Rogelio María de Borbón-Dos Sicilias (en italiano, Ruggero Maria di Borbone delle Due Sicilie; Sardinero, Santander, 7 de septiembre de 1901-Múnich, 1 de diciembre de 1914) fue un príncipe de la Casa de Borbón-Dos Sicilias y duque de Noto desde su nacimiento hasta su muerte. Fue el tercer hijo y único varón del príncipe Fernando Pío de Borbón-Dos Sicilias, duque de Calabria, y de la princesa María Luisa Teresa de Baviera.

Por su condición de hijo varón primogénito de Fernando Pío, que era a su vez hijo primogénito de Alfonso de Borbón-Dos Sicilias, conde de Caserta, Rogelio ocupaba una posición destacada dentro de la línea dinástica de la Casa de Borbón-Dos Sicilias. Su padre se convertiría en jefe de la Casa en 1934, tras la muerte del conde de Caserta, por lo que Rogelio, de haber sobrevivido, habría quedado destinado a sucederle según la línea dinástica masculina de la familia. Esta posibilidad no llegó a materializarse debido a su fallecimiento en 1914, cuando tenía trece años.

Infancia y familia

Nacimiento

Rogelio María nació el 7 de septiembre de 1901 en Sardinero, localidad de la ciudad de Santander, donde su familia se encontraba temporalmente establecida.

Fue el tercer hijo del matrimonio formado por Fernando Pío de Borbón-Dos Sicilias y la princesa María Luisa Teresa de Baviera. Sus dos hermanas mayores, María Antonieta y María Cristina, habían nacido en 1898 y 1899, respectivamente. Después de Rogelio nacieron sus hermanas Bárbara, Lucía y Urraca.

A diferencia de sus cinco hermanas, Rogelio era varón y pertenecía a la línea masculina de la familia. Esta circunstancia tenía especial importancia dentro de la estructura dinástica de la Casa de Borbón-Dos Sicilias, que había perdido el trono del antiguo Reino de las Dos Sicilias en 1861 pero conservaba una línea de sucesión dinástica propia.

Bautismo Debido a que el nacimiento ocurrió de forma imprevista durante las vacaciones estivales de la familia en Cantabria, la ceremonia del bautismo se coordinó mediante un estricto protocolo dinástico por poderes para asegurar una representación equilibrada de las casas reales de ambos progenitores. El sacramento religioso se administró en Santander, celebrándose la ceremonia tradicionalmente en la Iglesia de San Roque —el templo parroquial correspondiente a la zona costera de El Sardinero— o en la propia Catedral de Santander. Dado que los abuelos del neófito no pudieron trasladarse a España, en el sacramento actuaron como padrinos físicos los entonces Príncipes de Asturias:

Por la línea paterna: El príncipe Carlos de Borbón-Dos Sicilias (tío carnal del recién nacido) compareció en representación del padrino oficial y nominal, su padre y él abuelo del recién nacido, el príncipe Alfonso de Borbón-Dos Sicilias, conde de Caserta, quien no podía pisar suelo español debido a su exilio político. Por la línea materna: La infanta María de las Mercedes de Borbón, princesa de Asturias, compareció en representación de la madrina oficial y nominal, la abuela materna del bebé, la infanta María de la Paz de Borbón (hija de la reina Isabel II de España, princesa de Baviera por su matrimonio con el príncipe Luis Fernando de Baviera), quien se encontraba residiendo en Alemania.

La ceremonia contó con la asistencia de diversas autoridades locales y representantes de la aristocracia que veraneaban en Cantabria, quedando asentada la partida tanto en los registros parroquiales de la ciudad como en los archivos oficiales de la Casa Real.

Sus padres

Su padre, Fernando Pío de Borbón-Dos Sicilias, había nacido en Roma el 25 de julio de 1869 y era el hijo primogénito del príncipe Alfonso de Borbón-Dos Sicilias, conde de Caserta, y de la princesa María Antonieta de Borbón-Dos Sicilias. Fernando Pío ostentaba el título de duque de Calabria y era considerado el heredero de su padre dentro de la Casa de Borbón-Dos Sicilias.

La madre de Rogelio, María Luisa Teresa de Baviera, nació el 6 de julio de 1872 en Lindau. Era hija del entonces príncipe heredero Luis de Baviera, posteriormente Luis III de Baviera, y de la archiduquesa María Teresa de Austria-Este. Fernando Pío y María Ludovica contrajeron matrimonio en Múnich el 31 de mayo de 1897.

El matrimonio pertenecía, por tanto, a dos importantes casas dinásticas europeas: la familia Borbón-Dos Sicilias por parte de Fernando Pío y la casa real de Baviera por parte de María Ludovica.

Primeros años

Rogelio pasó sus primeros años dentro de un entorno familiar marcado por los vínculos entre las antiguas casas reinantes europeas. Aunque el Reino de las Dos Sicilias había dejado de existir como Estado soberano varias décadas antes de su nacimiento, la familia de su padre continuaba manteniendo sus títulos dinásticos y una posición destacada dentro de la aristocracia europea.

Durante su infancia, Rogelio vivió principalmente junto a sus padres y hermanas. La familia mantuvo una estrecha relación con Baviera, territorio de origen de su madre. Los datos genealógicos sitúan posteriormente a la familia en el entorno de Nymphenburg, en Múnich, donde nacieron varias de sus hermanas menores.

Como único hijo varón del matrimonio, Rogelio ocupaba una posición singular dentro de su familia. Sus hermanas mayores, María Antonieta y María Cristina, habían nacido antes que él, pero la condición masculina de Rogelio lo situaba por delante de ellas en la línea dinástica tradicional de la familia.

Duque de Noto

Rogelio recibió el título de duque de Noto desde su nacimiento. La dignidad de duque de Noto era uno de los títulos utilizados por los miembros de la Casa de Borbón-Dos Sicilias y estaba asociada a la localidad siciliana de Noto.

Su condición de duque de Noto lo convirtió en uno de los miembros más destacados de la generación joven de la familia durante los primeros años del siglo XX.

En el momento de su nacimiento, su padre, Fernando Pío, era el hijo primogénito de Alfonso, conde de Caserta, y ocupaba la posición de heredero de este último dentro de la Casa. Rogelio era, por tanto, el hijo varón de quien se encontraba en la primera posición de la sucesión dinástica después de su padre.

Esta posición hizo que Rogelio pudiera ser considerado el heredero de la siguiente generación de la rama principal de la Casa de Borbón-Dos Sicilias, aunque nunca llegó a ejercer funciones de jefe de la Casa ni a suceder a su padre.

Relación con sus hermanas

Rogelio creció junto a sus cinco hermanas: María Antonieta, María Cristina, Bárbara, Lucía y Urraca.

Sus dos hermanas mayores, María Antonieta y María Cristina, eran respectivamente tres y dos años mayores que él. Tras Rogelio nació Bárbara en 1902, seguida de Lucía en 1908 y Urraca en 1913.

La diferencia de edades hizo que Rogelio compartiera especialmente sus primeros años con María Cristina y Bárbara, mientras que sus dos hermanas menores eran todavía niñas cuando él falleció.

La familia permaneció unida durante la infancia de Rogelio. La documentación genealógica posterior muestra que sus hermanas continuaron formando parte de las principales redes matrimoniales de las familias reales y principescas europeas. María Antonieta y María Cristina permanecieron solteras durante gran parte de sus vidas, mientras que Bárbara y Lucía contrajeron posteriormente matrimonios con miembros de familias aristocráticas y principescas europeas.

Posición dentro de la sucesión de la Casa de Borbón-Dos Sicilias

La posición de Rogelio dentro de la Casa de Borbón-Dos Sicilias adquirió especial importancia por ser el único hijo varón de Fernando Pío.

En 1934, veinte años después de la muerte de Rogelio, falleció su abuelo Alfonso de Borbón-Dos Sicilias, conde de Caserta. Fernando Pío, como hijo primogénito, pasó entonces a ser jefe de la Casa de Borbón-Dos Sicilias y pretendiente dinástico al desaparecido trono de las Dos Sicilias.

Si Rogelio hubiera sobrevivido hasta la edad adulta, habría sido el hijo varón primogénito del jefe de la Casa y, por tanto, habría ocupado una posición sucesoria inmediatamente posterior a su padre dentro de la línea dinástica. En ese escenario hipotético, tras la muerte de Fernando Pío en 1960, Rogelio habría podido convertirse en jefe de la Casa de Borbón-Dos Sicilias.

Sin embargo, este escenario nunca llegó a producirse. Rogelio falleció en 1914 y Fernando Pío sobrevivió a su hijo durante casi cuarenta y seis años. Tras la muerte de Fernando Pío en 1960 surgió una disputa sobre la jefatura de la Casa entre su sobrino Alfonso de Borbón-Dos Sicilias, hijo de su entonces fallecido hermano Carlos, y su hermano Raniero, dando lugar a las dos líneas rivales que posteriormente reivindicaron la jefatura de la Casa.

Por esta razón, cualquier afirmación sobre la posición que Rogelio habría ocupado en 1960 debe entenderse como una reconstrucción hipotética y no como un hecho histórico.

Últimos años y fallecimiento

En 1914, Rogelio tenía trece años cuando falleció en Múnich. Las fuentes genealógicas sitúan su muerte el 1 de diciembre de 1914 en el palacio de Nymphenburg, residencia vinculada a la familia de su madre.

Su fallecimiento se produjo durante los primeros meses de la Primera Guerra Mundial. Tenía únicamente trece años y no había llegado a alcanzar la edad adulta.

La prematura muerte del príncipe Rogelio en 1914 supuso un punto de inflexión trágico para la dinastía, pues dejó a Fernando Pío definitivamente sin descendencia masculina y sumió al matrimonio en un profundo luto que paralizó su vida familiar. Aunque la pareja se encontraba aún en edad fértil, el severo impacto emocional de la pérdida provocó que no volvieran a intentar concebir más hijos, lo que truncó de forma irreversible la línea de sucesión directa. Ningún nacimiento posterior pudo alterar esta realidad: la última hija del matrimonio, la princesa Urraca de Borbón-Dos Sicilias, había nacido un año antes de la tragedia, en 1913, consolidándose como la menor de sus seis hijos y confirmando la extinción de la primogenitura varonil en esta rama de la Casa Real.

Fue enterrado en la capilla de Rieden, en Baviera, donde también fueron sepultados posteriormente otros miembros de la familia de Borbón-Dos Sicilias.

Su muerte dejó a Fernando Pío sin descendencia masculina. Posteriormente, el nacimiento de su hermano o hermana menor no pudo compensar la pérdida de la línea masculina directa, ya que la siguiente hija de Fernando Pío, Urraca, había nacido en 1913 y era la menor de sus seis hijos.

Consecuencias para la sucesión

La muerte de Rogelio tuvo una consecuencia importante para la sucesión dinástica de la rama principal de los Borbones de las Dos Sicilias. Fernando Pío continuó siendo heredero de su padre Alfonso, pero dejó de tener un hijo varón que pudiera sucederle directamente.

Cuando Alfonso, conde de Caserta, falleció en 1934, Fernando Pío se convirtió en jefe de la Casa. Durante los años siguientes, la cuestión de su sucesión permaneció abierta debido a la ausencia de descendencia masculina directa.

Tras la muerte de Fernando Pío en 1960, la jefatura de la Casa fue reclamada por dos ramas diferentes de la familia. Una de ellas estaba encabezada por su sobrino Alfonso, hijo de su hermano Carlos, mientras que la otra correspondía a su hermano Raniero.

De haber vivido Rogelio hasta 1960, esta situación habría sido diferente, ya que habría sido el hijo varón de Fernando Pío y el miembro de la generación siguiente de la rama principal. No obstante, debido a la naturaleza disputada de las normas sucesorias de la Casa, no puede afirmarse con absoluta certeza qué posición jurídica habría tenido en ese momento.

Ancestros

Véase también

Casa de Borbón-Dos Sicilias Fernando Pío de Borbón-Dos Sicilias Alfonso de Borbón-Dos Sicilias, conde de Caserta María Luisa Teresa de Baviera Reino de las Dos Sicilias

Referencias

Categoría:Hombres Categoría:Príncipes de las Dos Sicilias nominales del siglo XX Categoría:Casa de Borbón-Dos Sicilias Categoría:Fallecidos en Múnich Categoría:Niños fallecidos