Victorino de la Plaza (Payogasta, Salta, 2 de noviembre de 1840-Buenos Aires, 2 de octubre de 1919) fue un abogado, militar y político argentino, presidente de la Nación Argentina entre el 9 de agosto de 1914 y el 12 de octubre de 1916.
Fue el último de los presidentes de la llamada República Conservadora, que se había iniciado en 1880.
Infancia y juventud Victorino de la Plaza nació el 2 de noviembre de 1840 en Payogasta, provincia de Salta. Era hijo de José Mariano Roque de la Plaza y Elejalde, y María Manuela Palacios. Su abuelo paterno fue el coronel Manuel Ubaldo de Lea y Plaza. Su hermano Rafael de la Plaza fue gobernador de la provincia de Santiago del Estero.Rafael de la Plaza. Acceso=19 de marzo de 2010 Tras la muerte de su padre, su madre debió hacerse cargo de la crianza de los hermanos.
De la Plaza comenzó sus estudios en una escuela pública. Sin embargo, estuvo poco tiempo en esa institución, ya que ingresó a un convento franciscano. Realizó algunos trabajos durante su infancia: preceptor en una escuela dirigida por Pedro Arze, y vendió diarios, como también los dulces, jabones y empanadas preparados por su madre. Ingresó al estudio de Mariano Zorreguieta y comenzó a trabajar como escribano y procurador. Posteriormente, aprobó un examen ante el Supremo Tribunal de Justicia, por lo que consiguió el título de notario en 1859.
Obtuvo una beca otorgada por el gobierno de la Confederación, encabezado por Justo José de Urquiza, que le permitió ingresar al Colegio del Uruguay, ubicado en Concepción del Uruguay; su fecha de ingreso a la institución es discutida, pero se sabe que fue entre 1859 y 1862. Aquí completó el secundario, teniendo entre sus compañeros a Julio Argentino Roca. Posteriormente viajó a Buenos Aires, para ingresar a la universidad. Comenzó a cursar Filosofía, donde se destacó. Esto le permitió que el presidente Mitre lo nombrara como escribiente segundo de la Contaduría Nacional, en 1864; al año siguiente fue nombrado escribiente primero.
Carrera militar La carrera militar de De la Plaza fue muy corta. Al estallar la Guerra de la Triple Alianza, abandonó sus estudios universitarios y se enroló en un regimiento de artillería; fue elegido como ayudante del general Julio de Vedia. Luchó en las batallas de Estero Bellaco, el 2 de mayo de 1866, y de Tuyutí, el 24 de mayo de ese mismo año. Posteriormente, el gobierno uruguayo lo galardonó con la medalla Sol de Plata por su accionar durante la batalla de Estero Bellaco y con los Cordones de Honor por su actuación en Tuyutí. Bartolomé Mitre, por su parte, lo ascendió al grado de capitán y le entregó una mención por su heroísmo. Sin embargo, De la Plaza debió regresar a Buenos Aires por problemas de salud.
Abogado A su regreso, se inscribió en la Facultad de Derecho para estudiar abogacía. Se recibió el 13 de julio de 1868, con su tesis llamada El crédito como capital. Tuvo como padrino a Dalmacio Vélez Sarsfield, para quien había trabajado como escribiente mientras este redactaba el Código Civil.
Inicios en la política De la Plaza inició su carrera pública y política durante el gobierno de Domingo Faustino Sarmiento, quien lo nombró profesor de filosofía del Colegio Nacional de Buenos Aires en 1870, reemplazando a Pedro Goyena. Tras la aprobación del Código Civil por parte del Congreso Nacional, fue el encargado de enviarlo a los Estados Unidos, en cuyas prensas se lo imprimiría.En los años siguientes tuvo una actuación destacada como abogado de bancos y como diplomático; residió muchos años en Londres.
Desde 1876, ocupó el Ministerio de Hacienda durante el gobierno de Nicolás Avellaneda, bajo el cual también fue nombrado, en 1878, interventor de la provincia de Corrientes. En 1880, fue electo diputado nacional por la provincia de Salta. Durante el primer gobierno de Julio A. Roca, ocupó la titularidad del Ministerio de Relaciones Exteriores y, luego, el de Hacienda.
En 1890, el presidente Carlos Pellegrini lo desinó agente financiero del Gobierno en Europa para renegociar la deuda externa en medio de la crisis económica de aquel año. En 1908, el presidente Figueroa Alcorta lo nombró ministro de Relaciones Exteriores y Culto, cargo que resignó luego de ser electo vicepresidente de la Nación en 1910.
Etapa como vicepresidente En los primeros meses de 1909 comienza a elaborarse la candidatura presidencial de Roque Sáenz Peña y su amigo personal Paul Groussac publicó un artículo titulado Sáenz Peña alabando sus condiciones y apoyando tal candidatura. El 4 de septiembre de 1909, cuando su postulación ya estaba consolidada y aceptada, Sáenz Peña salió para Europa quedando sin definir quién lo acompañaría como candidato a vicepresidente. Quienes se mencionaban para ello en la prensa eran Manuel de Iriondo, Benito Villanueva, Pedro Olachea Alcorta y el ministro del Interior Marco Avellaneda, quien decía contar con el apoyo del presidente Figueroa Alcorta. Hubo varias reuniones de sus partidarios sin que llegaran a un acuerdo y Sáenz Peña, que hasta el momento había dejado que sus partidarios eligieran el candidato a vicepresidente, se alarmó considerando que si aparecía como un nombramiento por indicación de Figueroa Alcorta su investidura se vería menoscabada y el 1°de diciembre de 1909 publicó una carta expresando su preferencia por Victorino de la Plaza. El 2 de diciembre se reunió la asamblea de la Unión Nacional y votó a favor de la candidatura de la Plaza.
El 21 de diciembre de 1909 se aprobó una ordenanza municipal de la ciudad de Buenos Aires, la cual autorizaba a la Compañía de Tranvías Anglo Argentina a construir una línea de subterráneos en la ciudad; sin embargo, las obras solo comenzaron el 15 de septiembre de 1911, con la presencia del presidente Sáenz Peña y del intendente Joaquín Samuel de Anchorena. De esta forma, Buenos Aires se convertía en la decimotercera ciudad en el mundo en tener un servicio de trenes subterráneos, y la primera en Sudamérica. La inauguración de la línea se llevó a cabo el 1 de diciembre de 1913. El viaje inaugural, al que asistieron De la Plaza (en representación del gobierno nacional), Anchorena y otros funcionarios, tuvo lugar entre las estaciones Plaza de Mayo y Once. thumb|left|Victorino de la Plaza estuvo presente en la inauguración de la Línea A del subte de Buenos Aires.|358x358px
Presidencia
El 6 de octubre de 1913, Sáenz Peña solicitó una licencia a su cargo por razones de salud –moriría menos de un año más tarde, sin haber reasumido el puesto– por lo que el vicepresidente Victorino de la Plaza asumió el gobierno mediante decreto firmado por el mismo Sáenz Peña y su ministro de interior Indalecio Gómez y reorganizó su gabinete en febrero del año siguiente. El presidente murió el 9 de agosto de 1914.
Victorino de la Plaza era especialista en finanzas. Durante su mandato, se creó la Caja Nacional de Ahorro Postal y se sancionaron las leyes de Accidentes de Trabajo y de Casas Baratas para empleados y obreros, llamada Ley Cafferata por su inspirador, el diputado Juan Félix Cafferata. Se inauguró el primer ferrocarril eléctrico de Sudamérica, que une hoy la ciudad de Buenos Aires con Tigre. Implementó la Ley Sáenz Peña de voto universal, secreto y obligatorio.
En medio de la crisis económica, de la incertidumbre por la guerra y de la desazón del gobierno por la derrota conservadora frente a la Unión Cívica Radical, él mismo festejó el Centenario de la Declaración de la Independencia. Durante los festejos, el presidente recibió un ataque con arma de fuego por un militante anarquista, del cual resultó ileso.
Relaciones exteriores
La mayor parte de su gestión estuvo signada por el estallido de la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, justo antes de este acontecimiento –en respuesta a la ocupación estadounidense de Veracruz de 1914– se iniciaron conversaciones con Brasil y Chile para frenar el avance de la influencia estadounidense, que desembocaría al año siguiente en la firma del Pacto ABC. Durante su presidencia, el presidente del Brasil viajó a la Argentina en una visita de confraternidad.Entre los agasajos al visitante se programó el banquete oficial. Como este no podía realizarse en la Casa Rosada por hallarse en reparaciones, resolvió que se celebrara en la casa particular del presidente, en la calle Libertad. Al día siguiente del banquete, el presidente argentino llamó a su ama de llaves y comenzó a extender los cheques de su cuenta personal, para pagar a los proveedores. Al concluir le observó al ama de llaves:- Señora, falta la cuenta de los vinos.Esta le explicó:- Sr. Presidente, como era una comida oficial, se trajeron los vinos de la bodega de la Casa de Gobierno.Victorino de la Plaza le contestó:- Señora, en mi casa el gobierno no paga los vinos. Vaya al almacén y reponga a la bodega las botellas que se consumieron.
Apenas comenzada la Guerra, De la Plaza se apresuró en declarar la neutralidad argentina y anunció su deseo de comerciar con ambos bandos.Cisneros y Escudé (1998): La Primera Guerra Mundial (1914-1918).
En noviembre de 1915 se produjo un serio incidente con Gran Bretaña por la captura del barco Presidente Mitre de bandera argentina por parte de buques de ese país. La excusa para ese acto era que los propietarios de la embarcación eran de nacionalidad alemana, a pesar de que estaba radicado en Argentina y navegaba con su bandera. El ministro de Relaciones Exteriores, José Luis Murature, expresó una fuerte protesta al gobierno británico, que fue respondida de manera favorable por el gobierno de ese país el día 21 de diciembre, a cambio de que Argentina no hiciera ulteriores reclamaciones. En la respuesta, Gran Bretaña anunciaba que se reservaba el derecho de volver a capturar cualquier buque argentino en similares circunstancias. El diputado Estanislao Zeballos consideró humillante la respuesta británica y solicitó la renuncia de Murature.
Consecuencias económicas de la Gran Guerra
Pocos días antes del comienzo de la guerra, representantes de las potencias europeas retiraron todo el oro que pudieron de la Caja Nacional de Conversión, alrededor de 28 millones de pesos,y lo embarcaron hacia sus países. Como consecuencia, el público inició una corrida bancaria, a la que el presidente respondió con el cierre indefinido de la Caja. De ese modo se inició el período de inconvertibilidad del papel moneda, que a su vez perdió no menos del 10% de su valor.Sáenz (1988): 67.
La situación económica del país fue duramente afectada por la guerra: sólo en 1915, las rentas nacionales cayeron en un 40%. Las naciones beligerantes utilizaron casi todas sus marinas mercantes para la contienda, y además sus flotas atacaron buques mercantes enemigos, con lo que las exportaciones argentinas se hicieron más complicadas. Más notablemente aún, las importaciones de bienes industriales sufrieron una abrupta caída, lo cual –sumado a la inconvertibilidad– generó un rápido aumento del valor de los bienes industriales, lo que a su vez generó una oportunidad única para la industria nacional. Se trataba de un proteccionismo de hecho.Sáenz (1988): 101-104.
El resultado fue un enorme crecimiento del número de talleres industriales y de la producción industrial. La industria metalúrgica, en particular, tuvo un crecimiento explosivo.
No obstante las limitaciones de capital, el impulso estatal sobre los ferrocarriles logró llevarlos a 33 595 km. Y, a pesar de las limitaciones, las exportaciones de carne siguieron en ascenso, pasando de 389 millones de pesos oro en 1910 a 574 en 1916.Sáenz (1988): 153-157. La exportación de granos, en cambio, tuvo una brusca caída. En suma, la economía en su conjunto tuvo una baja del 10% en 1914, y creció muy lentamente durante el resto de la Guerra. thumb|De la Plaza de joven.|255x255px
La victoria radical thumb|right|Hipólito Yrigoyen, presidente.|255x255px