Yurécuaro es una ciudad del estado mexicano de Michoacán de Ocampo. Se localiza en la zona noroeste del estado y es cabecera del municipio de Yurécuaro.
Toponimia El nombre «Yurécuaro» proviene del purépecha iorekua, que significa ‘río’, y el sufijo -ro, que denota ‘lugar’. Por lo tanto, el topónimo puede interpretarse como ‘lugar junto al río’ o ‘lugar de crecientes’, en referencia a la ubicación geográfica del asentamiento cercano a cuerpos de agua.
Historia
Periodo prehispánico y virreinal thumb|180px|La fundación de Yurécuaro por el virrey Luis de Velasco, cuadro en el palacio municipal.
La primera noticia que hace entrar al pueblo en la historia, y particularmente en la actual cabecera municipal del municipio de Yurécuaro, se refiere a la ocupación de la región por la tribu purépecha y específicamente por un grupo conquistador Uacúsecha, anterior a la llegada de los españoles. A principios del Tariácuri consolidó la hegemonía de su grupo y fundó el Imperio purépecha, heredando a su hijo Hiquíngare y a sus sobrinos, Hiripan y Tangáxoan la misión conquistadora que les había señalado su dios Curicaueri, según su mitología. En la larga lista de pueblos conquistados durante la expansión guerrera de los Uacúsecha, se localizó a Yurécuaro.
Fue a partir de la llegada de los conquistadores españoles, cuando se asentaron las bases de la fundación de Yurécuaro tanto en lo civil, como en lo religioso. Con la llegada de don Vasco de Quiroga como visitador en el año de 1533 se construyó un hospital de indígenas, que era la sede de administración del antiguo asentamiento y proporcionaba servicios como hospedaje a peregrinos, a enfermos y otras obras de misericordia. El hospital fue dotado de una parcela comunitaria y en él se conservaban los libros donde se anotaban las elecciones de bienes y ordenanzas prescritas por los obispos para la mejor función. Anexo al hospital se fundó una capilla.
Hacia el año de 1540 y la iniciación de la fundación de nuevos pueblos en la que participó fundamentalmente fray Juan de San Miguel, los primeros frailes de la orden de los franciscanos se encargaron de profetizar la religión cristiana. Fue así que llevaron a cabo la planeación y construcción de varios conventos religiosos, entre los que destaca el convento de Jiquilpan, que quedó en manos de franciscanos y el de Jacona, a cargo de agustinos.
La aparición de Yurécuaro en la historia oficial de Michoacán se da en un suceso ocurrido durante el año de 1530 cuando Nuño Beltrán de Guzmán, de la Audiencia Gobernadora de la Nueva España, ante la ejecución de Tangáxoan Tzíntzicha, el último cazonci, hizo comparecer a un prisionero, un indígena chichimeca, naguatlato tarasco, al cual por lengua del indígena Juan Pascual, habiendo jurado, le hicieron preguntas a las que respondió: llamarse Guanax; ser natural de "Iorekuaro" y que en "Iorekuaro" (esta grafía corresponde a Yurecúaro, por lo que su nombre original era con pronunciación de "i" y no de "ll") así que Guanax afirmaría que en ese pueblo se habían mataron a dos españoles por el señor de dicho pueblo... declaración que bien pudo haber sido obtenida mediante tortura, y que hizo ante las autoridades española reunidas en su juicio, lo que justificó la ejecución sumaria de Calzonci... puesto que no se tuvo el criterio de averiguar cual o cuales habían sido las causas y condiciones en que habían ocurrido dichas muertes.
Ya establecida la Congregación de Tlazazalca que afianzó la presencia española en la región, se otorgó la Cédula Real que dio origen al pueblo de Yurécuaro el 22 de mayo de 1559 (Legajo de Justicia 163, Foja 366 anverso y reverso, existente en el Archivo General de Indias en Sevilla, España).
Santa María Yurécuaro, como fue llamada durante el virreinato, era una comunidad de pescadores, tejedores de tule, carrizo, pastores de ganado menor y agricultores ribereños, siendo esta su principal actividad, pues contaba con riego permanente para sus tierras occidentales; hacia el oriente, en la parte elevada del municipio, se beneficiaba la agricultura del temporal, así como la pesca, pescando bagre, cuime, carpa. En la población predominaba la lengua purépecha por la conquista de los Uacúsecha.
En octubre de 1674 se desató una epidemia (matlazahuatl o tifo exantematicus, sarampión o tabardillo) diezmando principalmente a la población indígena de Yurécuaro.
Desde 1675 existieron talleres de ropa que fabricaban manta estampada, rebozos, sarapes, trabajando en ellos mujeres y hombres utilizando un aparato de madera. En 1689 se incrementó la pesca y se fundó la principal pesquería comercial, conocida como Las Chorreras, que utilizaba presas de mampostería que encauzaban el agua por medio de canales donde se colocaban grandes masas de varas llamadas «potreros». Para 1743 las diferencias raciales desaparecieron, los nativos se refugiaron en industrias caseras y artesanales tales como el corte de pieles, elaboración de zapatos, tejer, sillas y petates, y por último a la siembra de maíz, ya que de la ganadería y la agricultura se encargaban los españoles, de igual manera de las minas.
La región creció, trayendo como consecuencia grandes sequías, para el las tierras comunales retomaron auge y para ello los indígenas elaboran un escrito, timbrado elaborado desde 1778, cuando Carlos III ocupaba el trono de España, donde decía que las tierras, solo son de ellos, y de esta manera defendiendo su territorio lograron así, recuperar pocas haciendas de sus alrededores, que eran pretendidas por extraños. Al final de este siglo hubo desposesión de tierras convirtiéndose en un sistema de latifundismo; para ese tiempo la economía era manejada por los señores ricos (hacendados) y eclesiásticos quienes eran dueños de grandes haciendas tales como San Juan, La Concepción, La Noria, Guadalupe, Buenavista, Santa Rita, Los Sauces, San Jerónimo, El Tequezquite, Mirandillas, Orapondio, Pocácuaro, todas ellas, vecinas a la comunidad de Yurécuaro.
Tradición del señor de la piedad
El 24 de diciembre de 1687 vivían cerca del río la familia Martín Segura al lado de su hijo y un hermano de la esposa, era víspera de Navidad, preparándose para velar estos dos últimos, fueron al monte a cortar leña para la fogata. Cuando alimentaban la fogata notaron que un trozo de tepame no se quemaba y lo apartaron, al día siguiente lo examinaron y vieron que se figuraba en él la imagen de Cristo; el 6 de enero aparecieron por el monte 3 jóvenes que llegando a la casa del estanciero le pidieron comida, pagando estos por medio de trabajo, don Blas al saber que eran escultores les pidió afinaran la imagen, entregándole un bonito Señor Crucificado, les pagó con semilla y nunca volvió a saber de ellos. La imagen de la Buenahuerta como hoy es nombrada comenzó a ser venerada, fue trasladada a San Sebastián Aramutarillo, actual ciudad de la Piedad, donde se le levantó el Santuario del Señor de La Piedad.
thumb|220px|Placa en el portal Negrete que conmemora la visita de Agustín de Iturbide a Yurécuaro En el contexto de la guerra de independencia, Yurécuaro fue atacado por tropas insurgentes al mando del padre José Antonio Torres. A causa del ataque, el pueblo y el templo fueron saqueados e incendiados con el fin de privar de recursos a los realistas y varios de sus pobladores fueron hechos prisioneros.
El 6 de mayo de 1821, llegó Agustín de Iturbide a Yurécuaro teniendo una entrevista con el general don Pedro Celestino Negrete, en la cual acordaron que este último suscribiría el plan de Iguala y se sumaría a la causa de la independencia.
El 20 de febrero de 1853 se creó el cuerpo de rurales divida en ocho compañías de caballería para la seguridad de los caminos y poblaciones del campo. El 13 de enero de 1888 se inauguró el errocarril de Irapuato a Guadalajara pasando por Yurécuaro, desde hacía años se venía construyendo la vía por parte del Ferrocarril Central Mexicano. Para el año de 1896 llevaron a Yurécuaro 3 barcos construidos en Ocotlán, Jalisco, por don Pedro Muñoz, empleados para el servicio del río, dos de los barcos se destinaron para el transporte de pasajeros y el otro para pasar ganado y caballos. Al finalizar el se introdujo el 5 de febrero de 1898 el telégrafo, instalándose una agencia en la estación del ferrocarril, se inauguró el reloj público y la construcción del ramal de Yurécuaro para tender esa vía que debería llegar hasta el Distrito Federal, el primero de julio de 1899 se terminaba el tramo Yurécuaro-Zamora, siendo inaugurada el 10 de diciembre siguiente: el primero de enero del nuevo siglo se inauguraba el siguiente tramo Zamora-Chavinda. Estación Moreno de donde se pretendió hacer una extensión hacia el occidente a un punto impreciso del distrito de Jiquilpan.
El 25 de diciembre de 1868, se trasladó el juzgado civil de Yurécuaro, a Tanhuato. El 3 de septiembre de 1897, entró el primer cuerpo de policía puesto al mando del comandante Antonio Araújo y se le proveyó de uniforme, armas, parque, linternas, macanas, y silbatos; hacían falta más policías para suplir el servicio de rondas.
En 1882 se dio principio al arreglo de la plaza, se procuraron construir bancas de ladrillo y una banqueta para que la gente diera la vuelta.
En 1882 se creó la Escuela de Artes a iniciativa del párroco Luis Gonzaga López, en ella se enseñaban los rudimentos de varios oficios, se estudiaban música y se procuraba el mejoramiento colectivo. El local que ocupaba estaba situado en la parte norte de la plaza municipal donde actualmente se construyó el Banco de Comercio. Después de la primera escuela se fundó la segunda, llamada Lázaro Cárdenas (hoy Constitución de 1917). Con ella se introdujo la educación federal en Yurécuaro, esta escuela será la que en forma especial se ligue al ejido que le reserva su parcela y le cederá el terreno para construirse.
El 7 de diciembre de 1896 el pueblo recibió a don Porfirio Díaz, quien se dirigía a Guadalajara y se detuvo en Yurécuaro para saludar a las autoridades municipales. El 29 de julio de 1897 se inauguró el servicio del H. Ayuntamiento.
El primero de junio de 1898 se había estrenado el primer reloj público que se construyó en Ocotlán por don Manuel Núñez y fue adquirido en 5 pesos, con donativos de los vecinos; años después fue destruido durante la revolución y reemplazado por uno nuevo. El 5 de noviembre de 1899 se inauguró el puente sobre el río que recibe el nombre de Puente de Guadalupe, pero fue destruido por la creciente en 1912, reconstruido hasta 1917 por orden del presidente Venustiano Carranza bajo la responsabilidad del ingeniero Luis Gallo. A partir de 1897 se construyó la calzada del Chorro para comunicar el pueblo con la Hacienda de la Concepción y las rancherías. Desde 1900 contó el pueblo con un nuevo refuerzo armado al llegar una guarnición de rurales que aseguraron la estación del ferrocarril.
thumb|180px|El kiosco Juárez en la plaza de la independencia, inaugurado en 1905 thumb|220px|Mercado Hidalgo
En los primeros años del fueron reconstruidas las antiguas casas consistoriales, el nuevo edificio fue inaugurado en 1905, el 15 de septiembre de ese mismo año se inauguró el kiosco realizado por el maestro cantero Bernabé Melgoza, con carpintería realizada por don Eliseo Rodríguez.
El 12 de mayo de 1910, año de la Revolución Mexicana, en que se dio cumplimiento al Decreto del H. Congreso del Estado de Michoacán de Ocampo, en donde se erige en Villa el Pueblo de Yurécuaro, acuerdo que entró en vigor el 16 de septiembre de ese mismo año, siendo Gobernador de Michoacán, Don Aristeo Mercado; Presidente de la República, el General Don Porfirio Díaz; y como Presidente Municipal o Primer Regidor de Yurécuaro Don Miguel Bravo.