Leonor de Inglaterra (1306-1311), también conocida como Leonor de Winchester, fue una princesa inglesa, fallecida en la infancia.
Biografía Nacimiento Nacida en en Winchester, Hampshire, fue la hija menor del rey Eduardo I de Inglaterra y su segunda esposa Margarita de Francia, hija del rey Felipe III de Francia, apodado el atrevido y su segunda esposa María de Brabante. En el momento de su nacimiento, su padre ya tenía casi 67 años, mientras que su madre sólo 27. Leonor tenía dos hermanos mayores, Tomás de Brotherton y Edmundo de Woodstock, así como numerosos medios hermanos del anterior matrimonio de su padre con la infanta Leonor de Castilla (15 hijos de los cuáles solo seis llegaron a la edad adulta, entre los que se destacaron Juana de Acre y el futuro Eduardo II). Es posible que recibiera su nombre en homenaje tanto de la primera esposa de su padre como de su media hermana Leonor, que había fallecido nueve años antes.
Su padre se llenó de gran alegría por su llegada al mundo, de hecho dos meses antes, había ofrecido varios regalos en la tumba de San Tomás Becket en la Catedral de Canterbury, no solo por él y su familia, sino también por la de la niña por nacer. Le entregó la entonces considerable suma de 40 libras al mensajero que le trajo la noticia del nacimiento de Leonor. La reina Margarita, por su parte, realizó varias peregrinaciones ese mismo año en agradecimiento. La princesa fue bautizada poco después en la Catedral de Winchester por el obispo Enrique Woodlock, en una esplendida ceremonia donde estaba vestida con telas costosas, tras lo cuál fue presentada en la corte.
El 17 de junio, Leonor fue trasladada de Winchester a Northampton, junto con su nodriza Adelina de Venecia, en un carruaje con techo verde así cómo cubierta y forrada con seda roja. Dos hombres a caballo cabalgaban junto al carruaje para garantizar su seguridad. Llegaron el 3 de julio, siendo recibidas calurosamente durante las grandes celebraciones, siendo entregada al cuidado de John Weston, el Guardián de los Niños Reales. Las cuentas personales de Eduardo I muestran que los costos de escoltar a su hija fueron de 22 libras, 19 chelines y un penique, mientras que los servicios para la misma princesa costaron 66 libras y ocho chelines.
Planes de matrimonio Inmediatamente después del nacimiento de Leonor, Eduardo I empezó a buscar un prometido para ella, apenas cuatro días después, se concertó un posible matrimonio entre ella y Roberto de Borgoña, que entonces apenas tenía seis años. La unión fue rápidamente aprobada por Matilde de Artois, madre de Roberto. Según los términos del contrato matrimonial, el rey de Inglaterra se comprometió a pagar una dote sustancial de 10.000 marcos por su hija, así como otros 5.000 marcos durante los dos años siguientes para asegurar su futuro estilo de vida con su prometido. Poco después, el papa Clemente V, validó el contrato matrimonial. Así, de haber llegado a la edad adulta, estaba destinada a convertirse en la esposa de un poderoso noble del reino de Francia.
Muerte Cuando Leonor apenas tenía un año, el 7 de julio de 1307, su padre murió, siendo sucedido en el trono por su hijo Eduardo II. La princesa junto con sus hermanos permanecieron un tiempo en Northampton, mientras que su madre Margarita se retiró a llorar a su esposo a Marlborough en Wiltshire. Al año siguiente, sus hermanos fueron trasladados a Mortlake, mientras que ella fue enviada al priorato de Amesbury, donde fue criada por su hermanastra María de Woodstock, quién era monja allí desde hace varios años. Los gastos de su manutención fueron pagados al priorato por petición de Eduardo II. Si bien el priorato adquirió gran reputación a principios del siglo XIV, no se sabe nada más de la vida de Leonor después de su llegada a Amesbury, sólo que vivió allí el resto de su corta vida.
Murió en agosto de 1311 a los cinco años. Bajo la supervisión de los agentes reales Roberto Hansted y Enrique de Latgershal, su cuerpo fue trasladado a la abadía de Beaulieu, ubicada en Hampshire, donde fue enterrada en una fastuosa ceremonia, costando 113 libras. Sin embargo, ningún miembro de la familia estuvo presente y posteriormente no se erigió ningún monumento en su memoria. Según la crónica Vita Edwardi Secundi, su hermanastro se encontraba entonces en peregrinación a Canterbury, lo que explicaría su ausencia, aunque es posible que las tensiones relacionadas con la publicación de las ordenanzas lo obligaran a permanecer en Londres.
Referencias
Bibliografía
Enlaces externos
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