La avenida del Oeste (llamada en valenciano y oficialmente avinguda de l'Oest) es una gran vía pública de la ciudad Valencia.

Localización miniaturadeimagen La numeración de la avenida va de norte a sur, ya que el extremo septentrional es el más cercano a la plaza de la Reina. Comienza en la plaza de la Ciudad de Brujas (en valenciano y oficialmente, plaça de la Ciutat de Bruges) y acaba en la plaza de San Agustín (plaça de Sant Agustí). Se desarrolla enteramente en el distrito de Ciutat Vella, pasando por dos de sus barrios y formando parte del límite de un tercero.Plànol Districte 1 Ciutat Vella. Barri 4 El Pilar. Ajuntament de ValènciaPlànol Districte 1 Ciutat Vella. Barri 5 El Mercat. Ajuntament de ValènciaPlànol Districte 1 Ciutat Vella. Barri 6 Sant Francesc. Ajuntament de València

La parte septentrional hasta la calle de la Beata por el oeste y la de Adresadors (carrer dels Adressadors) en el este, forma parte del barrio del Mercat. Un tramo de la avenida pertenece al barrio del Pilar o de Velluters, concretamente el lado oeste de la avenida entre las calles Beata y del Hospital.La parte sur de la avenida, desde las calles Beata y Adresadors hasta la plaza de San Agustín, forma parte del barrio de San Francisco (Sant Francesc).

No hay calles que atraviesen la avenida, solo las hay que inician o terminan en ella. Son las siguientes:

Por el lado este, las calles Calabazas (Carabasses), Linterna (Llanterna), Adresadors, Garrigues (de les Garrigues) que forma esquina con Escolano, En Sanz (d'en Sanç), Padilla (que forma esquina con Músico Peydró) y Grabador Selma. Al llegar a la plaza de San Agustín forma esquina con la calle de San Vicente Mártir. Por el lado oeste, las calles Pie de la Cruz (Peu de la Creu), Editor Manuel Aguilar, Beata, Roger de Flor, Hospital, Quevedo, Requena y Nuestra Señora de Gracia (Mare de Déu de Gràcia). Al llegar a la plaza de San Agustín forma esquina con la calle Huesca (Osca).

Historia

Origen del proyecto La concepción de la ciudad que subyace al origen del proyecto de la avenida del Oeste está tomada del urbanismo haussmanniano. Haussmann llevó a cabo en París entre 1852 y 1870 un programa de construcción de grandes avenidas que atravesaban barrios degradados, destruyendo la trama de los mismos, buscando unos objetivos tanto de mejora higiénica y de forma de vida, como de facilitar el control de la situación por parte de la autoridad -«l’embellissement stratégique»- al tiempo que se unificaba en cierta medida la imagen y se daba relevancia a ciertos edificios.

Este proceso se dio en otras ciudades europeas, como Londres, Viena o Madrid, con mayor énfasis en unos u otros aspectos, pero siempre con la construcción de avenidas que eliminan núcleos de marginación. En el caso de Valencia, también tuvo mucho peso la necesidad de descongestionar el tráfico en la calle de San Vicente Mártir y facilitar el acceso al Mercado Central.

Los efectos higienizantes hicieron que los proyectos de apertura de avenidas en el casco histórico de Valencia contaran con el apoyo de fuerzas progresistas. Así, Vicente Blasco Ibáñez argumentaba en El Pueblo el 6 de noviembre de 1901:

Valencia había tenido entre 1890 y 1909 una iniciativa de saneamiento lo que fuera el antiguo barrio de Pescadores (el cuadrilátero posteriormente definido por la plaza del Ayuntamiento y las calles Lauria, Pascual y Genís, y Barcas). La gente humilde que allí habitaba, junto con tabernas, bares y prostíbulos, fue desplazada a la zona donde después se ubicaría la avenida del Oeste.

Entre 1891 y 1892 hubo una primera propuesta por parte de Luis Ferreres Soler, consistente en dos grandes vías que cruzarían en el centro de Ciutat Vella. Una, con una anchura de , una uniría la antigua puerta de San José con Ruzafa, mientras que la segunda tendría de anchura y habría ido del puente del Real a la calle Guillem de Castro.

Hubo algunas voces críticas con la construcción de avenidas sobre los trazados antiguos. Uno de los primeros textos fue el libro Granada la Bella, obra de Ángel Ganivet, escrito en 1895 y en el que critica el desarrollo urbano en el momento en que se inician las obras de la Gran Vía granadina.

Los proyectos de Aymamí El 26 de agosto de 1907, el Ayuntamiento de Valencia acordó nombrar una comisión especial para el estudio de grandes reformas urbanas, inspirado por las ventajas que la ley de 1904 había otorgado al de Barcelona para ejecutar las suyas. El Arquitecto Municipal Federico Aymamí Faura planteó en 1907 un plano ideal, propuso en 1907 un anteproyecto, aprobado en sesión del Ayuntamiento de 9 de marzo de 1908, que se componía de once iniciativas constructivas de gran calado. Tal número de iniciativas no era abarcable, por lo que el proyecto que resultó, fechado en 1910, ya sólo contemplaba tres obras: la ampliación de la plaza de la Reina, la construcción de una avenida que uniera dicha plaza con el puente del Real, y la construcción de una gran vía de y de longitud que unía la plaza de San Agustín con el puente de San José. De estos tres proyectos, la ampliación de la plaza de la Reina tardaría décadas en llevarse a caboLa reforma de la plaza de la Reina que se llevaría a efecto era bastante diferente del proyecto de Aymamí. Sus dimensiones, por ejemplo, se preveían de 110 por 92 metros; la ejecutada tiene 154 por 63. y la avenida del Real no se realizaría.

El Plan General de Aymamí fue aprobado por Real Orden de 21 de agosto de 1911. En él figura la nueva avenida, con el nombre de Gran Vía del Oeste. Se trata del trazado completo de , y los beneficios que se indica que ha de reportar son cinco: mejora de la circulación en la zona con la consiguiente mejora de salubridad, comunicación directa entre la plaza de San Agustín y los mercados Central y de Mosén Sorell, mejora del acceso al interior de la ciudad desde el puente de San José, dar acceso a una nueva plaza (en el texto del Plan, square) que se planificaba frente a la Casa de Misericordia, y también se planificaba la ejecución de otros varios squares en el trazado de la avenida.

El periodo de Goerlich Francisco Javier Goerlich Lleó estuvo a cargo del proyecto entre 1929 y 1956, por lo que trabajó en circunstancias políticas muy variables durante la dictadura de Primo de Rivera, la II República y la dictadura franquista.

El proyecto de avenida había quedado inactivo debido a la falta de presupuestos, hasta que fue vuelto a proponer en 1929 por Goerlich, quien había sido alumno de Luis Ferreres, amparado por el entonces alcalde, el Marqués de Sotelo. Instaurada la república a raíz de las elecciones de abril de 1931, Goerlich siguió en su puesto y desarrollando el proyecto para el consistorio recién instaurado. Aunque el sentimiento general era favorable a la reforma -una reforma que había sido apoyada tanto por los blasquistas como por los primorriveristas- apareció oposición por parte del Colegio de Arquitectos, que llegó a redactar un informe con soluciones alternativas. Sin embargo, el proyecto se aprobó en el pleno municipal del 22 de febrero de 1932, siendo alcalde Vicente Alfaro Moreno. En torno al proyecto se desarrolló una importante campaña publicitaria entre agosto y septiembre de 1931, con una presentación de las acuarelas del proyecto en cines en noviembre del mismo año.

La planificación de 1932 contemplaba un ancho mayor para la vía que pasaba a ser de . El recorrido seguía yendo de los terrenos del convento de San Agustín (demolido en 1904, solo se conservaba la iglesia) al puente de San José, en línea recta. Estaban previstas 699 expropiaciones, con una previsión inicial de déficit de siete millones de peseta, que según indicaba el propio Goerlich en diciembre de 1931 en Mundo Gráfico podrían reducirse hasta dos millones por el incremento de valor de los terrenos.

Ejecución El proyecto volvió a quedar paralizado durante el resto del periodo republicano y durante la guerra civil. Acabada la contienda, Goerlich recuperó el puesto de Arquitecto Municipal. Un nuevo alcalde, el Barón de Cárcer, dictaminó el 2 de marzo de 1940 que se procediera a la ejecución del proyecto de apertura de la Gran Vía del Oeste en su primera sección, que comprendía desde la plaza de San Agustín hasta la de Pellicers, situada a la altura de las calles Garrigues y del Hospital.Mapa Històric València / Histórico Valencia, accesible desde https://geoportal.valencia.es/apps/GeoportalHome/es/inicio/historico-valencia Ajuntament de València

El paso de los años también conllevó un cambio en las directrices del urbanismo, prestándose más atención a la defensa y conservación de los centros históricos urbanos y con un mayor uso de la vegetación en las ciudades. Con la excepción de la Alemania nazi, la construcción de grandes avenidas ya era el pasado. Los intereses políticos se movían en otras direcciones. El desarrollo monumentalista de rectas avenidas sobre el tejido urbano histórico como ya no era un modelo vigente en los años cuarenta. El mismo Goerlich mantiene una posición ambigua, ya que mientras en diferentes escritos desde 1949 hasta 1957 reflexiona hacia un urbanismo menos invasivo, hasta el momento de su jubilación en 1956 seguirá promoviendo el desarrollo de la tercera sección del proyecto.miniaturadeimagen|Edificio BalkisLa construcción tuvo tres fases. La primera abarca desde la plaza de San Agustín a la de Pellicers, a la altura de las calles Garrigues y del Hospital, y que hubo de desaparecer en el proceso constructivo. La segunda iba desde la plaza de Pellicers a la calle de la Carda. La tercera alcanzaba desde desde dicha calle hasta la plaza del Portal Nuevo (plaça del Portal Nou), ya a orillas del Turia junto al puente de San José.

La presentación de documentos para la construcción de edificios comenzó en 1940. En 1941 ya había edificios en marcha y existen dudas de sobre si el primero en ser acabado fue el del número 31 o el Balkis. Javier Goerlich diseñó seis de los edificios, más que ningún otro arquitecto, y los hermanos Pascual Gimeno otros cinco, dos Manuel y tres Salvador.

El proyecto de 1932, que es el que se va a edificar, recibe las influencias del Movimiento Moderno, pero con el cambio de régimen se produce un alejamiento de los postulados del mismo. Pese a ello, un mayor aperturismo a las tendencias arquitectónicas en los años cincuenta permitió que llegasen las influencias de un segundo Movimiento Moderno, a partir sobre todo de la influencia de la arquitectura madrileña y del arquitecto Gutiérrez Soto.Así, un grupo inicial de edificios es afín a un expresionismo racionalista al ejecutarse en algunos casos propuestas anteriores a la guerra civil, pero esa pureza moderna de las primeras propuestas se reduce o desaparece en las siguientes construcciones. Al avanzar los años cuarenta, hay un segundo grupo de edificios en los que se incorporan elementos clasicistas, más del gusto de la autoridad del momento. Finalmente, un tercer grupo aparecerá a partir de los años cincuenta, cuando la apertura a las instituciones internacionales permite que se reflejen las sucesivas corrientes estilísticas. Respecto de la disposición de los edificios de cada estilo, la avenida no se construyó de una forma sistemática y ordenada, manzana a manzana, sino que se dejó a la iniciativa privada, con parcelas que se iban formando y edificando de forma inconexa en diversas partes.

Paralización La situación en julio de 1957 era muy contraria al desarrollo del proyecto. Goerlich se había jubilado el 20 de noviembre de 1956. En julio de 1957 la prensa local se oponía a la continuación del proyecto, como también lo hicieron el Ateneo Mercantil y el Centro de Cultura Valenciana. Se citó la obra de Ganivet.