Demetrio Sodi Pallares (Ciudad de México, 8 de junio de 1913-Ibidem, 12 de agosto de 2003) fue un médico, cardiólogo, investigador y profesor mexicano, considerado una de las figuras más importantes en el desarrollo de la electrocardiografía y la electrovectocardiografía en México. Fue fundador de la llamada Escuela Mexicana de Electrovectocardiografía, que alcanzó reconocimiento internacional durante varias décadas.
Biografía Primeros años Nació en Ciudad de México, en 1913, hijo del jurista y político Demetrio Sodi Guergué y Carmen Pallares Portillo. Estudió medicina en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y obtuvo el título de médico cirujano en 1936. En 1938 comenzó a trabajar en el Hospital General de México, donde posteriormente se hizo cargo del departamento de electrocardiografía.
En 1941, gracias a una beca de la Sociedad Mexicana de Cardiología, viajó a Estados Unidos para especializarse en electrocardiografía experimental y clínica. En la Universidad Case de la Reserva Occidental, en Cleveland, estudió con el fisiólogo Carl J. Wiggers, mientras que en la Universidad de Michigan, en Ann Arbor, trabajó con Frank N. Wilson, uno de los principales especialistas de la época en electrocardiografía.
Carrera A su regreso a México se incorporó al equipo de Ignacio Chávez y, en 1944, pasó a dirigir el departamento de electrocardiografía del recién fundado Instituto Nacional de Cardiología, cargo que mantuvo hasta 1975. Desde esta institución desarrolló la mayor parte de su investigación y formó a varias generaciones de cardiólogos. Desarrolló a su vez una extensa carrera docente en la Facultad de Medicina de la UNAM, donde fue profesor de patología y posteriormente de clínica médica. En 1961 fue nombrado coordinador de la investigación científica del Instituto Nacional de Cardiología.
Fue presidente de la Sociedad Mexicana de Cardiología en dos ocasiones, en 1955 a 1956 y 1962 a 1963, y presidente de la Academia Nacional de Medicina de México entre 1964 y 1965. También fue miembro honorario o correspondiente de numerosas sociedades cardiológicas de América y Europa. En 1974 fue nombrado Master Teacher del American College of Cardiology, reconocimiento concedido por su trayectoria como investigador y docente. Fue además el primer cardiólogo mexicano en ser nombrado académico correspondiente de la Real Academia Nacional de Medicina de España.
Entre sus principales distinciones internacionales estuvieron la Orden al Mérito de la República Italiana, concedida en 1964, y la Orden Brasileña del Mérito Médico, en la categoría de Oficial Grande, en 1966. También recibió doctorados honoris causa de universidades españolas, entre ellas las universidades de Córdoba y Alcalá de Henares.
Fue autor de una extensa producción científica. Una semblanza publicada poco después de su muerte registra 320 trabajos científicos, 19 libros, más de 300 citas bibliográficas de sus investigaciones, 325 conferencias y más de 175 cursos impartidos.
Fallecimiento y legado Falleció en Ciudad de México el 12 de agosto de 2003, a los 90 años. Con su muerte desapareció el último de los miembros fundadores del Instituto Nacional de Cardiología que permanecía con vida. Su principal legado científico se encuentra en la racionalización de la interpretación electrocardiográfica y en la creación de una escuela de investigación que vinculó la electrocardiografía con la electrofisiología, la anatomía y el metabolismo celular. Sus investigaciones contribuyeron a transformar el electrocardiograma de una herramienta basada principalmente en el reconocimiento de patrones en un método sustentado en el estudio de los mecanismos de activación eléctrica del corazón.
La Escuela Mexicana de Electrovectocardiografía, encabezada por el y desarrollada junto con colaboradores como Enrique Cabrera Cossío, Gustavo Medrano, Alfredo de Micheli y Abdo Bisteni, tuvo una influencia internacional considerable durante buena parte del siglo XX y constituyó una de las contribuciones científicas mexicanas más importantes a la historia de la cardiología.
Investigación Escuela Mexicana de Electrovectocardiografía Una de sus principales aportaciones fue transformar la interpretación del electrocardiograma, que hasta entonces dependía en gran medida del reconocimiento empírico de patrones. Desarrolló un método que denominó inicialmente electrocardiografía deductiva, basado en el estudio experimental de la activación eléctrica del corazón y en su correlación con los hallazgos anatómicos y clínicos. Posteriormente desarrolló el concepto de electrocardiografía poliparamétrica.
Para estudiar la activación cardíaca, su grupo investigó experimentalmente la despolarización y repolarización del miocardio, los potenciales intracavitarios y la conducción a través del sistema especializado del corazón. Estos estudios fueron comparados con registros clínicos y con estudios anatómicos posteriores. Su libro Nuevas bases de electrocardiografía, publicado originalmente en 1945, se convirtió en una obra de referencia para la enseñanza de la electrocardiografía clínica y fue posteriormente editado y traducido en otros países. En 1947 publicó El electrocardiograma intracavitario humano, obra dedicada al registro de la actividad eléctrica dentro de las cavidades cardíacas.
Bajo su dirección, el departamento de electrocardiografía del Instituto Nacional de Cardiología se convirtió en un importante centro internacional de formación e investigación. Durante las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, médicos de América, Europa, Asia y otras regiones acudieron a México para estudiar con Sodi Pallares y sus colaboradores. Entre estos investigadores destacó Enrique Cabrera, uno de sus principales colaboradores.
La escuela que dirigió realizó importantes estudios sobre los mecanismos eléctricos de los bloqueos de rama, el infarto de miocardio y diversas alteraciones de la conducción cardíaca. Investigaciones posteriores de historiadores de la cardiología han reconocido a la escuela mexicana como una de las principales corrientes internacionales de la electrovectocardiografía durante el siglo XX.
Tratamiento metabólico A partir de sus investigaciones sobre la actividad eléctrica de las células cardíacas, desarrolló un creciente interés por la relación entre electrofisiología, metabolismo celular y producción de energía.
Durante las décadas de 1950 y 1960 investigó el empleo de soluciones de glucosa, insulina y potasio (GIK) en el tratamiento de determinadas enfermedades cardíacas, especialmente el infarto de miocardio y la insuficiencia cardíaca. Denominó a este enfoque tratamiento polarizante o terapia metabólica. Presentó sus primeros resultados ante la comunidad cardiológica internacional y el método fue posteriormente estudiado por otros grupos en distintos países.
Su interés por el metabolismo lo llevó posteriormente a estudiar fenómenos relacionados con la bioenergética, la termodinámica y los efectos de los campos magnéticos sobre los tejidos. Durante sus últimos años también investigó aplicaciones de estos conceptos a enfermedades no cardiovasculares. Estas investigaciones ocuparon una parte importante de su actividad científica posterior, aunque varias de sus hipótesis no alcanzaron el mismo grado de aceptación que sus aportaciones a la electrocardiografía.
Referencias
Categoría:Nacidos en Ciudad de México Categoría:Familia Sodi Categoría:Alumnado de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México Categoría:Médicos de México Categoría:Cardiólogos de México Categoría:Investigadores de México Categoría:Profesores de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México Categoría:Miembros de la Academia Nacional de Medicina de México Categoría:Galardonados con la Orden al Mérito de la República Italiana Categoría:Académicos correspondientes de la Real Academia Nacional de Medicina Categoría:Fallecidos en Ciudad de México