La guerra de Independencia de Argelia, conocida en Francia como guerra de Argelia y en Argelia como guerra de Liberación de Argelia ( y en árabe حرب التحرير الجزائرية) tuvo lugar entre 1954 y 1962 y fue un periodo de lucha del Frente de Liberación Nacional (FLN), contra la colonización francesa establecida en la Argelia francesa desde 1830.

Tras la Segunda Guerra Mundial, en la sociedad argelina empezó a crecer un sentimiento anticolonialista. Muchos militares argelinos que habían colaborado en liberar Francia, se vieron frustrados por el trato que la metrópoli daba a los ciudadanos nativos. Tras la guerra de Indochina fueron bastantes los soldados argelinos del Ejército francés que empezaron a considerar que era el momento de obtener la independencia para Argelia. La guerra se llevó a cabo en forma de lucha de guerrillas y enfrentamientos contra el Ejército francés y las unidades adicionales de origen local llamadas harkis. En la actualidad, el término «harki» se utiliza en Argelia como sinónimo de traición.

Los civiles de origen europeo y argelino fueron desde el principio blanco de atentados terroristas por parte tanto del FLN como de las organizaciones paramilitares francesas como la Organización del Ejército Secreto (OAS). Hubo varios episodios muy sangrientos como el ocurrido en El Alia. Sobre el número de muertos se habla de una cifra de 33000 franceses y un número superior de argelinos. El FLN habla en torno al millón de muertos.

Los guerrilleros independentistas del FLN se autodenominaban djounoud o muyahidines. El Ejército francés respondió tratando de obtener el máximo de información, en particular utilizando la tortura, para localizar a los responsables de atentados, lo que se agudizó durante la batalla de Argel. El FLN luchó también contra otras corrientes independentistas, resultando esta corriente la predominante. La guerra terminó con el reconocimiento por Francia de la independencia de Argelia el 5 de julio de 1962, a través de los Acuerdos de Évian. Significó la expulsión de alrededor de un millón de colonos europeos originarios de Francia, Italia o España, así como miembros de minorías religiosas, como los judíos.

Antecedentes: la Argelia francesa

Conquista de Argelia thumb|left|Batalla de Somah en 1836. thumb|left|Llegada del mariscal Randon a Argel en 1857.

Desde el , Argelia había sido una provincia del Imperio otomano, que hacia 1831 atravesaba una profunda crisis política y económica. Debido principalmente a la piratería en el mar Mediterráneo por parte de argelinos, más un conflicto diplomático, Francia invadió y se anexionó Argelia. Los colonos popularmente conocidos como pieds noirs dominaron el gobierno colonial y controlaron el grosor de la riqueza de Argelia. Durante toda la era colonial, estos continuaron bloqueando o retrasando todos los intentos de implementar incluso las más modestas reformas. Pero de 1933 a 1936, la demanda social y las crisis políticas y económicas en Argelia indujeron a la población nativa a cometer actos de protesta política. El gobierno respondió con leyes más restrictivas respecto al orden público y la seguridad. Los argelinos musulmanes reforzaron el bando francés al inicio de la Segunda Guerra Mundial, tal como lo hicieron en la Primera. Pero los colonos en general simpatizaban con el régimen colaboracionista de Vichy.

También se produjo un proceso de adaptación a la civilización europea, pero respetando el hecho religioso. De esta forma, en la primera parte de la colonización francesa, los musulmanes y judíos fueron considerados como nacionales franceses, aunque no como ciudadanos franceses.

Posteriormente, en 1865, Napoleón III permitió a los argelinos solicitar la total ciudadanía francesa, si bien se les exigía renunciar al derecho de ser gobernado por la sharia (ley islámica) en asuntos personales, siendo considerado por algunos como un tipo de apostasía; en 1870, la ciudadanía francesa se hizo automática para los judíos, una decisión que no gustó a los musulmanes, quienes comenzaron a considerar a los judíos como los colaboradores del poder colonial.

Este periodo vio el progreso en la salud, la educación pública, innumerables infraestructuras y obra civil, y la expansión global de la economía de Argelia, así como la formación de nuevas clases sociales, que, tras la exposición de ideas de igualdad y libertad política, ayudarían a propulsar al país hacia la independencia. Durante los años de dominio francés, las luchas por sobrevivir, coexistir, lograr la igualdad, y conseguir la independencia dieron forma a una gran parte de la identidad nacional argelina. Después de la Segunda Guerra Mundial, la igualdad de derechos fue proclamada el 7 de marzo de 1944, y posteriormente confirmada por la Loi Lamine Gueye el 7 de mayo de 1946, que concedía la ciudadanía francesa total a todos los ciudadanos de cualquier departamento de ultramar francés. Una nueva ley el 20 de septiembre de 1947, permitía a los argelinos acceder a la ciudadanía sin renunciar a su condición personal musulmana. Argelia tenía una posición exclusiva en el dominio colonial francés, debido a que a diferencia de las demás posesiones adquiridas por la potencia europea en el , Argelia era considerada y legalmente clasificada como parte integral de Francia.

Situación de la población musulmana División administrativa de Argelia al comienzo de la guerra.|miniaturadeimagen|upright=1.7

La administración de Argelia dejaba la gestión de los asuntos cotidianos a los caídes, único punto de contacto entre la población musulmana y la Administración francesa. Pese a la posición subalterna de los caídes en la Administración Pública, gozaban de un extraordinario poder sobre la población, a la que en general explotaban, con la complicidad de los funcionarios franceses. Eran los caídes los encargados de dominar a la población y obligarla a votar como deseaba el poder colonial; a cambio de sus servicios, los caídes recibían puestos y favores para sí y para sus protegidos. La mayoría de la población vivía en las llamadas «comunas mixtas» que, pese a contar con mayoría musulmana, las gobernaba alguien designado por el Gobierno General argelino.

La ley estatutaria de 1947, que debía haber reformado ligeramente el gobierno del territorio y haber concedido algunos derechos a los musulmanes, nunca se aplicó. La ley, que dependía de que fuese aprobada por la Asamblea argelina, alarmó a los colonos, que se encargaron de que esta nunca lo hiciese. Para ello, amañaron descaradamente las elecciones de la asamblea de 1948, con métodos tan evidentes que escandalizaron a los escasos observadores venidos de la metrópoli. La victoria para los grandes colonos fue, a la larga, contraproducente, pues hizo que muchos musulmanes que esperaban mejorar la situación mediante métodos legales desesperasen de ello. Si en las elecciones de 1948 la represión había permitido aún la elección de un puñado de diputados nacionalistas argelinos, las de 1951, también amañadas pero con más habilidad, los eliminaron por completo de la Asamblea. El Parlamento francés se desentendió por completo de los fraudes electorales en Argelia: cuando se debatió el asunto, apenas asistió un cuarto de los diputados, que decidió validar los resultados.

Apenas el 15,4 % de los niños musulmanes estaban escolarizados; casi un millón setecientos mil no recibían educación reglada. En toda Argelia, el número de alumnos musulmanes que cursaban algún tipo de enseñanza secundaria —incluida la formación profesional— no llegaba a los doce mil.

Nacionalismo argelino miniatura|Bandera de los nacionalistas argelinos en 1945.

Muchos argelinos participaron en la Primera Guerra Mundial luchando del lado de Francia. Los argelinos sirvieron como tirailleurs (tales regimientos ya habían sido creados en 1842). Con los Catorce Puntos de Woodrow Wilson, se proclamaba en el quinto punto la autodeterminación de los pueblos. Algunos intelectuales argelinos, apodados Ulemas, comenzaron a nutrir el deseo de independencia, autonomía y autogobierno. Dentro de este contexto, un nieto de Abd al-Qádir, antiguo emir de Argelia antes de la conquista, encabezó la resistencia contra la ocupación francesa desde la primera mitad de la década de 1920. Fue miembro del comité de dirección del Partido Comunista Francés. En 1926, fundó el Étoile Nord-Africaine, facción independentista a la que Messali Hadj, también miembro del Partido Comunista, se unió al año siguiente.

La Étoile Nord-Africaine se separó del Partido Comunista en 1928, antes de que el gobierno francés lo disolviera en 1929. En medio del creciente descontento de la población de Argelia, la Tercera República Francesa (1871-1940) reconoció algunas demandas, cosa que enfureció a los argelinos de origen europeo, que se manifestaron en contra. Los partidos independentistas fueron disueltos en 1937, y sus dirigentes, encarcelados. Se fundó entonces el Partido Popular de Argelia (PPA), que si bien no buscaba la independencia, pedía una amplia autonomía. Este nuevo partido también se disolvió, en 1939. Durante la Francia de Vichy se intentó derogar la ley que concedía a los judíos ciudadanía francesa de nacimiento, sin éxito. Messali Hadj, el fundador y caudillo del PPA fue condenado en 1941 a trece años de trabajos forzados, que la caída de Vichy hizo que se transformase en arresto domiciliario y en varios periodos de cárcel. Ello no hizo que Hadj dejase de dirigir el partido, ya clandestino, desde el exilio.

El 1 de mayo de 1945, hubo una gran manifestación de los nacionalistas argelinos en la participó en torno al medio millón de personas, pero que fue dispersada por la policía. Los manifestantes exigieron en vano la igualdad de derechos de los argelinos musulmanes con los de origen europeo. Las autoridades se habían limitado a una concesión simbólica de la ciudadanía francesa a sesenta mil argelinos el 7 de marzo de 1944, prometiendo acelerar las reformas para asimilar verdaderamente el territorio a la Francia europea. Parte de los nacionalistas argelinos, todavía una pequeña minoría en la primavera de 1945, habían rechazado ya la idea de la asimilación y la igualdad y exigían la independencia. El 8 de mayo de 1945, se produjo la gran matanza de Sétif, en la que tanto europeos como musulmanes cometieron brutales desmanes y que duró ocho días, tras las manifestaciones nacionalistas que se habían producido ese día en la región de Constantina. La represión, desproporcionada, causó miles de muertos y acabó con aldeas enteras. La represión logró temporalmente su objetivo: aplastar el incipiente nacionalismo argelino durante algunos años. El Gobierno del territorio soslayó tanto el resultado de la investigación sobre la matanza como sus recomendaciones de aplicar reformas políticas y económicas.

Durante los diez años que transcurrieron entre la matanza de Sétif y el comienzo de la guerra de la independencia a finales de 1954, el nacionalismo argelino se plasmó únicamente en protestas políticas, encabezadas por Ferhat Abbas y Messali Hadj. En 1946, con el recuerdo fresco de la represión de Sétif, y el partido de Messali prohibido y este en el exilio, Abbas logró hacerse con once de los trece escaños de la Asamblea nacional francesa reservados a Argelia; Abbas era el paradigma del nacionalista limitado a las acciones legales, prudente, intelectual y burgués, más por las masas argelinas que representativo de ellas. Hadj, más radical, venció, por el contrario, en las elecciones municipales de 1947, lo que atrajo la represión oficial a sus seguidores, agrupados ya en el nuevo partido, el Mouvement pour le Triomphe des Libertés Démocratiques (Movimiento por el Triunfo de las Libertades Democráticas, MTLD), que exigía la convocatoria de una asamblea constituyente argelina soberana elegida por sufragio universal sin distinción de raza ni religión.