Una ruptura amorosa, rompimiento, terminación o separación es el final de una relación interpersonal, particularmente el de una relación íntima. El acto se denomina coloquialmente «dejar [a alguien]» o «terminarle [a alguien]» cuando es iniciado por uno solo de los miembros de una pareja. En el caso de una pareja casada por lo general se usan los términos separación o divorcio en vez de ruptura. Cuando una pareja comprometida para casarse rompe su relación, normalmente se habla de una «ruptura de compromiso». Si bien se suele pensar en las rupturas desde una perspectiva romántica, existen también rupturas entre relaciones no románticas y platónicas, y este tipo de disolución de la relación suele deberse a la incapacidad de mantener una amistad.
La psicoterapeuta británica Susie Orbach (1992) afirmó que la disolución de las relaciones de noviazgo y cohabitación puede ser tanto o más dolorosa que el divorcio en tanto estas relaciones no matrimoniales son menos reconocidas socialmente.
Kamiar-K. Rueckert argumenta, en consonancia con los trabajos del psicoanalista Donald Winnicott, que la capacidad de estar solo o sola es un signo esencialmente saludable de desarrollo emocional y madurez. Una vez que un niño o niña ha obtenido cercanía y apego por parte de sus cuidadores en la infancia, es capaz de desarrollar autonomía e identidad. Si los niños no han interiorizado las cualidades buenas y protectoras de sus padres, temerán la separación y las rupturas.
Modelos Se han propuesto varios modelos psicológicos para explicar el proceso de ruptura o terminación de una relación, muchos de los cuales sugieren que la disolución de la relación ocurre en etapas.
Mark L. Knapp, un académico prominente en el tema de las relaciones interpersonales, creó un modelo llamado modelo de desarrollo relacional de Knapp. Describe dos fases distintas en las relaciones: el acercamiento y la separación.
La fase de acercamiento está pensada para ser a largo plazo, comenzando en la fase de iniciación y volviéndose más profunda con el tiempo y con la intimidad. En la fase de separación, comienza la diferenciación. Es entonces cuando las personas empiezan a notar diferencias que pueden parecer innegociables o que ejercen presión sobre la relación. Esto lleva a delimitar el punto en el que los individuos comienzan a distanciarse, a establecer límites y a tener sus propias vidas independientes. Esto puede provocar que surjan problemas. En este punto, la relación llega a un punto de estancamiento en el que la pareja permanece junta por razones ajenas a su voluntad. Entre los ejemplos se incluyen los hijos. La siguiente etapa es la de evitación, en la que los individuos intentan mantenerse alejados uno del otro tanto como sea posible. Entonces, llegan a la etapa de terminación, donde la relación finaliza y cada uno sigue su camino.
Etapas que conducen a una ruptura L. Lee propone que hay cinco etapas que conducen en últimas a una ruptura.
Ciclo de una ruptura amorosa Steve Duck describe un ciclo de seis etapas para la ruptura de una relación:
Factores que predicen una ruptura antes del matrimonio Hill, Rubin y Peplau identifican cinco factores que predicen la ruptura antes del matrimonio:
Modelo en cascada de disolución relacional Gottman y Levenson (1994) propusieron el Modelo en Cascada de Disolución Relacional, en el que cuatro comportamientos no verbales negativos conducen a la ruptura de un matrimonio/relación:
Teoría del desemparejamiento En 1976, la socióloga Diane Vaughan propuso una «teoría del desemparejamiento», donde existe un «punto de inflexión» en la dinámica de la ruptura de una relación: «un momento preciso en el que "supieron que la relación había terminado", cuando "todo se quedó muerto por dentro"», seguido de un período de transición en el que uno de los miembros de la pareja sabe inconscientemente que la relación va a terminar, pero se aferra a ella durante un período prolongado, que puede incluso durar años. p. 81 and p. 218n
Vaughan consideraba que el proceso de ruptura era asimétrico para el iniciador y el receptor: el primero «ha comenzado a llorar la pérdida de la relación y ha emprendido algo equivalente a un ensayo, mental y, en diversos grados, experiencialmente, de una vida separada de la pareja». Este último entonces tiene que ponerse al día: «para hacer su propia transición fuera de la relación, los miembros de la pareja deben redefinir al iniciador y la relación de manera negativa, legitimando la disolución».
En consecuencia, para Vaughan, «salir de una relación implica una redefinición del yo en varios niveles: en los pensamientos privados del individuo, entre los miembros de la pareja y en el contexto social más amplio en el que existe la relación». Consideraba que «la separación es completa cuando los miembros de la pareja se han definido a sí mismos y son definidos por otros como separados e independientes entre sí, cuando ser pareja ya no es una fuente importante de identidad».
Desemparejamiento consciente Katherine Woodward Thomas, terapeuta matrimonial y familiar titulada, acuñó el término «desemparejamiento consciente» en 2009. Thomas comenzó a enseñar este nuevo enfoque sobre el divorcio a estudiantes de todo el mundo.
El término fue popularizado por la actriz Gwyneth Paltrow, quien usó la frase para describir su divorcio con Chris Martin. Cuando Paltrow hizo pública la noticia de su divorcio, Paltrow pidió a sus médicos, la Dra. Sherry Sami y el Dr. Habib Sadeghi, junto con la esposa de este último, que le explicaran en qué consistía el desemparejamiento consciente. «Un desemparejamiento consciente es la capacidad de comprender que cada irritación y discusión [dentro de un matrimonio] era una señal para mirar en nuestro interior e identificar un objeto interno negativo que necesitaba sanación», explicó Habib Sadeghi. «Desde esta perspectiva, no hay malos, solo dos personas; es sobre las personas como individuos, no solo la relación».
Consecuencias Dependiendo de la persona, las rupturas sentimentales pueden ser eventos estresantes, desagradables o traumáticos. Ambos miembros de una pareja pueden experimentar una gran cantidad de efectos negativos como resultado de la disolución de la relación, y estos eventos a menudo tienen la reputación de ser de los peores sucesos en la vida de las personas. Estos podrían incluir desde síntomas de distrés, reacciones de duelo y una disminución general del bienestar psicológico hasta posibles conductas de acoso físico. Las personas a menudo se esfuerzan por mantener intactas sus relaciones debido a lo significativamente angustiantes y problemáticos que pueden ser estos efectos negativos, incluso ante potenciales complicaciones en su relación, tanto como puedan soportarlo.
Efectos negativos
Síntomas de malestar psicológico Personas que han experimentado recientemente la ruptura de una relación sentimental han reportado varios síntomas de distrés psicológico agudo. Estos incluyen recuerdos intrusivos y memorias vívidas asociadas con su pareja, a menudo desencadenados por fechas importantes relacionadas con la relación o la ruptura. Estos síntomas de angustia intrusiva se manifiestan de diversas maneras tanto para la persona que inició la ruptura como para su pareja, como por ejemplo, recordar ciertos aspectos del comportamiento del otro o sus preferencias.
Otro conjunto de síntomas de malestar psicológico que han sido reportados por individuos que han experimentado una ruptura de relación romántica se engloban en la categoría de conductas de evitación. Estar sin la pareja provoca que su autoconcepto cambie mientras luchan contra el sufrimiento emocional. Esto implica un intento activo de negar o ignorar las circunstancias de la situación actual, o aquellas que llevaron a la disolución de la relación. En relación con esto, las personas también han señalado sentirse adormecidas y desinteresadas en el mundo que las rodea debido a la ruptura.
La combinación de este deseo de participar en conductas de evitación y los recuerdos intrusivos que pueden surgir de forma natural provoca que las personas experimenten importantes cambios emocionales, así como arrebatos en forma de irritación, ira o reacciones de sobresalto. Se ha observado que estas personas son mucho más paranoicas, desconfiadas y celosas, a menudo acompañado del deseo de obtener información sobre su expareja.
En general, estos síntomas de sufrimiento se combinan para dar como resultado un nivel de autoestima significativamente menor entre las personas que acaban de experimentar la disolución de una relación romántica. Además, las personas experimentan una redefinición significativa de su autoconcepto, al intentar comprender quiénes son sin su expareja. Esto agrava los síntomas de angustia psicológica que sienten por la pérdida de la relación y es el efecto negativo más significativo que experimentan las personas que atraviesan una ruptura.
Reacciones de duelo Un efecto natural de la pérdida de una relación que un individuo esperaba mantener es el duelo, porque el deseo de mantener las relaciones intactas a pesar de los problemas y las complicaciones es un deseo humano natural. Esto da como resultado que las personas que atraviesan una ruptura muestren reacciones de duelo que incluyen síntomas como insomnio, depresión o pensamientos suicidas. Esta tendencia a expresar dolor y depresión es tan frecuente que los investigadores señalan que contribuye significativamente al primer episodio de trastorno depresivo mayor en adultos jóvenes.
La magnitud de estas reacciones de duelo no se limita al período inmediatamente posterior a la disolución de la relación sentimental. Incluso algún tiempo después de la ruptura, las personas a las que se les pide que recuerden eventos deprimentes o negativos en sus vidas suelen hacer referencia a eventos traumáticos de esta naturaleza. Este efecto negativo puede atribuirse a la gravedad de la reacción de duelo que muestran las personas que sufren una ruptura, dejando una huella significativa en sus vidas que difícilmente olvidarán.
Disminución del bienestar psicológico Además de estos efectos negativos específicos, las personas que están pasando por una ruptura sentimental reportan un deterioro general de su bienestar psicológico. La emoción negativa general que sienten a menudo desencadena otros comportamientos y hábitos que son perjudiciales para su salud mental o que indican problemas de salud mental. Estos incluyen:
mayor consumo de bebidas alcohólicas pérdida de peso empeoramiento de la salud física admisiones a servicios psiquiátricos aumento de la conducta delictiva mayor riesgo de suicidio emociones y sentimientos negativos (como culpa, ira o rechazo social)
Comportamientos de acoso Un comportamiento que se ha observado tras algunas rupturas es la prevalencia del acoso físico, cuando una de las partes intenta mantener el contacto con la otra, por muy indeseado que sea. Este tipo de comportamiento existe en una escala que va desde una ruptura amistosa sin comportamientos de hostigamiento no deseados en un extremo hasta comportamientos de acoso que son amenazantes y angustiantes para la otra persona, en el otro extremo. Este comportamiento surge de la insatisfacción con las circunstancias posteriores a la ruptura de la relación, así como de la creencia errónea o clínicamente delirante de que el acoso físico puede dar lugar a que se reforme la relación. No existe una definición clara del comportamiento de acoso que lo diferencie de actividades socialmente aceptables; se vuelve más siniestro cuando no es deseado y forma un patrón persistente.
Efectos positivos