La Residencia del Golfo Pérsico fue una subdivisión del Imperio británico entre 1822 y 1971, mediante la cual mantuvo diversos grados de control político y económico sobre varios Estados del golfo Pérsico, incluidos los que hoy se conocen como Emiratos Árabes Unidos (anteriormente denominados «Estados de la Tregua») y, en distintos momentos, zonas meridionales de Irán, Baréin, Kuwait, Omán y Catar.
Antecedentes El interés británico en el golfo Pérsico surgió en el y aumentó progresivamente a medida que crecía la importancia de la India británica dentro del sistema imperial y económico de los siglos y . Inicialmente, los objetivos eran principalmente comerciales. Consciente de la importancia de la región, la flota inglesa apoyó al emperador persa Abás I para expulsar a los portugueses de la isla de Ormuz en 1622. A cambio, se autorizó a la Compañía Británica de las Indias Orientales a establecer un puesto comercial en la ciudad costera de Bandar Abbás, que se convirtió en su principal puerto en el golfo Pérsico. Facultada por la carta otorgada por Carlos II en 1661, la compañía se encargaba de dirigir la política exterior británica en el golfo Pérsico, así como de concertar diversos tratados, acuerdos y compromisos con los Estados de la región en su calidad de agente regional de la Corona.
En 1763, la Compañía Británica de las Indias Orientales estableció una residencia en Bushehr, en la vertiente persa del Golfo, lo que le aseguró el monopolio de la importación de productos de lana en Persia, excluyendo a otras naciones europeas; a esto le siguió otra residencia en Basora varios años más tarde. La llegada de una importante misión francesa a Persia en 1807, encabezada por el general Claude Matthieu, movilizó a los británicos, tanto en Londres como en Calcuta. Su respuesta consistió en enviar una misión dirigida por sir Harford Jones-Brydges, lo que condujo a la firma del Tratado Preliminar de Amistad y Alianza con el Sah en 1809. Aunque fue modificado en negociaciones posteriores, este tratado estableció el marco en el que se desarrollaron las relaciones exteriores anglo-persas durante el siguiente medio siglo. Gran Bretaña nombró a Harford Jones como su primer enviado residente ante la corte persa en 1808. Hasta el nombramiento de Charles Alison como ministro en Teherán en 1860, el enviado y su personal procedían —salvo raras excepciones— casi exclusivamente de la Compañía .
A falta de relaciones diplomáticas formales, el residente político llevaba a cabo todas las negociaciones necesarias con las autoridades persas y fue descrito por sir George Curzon como «el rey sin corona del golfo Pérsico». Le gustara o no a Persia, el residente político disponía de fuerzas navales para reprimir la piratería, el tráfico de esclavos y el contrabando de armas, así como para hacer cumplir las normas de cuarentena; asimismo, podía —y de hecho lo hizo— desplegar destacamentos de desembarco y expediciones punitivas en la costa persa. En 1822 se unificaron las residencias de Bushehr y Basora, estableciéndose Bushehr como sede del nuevo cargo de «residente británico para el golfo Pérsico».The first officer appointed to this new post was Captain John MacLeod (1822–1823) of the Bombay Engineers: he died in September 1823. El residente político principal era la máxima autoridad ejecutiva de la unidad política y estaba subordinado al gobernador de Bombay hasta 1873, y al gobernador general de la India hasta 1947, año en que la India obtuvo su independencia. En 1858, el control de facto que ejercía la Compañía se transfirió a la Oficina de la India del gobierno británico, la cual asumió la responsabilidad de la política exterior británica respecto a los estados del golfo Pérsico. Dicha responsabilidad pasó al Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido el 1 de abril de 1947.
Historia
Los Estados de la Tregua
La actividad británica en el golfo Pérsico era fundamentalmente comercial. Por ello, la India británica tardó en tomar medidas para proteger la navegación británica e india frente a las incursiones de los piratas qawasim. Hacia 1817, los qawasim sembraban el terror a lo largo de la costa india, llegando a situarse a menos de 70 millas de Bombay. Esta amenaza motivó el envío de una expedición militar británica en 1819 que desmanteló la confederación qawasim y condujo a la ratificación del Tratado Marítimo General el 5 de enero de 1820. Mediante sucesivas ampliaciones y modificaciones, este tratado constituyó la base de la política británica en el golfo Pérsico durante siglo y medio. Tanto el gobernante de Baréin como los jeques de la costa norte de Omán se comprometieron a mantener la paz entre sus tribus y Reino Unido, aceptando cláusulas que prohibían la esclavitud y el trato cruel a los prisioneros. Asimismo, el tratado estipulaba que los barcos de las tribus marítimas serían admitidos libremente en los puertos británicos. Aunque el tratado favorecía los intereses británicos, su carácter sensatamente magnánimo y su objetivo de salvaguardar los intereses de todas las partes permitieron acabar eficazmente con la piratería en el golfo Pérsico. Los artículos 6 y 10 facultaban a la Residencia Británica del Golfo Pérsico para actuar como policía marítima, velando por el cumplimiento de las condiciones del tratado y resolviendo disputas tribales. El artículo 7 condenaba la piratería entre las tribus árabes e implicaba la obligación británica de mantener la paz. El sistema de treguas se formalizó en 1835, cuando las incursiones de miembros de la tribu Bani Yas —rivales de los qawasim— llevaron a imponer una tregua británica durante la temporada estival de recolección de perlas. Dicha tregua pasó a tener carácter anual en 1838 y se renovó cada año hasta 1843, momento en que se prorrogó por un periodo de diez años.
El sistema de los Estados de la Tregua adquirió carácter permanente y formal con la Tregua Marítima Perpetua de 1853. La política británica de no injerencia en los asuntos internos de los jeques de la región fue abandonada tras la adopción del Acuerdo de Exclusividad en marzo de 1892. Dicho acuerdo prohibía a los gobernantes locales ceder soberanía territorial sin el consentimiento británico. Asimismo, Reino Unido asumió la responsabilidad de las relaciones exteriores y, por consiguiente, la protección de estos territorios. Este tratado marcó la transición de Reino Unido de prioridades comerciales a estratégicas y constituyó el pilar diplomático de la autoridad británica en los Estados de la Tregua.
Después de la Segunda Guerra Mundial En los años posteriores a la Primera Guerra Mundial, los británicos restringieron continuamente la capacidad de los jeques de los Estados de la Tregua para actuar de forma independiente. Esto se debió en parte a que Reino Unido desvió su atención de Irán, donde la afirmación nacionalista del poder por parte de Reza Shah socavaba su hegemonía. También reflejaba intereses comerciales y de comunicaciones imperiales crecientes, como las instalaciones para rutas aéreas. Por ejemplo, en virtud de los acuerdos alcanzados en febrero de 1922, los jeques se comprometieron a no permitir la explotación de recursos petrolíferos en sus territorios salvo por parte de «personas designadas por el gobierno británico». Aún más restrictivo fue el ultimátum emitido por el residente político en 1937, que exigía a los Estados de la Tregua realizar negocios exclusivamente con —una filial de propiedad absoluta de la Iraq Petroleum Company, con sede en Londres—, la cual a su vez era propiedad parcial de la Anglo-Iranian Oil Company. Lejos de buscar satisfacer una mayor demanda u oferta de petróleo (Reino Unido disponía entonces de suministros suficientes), este ultimátum tenía como objetivo impedir que otras partes intervinieran en los asuntos económicos y políticos de los Estados de la Tregua.
En 1946, la Residencia del Golfo Pérsico se trasladó a una nueva base en Baréin. Sin embargo, aunque Reza Shah logró expulsar a Gran Bretaña del territorio iraní, sus esfuerzos por limitar el papel británico en la industria petrolera de Irán resultaron contraproducentes y condujeron a la prórroga de la concesión explotada por la Anglo-Iranian Oil Company. Desde su nueva base en Baréin, el residente británico dirigía a otros agentes políticos en Baréin, Kuwait, Catar, los Estados de la Tregua y Omán hasta que dichas regiones alcanzaron la independencia.
Con la independencia de la India, la responsabilidad de la administración del golfo pasó del Gobierno de la India en Bombay a la Oficina de Exteriores en Londres; esto exigió un enfoque más directo para abordar cuestiones como la esclavitud y el tráfico de armas, especialmente en los Estados de la Tregua, donde en 1949 se suprimió la figura del «agente nativo» —el agente de la Residencia en Sarja— y se abrió una Agencia Política británica en Dubái en 1954.
Referencias Categoría:Irán en el siglo XVIII Categoría:Irán en el siglo XIX Categoría:Irán en el siglo XX Categoría:Baréin en el siglo XIX Categoría:Baréin en el siglo XX Categoría:Kuwait en el siglo XX
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