Elías Calvimonte (Cochabamba, 23 de septiembre de 1987) es un feminicida serial boliviano,responsable del asesinato de tres adolescentes y una mujer joven en el departamento de Cochabamba. En 2018 fue condenado a 30 años de prisión por el cuarto asesinato, luego de haber sido absuelto por falta de pruebas e irregularidades en la investigación de los tres asesinatos previos.
Primeros años Calvimonte era huérfano de madre y, según personas que lo conocía, esta pérdida lo afectó en demasía. Para poder subsistir, comenzó trabajando como conductor en una línea de trufis (taxis de ruta fija) y luego se hizo conductor de taxi.
Historia criminal En 2008, Calvimonte, de ese entonces 20 años, fue capturado en Punata, en el departamento de Cochabamba, acusado de haber asesinado a tres adolescentes (dos de ellas de 15 años y una de 17 años) entre julio de 2007 y junio de 2008. Calvimonte fue enviado a la cárcel de máxima seguridad de El Abra, en la ciudad de Cochabamba, por el asesinato de su segunda víctima, pero salió cuatro meses después por irregularidades en las investigaciones. El 1 de julio de 2013, Calvimontes volvió a asesinar a otra mujer y luego se dio a la fuga. En un inicio se fugó a Argentina, pero luego regresó a Cochabamba, donde fue apresadoel 9 de julio de 2018 por la Policía boliviana, luego de que este estuviera prófugo durante cinco años. Al momento de su aprehensión, Calvimonte tenía 28 años.
Primera víctima En una entrevista con un medio local, el padre de la primera víctima contó que el 24 de julio de 2007 él y su familia se dirigieron a una fiera en Punata y su hija, Marianela Orellana Pozo, de 15 años, se alejó un momento para ir a hacer una compra pequeña y desapareció. Nueve días después, el cadáver apareció con signos de haber sido violada y con el rostro y la cabeza destrozados. Dos menores de edad dijeron que la habían visto irse con Elías Calvimonte.
Segunda víctima Seis meses después del primer asesinato, el 17 de enero de 2008, Jessica Vía Villavicencio, de 17 años, fue encontrada sin vida, apuñalada y con el rostro y la cabeza destrozados en el camino a Tiraque. Jessica estaba en una relación sentimental con Calvimonte y tenía un embarazo de ocho semanas. La última vez que se vio a Jessica con vida fue subiéndose al automóvil del asesino. Su cuerpo tenía 47 puñaladas y en su espalda había una inscripción hecha con cuchillo: las letras V.L. En un inicio, las autoridades creyeron que el crimen había sido cometido por una pandilla, dadas las iniciales, pero luego se llegó a la conclusión de que el propio Calvimonte había querido distraer a la policía al inscribir esas letras en el cuerpo de su víctima.
Tercera víctima Seis meses después del segundo asesinato, el 21 de junio de 2008, Liliana Aguilar Choque, de 15 años, perdió la vida luego de que su cabeza fuera repetidamente golpeada con piedras. Su cuerpo fue hallado en la zona de La Angostura. El padre de la menor, que solo hablaba quechua y que tenía muy poos recursos económicos, no pudo contratar a un abogado y abandonó el caso. Según él, unos niños vieron a su hija subir al taxi de Calvimonte.
Cuarta víctima El 1 de junio de 2013 la enfermera de 22 años Verónica Arnez fue asesinada. Tenía el rostro desfigurado y el cráneo destrozado. Su cuerpo sin vida fue hallado en la zona de El Frutillar. La joven era del pueblo de Paracaya y trabajaba en la ciudad de Cochabamba como enfermera particular de una paciente. Durante los días de semana se dedicaba a su trabajo y los fines de semana volvía a su pueblo natal para estar con su familia.
Unas amigas le dieron el dato de Elías Calvimonte como un taxista confiable y este comenzó a llevarla a Paracaya los fines de semana. La hermana de Arnez estaba preocupada por la situación, pues sabía que Calvimonte tenía denuncias previas, pero la víctima le dijo que para ella eran "solo rumores". El 31 de mayo de 2013 Arnez llamó a su novio para decirle que estaba en el taxi de un amigo y que ya llegaría a su casa, pero no llegó. Luego lo volvió a llamar, esta vez de un teléfono desconocido, y según el novio Verónica se escuchaba mareada. Preocupado, el novio volvió a llamar a ese número desconocido y, según su declaración, le contestó un hombre, que se identificó como José, y le respondió que solo le había prestado una llamada a Verónica, que no la conocía y que ya no estaba con ella. Luego se supo que ese número era de Calvimonte.
El cadáver de Verónica fue encontrado el 1 de junio, con 40 puñaladas y el cráneo destruido. El 3 de junio Calvimonte renunció a su trabajo como taxista y devolvió el automóvil con el que trabajaba. Al dueño le pareció que el coche estaba sospechosamente limpio y, al enterarse de que Calvimonte ya estaba siendo buscado por este nuevo asesinato, entregó voluntariamente su auto a la policía para que fuera investigado. Las pruebas de luminol confirmaron que había sangre en el auto.
Negligencias previas y condena final En los dos primeros casos, el fiscal Elmer Villarroel no dio instrucciones claras sobre los análisis de ADN que debían hacerse en el Instituto e Investigaciones Forenses, a partir de las muestras de sangre y semen obtenidas en el auto de Calvimonte y los cuerpos de las víctimas, lo que llevó a que el plazo se cumpliera y el proceso prosiguiera sin esas pruebas. Una masiva marcha en el Valle Alto logró la destitución de dicho fiscal. El fiscal Marco Vidal sobreseyó el caso de Marianela Orellana por falta de pruebas científicas. En el caso de Jessica Vía, la fiscal Anawella Tórrez sí llevó a juicio a Calvimonte en 2010, pero los testigos vitales, que vieron subir a la víctima al auto del asesino, no se presentaron al juicio. Finalmente, este asesinato tampoco fue condenado, por falta de pruebas y Calvimonte fue absuelto.
Finalmente, en 2018, la fiscal Iveth Rocabado logró la pena de 30 años en contra de Calvimonte.
Véase también
Richard Choque Marcha de mujeres en contra de las violencias machistas y la corrupción en la justicia
Referencias
Categoría:Asesinos en serie de Bolivia Categoría:Violadores de Bolivia