La iglesia de Nuestra Señora de la Granada es un templo católico de la localidad española de Moguer, provincia de Huelva, y sede parroquial del municipio y del Arciprestazgo Condado Occidental. Está protegida con la declaración de Sitio histórico y Conjunto histórico artístico del BIC de los Lugares Colombinos.

Fue reconstruida en el sobre los restos de la antigua iglesia mudéjar del , que fue muy dañada por el terremoto de Lisboa de 1755. De este templo, la única parte que pervivió fue la torre, si bien en el se embelleció notablemente. Destaca por sus dimensiones, al ser el edificio parroquial de mayores dimensiones en las archidiócesis de Andalucía occidental (Huelva, Sevilla, Cádiz y Jerez.)

Historia Tras la reconquista de la ciudad por la Orden de Santiago, y su posterior entrega como señorío, se construye la primitiva iglesia mudéjar, con características constructivas similares a la iglesia del Monasterio de Santa Clara. Esta iglesia, tenía unas dimensiones menores que la actual, ubicándose en la superficie rectangular delimitada entre las actuales puertas laterales de entrada, hasta la torre en el frontal de la iglesia, aunque con un cierto giro respecto a la actual. Disponía de tres naves, capillas y dependencias auxiliares.

El descubrimiento de América tuvo un impacto extraordinario en el contexto social y económico de Moguer, y muy en particular en su parroquia, una de las instituciones más beneficiadas por la emigración de los moguereños. De las aproximadamente 77 capellanías fundadas en el en esta iglesia mayor, un gran número fueron instituidas directamente por indianos y por parientes de residentes moguereños en Indias, que escogieron la iglesia parroquial como lugar de enterramiento. mini|Ubicación primitiva iglesia sobre planta actual Entre los indianos que fundaron capellanías nos encontramos con las dos del capitán Pedro Montes Doca, cuya lápida sepulcral aún se conserva junto al umbral de la puerta principal; las dos del arcediano de Cuzco Juan Alonso Cota; o las de Fray Francisco Ruiz, dominico residente en la ciudad de Los Reyes (Perú), Juan Vanegas, fallecido en Panamá, Antón Quintero, fallecido en la isla de Santo Domingo; Francisco Ruiz Tirado, fallecido en Panamá; la de Catalina Rodríguez la Ximona, fallecida en Yaguana, isla de Santo Domingo; la de Pedro Benítez Camacho, rico propietario con hacienda en la ciudad de La Plata: o la de Alonso Ruiz de Abrego, residente también en la ciudad de La Plata (Perú). Todos ellos dotaron sus capellanías en la parroquia de Moguer con fuertes sumas de dinero enviadas desde las Indias. Otros envíos y donaciones de moguereños ausentes en diversas partes del continente americano sirvieron para enriquecer la hacienda y el patrimonio artístico de la parroquia, e incentivar igualmente la economía de su numeroso clero.

En el embellecimiento de la primitiva parroquia trabajaron artistas de renombre: los retablos de las capillas del Arcediano y de Antón García Vanegas fueron realizados por Juan de Oviedo, Pedro de Villegas y Juan de Saucedo, obras contratadas en 1575 y 1577 respectivamente; el retablo mayor con la imagen de la Virgen de la Granada, como titular, iniciado por Miguel Cano y concluido por los hermanos Ribas (sustituido en 1783 por un baldaquino de Tomás Santizo), y una amplia relación de objetos artísticos acumulados durante siglos: pintura, imaginería, orfebrería, ornamentos, patrimonio documental, la sillería del coro tallada en caoba, el espléndido órgano situado en la cabecera detrás del templete, los catorce retablos barrocos distribuidos por el templo, etc; que fueron expoliados, destruidos o desaparecidos con el saqueo de las tropas francesas en marzo de 1810, las desamortizaciones, y sobre todo la guerra civil de 1936.

En el , tras los importantes daños sufridos por el terremoto de Lisboa de 1755, fue reconstruida sobre los restos de la antigua iglesia mudéjar del , pese a que en un primer momento se procedió a la restauración del edificio original. Según se desprende del informe emitido por Pedro de San Martín, maestro mayor de obras del Arzobispado de Sevilla, después de visitar el edificio en abril en 1756, se estima el coste de las reparaciones en 22.500 reales de vellón. El arzobispo de Sevilla, teniendo presente la futura división de su archidiócesis de Sevilla en la zona, y el peso socioeconómico del municipio en ese momento, encargó a Pedro de San Martín (maestro mayor de obras del arzobispado), la construcción de una catedral, como futura sede del obispado que debía surgir en la zona. Otros autores entienden, sin embargo, que los trabajos efectuados tan solo pretendieron ampliar el espacio sacro de la parroquia, demasiado pequeño para el crecimiento demográfico de la ciudad en el , como señala Díaz Domínguez, la iniciativa partió del cabildo municipal y el clero moguereño.''. mini|Interior de la iglesia Finalmente, el arquitecto José Álvarez de Mesa, diseña en 1776 una nueva iglesia Nuestra Sra. de la Granada en Moguer (así como la de Iglesia de Santa Cruz de Écija) en estilo Barroco. En el diseño original, según algunos autores, se proyectó la construcción de dos torres a los lados de la puerta principal o Puerta del Sol, pero finalmente esa segunda torre no fue construida. El nuevo edificio tenía dimensiones mucho mayores que la iglesia mudéjar previa, por lo que el pleno parroquial, el consistorio y las vecinos notables del momento, acordaron comprar la manzana de casas anexas al antiguo templo, y la calle colindante, superficie esta, ocupada en el edificio actual desde las puertas laterales, límite del edificio mudéjar anterior, hasta el altar y sacristía actual. La construcción del nuevo templo comenzó en los primeros meses de 1776, y se daría por concluida el 28 de mayo de 1783. Lo ambicioso del proyecto llevaría a que su coste superase el millón de reales de vellón, pese a que la estimación inicial había rondado los 500.000 reales. Durante el tiempo que duraron las obras, la Capilla del Hospital del Corpus Christi, concentró el servicio parroquial, diversificándose la actividad por los templos conventuales de Santa Clara y San Francisco. Entre los artistas empleados en la elevación del nuevo edificio, se encontraron los maestros locales José Gómez Hidalgo (carpintería general, tallado de los capiteles del templo y florón central de la cúpula mayor) y Antonio Guisado (dorado del púlpito, de cruz sobre la entrada y las rejas del presbiterio, junto a la pintura de las puertas). mini|Cúpula desde el interior La torre parroquial (), que se respetó, fue objeto de reformas en los siglos y . Hubo de reconstruirse en 1655 tras el hundimiento de la primitiva torre por un huracán. Del proceso se encargaron los arquitectos Juan Domínguez, que reedifico la caña reforzando las paredes, según proyecto de 1689, y José Tirado, que dirigió las obras hasta 1714. Poco después fue reformada por Diego Antonio Díaz en 1722, y, entre los años 1758 y 1760, fue reformada de nuevo por Pedro de Silva, tras los daños sufridos por el terremoto de 1755, imitando en su cuerpo de campana y remate a la Giralda de Sevilla. Las obras de consolidación se iniciaron en junio de 1758 finalizando justamente dos años más tarde. Las mismas fueron realizadas por Antonio Guerrero, maestro albañil moguereño, y el sevillano Lucas Cintora.

El saqueo de las tropas francesas en marzo de 1810, el efecto de las desamortizaciones, y el expolio llevado a cabo en repetidas ocasiones provocaron la desaparición del rico patrimonio artístico de la parroquia.

Posteriormente la guerra civil provocó nuevos destrozos en el templo. El edificio fue incendiado, lo que provocó el desplome de las bóvedas. La reconstrucción de la iglesia se terminó en 1944. Entre tanto, la vida parroquial de trasladó al Monasterio de Santa Clara.

Es de destacar, como hecho relevante, la visita de su santidad Juan Pablo II, dentro de su recorrido por los Lugares colombinos y El Rocío en 1993, con motivo del V Centenario del Descubrimiento y Evangelización de América.

Sede eclesiástica mini|Vista nocturna En el orden eclesiástico, la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Granada fue sede de la vicaría de Moguer, desde mediados del , en la que se englobaba los municipios de Moguer y Palos de la Frontera.

Después se convirtió en sede del Arciprestazgo de Moguer, quedando integrado por los municipios de Bonares, Lucena del Puerto, Moguer, Niebla, Palos de la Frontera y San Juan del Puerto.

En 1967 el Arciprestazgo de Moguer pasó a denominarse Arciprestazgo Condado Occidental, estando compuesto por las parroquias de Beas, Bonares, Gibraleón, Lucena del Puerto, Moguer, Niebla, Palos de la Frontera, San Juan del Puerto y Trigueros. Desde el año 2014 ejerce de arcipreste, el párroco titular de la iglesia, José Manuel Raposo Hernández.

Desde ella sale en procesión durante la Semana Santa moguereña la Real, Ilustre y Franciscana Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Victoria, María Santísima de la Paz y San Juan Evangelista y la Muy Antigua, Fervorosa, Venerable, Real, Ilustre y Franciscana Hermandad del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz y Ntra. Sra. de la Soledad.

Arquitectura mini|Planta iglesia con límites propiedad mini|Puerta del Sol o Principal y torres mini|Vista aérea El nuevo edificio, construido en la transición del Barroco al Neoclásico, austero en su planta y alzado, consta de cinco naves, con testero plano. Se cubre con bóvedas de aristas, tanto en la nave central como en las extremas. Las naves colaterales se cubren con bóvedas vaidas, y el crucero con media naranja sobre tambor, en cuyas pechinas se representa el fruto de la granada, elemento iconográfico que da nombre a la titular de la parroquia.

La planta basilical tiene cinco naves de las que sobresale en altura la central, separadas por pilares de planta cuadrada con pilastras adosadas y esquinas redondeadas. Crucero y cabecero plano, constando el cuerpo de iglesia de cuatro tramos. La sacristía y demás servidumbres se sitúan tras la capilla mayor, ubicándose la capilla bautismal junto a la preexistente torre, no disponiéndose tribuna a los pies de la iglesia. La nave central dispone de bóveda de cañón de amplios lunetos, cerrando mediante bóvedas vaídas las naves colaterales y por arista las extremas. Por su parte, los brazos del crucero y el cabecero se cubren con bóvedas de cañón con lunetos, cobijando el espacio central una cúpula en forma de media naranja sobre tambor, en cuyas pechinas se representa el fruto de la granada, y tiene cuatro ventanas y ocho óculos, elementos que se manifiestan al exterior en planta hexadecagonal, trasdoseándose la cúpula mediante dieciséis gallones curvos sin tejas. El orden interior es el corintio, por tratarse de una iglesia dedicada a Nuestra Señora.

Las cubiertas de las naves son de teja árabe, con la tradicional jerarquización volumétrica exterior para formar la cruz, abriéndose ventanas en los muros de la emergente nave central y también en las naves extremas, debido a la excepcional latitud del templo. La nave mayor se cubre con teja a dos aguas. Este templo fue declarado bien de interés cultural en 1967.