Ángel adorador (en francés: Ange adorateur), también conocido como «ángel negro», es una obra atribuida a la fundición Malingre y realizada al parecer hacia 1919. Está ubicado en el cementerio de San Francisco de Orense (Galicia, España).

Historia Familia Ferro Martínez La familia Ferro Martínez, en cuyo panteón se encuentra el Ángel adorador, ostentó una destacada posición social en la ciudad de Orense. El integrante más famoso de esta familia fue Celso Ferro Vázquez, dueño de una popular compañía dedicada al comercio de telas, cuya sede se encontraba próxima a la plaza mayor, en un edificio conocido como Grandes Almacenes Celso Ferro, en la céntrica plaza de Santa Eufemia, entre la catedral y la Iglesia de Santa Eufemia. Ferro gozó de gran respeto a nivel social e intelectual en la capital orensana ya que, además de su exitosa faceta en el mundo de los negocios, fue miembro de la Liga de Amigos, organización que agrupaba a todos los empresarios, industriales, funcionarios y, en general, a todos los miembros de la sociedad acomodada de la ciudad, siendo la función principal de esta asociación la de organizar los actos festivos con motivo de la celebración del Corpus Christi, entre los que se encontraban corridas de toros, fuegos artificiales, conciertos de la banda de música, recitales de poesía y desfiles. Sumado a esto, Ferro ostentó en su momento un cargo político en el ayuntamiento además de haber aprovechado su poder e influencia para sacar provecho en 1918 de una fuerte crisis de subsistencias que obligó al periódico La Región a reducir su número de páginas a menos de la mitad (de diez a tan solo cuatro); con el fin de sacar rédito de la situación, durante tres días consecutivos insertó un anuncio a toda página en el que informaba de la llegada de los retales de temporada, hecho anecdótico que reflejaba la gran capacidad económica de la familia, y que en aquel entonces se tenía por costumbre trasladar a todos los aspectos, incluido el enterramiento dada la importancia de los ritos fúnebres y el culto a los muertos a comienzos del siglo , de especial relevancia en el caso de la familia Ferro debido al vínculo del empresario con la religión al ser uno de los responsables de la celebración del Corpus Christi, la fiesta de mayor relevancia en la ciudad en aquel entonces.

Origen Tanto la fecha de construcción del mausoleo de la familia Ferro Martínez como el autor del encargo de su levantamiento resultan desconocidos, aunque lo más probable es que el mismo fuese erigido con motivo del deceso de Celso, fallecido el 19 de mayo de 1919, y que su comitente fuese su viuda, Dolores Martínez de Santiago, aunque el enterramiento bien pudo haber sido comisionado por ambos, si bien la construcción tuvo necesariamente que ser acometida a comienzos del siglo , cuando ya el matrimonio tenía una edad avanzada, por el hecho de que el arquitecto responsable de su diseño fue Daniel Vázquez-Gulías, quien obtuvo el cargo de arquitecto diocesano en 1899, desarrollando la práctica totalidad de su carrera entre las décadas de 1900 y 1930. Teniendo en cuenta este lapso de tiempo, lo más plausible es que Gulías facturase el mausoleo en torno a 1919, lo que situaría a Dolores como la comitente, circunstancia altamente probable puesto que en calidad de viuda de Celso, solicitó en 1922 un permiso para realizar reformas en la fachada de los almacenes, en los que dispuso la instalación de mármoles así como una mejora de los escaparates y la colocación de un gran rótulo en la esquina donde confluyen la calle de las Tiendas y la plaza de Santa Eufemia (entonces plaza del Recreo), siendo esta tarea acometida por el arquitecto Antonio Vega (cabe destacar además que Dolores continuó al frente del negocio bajo la denominación «viuda de Celso Ferro», designando como representante a su empleado Primitivo Rodríguez en lo relativo a asuntos de carácter mercantil). Sin embargo, la estatua también pudo haber sido encargada por el propio Gulías, pues como artífice del mausoleo podría haber contemplado en su diseño que el mismo se coronase con una escultura angelical tal y como hizo en 1907 con el mausoleo de Ruperto García, situado igualmente en el camposanto y en origen coronado por una estatua de un ángel que el arquitecto comisionó a la fundición Malingre. Debido al más que probable levantamiento del mausoleo en torno a 1919, la escultura del Ángel adorador debió de ser facturada alrededor de dicho año, marcando muy seguramente su instalación en el tejado de la estructura el fin de las obras, al menos las concernientes al exterior, pues el interior, de austera ornamentación, cuenta con un busto del difunto de autoría y fecha desconocidas.

Vicisitudes thumb|Garita principal del antiguo Cuartel de San Francisco (anterior a 1987). Claustro de San Francisco de Orense. Cabe destacar que la estatua fue víctima de un robo poco antes de la guerra civil, durante la Segunda República española. El hurto fue advertido supuestamente por los enterradores cuando al llegar al camposanto notaron la falta de la escultura; tras descubrirse a los autores del robo mientras huían con la pieza en un carro tirado por vacas, se les indicó que si la devolvían a su lugar no se tomarían acciones legales, a lo que los ladrones accedieron, aunque no se sabe si lo que les motivó a esta acción fueron las consecuencias penales o un posible castigo divino por haber profanado una tumba. Del mismo modo, también se desconoce el móvil del robo de esta obra, aunque resulta probable que los ladrones se la llevasen con el fin de venderla ya que el comprador podía obtener grandes beneficios al fundirla y destinar el material a otros menesteres, como la fabricación de piezas de cerrajería o cocinas, entonces muy demandadas, resultando desconcertante a su vez el hecho de que no se llevasen en su lugar la cercana imagen de la Magdalena arrodillada, realizada igualmente en hierro fundido, pues la misma se hallaba entonces y ahora en un lugar mucho más accesible ya que, a diferencia de la estatua del ángel, no corona ninguna estructura sino que se encuentra emplazada casi al nivel del suelo. De igual modo, tanto el Ángel adorador como las demás obras de la necrópolis estuvieron a punto de ser retiradas del lugar, y por tanto, de tal vez perderse para siempre a finales del siglo cuando en 1998 se planteó el cierre del cementerio debido al estado de abandono en el que se encontraba, si bien el poeta José Ángel Valente logró evitar la clausura y desmantelamiento del recinto, quedando el mismo definitivamente protegido tras ser declarado Bien de Interés Cultural el 11 de febrero de 2000. Cabe resaltar por otro lado que la estatua fue sometida durante décadas a serias agresiones por parte de los centinelas que ocuparon el cercano Claustro de San Francisco,Este periodo comprende la última década del reinado de Alfonso XIII, la Segunda República, la guerra civil, el franquismo y la primera década de democracia. originalmente parte del desaparecido Convento de San Francisco y reconvertido en 1843 en cuartel a causa de la desamortización, pasando a denominarse Cuartel de San Francisco hasta 1987, año en que el mismo cesó sus operaciones militares. Era costumbre que, durante las guardias nocturnas, los centinelas efectuasen disparos contra la escultura, ya fuese por diversión o porque tal vez, a causa de la escasez de luz, la confundían en ocasiones con un asaltante ya que al ser de tamaño natural y estar dispuesta sobre un tejado podía ser tomada fácilmente por un intruso, siendo habitual también que los guardias disparasen contra cualquier sombra que advirtiesen o cuando las ramas de los árboles eran sacudidas por el viento, de modo que varias de las otras estatuas del camposanto pudieron haber sufrido idénticas agresiones puesto que algunas presentan desperfectos consistentes con impactos de bala, como el Ángel pensativo en el panteón de la familia Rodríguez Vilanova, obra de Victorio Macho.

Autoría Fundición Malingre La fundición Malingre fue creada en 1872 por Manuel Malingre Parmentier, nacido en la localidad belga de Souvret. Inicialmente ubicada en el céntrico parque de San Lázaro (antiguo campo de la feria de la ciudad),Parmentier tuvo una fundición de hierro en Reza entre 1865 y 1867, año en que se puso al frente de una fundición de hierro en cubilotes y de una industria de tubos en la vecina calle Santo Domingo, abandonando ambos negocios en 1872. la empresa fue dirigida por Parmentier hasta su jubilación en 1896, pasando en ese momento a manos de sus vástagos Manuel y Antonio, quienes crearon la fundición de hierro «La Concepción. Malingre Ludeña Hermanos» en la algo más apartada calle Ervedelo, ubicada en el barrio de O Couto, donde las instalaciones se tradujeron en una planta baja en la que se hallaban, además de la propia fundición, los talleres y varias oficinas, siendo el elemento más destacado una gran chimenea. Para 1911 la plantilla del negocio se había incrementado hasta el centenar de empleados, produciéndose hacia 1916, año del deceso de Parmentier, la escisión de la compañía en dos marcas comerciales: «La Concepción. Antonio Malingre Ludeña» y «Fundición, talleres mecánicos y construcciones metálicas Manuel Malingre Ludeña». Tras la muerte de este último en 1930, sus descendientes, Arturo y Manuel, ambos nietos del poeta Valentín Lamas Carvajal, heredaron la compañía, adquiriendo Arturo en 1938 a su tío Antonio su parte del negocio. Ambos hermanos dirigirían la empresa como una única industria durante varios años, siendo la guerra civil una época delicada puesto que la fundición fue militarizada y dedicada exclusivamente a la fabricación de proyectiles, hecho que provocaría la rotura de algunos tornos. En 1949 se produjo el abandono de la empresa por parte de Arturo, quedando Manuel a cargo en solitario del funcionamiento de la compañía, la cual cerraría sus puertas en 1979. thumb|Fundición «La Concepción. Malingre Ludeña Hermanos» (principios del siglo ). Barrio de O Couto, Orense. Teniendo en cuenta que la escultura del Ángel adorador fue creada supuestamente alrededor de 1919, cuando ya la fundición había sido dividida, y dado que no lleva ninguna firma asociada a Malingre, se desconoce a cuál de las dos marcas pertenece, aunque generalmente se asume que fue facturada por alguna de ellas. A este respecto cabe destacar que en 1908 Manuel compró una finca emplazada directamente frente a la fundición «Malingre Ludeña Hermanos» consistente en un solar de 54 áreas y dos centiáreas que lindaba al sur con la carretera que conduce a Ribadavia y San Clodio, al este con el camino que lleva a Rabo de Galo, y al sur con un terreno entonces propiedad de Ángela Santamarina y Alducín, marquesa de la Atalaya Bermeja (es posible que la finca fuese adquirida por Manuel y Antonio pese a figurar únicamente Manuel como comprador, pues el solar donde se había edificado la fundición constaba solo a nombre de Antonio aún siendo propiedad de ambos hermanos). En esta nueva finca Manuel levantaría su propia casa así como una fundición en el lado más próximo a la carretera, cuya construcción comenzó en 1915 con la solicitud de una licencia para la instalación de una fábrica y taller de fundición mecánico con una chimenea lo bastante alta y con suficiente tiro para evitar molestias a los vecinos. Para 1916 la separación entre ambos hermanos se había consolidado con el anuncio de Manuel de su propia fundición:

Tras una ampliación en 1920 acometida por Gulías, y habiendo afrontado varias huelgas y conflictos entre los obreros que incluso requirieron en ciertos momentos la presencia de la Guardia Civil, tanto la fábrica de Manuel como la de Antonio estarían operativas en el marco de una marcada diferenciación tal y como atestigua la prensa de la época, constando en el protocolo notarial de Luis Costa Figueras una descripción de la fundición de Manuel realizada en 1930: