San Andrés de Sotavento es un municipio colombiano ubicado en el departamento de Córdoba. Está ubicado en la Costa Caribe del país. Su población es de más de 51 mil habitantes. También se lo conoce por la elaboración de sombreros vueltiaos. Se llama de la misma forma a la capital del resguardo ubicada en el término municipal.

Historia Su territorio en épocas de la cultura zenú perteneció al cacicazgo de Pinchorroy, uno de los 103 cacicazgos que conformaban de manera político administrativa el país de los zenúes, sus pobladores habitaban de manera dispersa en forma de semi nomadismo, se presume sobre la existencia de un poblado antes del año 1600 D. C. Como "Pueblo De Indios" en territorio del cacique Pinchorroy, antes de la llegada de los españoles, presunción que parte por la forma como esta organizado el pueblo en el cual no contempla parámetros organizativos de tipo español. Es posible que su conformación como caserío se dio gracias al desplazamiento forzoso debido a la invasión española a partir del año 1535 cuando la población seminómada oriunda del cacicazgo experimentara oleadas de nativos zenúes desplazados violentamente de otras partes del país como Betancí, el cual era un poblado rico. Toda esta población estaría en precarias condiciones, pues muchos de ellos vendrían de vivir en poblados grandes y ricos a sobrevivir en los cerros y las lomas. Estos desplazados posiblemente son los ancestros de los que actualmente se encuentran asentados en la zona rural de nuestro municipio, sobre todo en la zona norte.

Mitología Habitado por indígenas de la etnia zenú, según la mitología zenú, todos los zenúes descienden de sus padres mitológicos Mexión (Mechión) y Manexca (Maneca), sus hijos mitológicos fueron Finzenú, Panzenú, Zenufaná.

Mexión también representa para el zenú el nombre de su territorio, el gran Cenú Mexión o país de los zenúes. Manexca representa la igualdad entre los zenúes, ya que todos ellos fueron amamantados por ella la cual tenía un solo seno. Finzenú, Panzenú y Zenufaná, representan las tres regiones del territorio zenú. La princesa Onomá del Panzenú representa el agua y la vida ya que de sus lágrimas se originó el Río Cenú, su padre era un viejo cacique llamado Marralú.

Nombres de San Andrés De Sotavento en el tiempo Esta parte del territorio dentro de la cultura zenú, inició llamándose Mexión, nombre que conservó después de la conquista española. Al refundarse el pueblo por el español Rodrigo Méndez de Montalvo el 30 de noviembre del año 1600, pasa a llamarse San Andrés de Mexión. Al convertirse en Resguardo de manera protocolizada el 19 de julio de 1782, pasa a llamarse Resguardo Indígena Zenú de San Andrés de Sotavento. En el año de 1.910 se crea el municipio de San Andrés de Sotavento.

Los Encomenderos de San Andrés de Mexión Primer Encomendero (Año 1600 a 1614) Entre los años 1.590 y 1.595, llega procedente de Tolú, El Capitán Rodrigo Méndez De Montalvo con el título de Cristiano Encomendero de indios de este Reino (por tres vidas) otorgado por el gobernador general y presidente de la real audiencia del nuevo reino de granada Don Antonio González, periodo como gobernador entre 1590 – 1597 Por 1.800 ducados.

La conformación de la Encomienda contemplaba el pago de una determinada cantidad por parte del respectivo encomendero, a cambio de reconocer su derecho al disfrute de la misma.

Rodrigo Méndez, reorganiza el pueblo pues ya existía como pueblo de indios, sus reformas fueron de carácter político como la castellanización, religioso como la cristianización y administrativo como la imposición del sistema de encomiendas para exigir tributos, esto se dio hacia el año de 1600 y escoge como fecha de re-fundación del pueblo, el día 30 de noviembre, fecha de san Andrés apóstol según el calendario religioso hasta el año 1614

Segundo Encomendero (Año 1614 a 1649) Andrés Méndez Maldonado, (hijo) nombrado por el Rey en 1614 hasta 1649

Tercer Encomendero (Año 1649 hasta 1720) Ana Vitalina De Fuentes(Nieta) asume el cargo de encomendera en 1649 por el gobernador de Cartagena Don Pedro Zapata de Mendoza.

El 31 de enero de 1675, el resguardo de San Andrés recibió la visita del oidor y licenciado Jacinto de Vargas Campuzano. Ana Vitalina de Fuentes no había desarrollado hatos por allí, solo chiqueros de cerdos; pero tenía problemas de pago de jornales con los indios y discordancias tanto con el cacique Blas de Montalvo como con el capitán Diego Tarramón. Los dos cabecillas declararon ante el oidor, en efecto, que "la encomendera y su mayordomo nos mandan trabajar como si fuésemos mulas", que "nos dicen perros, chivatos, carneros", que "el cepo está escondido debajo de un pañol para que su señoría no lo vea", y que no querían seguir pagando tributos los vivos y los muertos pues ya "somos criollos por la gracia de Dios". En efecto, debían acarrear madera, palmas y cañas a cuestas al pueblo y al embarcadero de la Ciénaga Grande del Orica (por el nombre de otro cacique al occidente); sembrar maíz, sacar miel de abejas y montear hicoteas, babillas y ponches en verano; bogar en el barco y canoa de la encomendera hasta las bocas del río Sinú para enviar mercancías a Cartagena; cazar manatíes y caimanes para sacarles la manteca para el alumbrado con pabilos; hilar las mujeres pita de los montes para hacer escobas y esteras y así otras tareas semejantes. La encomendera se defendió de tales cargos con los "Libros de cuenta y razón" que llevaba su mayordomo Antonio Rodríguez Caldera desde 1660. Allí constaba que había pagado a ocho reales diarios por persona, por una producción de 5.400 libras de pita y 240 botijas de manteca. Cada año daba machete y pala a los indios de tributo, de herramientas que le fabricaba Diego Felipe, su herrero mulato. Tenía una pequeña botica de medicinas y una jeringa para lavados. Daba naguas de ruan y de estameña blanquisca a las mujeres; y a las de servicio personal les compensaba en vara de cotense de a doce reales. En general prefería pagar en ropa y no en efectivo, porque los indios se la pasaban en juegos de "Montucuy" y gaitas (juntas de vino de palma, aguardiente y chicha). En cumplimiento de las ordenanzas, sólo venía al pueblo seis o cuatro meses al año con sus cuatro esclavos (entre ellos un escribiente y otro que la llevaba a espaldas por los caminos). La otra sirvienta que tenía en la casa era una "india bollera". Vargas Campuzano confirmó y amparó el resguardo el 3 de marzo de 1675, obligó a Ana Vitalina a pagar en efectivo y en su presencia todos los jornales que debía a los indios, además, los 1108 patacones de los gastos de la visita. Doña Ana se vengó demandando a los indios, una vez se fue el visitador, para que le pagaran 200 fanegas de semilla de maíz que, según ella, "les había prestado para su sustento". Además, hizo que se largara el último mohán o brujo, Juan de Montiel, porque "mataba algunas criaturas". Errada decisión, porque con el mohán se fueron muchas otras familias, entre otras la del principal cantor y músico de chirimías de San Andrés, el indio Juan Méndez de Montalvo.

Finalizada la administración de la última encomendera, en adelante, San Andrés De Mexión, sería administrado directamente por la Corona Española, sin la figura de Encomenderos.

Don Felipe V ya había decidido abolir las encomiendas, como en efecto lo hizo en 1720.

Geografía El municipio de San Andrés de Sotavento se encuentra ubicado geográficamente en las coordenadas 9°8′57″ de latitud norte y 57°30′44″ de longitud oeste con relación al meridiano de Greenwich. Esta posición astronómica trae como consecuencia su ubicación en la zona tórrida intertropical de bajas latitudes y en vez de tener 4 estaciones, solo tiene un periodo de lluvia y otro de sequía, mientras que su longitud propicia participar de la misma hora que tiene Colombia. La posición latitudinal y elevaciones como el cerro de Tofeme, Anguilla, colocan a la totalidad del territorio de San Andrés en lo que comúnmente se denominan tierras cálidas con diferentes precipitaciones y temperaturas elevadas. Según la clasificación del municipio de San Andrés de Sotavento toda el área corresponde a un bosque seco tropical (bs-T). Existen algunas variaciones microclimáticas dentro de la misma zona de vida, la humedad aumenta a medida que las corrientes de agua marina se dirigen hacia el sur. Esta clase de clima se obtiene básicamente por el factor de humedad relacionado con precipitación, evapotranspiración potencial transformándose luego por los valores de índice de aridez e índice de humedad. En términos generales el municipio de San Andrés posee un clima semiseco el cual es característico del departamento de Córdoba y la región Caribe, presentando características acústicas debido a la acción de los vientos secos provenientes del noreste que al llegar al continente se llevan la poca humedad atmosférica existente hasta encontrar barreras naturales donde depositan las masas de aires.

Límites del municipio Norte: corregimiento de Buenavista, Sincelejo. Noreste: corregimiento de Babilonia, Sincelejo. Este: Corregimiento de Siloé (Sampués) y Chinú. Sur: Ciénaga de Oro y Chinú. Noroeste: Tuchín. Suroeste: Chimá.

División territorial Además de su cabecera municipal, San Andrés de Sotavento tiene bajo su jurisdicción los centros poblados:

Simbología El animal símbolo de la cultura zenú es la babilla y también representa el territorio, a través de la leyenda del caimán de oro. La ceiba es el árbol sagrado por el que los zenúes al morir pasan del mundo de en medio o mundo de los vivos al inframundo o mundo de abajo, también se atraviesa al supra mundo o cielo a través de este árbol. La trenza es el símbolo más visible de su cultura en la actualidad y el sombrero vueltiao que es hijo de la trenza representa la cultura zenú ante el mundo.

El cerro Tofeme El cerro Tofeme es un sitio geográfico sagrado cargado de mucho simbolismo para el zenú, es un cerro que comprende el área geográfica de la Ciénaga Grande del Bajo Sinú y forma el límite actual entre los municipios de San Andrés de Sotavento y Chimá. Tofeme es un nombre indígena colocado al español Juan De Santa Cruz, quien llegó a ser cacique Zenú, luego de integrarse a los nativos (se desconoce si fue capturado en batalla por los nativos debido a la gravedad de sus lesiones o integrado voluntariamente). En una batalla perdió un ojo y la nariz. Su cacicazgo fue destruido por los españoles en 1545. Existió el cacicazgo de Tofeme en lo que hoy es Caimito, Sucre. Fue destruido por los españoles en 1545.

La Leyenda del Caimán de Oro Cuenta la leyenda del caimán de oro que, bajo la iglesia de San Andrés de Sotavento, ondeando su cola en un río subterráneo, está enterrado el caimán de oro, tótem tutelar de los indígenas zenúes, su cola se extiende hasta la ciénaga de Betancí; la extremidad izquierda se prolonga hasta Palmito; la derecha alcanza a Sampués; la pata trasera toca Ciénaga de Oro y la otra acaricia Chimá y Momil.

Ecología