El convento de San Francisco, de Valladolid, España, fue fundado en el y situado extramuros de la ciudad, frente a la plaza del mercado (que sería la futura plaza Mayor). El convento fue protegido y patrocinado en ese siglo por doña Violante, esposa del rey Alfonso X el Sabio. Su existencia incidió mucho en la vida social y religiosa de Valladolid alargando su vida hasta 1836, en que fue demolido y su enorme solar fue parcelado puesto a la venta. A partir de esa fecha, pasa a formar parte del patrimonio perdido de Valladolid.

Cristóbal Colón murió en Valladolid en mayo de 1506 y fue enterrado en la iglesia de este convento de franciscanos, aunque sigue sin saberse en qué casa u hospital murió exactamente. Durante la conmemoración del V centenario de su muerte, el ayuntamiento de Valladolid colocó una placa en su recuerdo en el lugar donde se hallaba el convento de San Francisco.

Historia del convento miniatura|Representación del convento de San Francisco en una pintura de 1656 Los franciscanos llegaron a la ciudad de Valladolid en el primer tercio del , aunque hay muchas discusiones sobre la fecha exacta. El documento de fundación está perdido y los distintos historiadores e investigadores han ido barajando fechas acordes con otros acontecimientos y con los viajes que el propio san Francisco hiciera a España para fundar conventos. El arquitecto y académico de Bellas Artes Juan Agapito y Revilla hace mención a la fecha de 1210 como llegada de los franciscanos a Valladolid tomando como referencias las opiniones de los historiadores de esta ciudad Matías Sangrador y Vítores, Juan Ortega Rubio, Casimiro González García-Valladolid y Juan Antolínez de Burgos (el historiador más antiguo) que dice en su Historia de Valladolid:

El historiador Manuel Canesi también hace mención de este fraile; dice que nació en Asís y que fue primero discípulo y después compañero de San Francisco.

En los primeros años del se dio a conocer un manuscrito –que se había dado por perdido– llamado Manuscrito de fray Matías de Sobremonte, escrito en 1660, con el título abreviado de Historia inédita del convento de San Francisco de Valladolid. Lo descubrió el erudito Antonio de Nicolás que dedicó todo un capítulo en el Boletín de la Sociedad Castellana de Excursiones, tomo I; los estudiosos del texto y divulgadores fueron Agapito y Revilla y José Martí y Monsó; se guardó el original en la biblioteca del Colegio de Santa Cruz de Valladolid. El autor de dicho manuscrito es el padre franciscano Matías de Sobremonte. Este fraile fue un estudioso de la historia de los conventos de su orden, entre los que se cuenta este de Valladolid. Sobremonte habla de la tradicional fecha de 1210 como fundación del convento vallisoletano pero al mismo tiempo lo pone en duda haciendo otras consideraciones. Investigadores de los y han asegurado una fecha posterior, hacia 1230, estando completamente de acuerdo en cuáles fueron los comienzos y en su posterior traslado en la década de los 60 del .

Comienzos y traslado La reina Berenguela de Castilla, esposa del rey de León Alfonso IX, cedió a los padres franciscanos los terrenos de una finca que se hallaba en la zona conocida como Río de Olmos. Es posible que esto sucediera hacia 1230, pero la fecha es controvertida. Este lugar estaba bastante alejado de la ciudad además de considerarse bastante insalubre para vivir y al estar alejado de la villa las limosnas eran pocas. Los franciscanos tratan siempre de edificar sus conventos en la propia ciudad, o al menos en las afueras cercanas, pues su condición de predicadores y mendicantes requiere un continuo roce con la ciudadanía. Algunos años más tarde otra reina, Violante, esposa de Alfonso X el Sabio les ofreció un terreno y unas casas cerca de la primera muralla, para su posible traslado. Para esto dictó una carta-donación el 6 de marzo de 1267, firmada en Sevilla, en la que declaraba que cedía terreno y casas

El amplio solar estaba situado extramuros pero pegado a la gran extensión que por entonces se utilizaba como mercado. Pasados los siglos todo este espacio quedaría en lo más céntrico de la ciudad de Valladolid. Al principio tuvieron los frailes muchas dificultades con el traslado pues contaban con la oposición del abad, del infante Sancho y del Cabildo Colegial, pero el apoyo de la reina Violante fue definitivo para la nueva ubicación de los franciscanos. Un siglo más tarde, otra reina, María de Molina, protegería también este convento, haciendo donación de unas casas-palacio que ella conservaba adyacentes a las instalaciones de los franciscanos y que daban a la calle de Olleros y que formarían parte de la ampliación.

Extensión del recinto conventual miniatura|Plano de Ventura Seco, 1738. El 1 es la ubicación del convento que se extiende hacia el sur y hacia los lados El perímetro conventual llegó a comprender un gran espacio que se extendía por todo el frente que daba a la plaza del mercado (futura plaza Mayor y futura Acera de San Francisco), daba vuelta a la esquina en la calle de Olleros y por esta calle hacia el sur llegaba a la calle del Verdugo, nombrada calle de Montero Calvo después de la desamortización; proseguía por esta calle hasta desembocar en la calle de Santiago y desde allí subía hacia el norte hasta llegar otra vez a la Acera de San Francisco. En todo este enorme solar estaban las dependencias monacales, iglesia, varios claustros, hospedería, huerta, corrales y jardines. Además había casas de viviendas particulares vendidas o cedidas por los propios franciscanos, el hospital de Juan Hurtado y unas dependencias concejiles junto a la puerta principal que daba al mercado. Estas dependencias fueron utilizadas mientras se construía el antiguo edificio del Ayuntamiento.

Estaba rodeado de una cerca que lo protegía, como era común en todos los conventos y monasterios, en la que se abrían tan solo dos puertas: una era el acceso desde la plaza Mayor, la puerta principal. Se llegaba a un gran corralón e inmediatamente después estaba la iglesia que ocupaba el espacio que sería después la calle de Constitución. La otra entrada estaba por la calle Santiago, a la altura de la propia iglesia de Santiago. Se llamó Puerta de las Carretas y en ella se hizo en 1599 una portada con arco, cornisa y frontispicio con una hornacina donde se colocó una escultura de San Francisco hecha de alabastro y piedra. García Chico, E. Arquitectos. Después de traspasar la puerta se llegaba a la iglesia por medio de un estrecho callejón.

Vida del convento hasta su demolición Los franciscanos de este convento desplegaron una gran influencia espiritual en la vida social de Valladolid. Supuso además un gran aporte cultural y su historia fue muy rica en acontecimientos religiosos. Su desaparición total en 1836 fue una gran pérdida para la ciudad, aunque al mismo tiempo, la recuperación del extenso solar trajo consigo una importante transformación urbanística en un Valladolid que crecía por esa zona y que necesitaba de la creación de edificios y de vías de acceso.

A comienzos del los monjes franciscanos habían llegado a una forma de clausura bastante relajada. En 1416 hubo un movimiento reformista agrupándose varios conventos que eligieron al de Valladolid como cabeza de la Provincia franciscana de la Inmaculada Concepción. Por entonces este convento tenía una numerosa comunidad. Hasta el punto que el padre Sobremonte dice en su historia

En el convento tenían lugar importantes eventos relacionados con la vida religiosa en general o con la vida civil de la ciudad:

En 1570 fray Juan Pérez de Pineda (1513?-1593?) (que tuvo problemas con la Inquisición), decidió cambiarse desde la Provincia de Santiago, a la Provincia de la Concepción en el convento de Valladolid, donde fue bien acogido y residió bastante tiempo. Juan de Pineda, erudito predicador, fue uno de los mejores escritores de su época en lengua castellana.

Juan de Zumárraga, primer obispo de Nueva España, nombrado por Carlos I en 1528, tuvo que regresar a España para ser consagrado, ceremonia que tuvo lugar el 27 de abril de 1533 en este convento.

En 1695 se celebró la consagración del presidente de la Chancillería de Valladolid, Francisco Juániz de Muruzábal y Ocáriz, nombrado arzobispo de Cartagena. La gran comitiva entró en la iglesia por la capilla de Copacabana haciendo diferenciación entre hombres y mujeres; las mujeres entraron por el pórtico del claustro en la nave de Santa Juana. La comunidad en pleno salió a recibir a la ilustre comitiva.R. Floranes, Memorias para los anales de Valladolid desde 1600 hasta 1783 Después de la ceremonia religiosa, el acontecimiento terminó con la celebración de festejos con juegos artificiales, bebidas y dulces.

En 1740 se celebró en el convento el capítulo general de la Orden. Hubo una gran procesión el 5 de junio, día de Pentecostés, en la que sacaron a desfilar un gran número de santos (detrás de cada cual iba un religioso con capa pluvial), cerrando la comitiva la imagen de la Purísima Concepción que se hallaba habitualmente en el coro de la iglesia. Este acontecimiento fue muy festejado en la ciudad y ampliamente narrado por C. González García Valladolid en sus Recuerdos y grandezas. También Ventura Pérez hace mención en su Diario de Valladolid en la sección que titula Capítulo general de San Francisco en esta ciudad.

En los años 1746 y 1747 se celebraron grandes fiestas con motivo de la canonización de San Pedro Regalado, patrono de Valladolid. El 20 de junio de 1747 trasladaron la imagen de este santo desde la capilla de Copacabana a la catedral. Ventura Pérez hace un extenso relato de más de siete carillas en su libro de memorias.

miniatura|Plano de Rodrigo Exea (1835), copiando el original de Francisco Benavides de 1810. Conservado en el Museo de Valladolid

1 Entrada a la iglesia y convento. 2 Atrio de la iglesia. 3 Todo lo que comprende el templo, capillas, claustro, sacristía y oficinas relativas a este. 4 Patios de luces. 5 Corral de la puerta de las casas. 6 Huerta. 7 Pozo de la nieve. 8 Casas particulares. 9 Portería de la calle de Santiago. 10 Aljibe. 11 El color sombra flojo comprende en todo el plano las demás oficinas de la servidumbre del convento.

La vida del convento y su relación con la ciudad transcurrió sin sobresaltos hasta la Guerra de la Independencia Española en que fueron suprimidas todas estas casas religiosas. El 18 de agosto de 1809 obtuvieron una autorización especial para mantener abierta la iglesia (igual sucedió con otros conventos). En septiembre de ese mismo año se hizo un inventario de las obras suntuarias. Ortega Rubio apunta que en febrero de 1811 se derribaron las puertas principales, la fachada y el patio de la iglesia y comenzaron las obras para edificar casas.Noticia de casos particulares ocurridos en la ciudad de Valladolid del año 1808 y siguientes. La guerra de la independencia edicion facsímil de Juan Ortega y Rubio (1886), p. 260 En febrero de 1814, terminada la contienda con Napoleón, regresaron los franciscanos a su convento que encontraron bastante reducido (ya se había vendido parte de él a particulares), hasta que en 1835 (como consecuencia de la Desamortización) se sacó también a pública subasta la huerta, que además de hortalizas tenía 80 árboles frutales y negrillos (olmos), más una noria en buen estado. El Boletín Oficial de Valladolid anunció el 6 de agosto de 1836 la venta del...