Ignacio Pérez Caro (Sevilla, ¿? - Santo Domingo, 5 de noviembre de 1706) fue un mercader y naviero sevillano que ejerció como gobernador de Santo Domingo, capitán general y presidente de la Real Audiencia de Santo Domingo en dos períodos distintos, entre 1690 y 1696 y nuevamente en 1706. Fue uno de los gobernadores de la Capitanía General de Santo Domingo cuya trayectoria estuvo vinculada al sistema de provisión de oficios por beneficio durante el reinado de Carlos II, y uno de los pocos gobernadores de La Española de su época que no procedía de una carrera militar.
Su trayectoria anterior a la gobernación estuvo relacionada con el comercio atlántico, la Carrera de Indias y el transporte de pobladores canarios a La Española. En 1684 condujo hasta Santo Domingo el primer gran contingente organizado de familias canarias, que posteriormente dio origen a la población de San Carlos de Tenerife. Su actividad mercantil y sus servicios a la Corona le permitieron obtener diversos privilegios y, posteriormente, los cargos de gobernador, capitán general y presidente de la Audiencia.
Orígenes y familia
Ignacio Pérez Caro perteneció a una familia de la élite mercantil sevillana vinculada al comercio con las Indias. Fue hijo de Antonio Pérez Burgase —también citado en la bibliografía como Pérez Burgace, Pérez Burgasse o Pérez Borgase— y de Ana Caro de Cuenca. Esta filiación aparece expresamente en el expediente de información y licencia de pasajero a Indias formado en 1705, donde se identifica a Ignacio Pérez Caro como «hijo de Antonio Pérez Burgase y de Ana Caro de Cuenca».
Antonio Pérez Burgase nació en Sevilla el 20 de noviembre de 1589 y ejerció, entre otros cargos, como abogado de la Real Audiencia de Sevilla, del Cabildo de la Santa Iglesia y de presos del Santo Oficio. Murió en 1663. Su esposa, Ana Caro de Cuenca, nació en Sevilla el 6 de agosto de 1609 y era hija del capitán Juan Caro y de Mariana de Cuenca.
La familia Pérez Caro estaba integrada en la sociedad mercantil sevillana y varios de sus miembros estuvieron vinculados a la Universidad de Mareantes de Sevilla. Ignacio Pérez Caro aparece en sus actas desde noviembre de 1679 y ejerció actividades relacionadas con el comercio atlántico como mercader, cargador y propietario de embarcaciones.
Antes de su nombramiento como gobernador de Santo Domingo contrajo matrimonio con Luisa Guerrero Zambrana, perteneciente a una familia establecida en La Española. Según la reconstrucción genealógica de María Isabel Paredes Vera, Luisa Guerrero era oriunda de Baní y descendía de Luis Gerónimo Guerrero Fernández y María de la Fuente, pertenecientes al tronco de los Guerrero de Baní.
Actividad mercantil y servicios a la Corona
Pérez Caro desarrolló durante décadas actividades como mercader y naviero. En 1678 aparece relacionado con el envío de una carga de aceite a Nueva España en el patache San Francisco, de su propiedad. También fue propietario del navío San Nicolás, de unas 330 toneladas, con el que transportó en 1687 pertrechos destinados a la Armada de Barlovento hasta Veracruz.
Uno de sus principales servicios a la Corona fue su participación en el programa de emigración canaria destinado a reforzar la población de La Española. En 1684, siendo propietario y capitán del navío San Joseph, transportó desde Canarias a Santo Domingo el primer gran contingente organizado de pobladores canarios. Había conseguido reclutar 98 familias, que sumaban 552 personas; finalmente embarcaron 543, pues cinco habían fallecido y cuatro no se presentaron pese a haber recibido los socorros correspondientes. Los colonos llegaron a Santo Domingo el 6 de diciembre de 1684.
Los colonos fueron establecidos inicialmente en la zona de El Higüero o El Higüero, pero posteriormente fueron trasladados a un lugar próximo a las murallas de Santo Domingo. Allí se consolidó la población de San Carlos de Tenerife, considerada el primer asentamiento canario de carácter permanente en el territorio dominicano.
Como consecuencia de los servicios prestados, Pérez Caro obtuvo diversos privilegios. Entre ellos estuvo el título de almirante ad honorem. Este título no debe confundirse con el ejercicio efectivo del almirantazgo de la Armada de Barlovento: la documentación estudiada por Paredes Vera muestra que Pérez Caro poseía el título honorífico, mientras que el mando efectivo de la Armada correspondía a otros oficiales.
Entre 1684 y 1687, además, transportó en el San José un total de 734 soldados en diversos viajes. El navío fue adquirido por la Corona en 1687.
Nombramiento y primer período de gobierno
El acceso de Pérez Caro a la gobernación de Santo Domingo se produjo durante el período de máxima expansión de la provisión de oficios mediante beneficios a la Corona. Su nombramiento fue objeto de discusión en la Cámara de Indias, debido a que La Española era considerada una «plaza de guerra viva» y Pérez Caro no había seguido una carrera militar. Los miembros de la Cámara señalaron la conveniencia de colocar al frente de la gobernación a un militar, aunque finalmente se aprobó su designación.
El nombramiento estuvo vinculado a un beneficio de 32 000 pesos entregado a la Corona. En un memorial presentado ante la Cámara de Indias, Pérez Caro había ofrecido, entre otras condiciones, servir durante parte de los ocho años previstos para su gobierno sin percibir sueldo, así como ceder determinadas cantidades que la Real Hacienda le adeudaba. Finalmente obtuvo el salario correspondiente, fijado en 5000 pesos anuales, renunció al cobro del importe pendiente por el navío San José y entregó los 32 000 pesos establecidos como beneficio o servicio a la Corona.
La documentación de la época distingue entre las distintas fases de la provisión del oficio. El nombramiento fue tratado por la Cámara de Indias en 1689 y el título correspondiente fue expedido posteriormente. Una real cédula de 21 de octubre de 1689 estableció además que Pérez Caro, como presidente-gobernador y capitán general, pudiera ejercer el gobierno sin que los oidores se entrometieran en los asuntos propios del gobierno.
El expediente de pasajeros a Indias formado el 8 de febrero de 1690 identifica a Ignacio Pérez Caro como «almirante, gobernador, capitán general y presidente Real Audiencia de Santo Domingo» y registra su viaje a la isla acompañado de su esposa, Luisa Guerrero, y de sus hijos Fernando Pérez Caro y Juan Pérez Caro, además de varios criados.
Pérez Caro tomó posesión de sus cargos el 5 de mayo de 1690. La fecha está respaldada por una certificación de la toma de posesión enviada al Consejo de Indias y por la correspondencia del Cabildo de Santo Domingo, que comunicó al monarca la toma de posesión y expresó una valoración favorable del nuevo gobernador.
El nuevo gobernador intentó continuar algunas de las obras iniciadas por su antecesor, Andrés de Robles, entre ellas la reconstrucción de los bergantines destinados a la vigilancia de las costas. Sin embargo, una de las principales preocupaciones de su administración fue la situación de conflicto con la colonia francesa de Saint-Domingue, establecida en la parte occidental de La Española.
Guerra con la colonia francesa
Durante el primer período de gobierno de Pérez Caro, las relaciones con la colonia francesa de Saint-Domingue estuvieron marcadas por enfrentamientos fronterizos y por la ausencia de una delimitación definitiva entre ambas zonas de la isla. La situación desembocó en operaciones militares españolas contra las posiciones francesas.
En 1690, después del ataque francés contra Santiago de los Caballeros, Pérez Caro ordenó reforzar la vigilancia de las fronteras y movilizó las fuerzas disponibles. A finales de ese año, la llegada de la Armada de Barlovento permitió organizar una expedición contra las posiciones francesas del occidente de la isla.
La campaña culminó el 21 de enero de 1691 con la Batalla de Sabana Real de la Limonada, en la que las fuerzas hispano-dominicanas derrotaron a las tropas francesas. Pérez Caro desempeñó un papel central en la organización de la defensa de la colonia y en la movilización de las tropas de Santo Domingo.
La victoria no resolvió definitivamente la cuestión fronteriza. En 1695 Pérez Caro volvió a impulsar una operación militar contra los franceses con el propósito de impedir nuevas agresiones contra Santiago y otras poblaciones de la parte española de la isla. La operación contó con apoyo inglés y con la participación de embarcaciones de la Armada de Barlovento y volvió a concluir con una victoria española, aunque sin producir una recuperación permanente de los territorios ocupados.
La situación internacional cambió con la Paz de Ryswick de 1697, por la que España reconoció la soberanía francesa sobre la parte occidental de La Española que se encontraba ocupada por Francia.
Destitución y juicio de residencia
Antes de completar los ocho años para los que había sido provisto, Pérez Caro fue suspendido de su empleo. Una real cédula de 9 de mayo de 1696 nombró a Severino de Manzaneda como presidente, capitán general y gobernador de La Española y dispuso la suspensión de Pérez Caro hasta que fuese juzgado y sentenciado. Pérez Caro permaneció en el ejercicio de sus cargos hasta el 30 de junio de 1696, fecha hasta la cual consta que percibió los salarios correspondientes a estos empleos, tras lo cual el gobierno pasó a la interinidad.
La destitución estuvo acompañada del embargo de sus bienes y de un juicio de residencia. La investigación posterior quedó vinculada a la actuación de Severino de Manzaneda, quien recibió una comisión para investigar los procedimientos y excesos atribuidos al antiguo gobernador.
El expediente de residencia presentó 65 cargos contra Pérez Caro y la sentencia fue dictada el 20 de diciembre de 1700. La documentación actualmente localizada no constituye el expediente completo del juicio, sino diversos testimonios y referencias conservados en diferentes secciones del Archivo General de Indias.
Entre las acusaciones se encontraban cuestiones relacionadas con la administración del situado, el consentimiento de falsas arribadas forzosas, la administración o aprovechamiento del botín obtenido durante las campañas contra los franceses y la tolerancia del juego en su residencia. La interpretación de estas acusaciones debe distinguirse de la sentencia final, pues la documentación estudiada por Paredes Vera señala que Pérez Caro fue posteriormente absuelto.
El proceso también estuvo relacionado con conflictos entre Pérez Caro y otros miembros de la administración colonial, particularmente oficiales de la Real Hacienda. La historiografía moderna ha relacionado parte de las acusaciones con estos enfrentamientos, aunque algunas de estas interpretaciones deben considerarse provisionales mientras no aparezca el expediente completo de la residencia.
Restitución y segundo período de gobierno
Tras la conclusión favorable del proceso, Pérez Caro fue restituido en sus cargos. Un real decreto de 15 de febrero de 1705 ordenó su restitución en todos los empleos por el tiempo que le quedaba de su provisión inicial, más otros tres años, de modo que la nueva concesión comprendía un total de cinco años. El mismo decreto ordenaba la devolución de los bienes que habían sido embargados.
El proceso de restitución queda asimismo documentado en el expediente de información y licencia de pasajero a Indias formado el 27 de noviembre de 1705. PARES identifica expresamente a Ignacio Pérez Caro como «gobernador, capitán general y presidente de la Audiencia de Santo Domingo» y registra su viaje hacia la Isla Española acompañado de seis criados.