Láchar es un municipio y localidad española situada en la parte occidental de la comarca de la Vega de Granada, en la provincia de Granada, comunidad autónoma de Andalucía. Limita con los municipios de Fuente Vaqueros, Cijuela y Pinos Puente. Otras localidades cercanas son Romilla, Chauchina y Valderrubio. Cuenta con una población de . Por su término discurre el río Genil, próximo a la desembocadura del Cubillas.

El municipio lachareño es una de las treinta y cuatro entidades que componen el área metropolitana de Granada, y comprende los núcleos de población de Láchar —capital municipal— y Peñuelas.

Toponimia El origen del nombre de Láchar procede del vocablo árabe "al-Áchar" o "al-Hayar", que significa «alquería de piedra». Tiene por tanto una procedencia muy parecida al topónimo de Guadalajara, que viene de "Wad al-Hayara" («río de piedras»).

Anteriormente fue denominada Lacen por los romanos, entre otros pueblos. Según diversas fuentes, es probable que el asentamiento fenicio de Licon se situase en la zona de la actual Láchar.

Cabe señalar que en varias publicaciones posteriores a la Reconquista se le menciona como Alacha, La Lacha, e incluso en el Catastro de Ensenada aparece como Lachar y Las Piedras, hasta derivar finalmente en Láchar. El único gentilicio que se emplea es el de lachareño/a.

Licon > Lacen > al-Áchar > La Lacha > Láchar

Símbolos miniatura|Escudo en piedra de los Cañaveral situado en el castillo de Láchar El municipio de Láchar cuenta con un escudo y una bandera propios desde 2002, año en el que fueron aprobados en pleno por el Ayuntamiento y desde el que se viene dando uso.

Sin embargo, estos símbolos actualmente no están oficializados conforme a la normativa autonómica que entró en vigor un año más tarde: la Ley 6/2003, de 9 de octubre, de Símbolos, tratamientos y registro de las Entidades Locales de Andalucía. Esta regula la adopción, modificación, rehabilitación, uso y protección de los escudos heráldicos y banderas de todas las entidades locales de la comunidad, y establece la obligatoriedad de inscribirlos en el registro que tiene la Consejería de Justicia, Administración Local y Función Pública de la Junta de Andalucía a efectos de darles presunción de legalidad y validez.

Al no haber sido nunca inscritos el escudo ni la bandera de Láchar en ese sitio, denominado Registro Andaluz de Entidades Locales (RAEELL), carecen de oficialidad, aunque esta circunstancia alegal no evita su uso generalizado por parte del consistorio, asociaciones, clubes deportivos del municipio y otras administraciones públicas.

Escudo miniatura|izquierda|Escudo de los Cañaveral dibujado en diversos azulejos del castillo

El blasón que viene usando el municipio tiene la siguiente descripción:

El castillo representa al de Láchar, sobre las ondas que hacen referencia al río Genil y con un creciente que simboliza la creación de la actual localidad en el periodo árabe. Mientras que el campo con las tres cañas representa a la familia Cañaveral, muy importante en su historia y cuyo símbolo está omnipresente por todo el castillo.

Bandera miniatura|Bandera de Láchar situada en la puerta del ayuntamiento

La enseña que viene usando el municipio tiene la siguiente descripción:

Se utilizan los colores de los campos del escudo, pero colocándolos en el sentido inverso para dar un mayor contraste. Está inspirada en la bandera de Granada, sustituyendo el rojo por el amarillo en el caso de Láchar. También los dos colores hacen alusión a la condición agrícola del municipio, con el verde del regadío y el amarillo del secano.

Historia Los primeros asentamientos humanos de los que se tienen constancia en la Vega de Granada datan del Neolítico; esta población eligió las tierras más fértiles para establecerse. Sucesivamente la Vega estuvo habitada por túrdulos, fenicios, cartagineses y romanos. Por su situación elevada y próxima al río Genil, albergó a algunos de estos pueblos. miniatura|izquierda|El río Genil a su paso por Láchar

Cercanos a Lacen —nombre que dieron los romanos a Láchar— existen yacimientos como las antiguas villae rusticae de Adamucejo (actual Daimuz Bajo) o de Daragoleja, que administrativamente pertenecían a la villa romana de Ilurco.

En la parte occidental del municipio también se encuentra el yacimiento de Los Hornillos, que alberga una serie de estructuras —silos o pozos— de almacenamiento. Estos restos se adscriben al último periodo de la Antigüedad o primeros años de la Edad Media, momento en el cual son frecuentes los llamados «campos de silos», y la población se traslada a asentamientos de altura, que proporcionan mayor protección, abandonando los poblados en llano.

En el año 709 aparece en las crónicas la construcción de un palacete visigodo por parte del conde Don Julián, gobernador de Ceuta y Tánger. Según la leyenda, el conde llevó a su hija al palacio real de Toledo como dama de compañía de la reina Egilona, y allí supuestamente fue ultrajada por el rey Don Rodrigo; entonces Don Julián mandó construir un palacete en Láchar para ocultar a su hija de las garras del rey. Pero, deseoso de venganza, Don Julián dejó pasar a los árabes a la península ibérica, quienes derrotaron a Don Rodrigo en la batalla de Guadalete, dando inicio así la invasión musulmana de forma imparable. miniatura|Castillo de Láchar

Sin embargo, las primeras fuentes escritas que hacen referencia a una torre o edificación fortificada en Láchar, y que se conserven hoy en día, datan de finales del reinado nazarí. Es precisamente en esta etapa árabe cuando aparece la alquería de al-Áchar, cuyas tierras llegaron a pertenecer a la reina Aixa, madre de Boabdil.

En 1431, durante la Reconquista cristiana y poco antes de la batalla de La Higueruela, el condestable Álvaro de Luna asoló este sitio junto con otras alquerías de la Vega con la intención de evitar el abastecimiento de alimentos a la ciudad de Granada, según se recoge en la Crónica del Halconero.

Tras la guerra, los Reyes Católicos asignaron las tierras a Fernando Sancho de Cañaveral, por entonces comendador de campo del rey Fernando de Aragón y fundador del mayorazgo de Benalúa.

En el 1781, los Benalúa adoptaron el título de conde, concedido por Carlos III a José Miguel de Cañaveral y Mesía por sus servicios prestados, y Láchar se convirtió en señorío.

A mediados del en el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar de Pascual Madoz se describe de esta manera la población:

En 1870, el conde de Benalúa y las Villas pasa a ser el duque de San Pedro de Galatino, cuyo título rehabilitó formalmente en 1905; éste, en un viaje a América, descubrió el cultivo de la remolacha y a su vuelta decidió implantarlo en la Vega granadina, haciendo en Láchar una fábrica azucarera y el canal de riego que aún se conserva: el Canal del Duque. Además de una central eléctrica —convirtiéndose así en uno de los primeros pueblos con electricidad de la zona—, Julio Quesada-Cañaveral también planteó un primer proyecto para la construcción del hoy embalse de los Bermejales, con intención de mejorar las posibilidades de riego de sus tierras, pero no llegó a realizarse. Igualmente, hizo edificar una fábrica de harina que molía 24 000 kilos diarios, un horno de pan, y puso en marcha el ferrocarril secundario que unió durante medio siglo a Láchar con la estación de Íllora, necesario para dar salida a la producción de estas fábricas. miniatura|Imagen tomada a los vecinos de la calle Ancha de Láchar en 1890

En los años en los que vivió el duque en Láchar pasaron por su castillo numerosas personalidades de la época invitadas por él, entre las que destaca el rey Alfonso XIII —quien se hospedó en dicho palacio en una decena de ocasiones; el duque de San Pedro había sido amigo íntimo de su padre, Alfonso XII—, el duque de Connagaugth —hijo de la reina Victoria— acompañado del escritor británico Arthur Conan Doyle —célebre creador del detective ficticio más famoso del mundo: Sherlock Holmes—, los duques de Alba y Medinaceli, el marqués de Viana, o el afamado pintor valenciano Joaquín Sorolla, que plasmaría su visita de 1917 en un cuadro llamado Capilla de la finca de Láchar que actualmente se encuentra en el Museo Sorolla de Madrid. Esto se debe a que en Láchar y Trasmulas existía en aquel entonces uno de los cotos de caza de perdices, liebres y patos más importantes del sur de España.

Precisamente Alfonso XIII se encontraba de cacería en Láchar cuando se produjo el asesinato del rey de Portugal Carlos I, que dio paso a la instauración de la república en el país luso. El duque de San Pedro hizo instalar en el castillo líneas telefónicas y telegráficas para hacer posible que el monarca estuviera comunicado en todo momento con el Consejo de Ministros, presidido por Antonio Maura. El monarca, al recibir la noticia y por motivos de seguridad, abandonó inmediatamente Láchar para dirigirse a Sevilla y seguir desde allí los acontecimientos. miniatura|izquierda|El rey Alfonso XIII en Láchar acompañado por los duques de San Pedro de Galatino y Arión, el marqués de Viana y otros invitados, el 30 de noviembre de 1906

Otro hecho de singular importancia que aconteció estando el monarca en Láchar guarda relación con el intento de participación de España en la Primera Guerra Mundial, cuando ésta estaba a punto de terminar. Durante la cacería, un enviado del Káiser Guillermo II fue recibido en el castillo de Láchar por el propio rey, lo que hizo que se pusiera en evidencia la neutralidad del Gobierno de España en ese conflicto. La consecuencia de esa entrevista dio lugar a un escándalo político en las Cortes, en las que el rey fue acusado de intentar romper la neutralidad española en la guerra. El conde de Romanones, primer ministro, instó al monarca para que no acudiese más a las cacerías en Láchar. Seguramente tendría los datos de que el encuentro con el enviado del káiser pudo ser promovido y facilitado por el propio duque de San Pedro. Lo cierto es que, este incidente unido a que se pensaba que el tren del rey podría ser objeto de algún atentado cuando se dirigiera a Láchar, hizo que Alfonso XIII dejara de acudir a las cacerías. Hay que resaltar la enemistad personal del duque de San Pedro con el conde de Romanones, que pudo también propiciar el fin de las visitas del rey a Láchar.

Durante la Segunda República, en el año 1934, el duque entregó voluntariamente sus tierras al pueblo, siendo así Láchar un pionero en la reforma agraria. Dos años después tuvo lugar el episodio más cruento que se vivió en la localidad durante el transcurso de la guerra civil española: en torno al 21 de agosto de 1936, catorce hombres y doce mujeres de Láchar fueron detenidos, trasladados a Las Gabias, y posteriormente fusilados junto al cementerio gabirro, donde actualmente siguen enterrados sus restos en alguna fosa común. miniatura|Vista de la sierra de Parapanda desde la antigua vaquería de Puleva de la localidad de Láchar

Tras la contienda, ya en 1940, el Instituto de Colonización Agraria compró la finca que quedaba en posesión de los Benalúa. Junto con el palacete se edificó una capilla en la que fueron enterrados los miembros de esa familia, hasta que se hizo necesario ampliar la construcción y los restos fueron trasladados a la catedral de Granada. Actualmente el título de 'duque San Pedro y señor de Láchar' lo ostenta otra persona que no vive en la localidad.

En la década de 1960 fue creada en su término municipal la localidad de Peñuelas por el Instituto Nacional de Colonización, convirtiéndose desde entonces en la única pedanía lachareña. El día 25 de junio de 1964 el príncipe Juan Carlos visitó el pueblo. Las crónicas dicen que llegó a Láchar al frente de un numeroso séquito formado por diversos directores generales y el ingeniero jefe de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, entre otros.