«Borderline» es una canción interpretada por la cantante estadounidense Madonna, incluida en su álbum debut homónimo y publicada el 15 de febrero de 1984 como el quinto y último sencillo del álbum por Sire Records. También figuró en los recopilatorios The Immaculate Collection (1990) y Celebration (2009). Fue compuesta por el productor Reggie Lucas y remezclada por el entonces novio de Madonna, John «Jellybean» Benitez. En la canción, que fue escrita como una rebelión contra el machismo, Madonna usó una voz expresiva y refinada, mientras que la letra aborda el tema de un amor que nunca se cumplió.
Autores y críticos contemporáneos elogiaron la naturaleza dance pop de la melodía, pues la describieron como la pieza más compleja del álbum Madonna. El lanzamiento figuró en varias listas de las mejores canciones de todos los tiempos, entre las cuales se incluyen las elaboradas por las revistas Blender y Time. «Borderline» se convirtió en el segundo tema de Madonna en colocarse dentro de las primeras diez posiciones del Billboard Hot 100; además de ingresar a los primeros veinte de varios países europeos y encabezar la lista de sencillos en Irlanda.
En el video musical, la cantante aparece con un hombre hispano que actúa como su novio, pero es cautivada por otro hombre, un fotógrafo británico, quien le pide posar y modelar para él. Sin embargo, una vez que hace lo anterior, decide regresar con su novio. El video generó interés entre académicos, quienes señalaron el uso del poder como simbolismo. Con el video, Madonna fue acreditada por romper el tabú de las relaciones interraciales y fue considerado uno de los momentos que más definieron su carrera, mientras que su lanzamiento, a través de la cadena MTV, sirvió para aumentar su popularidad aún más. Madonna interpretó «Borderline» en sus giras Virgin (1985) y Sticky & Sweet Tour (2008); además ha sido versionada por múltiples artistas, entre ellos Duffy, Jody Watley, Counting Crows y The Flaming Lips.
Antecedentes y composición thumb|derecha|Madonna cantando una versión rock de «Borderline» con la guitarra eléctrica durante el Sticky & Sweet Tour (2008)
En 1982, Madonna se encontraba trabajando en su álbum debut con el productor de Warner Music Reggie Lucas. Después de haber trabajado en tres canciones, Lucas trajo una composición propia al proyecto, titulada «Borderline». Sin embargo, empezaron a surgir problemas entre ambos, pues la cantante no estaba contenta con el resultado final, ya que sentía que el productor utilizaba demasiados instrumentos y no tomaba en cuenta sus ideas para las canciones. Esto llevó a una disputa con Lucas, quien abandonó el proyecto sin finalizar las sesiones. Fue entonces cuando la intérprete llamó a John «Jellybean» Benitez, su pareja en esa época, para que hiciera la remezcla de «Borderline», así como de las demás pistas grabadas. Tras escuchar la versión final de la canción, Seymour Stein, presidente de la discográfica Sire Records, declaró: «Me aposté que esto iba a ser enorme, lo más grande que había tenido entre las manos, después de oír "Borderline" ... con la pasión que ella le puso a la canción, pensé, no hay nada que detenga a esta chica».
Musicalmente hablando, «Borderline» marcó un cambio en el tono de voz que Madonna normalmente utilizaba en sus canciones. Al ser una pista sentimental, habla sobre un amor que nunca se consumó del todo. Según Santiago Fouz-Hernández, en su libro Madonna's Drowned Worlds, líneas como Something in the way you love me won't let me be/I don't want to be your prisoner so baby won't you set me free retratan una rebelión en contra del machismo. Madonna utilizó una voz refinada y expresiva para esta interpretación, acompañada por la instrumentación de Lucas. Considerada como el mejor ejemplo de su relación profesional, el productor la impulsó a encontrar el fondo emocional de la canción. Aunque sonaba muy fría, el estribillo tiene un estilo similar a sus contemporáneos, y la tesitura que se aprecia fue usada por Madonna como su propio registro vocal durante toda su carrera musical. La introducción utiliza un teclado con una melodía sintetizada interpretada por Fred Zarr. El bajista Anthony Jackson duplicó el bajo sintetizado de Dean Gant para producir una textura más sólida y compleja. El coro estuvo inspirado por el sonido disco de Filadelfia de los años 1970, así como por el estilo musical de Elton John de mediados de dicha década. La secuencia de acordes proviene del tema «You Ain't Seen Nothing Yet» de Bachman-Turner Overdrive, además de que el sintetizador evoca su estilo musical característico. La melodía está compuesta en un compás de 4/4, en un tempo moderado de 120 pulsaciones por minuto. El registro de Madonna abarca de fa3 a si4. Sigue una progresión armónica de re–do–sol en el primer verso a si menor–mi menor–la–fa antes del estribillo, y cambia a la–fa–si menor–la–mi y sol–re–la en el coro.
Recepción crítica En su biografía de Madonna, el autor J. Randy Taraborrelli dijo que fueron «Borderline» y «Holiday» las dos canciones que le permitieron establecerse en la industria musical. Agregó también que la voz sobria de la artista hizo que el sencillo fuese «lo más cercano a una producción de Motown a lo que una canción dance de los 80s podía acercarse». Maury Dean, autor de Rock 'n' Roll Gold Rush, opinó que la canción era «un eco al boogie» y elogió su «estilo descarado y magnetismo de "ven aquí"». En su libro The Complete Guide to the Music of Madonna, Rikky Rooksby dijo que el tema era armónicamente el más complejo del álbum debut de la cantante. Por otro lado, Stephen Thomas Erlewine del portal Allmusic, citó a la canción como uno de los puntos culminantes del álbum Madonna y la llamó «efervescente». Stewart Mason, del mismo sitio, también elogió el tema y sostuvo que «logró demostrar que [Madonna] era más que una cara bonita, un cuerpo de bailarina y una voz chillona [...] "Borderline" es un tesoro puro, una de esas canciones pop descaradamente comerciales que logran hacer alusión a emociones profundas». Bill Lamb de About.com dijo que la canción poseía hooks de música pop «irresistibles». De modo similar, Matthew Hocter, del portal Albumism, opinó que fue «el surgimiento de una mujer que estaba comenzando a dominar el arte del hook pop». Dave Marsh, autor de The Heart of Rock & Soul, declaró que la música era «demasiado buena para rechazarla, aunque perturbe algunos sistemas de valores morales». El autor italiano Francesco Falconi dijo que era «más refinada que sus precedentes, con un texto más comprometido y un esfuerzo vocal que hasta aquel momento le era desconocido». Ed Masley de The Arizona Republic la nombró la mejor canción del disco. Para The Quietus, Matthew Lindsay la llamó una de sus canciones más «duraderas» y «genuinamente conmovedoras».
Roxanne Orgill, autora de Shout, Sister, Shout! opinó que el tema fue el que convirtió a Madonna en una estrella. Thom Duffy, del Orlando Sentinel, señaló que «Borderline» presentó a «Madonna, la estrella pop con voz de helio, y a Madonna, la sirena sexual». En 2009, la revista Blender colocó la canción en la posición 84 de su lista «Las 500 mejores canciones desde que naciste». Similarmente, la revista Time, la ubicó en «Las 100 mejores canciones de todos los tiempos». Chuck Arnold, de Entertainment Weekly, opinó que «[Madonna] nunca ha sonado más genuinamente emotiva que en la divina "Borderline"». En 2015, Joe Lynch de Billboard la consideró la décima cuarta mejor canción de la cantante y opinó que era una de las más «maduras musicalmente de su debut [...] también es una de sus mejores interpretaciones vocales iniciales: Si bien su voz arde con deseo insatisfecho, sigue estando salpicada de alegría». Tres años después, y en conmemoración por el cumpleaños 60 de Madonna, el mismo autor lo ubicó en la posición 19 del ranking de sus 100 mejores temas; al respecto, declaró: «Si bien pudo haber sido un éxito para cualquiera, es la voz de Madonna, una abrumadora mezcla de ingenuidad dolorosa y burlona vitalidad, lo que empuja a "Borderline" al mundo enrarecido de los clásicos del pop». Del portal Medium, Richard LeBeau la llamó una «canción pop impecable con una brillante producción y una voz fuerte».
Sebas E. Alonso, de Jenesaispop, la citó como una de las más destacadas en el álbum Madonna y opinó que era «en realidad su primera canción de amor». Además, la incluyó en la decimotercera posición en el conteo de sus sesenta mejores canciones y comentó: «La composición es sublime, con una melodía preciosa que va mutando [...] la producción de teclados y sintes ultra cucos contiene elementos disco y synth-pop, pero también muy soul, algo muy perceptible en los coros femeninos, logrando que la canción sea un emblema de inicios de los 80 pero al mismo tiempo disfrutable en cualquier tiempo». Ricardo Marin, de la estación de radio mexicana Ibero 90.9, declaró que «Borderline» era uno de los ejemplos de la «tendencia bailable y sumamente alegre» en Madonna. También opinó que «remite completamente a los 80 [...] su progresión rítmica, el inocente romance descrito o los suaves meneos de cabeza que provoca —usualmente junto con pequeñas sonrisas— no incomodan ni se sienten anacrónicos, sino invitan al baile y goce». Joe Morgan, de Gay Star News, opinó que aunque «Madonna ha hecho canciones más complejas, "Borderline" es pura delicia pop». El diario colombiano El País afirmó que «Burning Up», «Holiday», «Lucky Star» y «Borderline» eran «piezas con las que la reina iniciaba su ascenso al trono».
En su reseña del álbum Madonna, Juan Puchades de la revista española Efe Eme expresó que «[Madonna] remata como intérprete en las baladas edulcoradas de ascendencia pop y tendentes al mainstream del momento, como "Borderline"». En septiembre de 2014, la revista Rolling Stone la colocó en la segunda posición de «Los 100 mejores sencillos de 1984». Carrie Grant, de la revista, sostuvo que era «una exuberancia melódica de sintetizadores, con bajos punteados», y notó además que la voz de Madonna sonaba contenida, pero emocional: «La mezcla para la radio, que le quita casi tres minutos de la canción, tiene uno de los finales más icónicos de Madonna, en el que la melodía se mantiene mientras los la la la de la cantante se desvanecen en el silencio». Para Pitchfork, Jeremy Gordon la ubicó en el puesto 106 del conteo de las 200 mejores canciones de la década de 1980; la describió como «cuatro minutos de helio emocional [...] Tiene tanto carisma, que es fácil ver por qué la catapultó a convertirse en la estrella pop más grande del mundo». Jude Rogers de The Guardian lo nombró el segundo mejor sencillo de su discografía y afirmó que era el «más gentil y suplicante» de la cantante. Finalmente, Guillermo Alonso de la edición española de la revista Vanity Fair, lo destacó como el duodécimo mejor sencillo de la cantante y comentó: «Es curioso que las letras de Madonna sobre el amor sean mucho más inspiradas en sus comienzos [...] cuando uno canta sobre el amor debería cantar sobre una fantasía y no sobre ninguna realidad. Y es lo que ella hace aquí: equiparar amor a locura cuando todavía no había conocido ninguna de las dos cosas». En los Billboard Video Music Awards de 1984, «Borderline» recibió dos nominaciones en las categorías de mejor artista nuevo y mejor coreografía.
Recepción comercial