Alessandro Giuseppe Antonio "Sandro" Pertini (Stella, Savona, Liguria, 25 de septiembre de 1896 – Roma, 24 de febrero de 1990) fue un político, abogado y periodista italiano. Perteneció a una de las familias de la aristocracia de su país, siendo el séptimo presidente de la República Italiana desde 1978 a 1985.

Perteneció desde su juventud al Partido Socialista Italiano. Condenado a cinco años de exilio por el régimen fascista de Benito Mussolini, al retornar a Italia desempeñó un papel fundamental en la Resistencia italiana, en particular con su llamamiento a la huelga general del 25 de abril de 1945 en Milán, en el marco de una revuelta generalizada contra la ocupación alemana del norte de Italia, habiendo ya sido liberado, en aquellas fechas, el centro-sur por las fuerzas aliadas que avanzaban hacia el norte tras su desembarco en Sicilia.

Participó de modo decisivo en la Constitución de la República Italiana como incuestionable referente de los socialistas, junto con otros destacados políticos del resto de fuerzas opuestas al régimen precedente (democristianos, comunistas, republicanos y miembros del Partido de Acción). Ocupó durante el resto de su vida importantes cargos institucionales, siendo elegido en 1968 Presidente de la Cámara de Diputados. Una amplísima mayoría del Parlamento de Italia lo eligió séptimo presidente de la República, desde el 8 de julio de 1978 hasta el 3 de julio de 1985. Falleció en su domicilio romano el 24 de febrero de 1990.

Biografía Juventud Nace en el seno de una familia de la aristocracia italiana ya que su padre era terrateniente. La familia Pertini pertenece a una de las familias de la aristocracia de Italia, Aparte de por los padres, completaban la familia los cuatro hermanos de Pertini: el primogénito Luigi, pintor; su hermana Marion, que se casó con un diplomático italiano; Giuseppe, oficial de carrera y por último Eugenio, deportado y trágicamente desaparecido en el Campo de concentración de Flossenbürg en 1945.

Pertini, muy ligado a su madre, hace sus estudios interno en el colegio Don Bosco de los salesianos en Varazze. Prosigue su educación en el instituto Gabriello Chiabrera de Savona, donde tiene como profesor al filósofo Adelchi Baratono, socialista reformista y colaborador de la revista Critica Sociale (Crítica Social) de Filippo Turati, destacado ideólogo socialista. Baratono descubre a Pertini el socialismo y lo introduce en los ambientes del movimiento obrero. Tras su paso por el instituto, se inscribe en la Universidad de Génova, donde se laureó en jurisprudencia.

Primera Guerra Mundial La clase 1896 fue llamada anticipadamente y, en 1917, el joven Pertini ingresa a filas como alférez de complemento, siendo enviado al frente del Isonzo. Como él mismo escribiera en sus memorias (En la trinchera. Recuerdos de Pertini durante la Gran Guerra), era contrario a la guerra. Recordaba las palabras de Turati: "Muerte al reino de la muerte; guerra al reino de la guerra."

No obstante esto, allí se distingue por sus actos de heroísmo: es premiado con la Medalla de plata al Valor Militar por haber dirigido, en agosto de 1917 un asalto durante la batalla de la Bainsizza. Sin embargo, nunca le fue entregada su medalla tras alcanzar el poder el fascismo, a causa de su militancia socialista.

Un año después de ser llamado a filas, en 1918, ingresa en el Partido Socialista Italiano, al cual pertenecería toda su vida, salvo breves periodos. En aquel tiempo se traslada a Florencia, a vivir con su hermano Luigi y estudiando en el Instituto Universitario Cesare Alfieri, consiguiendo su segunda laurea en 1924, esta vez en ciencias políticas. En Florencia, tras el inicio del fascismo en Italia, entra en contacto con movimientos democráticos y socialistas, conociendo a Gaetano Salvemini, a los hermanos Carlo y Nello Roselli y a Ernesto Rossi, todos ellos políticos antifascistas. En este periodo, Pertini se adhiere al movimiento antifascista Italia Libera (Italia Libre).

El antifascismo En 1922 el Partido Nacional Fascista de Mussolini llegaba al poder, progresivamente los partidos políticos se irían prohibiendo. Además, los militantes de izquierda serían perseguidos y en muchas ocasiones, asesinados. El Partido Socialista fue uno de los grupos más perseguidos.

Primera condena thumb|250px|El interior de la cárcel de la isla de Santo Estefano. Hostil desde el inicio al régimen fascista, se inscribe en el Partido Socialista Unitario al conocerse el asesinato del diputado socialista Giacomo Matteotti y subraya que se le coloque en esa credencial la fecha de desaparición de Matteoti, 10 de junio de 1924. Pertini fue, por su actividad política, objeto de agresiones habituales de los escuadristas fascistas. El 25 de mayo de 1925 fue detenido por distribuir un panfleto clandestino, Sotto il barbaro dominio fascista ("Bajo el bárbaro dominio fascista"), en el que denunciaba la responsabilidad de la monarquía sobre la instauración del régimen fascista. Es acusado de instigación al odio entre las clases sociales, según el artículo 120 del código penal. Pertini se declaró el único responsable de la publicación y se declaró dispuesto a continuar la lucha antifascista por el socialismo y la libertad, pese a las condenas que le impusieran.

El 3 de junio de 1925 fue definitivamente condenado a ocho meses de cárcel y a pagar una multa. Sin embargo, nada más quedar en libertad prosiguió con su lucha. En noviembre de 1926, tras el fallido atentado de Anteo Zamboni contra Mussolini, se desató una brutal represión ante los antifascistas. Ante el clima de violencia, Pertini se va de Savona, dirigiéndose a Milán. Poco después, el 4 de diciembre de 1926, con la proclamación de las leyes excepcionales, es condenado a cinco años de cárcel por su oposición al régimen, en la pequeña isla de Santo Estefano.

El exilio thumb|left|250px|Sandro Pertini en los años 1920.Para escapar de su captura, Pertini huye el 12 de diciembre de 1926 a Francia con Filippo Turati en el coche de Carlo Rosselli y Adriano Olivetti. Después de pasar unos meses en París, se establece definitivamente en Niza, convirtiéndose en uno de los máximos exponentes de los exiliados. Realiza una intensa propaganda contra el régimen fascista, con escritos y conferencias.

En abril de 1926 instala en su casa de Niza una radio clandestina, con la idea de mantenerse en contacto con sus compañeros italianos. Descubierto por la policía francesa, en donde el consulado italiano de entonces controla los movimientos de los exiliados, es condenado a un mes de reclusión. Queda en libertad condicional.

Su exilio francés termina en marzo de 1929. Parte de Niza con un pasaporte falso, con el nombre de Luigi Roncaglia y atraviesa la frontera desde la estación de Chiasso, en Suiza, con la idea de crear un movimiento revolucionario y, también, realizar un atentado a Mussolini. Así, el 26 de marzo de 1929 vuelve a pisar territorio italiano e intenta reunirse con Ernesto Rossi, del Partito d'Azione en la ciudad de Pisa. Ernesto Rossi no se presenta y, en cambio, Pertini es reconocido por un partidario del régimen fascista de Savona.

La captura Es detenido en Pisa el 14 de abril de 1929 al ser reconocido en la avenida Vittorio Emanuele, actual avenida Italia. El 30 de noviembre es condenado por el Tribunal Especial para la seguridad del Estado a 10 años y 9 meses de reclusión. Durante el proceso Pertini rechaza defenderse. Al pronunciarse la sentencia, se alzó gritando: Abajo el fascismo. Viva el socialismo.

thumb|right|250px|Sandro Pertini.Fue encarcelado de nuevo en la isla de Santo Estefano, pero después de dos años, el 10 de diciembre de 1930 es transferido, a causa de su precario estado de salud por tuberculosis, al penal de Turi, en la Provincia de Bari. Allí conoce a uno de los fundadores del Partido Comunista Italiano, Antonio Gramsci, quien se convierte en amigo y confidente de Pertini durante la reclusión. La salud de Pertini sigue empeorando y esto obliga a un nuevo traslado, esta vez a un hospital de Pianosa. Sin embargo, su estado no mejora, hasta tal punto que su madre presenta demanda de gracia a las autoridades. Pertini, al no reconocer la autoridad fascista, rechaza la demanda de gracia con palabras durísimas, tanto para su madre como para el presidente del Tribunal Especial. "A partir de ahora, para mí estás muerta", le escribe a la madre. Años más tarde, recapacita y se reconcilia con su madre.

El 10 de septiembre de 1935 es transferido a Ponza como prisionero político. Cinco años después, el 20 de septiembre de 1940 se le condena a otros cinco años de confinamiento, parte de los cuales los pasa entre Ponza y Ventotene donde se encuentra, entre otros, a los políticos Altiero Spinelli y Ernesto Rossi.

Resistencia partisana Durante su cautiverio, había estallado la Segunda Guerra Mundial el 1 de septiembre de 1939. La Italia fascista se mantuvo neutral en un primer momento, pero tras la invasión de Francia por parte de la Alemania Nazi, el 10 de junio de 1940 Italia declaraba la guerra a los Aliados. En julio de 1943 los aliados invaden Sicilia. El Rey de Italia, Víctor Manuel III, ordena encarcelar a Mussolini y nombra al mariscal Pietro Badoglio jefe de Gobierno. Mientras, los presos políticos antifascistas salen en libertad.

El retorno a la libertad y a la lucha partisana El 7 de agosto de 1943 Pertini vuelve a ser libre, participando de inmediato en la lucha antifascista. De este modo, participa en Roma, en los combates del 8 de septiembre del mismo año contra los alemanes, furiosos por la paz firmada por Badoglio. Lucha en estos combates junto a Luigi Longo, Emilio Lussu y Giuliano Vassalli.

thumb|left|250px|Pertini saludando a la multitud presente durante una visita a América Latina en 1981.En plena lucha partisana es capturado por las SS, junto a Giuseppe Saragat, siendo condenado a muerte por su actividad partisana. Sin embargo, la sentencia no se cumple gracias a la acción de un grupo partisano de los Grupos de Acción Patriótica que, el 24 de enero de 1944, permite su fuga durante su detención en la cárcel de Regina Coeli. Tras su nueva liberación, parte desde Roma a Milán, para participar activamente en la Resistencia como miembro del Comité de Liberación Nacional y con el intento político de reorganizar el partido socialista.

Tras la liberación de Roma en julio de 1944, es requerido en la ciudad por Pietro Nenni. Para llegar hasta ella, Pertini debía viajar a Génova, ciudad ocupada por las tropas fascistas, para entrar en contacto con el monárquico Edgardo Sogno, que le debe poner en contacto con los aliados para hacerle entrar en Roma mediante un vuelo desde Córcega. Sin embargo, al llegar a Génova, descubre que Sogno ya ha partido hacia Córcega. Encontrándose abandonado marcha a La Spezia, ciudad en la que había contactado ya con algunos partisanos. De allí se marcha a Florencia, en solitario y a pie. En Florencia, entra en contacto con el profesor Gaetano Pieraccini, en su estudio de la calle Cavour. Gracias a Pieraccini, Pertini encuentra refugio en la calle Ghibellina. Después de la liberación de la ciudad marcha finalmente hacia Roma.

Vuelta al norte y liberación de Milán Al llegar a Roma entiende rápidamente que su presencia allí es inútil, piensa que Roma será liberada en breve por el ejército estadounidense. Muestra su intención de marchar de nuevo al norte, apela a su rol de Jefe Militar del Comité de Liberación de Alta Italia -ya que era secretario del Partido Socialista en toda la Italia ocupada- en representación de los socialistas.

Le son suministrados documentos falsos, con el nombre de Nicola Durano y en avión viaja de Nápoles a Lyon, de ahí a Dijon y, una vez llegado a Chamonix, entra en contacto con la resistencia francesa. Con su ayuda atraviesa la frontera hacia Italia para entrar en contacto con los partisanos del Valle de Aosta. Pasó por Aosta, y después por Ivrea, hasta Turín, evitando por el camino a las patrullas y los puestos alemanes.