El movimiento del estructuralismo lingüístico se sitúa a comienzos del y supone ya el arranque de la lingüística moderna. Su iniciador fue Ferdinand de Saussure con su Curso de lingüística general (1916), que fue una obra publicada póstumamente por dos de sus discípulos, quienes se basaron en apuntes de clase de estudiantes que habían escuchado a Saussure durante sus tres últimos años en la Universidad de Ginebra. Plantea que la lingüística debe tener como objeto de estudio la lengua en forma sincrónica, es decir, el estudio de la estructura y funcionamiento de una lengua en un momento dado, sin tener en cuenta su evolución, a lo que se le denomina estructura externa. El estructuralismo surge como una reacción frente a las investigaciones lingüísticas comparativistas de la gramática comparada, frente a las investigaciones diacrónicas de la gramática histórica y frente a las investigaciones positivistas de los neogramáticos.

Este nuevo movimiento propuso, en cambio, una nueva concepción de los hechos del lenguaje, considerándolos como un sistema en el cual los diversos elementos que lo integran ofrecen entre sí una relación de solidaridad y dependencia. De todos modos la noción de lengua como «sistema» era admitida antes de la aparición de Saussure; pero Saussure, además de reforzar esa idea, agregó la idea de que la lengua es «forma» y no «sustancia», y de que las unidades de la lengua solo pueden definirse mediante sus relaciones.Émile Benveniste, «“Estructura” en lingüística», en Problemas de lingüística general, Siglo XXI, 1974, pp. 91-93 El estructuralismo fundado por Saussure, que habla de «la estructura de un sistema», continuó desarrollándose en Europa por lingüistas posteriores, surgiendo más tarde diversas escuelas estructuralistas, como la Escuela de Ginebra, el Círculo Lingüístico de Praga y la Escuela de Copenhague.

Principales postulados del estructuralismo El estructuralismo saussureano influyó sobremanera en el desarrollo de la lingüística posterior al punto de que se habla de una lingüística anterior y posterior a Saussure.Giulio Lepschy, La lingüística estructural, Anagrama, 1971 Debido a que el hecho lingüístico es muy complejo, pues intervienen múltiples factores de naturaleza fónica, acústica, fisiológica y de alcance tanto individual como social, la lingüística no se ocupa del lenguaje, ya que es un fenómeno amplio, sino que su objeto es el estudio de las relaciones entre los elementos que forman parte únicamente del sistema lingüístico, es decir, define su objeto de estudio, la lengua y el habla en sí mismos.

La teoría iniciada por la labor de Saussure, que sienta las bases del estructuralismo, supone una ruptura con la tradición historicista de la lingüística conocida hasta entonces, que se centraba en el estudio evolutivo de las lenguas. El estructuralismo afirma que se deben estudiar las lenguas atendiendo a su realidad, y no solo a su evolución. Por lo tanto, atendiendo al principio de inmanencia lingüística, se separa el estudio del aspecto social concerniente a las lenguas, pero sin obviarlo ya que Saussure es consciente de este hecho al dividir la lingüística en dos grandes campos: la lingüística interna ―que se encarga del estudio de la lengua en sí y supondría la verdadera lingüística― y la lingüística externa ―que se encarga del aspecto sociolingüístico―. Según esta nueva orientación de los estudios lingüísticos que representa el estructuralismo, la lengua se concibe como un sistema de signos, y su metodología de estudio se basa en la consideración de una serie de dualidades o dicotomías:

Significante / significado: el significado es el concepto y el significante, la imagen acústica. Lengua / habla: la lengua es el código constituido por signos lingüísticos y reglas de combinación, es decir, el sistema (abstracto) mientras que el habla es un acto particular (concreto) materializado por el emisor que cifra un mensaje utilizando el código lingüístico, esto es, el sistema. Sincronía / diacronía: El estudio lingüístico, desde un punto de vista sincrónico, estudia la lengua en su estado actual mientras que el estudio lingüístico desde un punto de vista diacrónico se centra en la lengua desde una perspectiva histórica y evolutiva. Lo que significa que la sincronía se trabaja desde un estado estático y en este caso el estructuralismo de Saussure estudia esto sin tener en cuenta la diacronía Relación sintagmática / relación paradigmática: las relaciones sintagmáticas se dan en el discurso, las palabras se ordenan en forma lineal ya que no existe la posibilidad de pronunciar dos elementos a la vez. Estas combinaciones se denominan sintagmas. Las relaciones paradigmáticas son las que se establecen entre unidades alternantes, es decir, entre los signos que podrían aparecer en un mismo lugar de un enunciado. Para que dos o más signos puedan alternar, esto es, ocupar el mismo puesto del mensaje, deben pertenecer a la misma categoría. Lingüística interna / lingüística externa: la lingüística interna estudia las lenguas en sí mismas, mientras que la lingüística externa se encarga de estudiar el componente social de las lenguas. Signo Lingüístico y arbitrariedad: El signo es una unión arbitraria entre significante (imagen acústica) y significado (concepto) y a su vez, en la arbitrariedad no existe un vinculo necesario entre sonido y concepto, solo una convención social. Valor lingüístico: Los signos lingüísticos dentro de un sistema no tienen valor por sí mismos, sino que dependen de la posición en el sistema (distribución) y los contrastes fonéticos o conceptuales (oposición).

Sincronía y diacronía Saussure estableció la distinción entre esos dos conceptos. La diacronía atiende a los cambios lingüísticos que se suceden a lo largo del tiempo. La sincronía, en cambio, atiende al estado de una lengua en un momento dado, haciendo abstracción del factor temporal. Un estudio sincrónico de la lengua tiene que tener en cuenta la simultaneidad de los signos lingüísticos dentro de un espacio temporal. En este sentido, el estudio sincrónico se asimilaría a hacer una fotografía de la lengua y estudiarla en su imagen estática, sin tener en cuenta la variabilidad temporal. Entonces, este tipo de estudio proporciona el conocimiento de una lengua en un momento determinado, a partir del cual pueden llevarse a cabo estudios diacrónicos, esto es, estudios que tengan en cuenta su evolución e historia. En el aula se habla y se escucha, se escribe y se lee; además, se evalúan cómo se dicen —oralmente y por escrito— las cosas. Es decir, no solo se valoran los contenidos sino también los comportamientos comunicativos. Por lo tanto, es fundamental tener en cuenta tanto los usos «reales» de enseñantes y aprendices como las expectativas respecto a cómo hay que utilizar el habla y la escritura (la escucha y la lectura) en el proceso de enseñanza y aprendizaje.

Con la idea de la sincronía, se abre la puerta a la consideración de la lengua como conjunto de elementos, cada uno de los cuales mantiene relación con los restantes. Esta idea de sincronía queda refleja en Saussure en su noción de sistema o estructura del lenguaje. Sincronía y diacronía se complementan. Saussure, estableció la relación en el estudio de los signos a partir de dos elementos fundamentales: significado y significante.

El signo lingüístico Lo que el signo lingüístico une, es un concepto (significado) y una imagen acústica (significante). Por lo tanto el signo lingüístico es la combinación de ambos, y es la base de Saussure, según afirma en su curso, hablando de una ciencia nueva, la semiología.Roland Barthes, Elementos de semiología, A. Corazón, 1970, p. 15 El significante es una representación mental de los sonidos que forma un signo. Lo observamos cuando nos hablamos a nosotros mismos mentalmente. El significado es la representación mental de la realidad, la interpretación del concepto.

Los signos no aparecen de forma aislada, sino que se hallan en relación. Saussure propuso dos tipos: Sintagmática: Se da entre dos signos que están copresentes en el discurso. Paradigmática: Se establece entre los signos que están presentes y los que están ausentes.

Para Saussure la conexión entre el significado y el significante es arbitraria, es decir, convencional, socialmente construida. Con esto quiere decir que no hay ninguna relación intrínseca entre el sonido (significante) y el concepto (significado). La forma más evidente de comprobarlo es que en distintos idiomas un mismo concepto recibe distintos significantes (ej. árbol/tree). Por lo tanto, la conexión entre significante y significado sería producto de la interacción humana.

Saussure creía que los conceptos son productos mentales y no entidades independientes de la mente. La idea es que percibimos la realidad a través de los conceptos ya que no tenemos acceso a esas entidades independientes, por lo que no se puede asegurar que dos personas tengan el mismo significado en mente al usar un mismo significante. Los ejemplos con colores son muy ilustrativos al respecto. Para Saussure no podemos estar seguros de que estemos viendo la misma tonalidad cuando usamos el significante «rojo». La adquisición de la noción «rojo» también sería producto de la interacción humana, por la cual, por ejemplo, en un momento determinado de nuestra vida a uno le mostrarían una tonalidad y le dirían que aquello es «rojo». En ese momento se produciría la conexión arbitraria entre el significado (la tonalidad) y el significante («rojo»). Entonces, para Saussure uno puede estar seguro de usar el mismo significante que otra persona ("rojo") pero no de que se esté viendo la misma tonalidad, esto es, teniendo el mismo significado en mente. Según Saussure, la única manera de probar que se tiene el mismo significado sería acudir a las entidades independientes de la mente, y en la medida en que no podemos aislarnos de ella, nuestra percepción de la realidad se ve mediatizada por los conceptos que son constructos mentales.

Todo esto prueba para Saussure que el lenguaje es una institución social. Como en el último ejemplo, los signos adquieren su función y su significado a través de la práctica social y el intercambio humano. Cuando un signo está socialmente establecido adquiere estabilidad, por lo que no cambiaría fácilmente. Aun así, el significado de un signo es más probable que cambie con el contexto, esto es, su uso social.Por ejemplo, en castellano la palabra badulaque es definida por la RAE como (entre otras) «persona necia, inconsistente». Lo ocurrido fue que en la serie de televisión americana Los Simpson hay un pequeño supermercado regentado por Apu, un hombre indio. En inglés el supermercado se llama «kwik-e-mart», pero en España dicho supermercado fue llamado «badulaque», la cual no era una palabra muy en uso en ese momento, por lo que mucha gente desconocía su significado. Como en varias ciudades españolas hay pequeños supermercados de este tipo, abiertos casi siempre y regentados frecuentemente por personas inmigrantes, algunas de las personas que habían oído la palabra «badulaque» en TV asimilaron el significado que allí se daba a «badulaque» y empezaron a llamar así a dichos establecimientos; y este sería un ejemplo de cómo el significado puede variar según su uso social, aunque en los diccionarios no se recoja esta definición.

La estructura de la lengua Para Saussure y los estructuralistas los signos están interconectados formando la estructura de la lengua. En su Curso de lingüística general (1916) Saussure defendió que la lengua es un sistema formal basado en la diferenciación de los elementos que lo constituyen, es la conexión entre lo abstracto del lenguaje y su realización llamada habla. Este sistema fue posteriormente llamado «estructura», de aquí que la aproximación general a esta concepción del lenguaje se llama Estructuralismo.