Las sirenas (del lat. tardío Sirēna, este del lat. Siren, -ēnis, y este del gr. Σειρήν Seirḗn) son criaturas mitológicas marinas con busto de mujer y cuerpo de ave según la tradición grecolatina, y con cuerpo de pez en otras tradiciones, que extraviaban a los navegantes atrayéndolos con la dulzura de su canto.RAE: voz «sirena » La filología las asocia con el término indoeuropeo seirá —«cuerda o lazo»— y a la raíz semítica sir —«canto»—.Laura Rodríguez Peinado (2009): Las sirenas. Revista Digital de Iconografía Medieval, 1(1), 51-63

Aunque el mito de la mujer-ave prevaleció en la Odisea de Homero (),Homero: Odisea XII, 39 y ss. el arquetipo de la sirena pisciforme —mujer de la cintura hacia arriba y pez de la cintura hacia abajo— nació mucho antes, cerca del año 1000 a. C. en Asiria con el mito de la diosa Atargatis, quien se arrojó a un lago y transformó su cuerpo tras matar a su amante humano.Diodoro Sículo: Biblioteca histórica, II, 4, 2 No fue hasta la Edad Media cuando la influencia de otros mitos europeos fusionó ambos conceptos, consolidando la imagen pisciforme en la literatura y el arte occidental:Liber Monstrorum de diversis generibus, I, VI«Las sirenas son doncellas marinas que engañan a los navegantes con su belleza y su canto. Desde la cabeza hasta el ombligo tienen el cuerpo de una virgen y son semejantes a la especie humana; sin embargo, tienen colas escamosas de pez con las que siempre se ocultan en el abismo».Las sirenas con la fisonomía híbrida de mujer y ave son visualmente similares al ba de la mitología egipciaJ. P. Allen (2014): Middle Egyptian: An Introduction to the Language and Culture of Hieroglyphs (3.ª ed.). Cambridge University Press. y a las sirinas del folclore medieval eslavo.A. Ivitskaya, A. (2009, pp. 64-66): The Slavic Mythological Bestiary: Iconography and Semantics of Sirin and Alkonost. Institute of Slavic Studies, Russian Academy of Sciences. Ambos paralelismos demuestran cómo el concepto original de la sirena voladora sirvió globalmente como un puente simbólico entre el arte, la música celestial y el tránsito hacia el más allá. El concepto de la sirena con cola de pez se expandió globalmente y se consolidó en el folclore de múltiples continentesCarlos García Gual (2014, p. 23): Sirenas: Seducciones y metamorfosis. Turner Libros. mediante figuras análogas como Mami Wata en África,Drewal, H. J. (2008). Mami Wata: Arts for Water Spirits in Africa and Its Diasporas. African Arts, 41(2), 60-83. MIT Press. Suvannamaccha en AsiaDesai, S. N. (1980). Hinduism in Thai Life. Popular Prakashan. o la Iara en América Latina.Cascudo, L. da C. (1954). Dicionário do Folclore Brasileiro. Ministério da Educação e Cultura, Instituto Nacional do Livro. Muchas lenguas no latinas distinguen la sirena ave (inglés siren, alemán sirene) de la sirena pez (inglés mermaid, alemán Meerjungfrau).William Shakespeare: Comedia de los errores Acto III, Escena 2200px|miniaturadeimagen|Figura antropomorfa creada a partir de una raya disecada y recortada. Museo de Mashhad (Irán).

Sirenas en la mitología griega y romana left|thumb|150 px|Estatua funeraria de sirena, c. 370 a. C., Museo Arqueológico Nacional de Atenas. thumb|125px|Miniatura rusa del en la que aparece una sirena representada a la manera de la Antigua Grecia, con cuerpo de ave y rostro de mujer. En el marco de la mitología clásica, las sirenas son criaturas ligeramente difusas debido al remoto trasfondo de su origen, probablemente ligado al mundo de los muertos.En el arte clásico, las sirenas eran psicopompos (guías de almas) y símbolos de duelo. Abundan las esculturas de sirenas-pájaro esculpidas en estelas sepulcrales del siglo IV a.C. (como las conservadas en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas), representadas llorando o tocando instrumentos musicales para consolar el alma del difunto o transportarla al inframundo. Se trataba de seres con cuerpo de pájaro y rostro o torso de mujer,Ovidio: Las metamorfosis V, 551-563; Apolonio de Rodas: Argonáuticas, IV similares a sus parientes las harpías, poseedoras de una voz musical prodigiosamente atractiva e hipnótica con la que embrujaban a los navegantes que pasaban junto a sus costas y los conducían a la muerte.Homero: Odisea XII, 39 y ss. La tradición las hacía habitar en una isla rocosa del Mediterráneo frente a Sorrento, en el litoral de la Italia meridionalEstrabón: Geografía I y V. El geógrafo griego ubica la residencia de las sirenas en los acantilados de la Campania, cerca del golfo de Nápoles. Identifica los Sirenum Scopuli (escollos de las Sirenas) en las inmediaciones del promontorio de Sorrento y las islas rocosas frente a él.Higino: Fábulas 125 y 141. El literato cincula geográficamente su muerte a esta zona, afirmando que tras no lograr seducir a Odiseo, se arrojaron al mar cerca de Nápoles. Esto dio origen, según la leyenda local, a la fundación de la ciudad de Parténope (antiguo nombre de Nápoles) en el lugar donde encalló el cuerpo muerto de una de ellas (en ocasiones identificada con la isla de Capri).El historiador romano Suetonio en Las vidas de los doce césares (Vida de Tiberio, 70) relata que el emperador solía examinar y acosar a los gramáticos y sabios de la corte con preguntas capciosas surgidas de su estancia en la isla, siendo una de sus preguntas favoritas: «¿Qué canción solían cantar las sirenas?». Esto constata que para los romanos del siglo I, Capri era conceptualmente el territorio de dichos seres.

Genealogía En cuanto a su genealogía, las sirenas son a menudo descritas como Aqueloides, esto es, «hijas del dios fluvial Aqueloo». Una versión las hacía proceder de su sangre cuando ésta fue derramada por Heracles,Libanio: Narr. I, 31 o bien Aqueloo tuvo unión con una de las musas, ya sea esta Melpómene,Apolodoro: Biblioteca mitológica I 3, 4 o Terpsícore,Apolonio de Rodas: Argonáuticas IV, 893 o bien Calíope,Servio: sobre la Eneida de Virgilio, v. 364 relacionadas con el canto y el baile. Hesíodo es el único autor en darles una madre mortal y así dice que son hijas de Aqueloo y de Estérope, hija de Portaón.Hesíodo: Catálogo de mujeres fr.27 (M-West), citado en escolio a Apolonio de Rodas, Argonáuticas IV 892. Biblioteca mitológica I 7, 10, en donde Estérope es hija de Portaón y Éurite. Otros alegan que no eran hijas de Aqueloo sino de Forco, quien las engendró sin intervención femenina,Sófocles: fr. 861, citado en Plutarco, Moralia IX 14, 16 o también pudieron haber nacido de Gea unida a OcéanoEpiménides, fr. 8, suppl = Fowler, p. 13 o sin consorte definido.Eurípides: Helena, 168 Incluso una versión tardía nos dice que la sirena Leucosia era hija de un tal Leuco.Tzetzes: sobre Licofrón, 724

Nombres y número Su número es también impreciso, contándose entre dos y cinco. De entre todos sus nombres, tomando en cuenta la poesía y la pintura, destacan especialmente dos: Ligia (Λίγεια)Eustacio, sobre Homero p. 1709; Virgilio, Geórgicas IV, 336 (Virgilio se refiere a Ligía como una ninfa). y Parténope (Παρθενόπη).Escolio a Homero, Odisea XII, 39; Aristóteles, De mirabilibus auscultationibus, 103 Homero, de hecho, dice que son dos (pues son descritas en dual) pero no las cita individualmente. Hesíodo alega que son tres: Telxíope —o Telsínoe—, Molpe y Aglaofono. Las fuentes tardías han variado sus nombres, como Pisínoe, Agláope y Telxiepia;Biblioteca mitológica, epítome 7, 18; Tzetzes, Sobre Licofrón, 712 Aglaónome, Aglaofeme y Telxiepia;Tzetzes, Quilíadas VI, 40 Parténope, Ligia y Leucosia;Estrabón, 5.246, 252; Licofrón, 720-726; Tzetzes, Quilíadas 1, 14 Telxiepia, Pisínoe y Ligia;Suda, voz «sirenas» Telxiepia, Molpe y Pisínoe;Higino: Fábulas, proemio Teles, Redne, Molpe y Telxíope;Higino: Fábulas, proemio (ed. Bunte) Aglaofeme y Telxiepia;Eustacio: sobre Homero 1709 y finalmente Himérope y Telxiepia.Estos dos nombres aparecen en una vasija, no en fuentes escritas En ocasiones se les atribuye el uso de instrumentos musicales, y así Apolodoro nos dice que «una tocaba la lira, otra cantaba y la tercera tocaba la flauta, y así persuadían a los navegantes a quedarse».Biblioteca mitológica: epítome, 7, 18 Edgar Allan Poe empleó el nombre de Ligia para su cuento homónimo sobre una mujer de mortal belleza.En el cuento Ligeia, publicado por primera vez el 18 de septiembre de 1838 en la revista American Museum, Edgar Allan Poe utiliza intencionadamente el nombre de una de las sirenas de la mitología griega para construir un personaje que encarna una belleza extraña, una erudición sobrehumana y una voz seductora capaz de desafiar a la propia muerte.

En la Odisea El primer testimonio escrito que se tiene de ellas es su mención en la Odisea de Homero. Su fama procede principalmente del célebre episodio que protagonizan con Odiseo (Ulises) en el citado poema homérico: el héroe aqueo, durante el periplo de regreso a su patria Ítaca y prevenido por la maga Circe, pasa junto a su isla y logra salir indemne del peligro de su canto, gracias a que se hace atar al mástil de su barco mientras que el resto de la tripulación usa tapones de cera en los oídos para no sucumbir al hechizo.

El canto de las sirenas es descrito en el Canto XII de la Odisea:Odisea, XII 184-191«Ven aquí, Odiseo, gloria de los dánaos y el más ilustre de los héroes. Detén el curso de tu nave para escuchar nuestro canto. Nadie ha pasado jamás por este lugar en su oscuro bajel sin detenerse a oír la dulce voz que brota de nuestros labios como miel. Quien nos escucha continúa su viaje lleno de gozo y sabiendo muchas más cosas, pues conocemos todos los trabajos que, por voluntad de los dioses, troyanos y argivos sufrieron en la llanura de Troya, y también todo cuanto sucede sobre la fértil tierra». Relatos mitológicos más allá de la Odisea Con todo, las sirenas también figuran en otros episodios míticos, muchas veces con reminiscencias de ese anterior papel como deidades ctónicas de la otra vida: algunas versiones narran que acompañaban a Perséfone cuando fue raptada por Hades y que su apariencia bestial fue el castigo impuesto por Deméter por no proteger a su hija del dios del inframundo;Ovidio: Las metamorfosis V, 551-563; Higino: Fábulas, 141 en otras, el cuerpo alado es un don de Zeus para permitirles perseguir al raptor,Apolonio de Rodas: Argonáuticas IV, 891-896 y aun en otras es una pena impuesta por Afrodita por resistirse a la voluptuosidad o por envidia de su gran belleza.Eustacio: Comentarios sobre la Odisea, XII, 167; Escolio sobre la Odisea XII, 39 También se cuenta que perdieron sus plumas como castigo por retar a las Musas a una competición de canto que perdieron, aunque esta anécdota supone obviar su ascendencia materna.Pausanias: Descripción de Grecia IX, 34, 3

Sobre el final de las sirenas, estaba predicho que las sirenas viviesen hasta que alguien consiguiera evitar sus cantos y por esto murieron.Apolodoro: Biblioteca mitológica, Epítome 7, 19 Odiseo resultó ser fatal para ellas porque debido a su astucia consiguió pasar las rocas en donde ellas se habían posado, por lo que se arrojaron al mar.Higino: Fábulas, 141 Otros creen que Orfeo las derrotó al entonar una canción tan fuerte que ahogó por completo sus voces.Apolonio de Rodas: Argonáuticas IV, 891-921 Sea como fuere, las sirenas se convirtieron en riscos sobre el mar.Estrabón: Geografía V 4, 8; Virgilio: Eneida V, 864 El cadáver de una de ellas, Parténope, fue arrastrado por las olas hasta tierra firme y en torno a su sepulcro se fundó la actual ciudad de Nápoles.Licofrón: Alejandra, 712-731; Estrabón: Geografía V, 4, 7; Plinio el Viejo: Historia natural III, 62

Perdición de los marineros