Violeta del Carmen Parra Sandoval (San Carlos, -La Reina, Santiago, ) fue una artista, música, etnomusicóloga, compositora y cantante chilena, reconocida como una de las principales folcloristas en América del Sur y divulgadora de la música popular de su país. Fue miembro de la célebre familia Parra.
Su contribución al quehacer artístico chileno se considera de gran valor y trascendencia. Su trabajo sirvió de inspiración a varios artistas posteriores, quienes continuaron con su tarea de rescate de la música del campo chileno y las manifestaciones constituyentes del folclore de Chile y América Latina. Sus canciones han sido versionadas por diversos artistas, tanto chilenos como extranjeros. En conmemoración de su natalicio, el 4 de octubre se celebra el «Día de la música y de los músicos chilenos». Su recorrido creativo logró, en menos de cuatro décadas, un alto nivel de reconocimiento como expresión auténtica de identidad nacional, con plena fuerza artística y sociocultural.
Biografía Nacimiento y familia miniatura|izquierda|upleft|Casa natal de Violeta Parra, Monumento Histórico de Chile desde 1992 Según el Consejo de Monumentos Nacionales, la casa donde nació Violeta Parra se ubica en la calle El Roble n.° 531 y 535, San Carlos. Aquello se respalda con la declaración de la casa como monumento histórico mediante el decreto supremo 668, emitido el 29 de septiembre de 1992 por parte del Ministerio de Educación. Actualmente, la casa ubicada en la comuna de San Carlos constituye la Casa Museo Violeta Parra. Pese a los reconocimientos oficiales, una página de la web del Museo Violeta Parra señala que la folclorista nació en San Fabián de Alico, localidad ubicada a 43 km al este de San Carlos. No obstante, el mismo sitio web contiene el registro de nacimiento donde se detalla que su domicilio fue en San Carlos, además de otros archivos del centro de documentación que también lo acreditan. Por otra parte, Isabel Parra ha mencionado que su propia madre le señaló haber nacido en San Fabián de Alico. Sin embargo, en la primera edición de su libro El libro mayor de Violeta Parra (1985), Isabel indica que su madre nació en San Carlos. La Municipalidad de San Carlos afirma —en su sitio oficial y en un cartel a la entrada de la ciudad— ser «la cuna de Violeta Parra». La versión de que Violeta Parra nació en San Carlos ha sido apoyada por hermanos de la cantante, tales como Roberto Parra y Lautaro Parra, este último visitó la casa natal en 2012. Los defensores de la tesis sanfabianina aseguran que la cantante nació en San Fabián de Alico, pero fue inscrita en San Carlos, similar a su hermano Nicanor, nacido en San Fabián de Alico pero inscrito en Chillán, sin embargo, no hay fuentes documentales que acrediten dicha información. En 2013, Isabel Parra, presidenta de la Fundación Violeta Parra, visitó la casa natal y mostró su intención de que la casa se convirtiera en «una sucursal de la fundación en el sur».En el programa En la rueda de Televisión Nacional de Chile, se señala que su natalicio fue en San Carlos.
Violeta Parra fue hija del maestro de escuela y músico (guitarrista y violinista) Nicanor Parra Alarcón y de la modista, tejedora y cantora campesina Rosa Clarisa Sandoval Navarrete. Tuvo dos medias hermanas —Marta y Olga Sandoval, del primer matrimonio de su madre con un primo— y ocho hermanos —Nicanor (1914-2018), Hilda (1916-1975), Eduardo «Lalo» (1918-2009), Roberto (1921-1995), Caupolicán «Polito» (nacido y muerto en 1924), Elba «Yuca» (1926-1981), Lautaro (1928-2013) y Óscar (1930-2016)—.
Infancia miniaturadeimagen|izq|200px|Violeta Parra en su infancia Su infancia transcurrió principalmente en el campo. Entre 1919 y 1921 la familia residió en Santiago para luego irse a Lautaro, en el sur. En 1927 se trasladaron a Chillán y se instalaron en la población Villa Alegre.
Su madre se afanaba con la máquina de coser para contribuir con la manutención de la numerosa familia. Violeta sufría continuamente de enfermedades, incluyendo un ataque de viruela a los tres años. Mientras mejoraba, se divertía junto con sus hermanos en las aguas del vecino río Ñuble y en los aserraderos y barracas del sector.
Los niños revelaron precozmente su inclinación al espectáculo. Imitaban a los artistas de los circos que se instalaban en las proximidades del hogar. Se disfrazaban con atuendos de papel; Violeta y su hermano Lalo cantaban a dúo y montaron varias representaciones por las que cobraban entradas a los niños. Violeta empezó a tocar la guitarra a los nueve años, mientras que a los doce compuso sus primeras canciones.
Realizó los cursos primarios y estuvo un año en la escuela normal, que abandonó para trabajar en el campo y ayudar a su familia debido a que su padre enfermó gravemente. Los hijos de la familia lucharon por sobrevivir saliendo a cantar en restaurantes, posadas, circos, trenes, campos, pueblos, calles e incluso burdeles.
Llegada a Santiago miniaturadeimagen|Edificio de la Escuela Normal de Niñas, donde estudió por un tiempo la cantautora Los problemas económicos se agravaron cuando el padre falleció en 1929 y, en 1932, Violeta se fue a vivir a Santiago invitada por su hermano mayor, el futuro antipoeta Nicanor Parra, que estudiaba allí. Retomó los estudios en la Escuela Normal de Niñas, donde no se sintió a gusto, porque era el canto y no la escuela lo que le interesaba. Por eso, la dejó y comenzó a cantar en bares, quintas de recreo y pequeñas salas de barrio junto con su hermana Hilda.
En 1935 su madre y hermanos llegaron a Santiago y juntos se instalaron en la comuna de Quinta Normal. En 1937 Violeta inició su carrera artística en el restaurante El Popular de avenida Matucana #1080 —interpretando boleros, corridos, cuecas, rancheras y tonadas junto con sus hermanos Hilda, Eduardo y Roberto—; luego también en El Tordo Azul, ubicado enfrente. En ambos conoció a Luis Cereceda Arenas, obrero ferroviario de la Estación Yungay, con quien se casó un año después y tuvo dos hijos: Isabel (1939) y Ángel (1943), quienes se convirtieron en destacados músicos y adoptaron el apellido materno al ingresar en el ambiente artístico. Cereceda, que militaba en el Partido Comunista, inició a Violeta en la actividad política y ambos participaron ayudando en la campaña presidencial de Gabriel González Videla (1946). El matrimonio vivió en Llay-Llay, Valparaíso y Santiago, lugares donde Violeta mantuvo su carácter inquieto y creativo, cantando en botes del puerto, presentándose en radios y formando parte de un grupo de teatro. La vida artística de Violeta generó constante tensión en su relación con Cereceda, quien esperaba una familia más tradicional y una esposa más sumisa. Finalmente, el matrimonio se separó en 1948.
Hacia 1947 formó el dúo de música folclórica llamado Las Hermanas Parra junto con su hermana Hilda, con lo que tenía una fuente de ingresos. En 1949, nació su hija Carmen Luisa Arce Parra —que murió en Bruselas en 2007— y ese mismo año contrajo matrimonio con el padre de la niña, Luis Arce Leyton, mueblista y tenor de ópera. En 1952, nació su hija Rosa Clara, quien falleció dos años después. En la misma época, editó sus primeros discos junto con su hermana Hilda, para el sello RCA Víctor. Se trataba de grabaciones en formato sencillo de canciones populares chilenas, como «El Caleuche», «La cueca del payaso» y «La viudita». El dúo funcionó de manera constante hasta 1952.
A principios de la década de 1950, comenzó su extensa labor de recopilación de tradiciones musicales en diversos barrios de Santiago y por todo el país. En estas andanzas, conoció a diversos poetas, incluyendo a Pablo Neruda y Pablo de Rokha. Su hermano Nicanor la estimuló a asumir con personalidad propia la defensa de la auténtica música chilena, en contra de los estereotipos que hasta ese momento se manejaban. Es así como su repertorio —hasta entonces basado en boleros, cantos españoles, corridos mexicanos y valses peruanos— pasó a las canciones más tradicionales del campo chileno, que le permitieron descubrir los valores de la identidad nacional como ningún otro artista lo había hecho antes. Esta labor de recopilación quedó plasmada en más de tres mil canciones, reunidas en el libro Cantos folclóricos chilenos y sus primeros discos en solitario, editados por EMI Odeon.
Primeros viajes thumb|left|200px|Violeta Parra en la carátula del LP El folklore de Chile (1957). En 1953 grabó los exitosos sencillos «Casamiento de negros» y «Qué pena siente el alma», que se convirtieron en dos de sus canciones más conocidas. En 1954 mantuvo en la Radio Chilena el programa Canta Violeta Parra, y ganó el Premio Caupolicán a la folclorista del año, lo que le valió una invitación para presentarse en un festival juvenil en Varsovia (Polonia). Aprovechó este viaje para recorrer la Unión Soviética y partes de Europa. Fue particularmente provechosa su estancia en París, donde grabó sus primeros larga duración —Guitare et chant: chants et danses du Chili (1956) y una serie de canciones grabadas que se editaron en diversas compilaciones posteriormente—, que incluían exclusivamente canciones recopiladas del folclore chileno. El éxito obtenido en Europa era inédito para cualquier artista chileno, y Violeta se llenó de inspiración y creatividad. Fue en París donde se enteró de la muerte de su hija Rosa Clara.
Regresó a Chile en 1957 y en noviembre se fue con sus hijos Ángel y Carmen Luisa a Concepción, contratada por la universidad penquista. Allí fundó, al año siguiente, el Museo Nacional del Arte Folklórico y posteriormente regresó a Santiago. thumb|Violeta Parra en 1959. Cuatro discos suyos aparecieron en ese periodo —Canto y guitarra (1957), Acompañada de guitarra (1958), La tonada y La cueca (los dos últimos de 1959)— bajo la etiqueta de EMI Odeon, con varias de sus primeras composiciones. Acá asomaba la cantante preocupada de temas sociales («Yo canto a la diferencia»), la brillante constructora de décimas y composiciones poéticas («Verso por desengaño») y la musicalizadora de poemas («Cueca larga de los Meneses», de su hermano Nicanor). Los discos se grabaron con el mínimo acompañamiento de una guitarra de madera, y en la actualidad se encuentran descontinuados, al igual que los álbumes Toda Violeta Parra (1961) y Violeta Parra en Argentina (1962).
Además, su actividad artística se diversificó: trabajó en cerámicas, pinturas al óleo y arpilleras, que presentó en las dos primeras ediciones de la Feria Chilena de Artes Plásticas (1959 y 1960). Trabajó un tiempo en un museo de arte popular y folclórico que ella misma fomentó a crear en la Universidad de Concepción y luego viajó por casi todo Chile, ofreciendo cursos de folclore y recitales.
Estadía en Argentina y Francia miniaturadeimagen|Violeta Parra en el Conservatorio de Helsinki (agosto de 1962) En 1961 Violeta viajó a Argentina, vivió en General Pico en la casa de la familia del gobernador, Joaquín Blaya. En La Pampa cantó en la peña «El Alero» e impartió cursos de folclore, cerámica, pintura y arpilleras. Viajó a Buenos Aires a exponer sus pinturas y a actuar en la televisión y en el Teatro IFT. Grabó un LP para EMI Odeón que fue prohibido y no se distribuyó. En la capital argentina en junio de 1962, se reunió con sus hijos Ángel e Isabel y su nieta Tita. Se embarcaron rumbo a Helsinki (Finlandia) para participar en el VIII Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes.