y González antes que él. José Luis Barbería, en un artículo sobre Zapatero define el síndrome de la Moncloa como tendencia a la megalomanía y al aislamiento que, por lo visto, lleva a alejarse de la realidad y a pensar que la gente no aprecia suficientemente los desvelos y méritos del líder (El País, 25 de julio de 2010).