Notre-Dame de Paris es un musical francés completamente cantado, con música de Riccardo Cocciante y libreto y letras de Luc Plamondon. Basado en la novela Nuestra Señora de París de Victor Hugo, su partitura incluye canciones como «Vivre», «Belle» y «Le temps des cathédrales», que han alcanzado mucha popularidad y se han convertido en éxitos de ventas en el mercado francófono.

El espectáculo se estrenó por primera vez en 1998 en el Palacio de Congresos de París y desde entonces ha podido verse en numerosas ciudades a lo largo de todo el mundo.

Argumento Acto I La acción se sitúa en París, en el año 1482. El poeta Gringoire, quien actúa como narrador y también forma parte de los hechos, introduce al espectador en la era de las catedrales, cuando los hombres escribieron su propia historia levantando estas descomunales construcciones («La era de las catedrales»).

Los vagabundos y refugiados de París, liderados por Clopin, se arremolinan en la entrada de la catedral de Notre-Dame implorando asilo («Los sin papeles»). El archidiácono Frollo ordena a Febo, capitán de los Arqueros del Rey, que disperse a la multitud («Intervención de Frollo»). Mientras sus hombres expulsan a los refugiados, Febo repara en una hermosa gitana de nombre Esmeralda y al instante se siente atraído por ella (en producciones más recientes, Febo se fija en Esmeralda mientras ella baila delante de la catedral). Esmeralda se dispone a defenderse con un puñal que lleva escondido, pero el capitán en lugar de arrestarla se interesa por ella. La gitana le habla de sus exóticas raíces y de los sueños que anhela («La canción de la zíngara»), y Febo la deja marchar en libertad.

Clopin, quien ha cuidado de Esmeralda desde que sus padres murieron cuando ella tenía ocho años, advierte a su protegida de que ya no es una niña. Ha llegado a una edad en la que pronto descubrirá el amor y por eso debe tener mucho cuidado porque no todos los hombres son dignos de confianza («Esmeralda verás»).

A pesar de su fascinación por Esmeralda, Febo regresa junto a su prometida Flor de Lis, una hermosa joven de origen noble. El amor de Flor de Lis por Febo es infantil e irracional, como el de Julieta por Romeo («El collar de diamantes»).

Las gentes de París se reúnen para la fiesta de los locos, una salvaje y colorista celebración presidida por Gringoire cuyo clímax es la elección del rey de los locos. Aquel que consiga poner la cara más espantosa será coronado por la propia Esmeralda. De pronto una monstruosa figura que se oculta entre las sombras es arrastrada a la vista de todos. Se trata del campanero de Notre-Dame, el deforme y jorobado Quasimodo, que por decisión unánime es nombrado rey («La fiesta de los locos»). Gentil y de buen corazón, el campanero acepta las burlas de la muchedumbre, aunque en su interior sufre porque sabe que una mujer tan hermosa como Esmeralda jamás se fijará en él («El rey de los locos»).

Frollo interrumpe la celebración y ordena a Quasimodo que secuestre a Esmeralda y la lleve ante él. Su intención es encerrarla acusada de brujería y violación del orden público («La bruja»). Quasimodo, que siempre obedece a Frollo por haberle criado y educado desde que fue abandonado cuando era un bebé, acepta la orden de su amo («El niño encontrado»).

La noche cae sobre París y sus puertas se cierran para proteger a los ciudadanos. Gringoire habla sobre la oscuridad y los secretos que esconde la ciudad («Las puertas de París»). Siguiendo el encargo de Frollo, Quasimodo se dispone a raptar a Esmeralda cuando aparece Febo acompañado de sus guardias y lo arresta. Febo aprovecha la ocasión para arreglar un encuentro con Esmeralda al día siguiente en el cabaret del Val d'Amour. Oculto entre las sombras, Frollo observa la escena («Intento de rapto»).

Esmeralda busca refugio en la corte de los milagros, guarida de todos los proscritos de París. Allí, Clopin preside una celebración salvaje y proclama que todos son iguales sin importar raza, religión o historial criminal. Gringoire, quien también ha acabado en el mismo lugar siguiendo los pasos de Esmeralda, es condenado a muerte por su intromisión y por escribir poesía. Solo si se casa con una mujer podrá evitar la horca. Esmeralda accede a convertirse en su esposa para salvarlo, pero le advierte que nunca será su amante («La corte de los milagros»).

Gringoire y Esmeralda se quedan a solas y él se presenta como el «Príncipe de las calles de París». El poeta le cuenta a su esposa que no es un hombre mujeriego y que solo desea que ella sea su musa e inspiración. Como Gringoire sabe leer y escribir, Esmeralda le pregunta por el significado del nombre «Febo» y él le explica que en latín se utiliza para referirse al «dios del sol» («¿Febo, qué significa?»). Esmeralda y Flor de Lis anhelan el amor de Febo («Bello como el sol»), sin ser conscientes de que lo que el capitán desea es tenerlas a las dos al mismo tiempo: a Flor de Lis como esposa y a Esmeralda como amante para satisfacer su lujuria («Roto en dos»).

Al día siguiente, Frollo cita a Gringoire en Notre-Dame y le interroga sobre su mujer Esmeralda, prohibiéndole tocarla. Gringoire cambia de conversación y le pregunta por una extraña inscripción que hay en la Galería de los Reyes de la catedral. Frollo le responde que la inscripción reza «ananké», que en griego significa «fatalidad». Abajo en la plaza, Quasimodo es atado a una rueda de tortura como castigo por intentar secuestrar a Esmeralda («Anarkia es fatalidad»).

Humillado y exhausto, Quasimodo implora por agua, pero todos lo ignoran («Beber»). De pronto aparece Esmeralda y le da de beber, un acto de piedad que toca el corazón del pobre jorobado. Cuando es liberado de la rueda, Quasimodo se lamenta del amor no correspondido que empieza a sentir hacia Esmeralda, mientras Frollo y Febo ven cómo la lujuria va creciendo cada vez más dentro de ellos («La palabra belle»).

En agradecimiento por su compasión, Quasimodo lleva a Esmeralda a Notre-Dame y le dice que, de la misma forma que la catedral ha sido su hogar y refugio durante toda su vida, ahora también puede ser el suyo siempre que ella lo necesite. Aunque al principio siente miedo por el desagradable aspecto del campanero, su gentileza y bondad conmueven a Esmeralda («Mi casa es tu casa también»). A solas en la catedral, la gitana reza a la Virgen María para que la proteja de todo mal («Ave María gitana»), mientras Quasimodo sigue soñando con su amor («Si tú vieses dentro de mí»). Frollo, que en secreto ha estado espiando a Esmeralda, se da cuenta de que su lujuria acabará por destruirlo, pero aun así no puede ni quiere resistirse («Me vas a destruir»).

Esa misma noche, Febo se dirige al cabaret del Val d'Amour a encontrarse con Esmeralda cuando advierte que una figura encapuchada lo acecha entre las sombras. El encapuchado, que no es otro que Frollo disfrazado, lo amenaza para que no vaya al cabaret, pero el capitán no hace caso de la advertencia y continúa su camino («La sombra»).

En el Val d'Amour, Gringoire explica cómo cualquiera, sin importar raza, credo o color, puede venir a disfrutar de los placeres del burdel («El cabaret del Val d'Amour»). Febo llega y se encuentra con Esmeralda en una habitación privada («Sensualidad»). Los dos se abrazan y cuando están a punto de hacer el amor, Frollo irrumpe en el cuarto y apuñala al capitán con la daga de Esmeralda. La gitana se derrumba sobre el cuerpo de Febo mientras Frollo escapa. Gringoire y el resto de la compañía reflexionan sobre la terrible fuerza del destino («Fatalidad»).

Acto 2 Frollo y Gringoire discuten sobre los últimos acontecimientos y avances científicos que están teniendo lugar y cómo algunos de ellos (como la imprenta de Gutenberg o las nuevas doctrinas de Lutero) cambiarán el mundo para siempre («Háblame de Florencia»). Gringoire advierte el extraño silencio que reina en Notre-Dame y Frollo le dice que Quasimodo no toca las campanas desde hace tres días. Arriba en la torre, el jorobado se reconforta con sus únicas amigas, las campanas, porque hace varios días que no sabe nada de Esmeralda. Sus campanas favoritas son las tres «Marías»: «María la pequeña», que suena en los entierros de niños, «María la alta», que se utiliza para despedir a los barcos que zarpan, y «María la gorda», que suena en las bodas. Quasimodo toca las campanas para que Esmeralda, si aún sigue viva, sepa que él la quiere («Campanas»).

Frollo pregunta a Gringoire por Esmeralda, pero el poeta miente y dice que no sabe dónde está. Clopin también anda buscando a la gitana y, a través de Gringoire, descubre que su protegida está encarcelada en la prisión de La Sainte por el apuñalamiento de Febo y que ha sido condenada a la horca («¿Dónde está Esmeralda?»).

Encerrada en su celda, Esmeralda se compara a sí misma con un pájaro enjaulado y llama a Quasimodo para que venga a rescatarla, mientras el campanero sigue lamentando la desaparición de su amiga («Pájaro enjaulado»). Durante una redada, Clopin y un grupo de proscritos son arrestados y llevados a La Sainte («Condenados»). Esmeralda es juzgada y acusada de brujería e intento de asesinato, con Frollo como juez titular («El juicio de Esmeralda»). Como la gitana se niega a reconocer sus crímenes, Frollo ordena torturarla. Esmeralda acaba confesando y es condenada a morir en la horca, pero aun así tiene fuerzas para reafirmar su amor por Febo («La tortura de Esmeralda»). Frollo se queda solo atormentado por su atracción sexual hacia Esmeralda («Ser un cura y amarla a ella»).

Esmeralda es llevada de nuevo a la prisión a la espera de su ejecución, pero la muchacha se siente feliz al saber que Febo sigue con vida y sueña con que el capitán venga a rescatarla («Mi Febo»). En otra parte de la ciudad, un convaleciente Febo pide perdón a Flor de Lis y se justifica diciendo que fue víctima de un hechizo de Esmeralda, sin saber que quien en realidad le apuñaló fue Frollo («Volver a ti»). Flor de Lis acepta perdonarlo a cambio de que Esmeralda sea ahorcada («La montura»).

Frollo visita a Esmeralda en su celda con el pretexto de administrarle la extremaunción y le confiesa su amor («Visita de Frollo a Esmeralda»). El archidiácono le ofrece un trato. Si ella se entrega a él una única vez, será puesta en libertad («Te vi bailar al sol»). Ante la negativa de Esmeralda, Frollo intenta violarla, pero es detenido por Quasimodo, quien irrumpe en la prisión liberando a Clopin y a su gente. Clopin ataca a Frollo dejándolo inconsciente y todos huyen hacia Notre-Dame en busca de asilo («Libertad»). Por su propia seguridad, Quasimodo esconde a Esmeralda en el campanario.

Mientras Quasimodo custodia a Esmeralda, Gringoire le canta a la luna y le cuenta el sufrimiento que padece el jorobado por su amor no correspondido («Luna, bello astro solitario»). Quasimodo le da a Esmeralda un silbato para que le llame siempre que necesite su ayuda y la deja durmiendo a salvo («Te daré un silbato»). El desdichado campanero se lamenta de que Esmeralda prefiera entregarse a un embaucador como Febo antes que a alguien que la ama sinceramente («Dios qué mundo tan injusto»). A solas en la torre, Esmeralda se despierta y anhela poder amar en libertad. Aunque su destino sea morir, su amor seguirá por siempre («Vivir»).

Con Clopin y su gente ocupando Notre-Dame, Frollo ordena a Febo que viole el derecho al asilo de los proscritos y ataque la catedral con sus soldados. Los sin papeles resisten valerosamente, pero no son rival para el ejército y en el primer asalto Clopin es herido de gravedad. Antes de morir, Clopin pide a Esmeralda que ocupe su lugar como líder («El asalto a Notre-Dame»). Esmeralda y los proscritos se enfrentan a los hombres de Febo, pero finalmente son derrotados. La gitana es capturada y enviada al patíbulo, y los sin papeles son deportados fuera de París («Deportados»). Flor de Lis, satisfecha, acepta de nuevo a Febo y los dos se marchan juntos.