Portugal (), oficialmente República Portuguesa (en portugués: República Portuguesa), es un país soberano del suroeste de Europa, ubicado en la península ibérica. Es uno de los veintisiete Estados miembros de la Unión Europea. Su capital y ciudad más poblada es Lisboa. Limita al este y al norte con España, y al sur y al oeste con el océano Atlántico. Su territorio comprende también los archipiélagos autónomos de las Azores y Madeira, situados en el océano Atlántico Norte. Su punto más alto, la Montaña del Pico, alcanza los 2351 metros sobre el nivel del mar.

El nombre de Portugal probablemente derive del antiguo nombre de Oporto, del latín Portus-Galliae, ‘puerto de Galia’, debido a que las naves romanas, en sus viajes hacia la Galia, frecuentaban este puerto o, más probablemente, de Portus Cale, topónimo atestiguado en la Chronica, del historiador del Hidacio, por un amarradero existente en un lugar fortificado llamado Cale.Pedro Felipe Monlau, Diccionario etimológico de la lengua castellana..., Buenos Aires, El Ateneo, 1944. 2.ª ed. Apud Julio Alemparte, Andanzas por la vieja España, Santiago de Chile; Madrid, Andrés Bello, 1961, pág. 288.Javier Arce, Bárbaros y romanos en Hispania, 400-507 A.D., Marcial Pons (Historia), 2007, pág. 237. ISBN 978-84-96467-57-6.

Portugal ha sido un testigo histórico de un flujo constante de diferentes civilizaciones desde hace 3100 años. Tartesios, celtas, lusitanos, fenicios, cartagineses, griegos, romanos, germanos (suevos y visigodos), musulmanes y judíos, entre otros pueblos, han dejado huella en su cultura, historia, lengua y etnia. Durante los siglos y , Portugal fue una potencia económica, social y cultural mundial, así como un imperio que se extendía desde Brasil hasta las Indias Orientales. Posteriormente, sobre todo tras las guerras napoleónicas y la independencia de Brasil entre finales del y principios del , Portugal empezó a vivir periodos convulsos. Con la Revolución de 1910, se abolió la monarquía, que dominó el país durante 771 años. Portugal vivió bajo una dictadura entre 1933 y 1974, cuando cayó tras un golpe de Estado militar. Restablecida la democracia, en 1986 ingresó en la Unión Europea y, desde 2001, forma parte de la eurozona.

Es un país desarrollado, con un índice de desarrollo humano (IDH) considerado como muy alto, y con una alta tasa de alfabetización. El país está clasificado como el 19.º con mejor calidad de vida, tiene uno de los mejores servicios sanitarios del planeta y es considerado una nación globalizada y pacífica. Asimismo, es el 18.º destino turístico mundial en volumen de visitantes. Culturalmente pertenece a la Europa Latina; es miembro de la ONU, la Unión Europea (incluyendo la eurozona y el espacio Schengen), la OTAN, la OCDE y la CPLP, entre otros. También participa en las fuerzas de paz de las Naciones Unidas.

Etimología histórica miniatura|Imagen satelital del territorio continental de Portugal y parte del noroeste de España

Cale, la actual ciudad de Vila Nova de Gaia, ya era conocida como «Portucale» desde los tiempos de los godos y de los suevos.Sousa, Manuel; Reyes Real de Portugal; Familia Real Portuguesa Mem Martins, año 2000, página 23. (en portugués) En el , durante la invasión de los suevos, Idácio de Chaves ya escribe sobre un lugar llamado Portucale, a donde huyó Requiario; sin embargo, en ese momento no era más que el nombre de una población en las cercanías de Oporto:

No fue hasta el cuando la denominación portucalense y derivados comenzó a ser usada para designar al territorio del actual norte de Portugal, desembocando en la creación del Condado Portucalense.

En un escrito del año 841, aparece por primera vez la mención de la provincia «portucalense». Lo firma Alfonso II de Asturias que ampliaba la jurisdicción espiritual del obispo de Lugo y dice:

El Condado Portucalense o condado de Portugal se mantuvo como parte integrante del reino de Asturias y más tarde de los de Galicia y León hasta que en 1139 Alfonso I de Portugal se proclamó rey, pasando de condado a reino de Portugal. En los siglos venideros el reino se expandió hacia el sur por las tierras de la antigua Lusitania.

No obstante, hay estudiosos que afirman que el nombre «Portugal» proviene de «Portogatelo», nombre dado por un jefe proveniente de Grecia llamado Catelo que desembarcó y se estableció cerca de la actual Oporto. La primera vez que el nombre de Portugal apareció como elemento de raíz heráldica fue en una carta de donación de la iglesia de São Bartolomeu de Campelo por Alfonso I de Portugal en 1129.

Historia

Primeros pobladores

miniatura|Dolmen de Pendilhe. 2900 - 2640 a. C.

La prehistoria del actual territorio de Portugal está ligada a la del resto de la península ibérica. Hacia el año 10 000 a. C. los íberos comenzaron a poblar el interior de las tierras de la península a la que darían nombre. Entre el 4000 a. C. y el 2000 a. C., Portugal y Galicia vieron cómo se desarrollaba una cultura megalítica original, con respecto al resto de la península, caracterizada por su arquitectura funeraria, sus rituales propios y por la práctica de la inhumación colectiva. Aún se pueden encontrar monumentos de entonces, sobre todo en el Alentejo: el crómlech de los Almendros, cerca de Évora, los del valle Maria do Meio o de Portela de Mogos, así como el dolmen de Zambujeiro.

En la Edad del Bronce hubo unos primeros contactos marítimos entre el litoral atlántico y el de las islas británicas, mientras que el sur de la península empezaba sus relaciones comerciales con el mar Mediterráneo: griegos y fenicios, provenientes del actual Líbano, así como sus descendientes, los cartagineses. Esto trajo consigo la instalación de los primeros puestos comerciales semipermanentes.Mark Gielen, Le Portugal, p. 16. (en francés) El motor de este comercio era la riqueza de la península en metales (oro, plata, hierro y estaño) así como el salado de pescado atlántico, que gozaba de gran reputación en el Mediterráneo. Los fenicios fueron, precisamente, los que fundaron Lisboa alrededor del año 1000 a. C. La leyenda dice que fue Ulises quien le dio nombre.

miniatura|izquierda|Citânia de Briteiros, en la región del Minho, uno de los yacimientos mejor conservados de la Edad de Hierro y Castro en Portugal

Durante la Edad del Hierro, un pueblo indoeuropeo se estableció por toda la región: los celtas. Estos ocuparon todo el territorio hoy conocido como Portugal, vivieron en pequeños núcleos de población aislados que se encontraban en los puntos altos con casas circulares o castros y practicaron la agricultura y la ganadería. Con su dominio del hierro los trabajos de la tierra fueron más eficaces, las cosechas aumentaron y mejoraron las condiciones de vida y la demografía. miniatura|El templo romano de Diana, en Évora

Los cartagineses llegaron a la península ibérica el atraídos por sus recursos mineros, pesqueros y por la reputación de los guerreros íberos. Ocuparon el sur de Portugal y, aliados con los lusitanos de origen celta, formaron la primera resistencia a la invasión romana de la península. No obstante, tras las guerras púnicas los cartagineses fueron derrotados y los romanos incorporaron la región a su imperio como Hispania, a partir de 45 a. C. Tras la disolución del imperio romano en el Lusitania fue invadida por pueblos como los suevos, los vándalos, los alanos, los burios y los visigodos hasta que, finalmente, fue conquistada por los árabes. En 868, durante la Reconquista, se formó el condado Portucalense, vasallo del reino de Asturias, y que fue incorporado al Reino de Galicia en 1071. El condado entró a formar parte del Reino de León en el año 1097, y los condes de Portugal se establecieron como gobernantes independientes del reino en el , después de la batalla de São Mamede.

Formación y consolidación del reino miniatura|izquierda|Castillo de Guimarães

Guimarães es considerado la cuna de Portugal pues allí fue donde nació y se bautizó el primer rey portugués, Alfonso Enríquez.

Mucho antes de que Portugal lograra su independencia hubo algunos intentos para alcanzar una mayor autonomía, e incluso la independencia, por parte de los condes que gobernaban las tierras del condado de Galicia y de Portucale. Con la idea de acabar con este clima independentista de la nobleza local en relación con el dominio leonés, el rey Alfonso VI de León entregó el gobierno del condado de Galicia, que en aquel momento incluía las llamadas «tierras de Portucale», al conde Raimundo de Borgoña. Tras muchos fracasos militares de Raimundo contra los árabes, Alfonso VI decidió dar en 1096 al primo de este, el conde Enrique de Borgoña, el gobierno de las tierras más al sur del condado de Galicia fundándose así el condado Portucalense. Con el gobierno del conde Enrique de Borgoña, el condado conoció no solo una política militar más eficaz en la lucha contra los árabes, sino también una política independentista más activa.

Tras su muerte y la llegada al poder de su hijo Alfonso Enríquez, Portugal consiguió la independencia con la firma en 1143 del tratado de Zamora y reconocida por el papa Alejandro III en la bula Manifestis Probatum en 1179. Posteriormente, conquistó localidades importantes como Santarém, Lisboa, Palmela y Évora. Una vez acabada la Reconquista portuguesa en 1249, la independencia del nuevo reino fue puesta en entredicho varias veces por el reino de Castilla. En una de estas situaciones de conflicto con el reino de Castilla, el rey Dionisio I de Portugal firmó junto al rey Fernando IV de Castilla (que era representado, al ser menor de edad, por su madre la reina María de Molina) el Tratado de Alcañices, en el cual se estipulaba que Portugal suprimía los tratados acordados en contra del reino de Castilla por el apoyo al infante Juan de Castilla. En este tratado se establecía entre otras cosas la delimitación fronteriza entre los entonces reinos de Portugal y de León, en la que se incluía la cuestionada localidad de Olivenza. La primera fue debida a la crisis sucesoria abierta tras la muerte de Fernando I de Portugal, que acabó con la victoria portuguesa en Aljubarrota en 1385.

La Era de los Descubrimientos y la dinastía felipina miniatura|El portugués Vasco da Gama llegó a Calicut, India, el 20 de mayo de 1498

Con el final de la guerra, Portugal inició un proceso de exploración y expansión conocido como «Era de los Descubrimientos», cuyas figuras destacadas fueron el infante Enrique el Navegante y el rey Juan II. Tras la conquista de Ceuta en 1415 y el paso del cabo Bojador por Gil Eanes, la exploración de la costa africana continuó hasta que Bartolomé Díaz comprobó en 1488 la comunicación entre los océanos Índico y Atlántico al doblar el cabo de Buena Esperanza. En poco tiempo los portugueses descubrieron rutas y tierras en Norteamérica, Sudamérica y Oriente, en su mayoría durante el reinado de Manuel I, el Aventurero. La expansión hacia Oriente, sobre todo gracias a las conquistas de Afonso de Albuquerque, concentró casi todos los esfuerzos de los portugueses, aunque en 1530 Juan III inició la colonización de Brasil. Las riquezas allí encontradas hicieron que los portugueses se centraran en el Nuevo Mundo, con la consiguiente pérdida de otras plazas en el Índico, como Ormuz, frente a otras potencias europeas. miniatura|170px|Rey José I de Portugal