thumb|325px|La cacería salvaje: Åsgårdsreien (1872), de Peter Nicolai Arbo. Se denomina cacería salvaje a un mito del folclore europeo presente en distintas formas en la zona norte, occidental y central del continente.Schön, Ebbe. (2004). Asa-Tors hammare, Gudar och jättar i tro och tradition. Fält & Hässler, Värnamo. ISBN 91-89660-41-2 pp. 201-205. La premisa fundamental de todos los casos era siempre la misma: un grupo fantasmal o sobrenatural de exploradores ataviados con indumentaria de caza y acompañados de caballos, perros rastreadores, etcétera, comandado por una figura mitológica, en una desenfrenada persecución a través de los cielos, a lo largo de la tierra o por encima de ella.Katharine Briggs, An Encyclopedia of Fairies, Hobgoblins, Brownies, Boogies, and Other Supernatural Creatures, "Wild Hunt", p 437. ISBN 0-394-73467-X Frecuentemente, era una forma de explicar las tormentas.
Los cazadores eran comúnmente muertos o perros fantasmales, almas perdidas, deidades o espíritus de ambos sexos, valquirias o elfos,K. M. Briggs, The Fairies in English Tradition and Literature, p 49-50 University of Chicago Press, London, 1967 a menudo liderados por una figura asociada con Odín en las leyendas germánicas, como el *WōđinazO *Wōđanaz es el nombre reconstruido del proto-germánico del dios germano que dio origen y evolucionó en el Óðinn nórdico y en el Wōden anglosajón, además de otras formas; ver *Wōđinaz. de los germanos del oeste (u otras derivaciones de este dios como el alamán Wuodan o el Wuotis Heer del centro de Suiza) o el céltico Arawn, o por una figura histórica o legendaria como Teodorico el Grande, Carlomagno, el rey Arturo, el rey danés Valdemar Atterdag, el psicopompo galés Gwyn ap Nudd, o figuras bíblicas como Herodes, Caín, Gabriel o el Diablo.
Ha tenido diversos nombres a lo largo de todos los lugares y tiempos por donde ha pasado: Wilde Gjoad (Austria), Wild Hunt, Woden's Hunt o Wilde Jagd (Alemania), Herlathing, Herlaking o Wild Hunt (Inglaterra), Mesnée d'Hellequin, Mesnie Hellequin, Mesnie Herlequin, Chasse fantastique, Chasse gallery o Chasse-galerie (norte de Francia), Cŵn Annwn (Gales); Cain's Hunt, Ghost Riders, Herod's Hunt, Gabriel's Hounds, Wild Hunt, La chasse-galerie (Norteamérica), divoký hon o štvaní (Chequia), Dziki Gon o Dziki Łów (Polonia), Oskoreia o Åsgårdsreia (Noruega), Odens jakt y Vilda jakten (Suecia), divja jaga (Eslovenia), Caccia Morta o Caccia selvaggia (Italia), Estantigua o Estantiga (de Hoste Antica > Huestantigua) (Castilla), La Güeste (Cantabria ), Hostia, Compaña o Santa Compaña (Galicia), güestia (Asturias), el Conde Arnau (Cataluña), Ehiztari beltza (País Vasco), mientras que en Cornualles se le llama también the devil's dandy dogs.Encyclopaedia of the Celts: Devil's Dandy Dogs - Diuran the Rhymer<
Ser testigo de una cacería salvaje era visto como un presagio de alguna catástrofe venidera, como una plaga o una guerra, o, en el mejor de los casos, de la muerte de aquel que presenciara tal evento.Véase, p. ej., Chambers's Encyclopaedia, 1901, s.v. "Cacería salvaje": "[Los Perros de Gabriel] ... presagian la muerte o la calamidad en la casa sobre la que se asientan"; "el grito de los Siete Silbadores ... un augurio de muerte". Las personas que estuvieran en el camino y se toparan con la cacería podían elegir entre dos opciones: arrojarse al suelo y sentir cómo las gélidas patas de los animales le pisaban la espalda, o dejarse llevar por la partida de caza, corriendo el riesgo de ser depositado lejos de su casa o morir durante la furiosa embestida de los personajes malvados y pasar a ser otro integrante más de la misma. También se creía que quienes se cruzaran con la cacería podían ser arrastrados al inframundo o al reino de las hadas. Una niña que vio a un antiguo líder anglosajón fue advertida por su padre de taparse los ojos para evadir la visión. Katharine Briggs, An Encyclopedia of Fairies, Hobgoblins, Brownies, Boogies, and Other Supernatural Creatures, "Infringement of fairy privacy", p 233. ISBN 0-394-73467-X Otros creían que los espíritus de las personas podían ser sacados de sus cuerpos durante el sueño para participar en la cabalgata.Ronald Hutton, The Pagan Religions of the Ancient British Isles: Their Nature and Legacy, p 307, ISBN 0-631-18946-7
Edad Media thumb|200px|Una máscara representativa de un Perchten, un seguidor de Perchta, líder, algunas veces, de la cacería salvaje. Las leyendas medievales que tienen como eje central la idea de la cacería salvaje provienen en su mayoría de Alemania. San Guthlac (683-714) y Hereward el Proscrito (muerto en 1070) son algunas de las figuras históricas relacionadas por ese entonces con la leyenda. En la historia de Orderico Vital, el autor menciona una cabalgata vista en enero de 1091, a la que llama «tropa del Arlequín». También hay testimonios de Inglaterra; en un pasaje de la Crónica de Peterborough del , el cronista atestigua la aparición de la cacería en el momento en que se designaba a un funesto monje como abad para su monasterio. Alrededor del año 1132, el cronista escribe:
Þa huntes waeron swarte and micele and lardlice, and here hondes ealle swarte and bradegede and lardlice, and hi ridone on swarte hors and on swarte bucces... («Entonces los cazadores eran negros y grandes y aterradores, y sus perros eran todos negros y de mirada amplia y terroríficos, e iban en caballos negros y en ciervos negros...»).
Esta particular cacería concluye con la intervención de todos los monjes del monasterio y de la nobleza local.
Los líderes eran conocidos por muchos nombres, tales como Wōden (*Wōđinaz anglosajón), Krampus (o los Knecht Ruprecht, compañeros de San Nicolás), Perchta, Holda o Satanás. Otro aspecto que el líder de la cacería podía tomar era aquel de un esqueleto azul o de un esqueleto irradiando una escalofriante luz azul.
Mientras que este tipo de cacerías eran registradas por monjes e interpretadas como manifestaciones propiamente demoníacas, en los romances medievales tardíos ingleses como Sir Orfeo los cazadores provenían de un mundo de hadas y su cacería salvaje contenía más elementos de la mitología anglosajona. Sus líderes eran, casi siempre, el rey Arturo, el rey Herla, Gwydion, Gwynn ap Nudd, Nuada, Wōden y Herne el cazador. Igualmente, muchas historias se cuentan en tales obras sobre los orígenes de las cacerías. Una de ellas es la de Dando y sus perros: Dando, deseando beber algo pero hastiado de lo que sus cazadores llevaban, dijo que sería capaz de ir al infierno por alguna bebida. Un extraño llegó y le ofreció la bebida, solo para robarle el equipo de caza y sus animales; luego, Dando y sus perros emprendieron la persecución del ladrón. Se decía que tal escena podía verse siempre en el mismo lugar. Otro relato cuenta cómo el rey Herla, en una visita al rey Oberón, fue advertido de no apearse de su caballo hasta que el perro que llevaba consigo bajara primero; luego encontró que tres siglos habían pasado durante su visita y que él y sus cazadores aún seguían en sus caballos, esperando a que el perro saltara; los hombres que desmontaron se consumieron en el polvo.K. M. Briggs, The Fairies in English Tradition and Literature, p 49. University of Chicago Press, London, 1967.K. M. Briggs, The Fairies in English Tradition and Literature, p 50–1. University of Chicago Press, London, 1967.
Por otra parte, existe un mito concurrente, pero que puede tener la misma fuente, el bretón del Carro de los muertos o Ankou.Cf. Anatole Le Braz, La Légende de La Mort, chez les bretons armoricains, Tome I (Paris: H. Champion éditeur, 1928), p. 111.
Leyenda posmedieval thumb|left|300px|Hellequin y otros demonios extrayendo almas de la charca para Dante y Virgilio (Giovanni di Paolo, ). La cacería salvaje es conocida también por medio del folclore posmedieval de Alemania, Irlanda, Gran Bretaña, Dinamarca, Suecia, y en menor medida de Noruega. Uno de los orígenes postulados para el moderno arlequín es Hellequin,Artículo sobre Arlequín en Oxford Dictionaries, un personaje de las obras de teatro románticas francesas basado en creencias populares. Hellequin, un emisario del demonio pintado de negro, solía vagar por los campos con un grupo de demonios empujando a las almas vagabundas de malas personas hacia el infierno. La apariencia física de Hellequin ofrece una explicación a los colores tradicionales de la máscara del arlequín (rojo y negro).Grantham, B., Playing Commedia, A Training Guide to Commedia Techniques, Nick Hern Books, London, 2000
El mito de la cacería salvaje fue modificado con el paso de las épocas para acomodar e introducir otros dioses y héroes populares, entre ellos el rey Arturo y, más recientemente, en mitos propios del centro de Inglaterra, sir Francis Drake.
En algunas partes de Gran Bretaña, la cacería se relacionaba con perros cazadores infernales que perseguían a los pecadores o a los no bautizados. En Devon, eran conocidos como Yeth Hounds, y en Somerset como Gabriel Ratchets.
Estos pueden ser comparados con otras tropas fantasmales, como la Santa Compaña en Galicia, una procesión de muertos que toma a todos aquellos que se encuentren en su camino; y la chasse-galerie, o canoa embrujada, de Quebec.
Orígenes Tal y como Kris Kershaw ha tratado extensamente, el ritual de encarnación en la cacería salvaje fue un fenómeno cultural documentado entre algunos pueblos galos y germánicos. En sus manifestaciones germánicas, los Harii se pintaban de negro para atacar a sus enemigos en la noche. Los Heruli, guerreros nómadas, se ofrecían a sí mismos a Wōden.
El dios nórdico Odín en sus muchas formas, a horcajadas sobre su caballo de ocho patas Sleipnir, viene a ser profundamente asociado con la cacería salvaje en Escandinavia gracias a sus aspectos de berserker. Odín adquirió otra característica (además de sus muchos otros nombres y atributos) en este contexto: aquel de cazador salvaje, junto con Frigg. Tanto es así, que en lugar de cacería salvaje, los escandinavos utilizaban la expresión "cacería de Odín" para referirse a este mito.
En Suecia thumb|200px|Odín, uno de los principales protagonistas de la cacería salvaje en sus variaciones escandinavas. Odín en su caballo Sleipnir, ilustración de un mansucrito islandés del . En Suecia, la cacería de Odín era oída pero rara vez vista, y un rasgo típico era que uno de los perros de Odín ladraba muy fuerte mientras que otro, simultáneamente, lo hacía muy bajo. Al lado de uno que otro trueno, estos ladridos eran los únicos sonidos claramente identificables. Cuando se escuchaba la cacería de Odín era un signo de cambio de clima próximo en algunas regiones, aunque también podía significar guerra o desgracias venideras. De acuerdo con varios informes, el bosque entero se silenciaba y solo los ladridos, los truenos y algunos gemidos eran escuchados.
Es claro que la creencia en la cacería de Odín estaba especialmente extendida en la región sueca de Götaland, donde numerosos topónimos testifican el temprano culto a Odín. También es notable que el Odín popular mantenía varios rasgos de orígenes muy nórdicos y no tanto germánicos.Cabe notar que la mitología nórdica evolucionó a partir de la mitología germana (común a todos los pueblos germánicos) y que desarrolló elementos únicos y propios que la diferenciaron y la apartaron de su mitología madre con el paso de los años. Lo que es más, parece que las creencias en Odín mantuvieron una fuerte posición entre la religión de esta región desde tiempos paganos hasta épocas modernas.