La estancia Inalco es un establecimiento rural ubicado a 7 kilómetros de Villa La Angostura a orillas del lago Nahuel Huapi perteneciente al departamento Los Lagos de la provincia del Neuquén, en Argentina. Esta se encuentra en un lote de 460 hectáreas ubicado a metros de la ruta 231 en medio del frondoso bosque andino patagónico. Actualmente la propiedad se encuentra abandonada y en ruinas.

Obtuvo fama y ha estado sujeta a las teorías de conspiración sobre la muerte de Adolf Hitler siendo relacionada como su residencia, en la década del 1990 distintos autores reprodujeron la teoría de que el líder nazi escapó a la Argentina en un submarino, recaló en la Patagonia y que durante algunos años vivió en la estancia.

Historia La estancia fue diseñada por el arquitecto argentino Alejandro Bustillo por el año 1943, y fue finalizada alrededor de 1944 y 1945. El terreno inicial, llamado Lote 8, pertenecía a un par de italianos llamados Federico Baratta y Primo Capraro, quedando luego a manos del abogado, diplomático y empresario Enrique García Merou, quien ordenó la construcción de la estancia.El constructor italiano Pedro Longaretti, que también construyó la Residencia El Messidor, fue el edificador, junto a un grupo de trabajadores chilenos.Cuenta con 450 hectáreas, y los materiales empleados fueron, principalmente, madera y piedras nativas para los cimientos y muros exteriores, específicamente madera ciprés y coihue. Se construyó a la vez un muelle y una rampa, conectados a un hangar cerrado.

Ha sido propiedad de figuras históricas como Jorge Antonio, empresario y colaborador del peronismo, quien fue dueño de ella en la década de 1950, y de José Rafael Trozzo, banquero argentino fundador, presidente y principal accionista del Banco de Intercambio Regional (BIR) en la década de 1970. En 2012, fue ofrecida a la venta en un portal alemán que vendía propiedades en Europa.En 2023, se formalizó la compra por parte de Logistel a Martín Ignacio Trozzo, heredero de la estancia, por un costo aproximado de 21,5 millones de dólares. La adquisición fue impulsada por el empresario argentino Alberto Pierri, propietario de Telecentro y Canal 26.

Actualmente, al tratarse de una propiedad privada, ha quedado atada a las decisiones de su actuales dueños, y a un complejo limbo legal y de abandono. Se han sellado las principales formas de ingresar a la misma para evitar el vandalismo y el turismo clandestino. Si bien la residencia se mantiene preservada, las edificaciones secundarias de la estancia como la granja han sido tomadas por la vegetación, y otras como las casas también presentan grados de vandalismo y deterioro. Las únicas formas de visitar el lugar es únicamente a través del lago, donde la navegación es libre y las playas son públicas, ya que los terrenos de la residencia están delimitados, con cuidadores permanentes que prohíben el ingreso.

Estructura

La disposición de la estancia se divide en la planta baja, que incluye grandes salones con chimeneas de piedra, una cocina junto a comedores señoriales y ventanales con vistas panorámicas al lago y las montañas, y una planta alta, con múltiples baños y dormitorios, con una chimenea en el dormitorio principal y un balcón que apunta hacia el lago Nahuel Huapi. Al haber sido pensada como una pequeña comunidad más que solo una gran casa, presenta casas de servicio a los alrededores, áreas dedicadas a la faena y procesado de alimentos como una carnicería y piletones de lavado, áreas de establos y talleres, con estructuras para animales y talleres de mantenimiento mecánico, finalizando con un suministro energético, una propia usina independiente alimentada por los cursos de agua de la zona. Más allá de la estancia, presentaba un muelle de madera, con una rampa para el resguardo y el mantenimiento de lanchas, y un hangar de hidroaviones conectado al mismo muelle. En su momento, no existía ninguna ruta o calle de tierra que llevara a ella, y la única forma de acceder a la estancia era cruzando el lago, dando una característica más "oculta" al lugar.

Ubicación Actualmente, se encuentra de 80 a 85 kilómetros de Bariloche, a 7 kilómetros de la Villa La Angostura, y la Ruta Nacional 40 pasa a pocos metros del terreno. Sin embargo, al encontrarse pasando el denso sistema de bosque de alrededor, se tiene que caminar un poco a través del mismo para dar con ella, aunque el ingreso al lugar puede constatarse como una invasión a la propiedad privada.

Leyenda

A causa de varias coincidencias arquitectónicas, el contexto geopolítico de la época, a documentos desclasificados y la intervención de presuntos testaferros, las teorías afirman que el dictador alemán y líder del partido nazi Adolf Hitler vivió en la Estancia Inalco por un tiempo. Aunque la historiografía académica oficial rechaza por completo estas declaraciones, el mito cobró popularidad gracias a diversos periodistas, entre ellos a Abel Basti, e investigadores locales. El hecho de que figuras nazis de alto rango hayan huido a Argentina, como Adolf Eichmann o Erich Priebke, los teóricos de conspiración lo utilizan para afirmar en que el propio dictador alemán pudo haber hecho lo mismo. Esto incluso ha llevado a que presentadores de televisión extranjeros, como Josh Gates para Discovery Channel, investiguen acerca de la estancia. Entre varios puntos con los cuales los teóricos relacionan a la estancia como presunto refugio del dictador, se encuentran los siguientes:

El diseño de la estancia, presuntamente similar al estilo de Berghof, que relata que la distribución interna de la residencia principal mantiene un diseño muy similar a la residencia de Hitler en Obersalzberg y los Alpes Bávaros en Alemania. Los teóricos que afirman esta conspiración relatan que en la distribución de las habitaciones, la planta alta mantiene un pasillo central, con dos habitaciones amplias comunicadas por un solo baño en común, siendo una distribución posible para Adolf Hitler y su esposa, Eva Braun. En otro pasillo, se repite la misma lógica de habitaciones interconectadas para "la guardia" o "invitados personales". Otras características se resaltan en las ventanas principales, con orientación al lago, imitaban la forma en la que el refugio alemán miraba a los Alpes. Finalizando, la combinación de piedra y maderas nobles de la zona eran estándares de arquitectura que le agradaban al jerarca nazi. La auto sustentabilidad del lugar era algo un desafío relativamente complicado para la época, al contar con una usina eléctrica propia, sistemas de cultivo y corrales para animales podía operar de forma autónoma por meses, sin contacto con el mundo exterior. El aislamiento del lugar también juega un papel para los teóricos, dado que en su momento la estancia se encontraba sin ninguna ruta que llevase a ella, la única forma de acceder a la estancia era a vía lacustre a través del lago Nahuel Huapi, o por medio de hidroavión. El hecho de que contara con una presunta torre de vigilancia, llamada Torre Bustillo, en la Península de San Pedro y a mitad de camino entre Bariloche y Villa La Angostura, la cual permitía ver embarcaciones que iban del Lago Nahuel Huapi hacia la estancia, tuviera presuntas casas de guardia perimetrales en la periferia del lugar y, según planes originales analizados en documentales que sugerían la presencia de conductos de ventilación ocultos en el bosque andino que daban a supuestos refugios subterráneos o búnkeres, alimentaban la teoría de "rutas de escape". Los teóricos que defienden la hipótesis argumentan que el nombre en los papeles de la propiedad eran una pantalla legal para ocultar a los "verdaderos dueños". Según afirmaciones, Enrique García Merou estaba vinculado a empresas de capitales alemanas sospechadas de financiar actividades del nacionalsocialismo en el país. Bajo esta afirmación, se sostiene que actuó como un "hombre de paja" para financiar la obra con dinero de Berlín. Más adelante, Jorge Antonio era un empresario y principal nexo económico de Juan Domingo Perón, quien fue conocido por ser un presunto protector y empleador de científicos y verdaderos criminales nazis que llegaron a Argentina. Autores como Basti sugieren que presuntas cartas y registros comerciales vinculaban fondos alemanes confiscados o desviados hacia la Patagonia para comprar estancias que sirvieran como "comunas seguras".

Libros como Grey Wolf: The Escape of Adolf Hitler escrito por los autores británicos Simon Dunstan y Gerrard Williams, junto a la película docudrama de 2014, hablan también sobre la teoría de la llegada de los submarinos y han alimentado aún más este mito. Entre otros puntos que la relacionan de forma indirecta, están los de la presencia reales de dichos submarinos nazis en las costas de Argentina, los teóricos de conspiración argumentan que otros podrían haber desembarcado en playas desoladas de la Patagonia para "trasladar jerarcas hacia el interior profundo", junto a otros hechos de manera oral, como en los pueblos de Bariloche y Villa La Angostura. Uno de los más famosos habla de una mujer llamada Francisca Ojeda, quien aseguró haber trabajado como empleada doméstica para la estancia, donde tuvo que atender a un "matrimonio de alemanes", conformado por una pareja mayor, y otra más joven. Según su testimonio, se sorprendió de ver como la estancia permanecía con luz tanto por el día como por la noche. Contó que recibía un trato "frío" por parte de la pareja, y que no le dirigían la mirada, aunque según ella, la mujer era más comunicativa mientras que el hombre era más "seco", hablándole la pareja en alemán aunque también en español "medio atravesado", y que ambos presentaban una vestimenta de estilo "militar", usando chaquetas y botas largas, habiendo trabajado según ella, para la pareja en 1956 y, según su reporte, había asociado al dictador alemán con el residente de la estancia tras mirar un documental.Otro relato procede de una mujer de origen europeo, entrevistada por Basti, cuenta que al trabajar como sastre en su juventud, fue convocada "de urgencia" para confeccionar secretamente trajes a medida para un "hombre mayor" recluido en la estancia.

A pesar de dichos relatos, las exploraciones científicas y los historiadores oficiales descartan por completo dichas teorías, y las asocian mayormente con memorias reconstructivas, donde se crean falsos recuerdos, pensamientos, o simplemente invenciones para aumentar la especulación de las personas sobre la estancia, ya que en la región los mitos sobre Hitler estaban muy arraigados, tras la llegada de refugiados alemanes tras la guerra. No existen registros escritos oficiales, firmas, fotos o planillas que validen la identidad de los ocupantes de la estancia de 1956 y, tal como establecen los historiadores, el dictador alemán se suicidó en su refugio Führerbunker en Berlín en 1945.

Véase también Villa La Angostura Fundación Eva Perón Muerte de Adolf Hitler

Referencias

Categoría:Estancias de Argentina