El convento de San Francisco se encuentra en Moguer, provincia de Huelva (España). Esta declarado bien de interés cultural con la tipología de Conjunto Histórico de los Lugares Colombinos.

El edificio y sus obras de arte El edificio actual, tiene una superficie de 957 m² (1520 m² construidos), correspondientes al "Archivo Histórico Municipal y Biblioteca Iberoamericana" y el claustro, que son de titularidad municipal, y 570 m² (717 m² construidos), correspondientes a la iglesia y sus dependencias, cuyo titular es el Obispado de Huelva. Características arquitectónicas El templo, de estilo manierista, consta de una sola nave de cajón muy profunda cubierta con bóvedas de cañón con lunetos, coro alto muy alargado a los pies, y presbiterio plano sobre pedestal, cuya planta coincide con el cementerio de los frailes. La cúpula es ovalada y cuenta con un programa pictórico de hacia 1700. Ocupa su centro la escena de la estigmatización de San Francisco mientras que en las pechinas figuran medallones con pontífices de la orden franciscana: Alejandro IV, Nicolás V, Sixto IV y Sixto V. Los paramentos interiores estucados en blanco se quiebran a base de pilastras y cornisas de sencillo diseño. La nave se caracteriza por su desnudez: los retablos fueron trasladados a la parroquia después de 1936, a excepción del retablo mayor. Igual suerte corrieron otros objetos de arte, hoy expuestos en el monasterio de Santa Clara, sede del Museo Diocesano de Arte sacro. Varios sucesos coinciden en el tiempo con la desmembración y destrucción del patrimonio artístico del convento: el saqueo perpetrado por los franceses (1810); la exclaustración e inmediata desamortización eclesiástica (1836); el abandono secular del edificio; y, finalmente, la guerra civil de 1936. Desde el exterior destaca la severidad de los muros de la iglesia con su sistema de contrafuertes, visibles en el grabado de Espinalt y García (1781). La espadaña () y la portada principal de acceso a la iglesia () nos remiten de nuevo al maestro Hernán Ruiz.

Claustro miniatura|Claustro El claustro es un espacio manierista del último cuarto del , de planta sensiblemente cuadrada y adosado al muro norte de la iglesia. Está formado por dos plantas de arquerías sobre columnas, salvo en su lado norte donde sólo tiene la arquería inferior. En el patio se conserva un aljibe con restos de estuco pintado. La escalera ha recuperado su grandiosidad después de las distintas restauraciones. Se accede a ella a través de un vano con arco de medio punto adovelado, mayor que los huecos adintelados que aparecen a ambos lados. Esta solución responde a la tipología de «serliana» cuyo modelo introduce Hernán Ruiz en el primer cuerpo de campanas de la Giralda de Sevilla. Los tres arcos sobre columnas remarcados por un almohadillado del piso superior potencian la espacialidad de la escalera. En el primer tramo se conserva un trozo de estuco () con motivos geométricos. El claustro es propiedad del Ayuntamiento tras la Desamortización española.

La sede del Archivo Histórico Municipal y Biblioteca Iberoamericana se sitúa anexa al claustro. El edificio, de nueva planta, fue inaugurado el 12 de octubre de 1994, obra de los arquitectos José María Jiménez Ramón y Francisco Pinto Puerto, quienes fusionaron la nueva fábrica al claustro manierista de San Francisco del , logrando un equilibrado diálogo entre las partes sin tener que renunciar a la contemporaneidad y los fines a que iba y está destinado el edificio. El Archivo consta de 5 depósitos distribuidos en planta baja y en dos entreplantas, con un total de 171 m², con capacidad para documentación en estanterías convencionales, además de una sala de consulta e investigación, un área de trabajos técnicos y administrativos y una pequeña sala de exposiciones. La superficie total construida originalmente era de 425 metros cuadrados, sin embargo, en el año 2015, se amplió con un edificio contiguo del antiguo colegio Pedro Alonso Niño. Esta construcción anexa, de dos plantas, es utilizada en su planta alta como sala de exposiciones "América", mientras que en la planta baja se ubican dos nuevas salas de archivo administrativo. El acceso al Archivo Histórico se hace desde la plaza de San Francisco a través del claustro subiendo la escalera principal que comunica con la zona abierta al usuario.

Retablo mayor miniaturadeimagen|Interior de la iglesia El retablo mayor (de unos 15 metros de altura) fue ejecutado para esta iglesia conventual en la segunda mitad del , sustituyendo a otro de época y estilo diferentes realizado hacia 1600 según consta documentalmente. Su artífice, aunque desconocido, realizó esta obra siguiendo los cánones inaugurados por Jerónimo Balbás en el retablo de los Reyes de la catedral de México. Puede atribuirse a Manuel García de Santiago. El uso del estípite concuerda con el majestuoso y refulgente decorado barroco en versión rococó, mucho más atrevido que en épocas anteriores, y tan frecuente en la ornamentación de muchas iglesias andaluzas e hispanoamericanas. Todo el retablo forma un cuerpo dorado gigantesco con variadísimas molduraciones. Los estípites organizan la composición en tres amplios sectores. Otro elemento novedoso que nos remite a Duque Cornejo es el cortinaje o dosel que remata la hornacina de San Francisco. A través de una de las puertas existentes en el cuerpo inferior de dicho retablo se accede a la sacristía, antaño repleta de numerosos relicarios. Este de San Francisco de Moguer guarda una gran semejanza con el retablo de San Buenaventura de Sevilla.

Su iconografía responde al ideal franciscano de la época. El crucificado que lo remataba y las imágenes policromadas de los dos santos franciscanos, que antaño flanqueaban el camarín de la titular, fueron destruidos en el año 1936. El resto de la imaginería se ha conservado. San Francisco de Asís obra de León Ortega de 1963.

Otras obras miniatura|Escultura de Pedro Alonso Niño Obras modernas son la Virgen de la Esperanza y el Cristo del Amor, talladas por Moreno Daza en la década de 1950 y remodeladas posteriormente por Antonio León Ortega y la Virgen nuevamente por Elías Rodríguez Picón. León Ortega realizó también la imagen de San Francisco del retablo mayor. Las imágenes del Cristo de los Remedios (Ángel Rengel, 2000) y la Virgen del Rosario (José María Leal) pertenecen a la Hermandad del Cristo de los Remedios. También se conserva la llamada Cruz Franciscana, obra del artísticamente decorada.

También son del la reja de hierro forjado que separa el presbiterio del resto del templo y las pinturas murales que representan a los Papas Alejandro IV, Sixto IV y Sixto V y Nicolás V en cada una de las pechinas, y el escudo de la Orden Seráfica en el centro de la cúpula. Los azulejos que ornamentan con sus motivos vegetales y hagiográficos (San Sebastián), el frontal partido por la escalinata de acceso al altar mayor pueden datarse hacia el Seiscientos.

Archivo Histórico Municipal y Biblioteca Iberoamericana miniatura|Vista exterior del Archivo

El Archivo Histórico tiene su origen en la fundación del señorío en 1333 por el almirante Alonso Jofre Tenorio, que elevó la antigua aldea a la categoría de villa, dotándola de edificios civiles y religiosos notables. El documento más antiguo que se conserva, datado en 1253, en el que se confirma la donación de la entonces alquería de Moguer a la Orden de Santiago por parte de Alfonso X. En principio las escrituras y privilegios del Concejo se custodiaban en un arca de tres llaves, según había quedado establecido en la Pragmática Real de 1500. En el , el nuevo edificio del Ayuntamiento, construido después del terremoto de 1755, incluía una habitación destinada al archivo. Finalmente en 1992 se reubicó anexa a una de las crujías del antiguo convento de San Francisco, en un edificio de nueva planta para el Archivo Histórico Municipal. Posteriormente, en el año 2015, se amplió las instalaciones con un nuevo edificio anexo junto a las escaleras de acceso a la planta alta del claustro.

La custodia del archivo ha sido responsabilidad del secretario del Ayuntamiento, heredero fedatario de las funciones que desempeñaba el escribano de cabildo en el Antiguo Régimen, hasta la aparición de la figura del archivero. El primer archivero fue Francisco de la Portilla, que en 1848 se encargó de completar el inventario del archivo que años antes había iniciado José Sánchez Mora. La plaza de archivero seguía apareciendo en la plantilla municipal a principios del y finalmente en 1983 se inició el proceso de organización y descripción de los fondos. miniatura|Galería Santa Cecilia con exposición "Moguer y Ultramar"

Contiene varios fondos: Documentación del Ayuntamiento desde el año 1481. Protocolos Notariales del distrito de Moguer (Niebla, Bonares, Lucena del Puerto, Palos de la Frontera y Moguer) con escrituras públicas otorgadas desde 1536. Documentación de Juzgados de Moguer desde el año 1843. Este último fondo enlaza con la sección Escribanía de Cabildo (1543-1879) del Archivo Municipal. Colección de planos y mapas (desde año 1865). Fototeca municipal (desde mediados del ). Archivo de la Cámara Agraria de Moguer (1943-2000). Indiferente General es un fondo que contiene documentos sueltos de difícil clasificación y de procedencia diversa que han ingresado en el Archivo mediante adquisición (documentos desde 1773). Tiene además una biblioteca especializada de apoyo al Archivo, con tres áreas básicas: América, Andalucía y Legislación. Existen otros fondos y colecciones de titularidad pública y privada que son interesantes y han ingresado en los últimos años: el Fondo de Burgos y Mazo (memorias políticas, correspondencia y otros documentos del que fuera ministro de Gobernación y de Gracia y Justicia durante el reinado de Alfonso XIII, (1890-1946)); El Vinculo de Pedro Gupil de Herrera (1571-1837); el Fondo-Colección de Luis Bayo Hernández-Pinzón (1735-1892), del que destacan sus Diarios de navegación; el Fondo-Colección de Rodolfo Barón Castro (archivo particular, biblioteca y hemeroteca del diplomático y americanista salvadoreño, (1715-1987); el Fondo-Colección de Pérez-Ventana e Infante (1770-1966);la Colección de Pilar Pulgar Fraile; el fondo del escritor Francisco Garfias López ha sido el último que ha ingresado en el Archivo.

La Biblioteca Auxiliar del Archivo Histórico, denominada Biblioteca Iberoamericana, fue creada en 1992 con motivo de la conmemoración del Quinto Centenario del Descubrimiento de América. El fondo bibliográfico fundacional fue reunido en el Ayuntamiento hasta su traslado al edificio nuevo del Archivo Histórico. La Biblioteca reúne más de 16.000 títulos monográficos sobre temática americana, historia de la provincia y la localidad, legislación (B.O.E., B.O.P. y B.O.J.A., además de los repertorios Aranzadi de legislación y jurisprudencia) y ciencias auxiliares de la Historia y la Archivística. La Hemeroteca Municipal contiene 818 títulos de revistas y 97 de periódicos (468 títulos de revistas y la totalidad de los periódicos pertenecen a la Colección Barón Castro), algunos de ellos del . miniatura|Escaleras a claustro alto con vitrinas de restos arqueológicos

También tiene funciones de Depósito arqueológico desde el año 1972, creándose en 2009 el Gabinete de Arqueología (Estudio, registro y catalogación). Alberga la colección municipal de restos arqueológicos de origen Paleolítico, neolítico, fenicio, romanos y árabes encontrados en diversos yacimientos arqueológicos. Restos de asentamientos de la Edad de Piedra: material lítico diverso como cantos tallados, útiles sobre lasca, lascas sin transformar, núcleos, fragmentos de talla y algunos elementos no clasificables) catalogados en las zonas de La Jara, El Monturrio, Cuesta del Jigarral, Chozas del Junco, Depósitos Agua y Arroyo del Pino.