Manuel Martínez de Caso-López o Manuel Martínez y Caso López (Treceño, Valdáliga, Cantabria, 20 de octubre de 1856 - Lugo, 8 de agosto de 1931) fue un sacerdote católico, historiador, escritor, periodista y canónigo español. Se especializó en la historia y la cultura de Cantabria. Fue académico correspondiente de la Real Academia de la Historia.
Perteneció al grupo de sacerdotes que han ejercido su ministerio en la diócesis de Lugo y que formaron parte de alguna real academia en el siglo XX, junto con Manuel Lago González, Antonio García Conde y Francisco Vázquez Saco, académicos de número de la Real Academia Gallega; César Abellás Vázquez y Ramón Sindín Barreiro, académicos correspondientes de la Real Academia Gallega; Alfredo Lorenzo López, académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando; y de nuevo Manuel Lago González y Francisco Vázquez Saco, académicos correspondientes de la Real Academia de la Historia. En el siglo XIX se encuentra Antolín López Peláez, académico correspondiente de la Real Academia Española, de la Real Academia de la Historia, de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras y de la Real Academia Gallega. Ya en el siglo XXI se encuentra Nicandro Ares Vázquez, académico correspondiente de la Real Academia Gallega.
Biografía
Estudios y formación Nació en Treceño, Cantabria, en 1856. Cursó sus estudios eclesiásticos de latín, humanidades, filosofía, teología y derecho canónico en el Seminario Conciliar de Santander.
Sacerdocio Una vez ordenado sacerdote, fue destinado a diferentes curatos de la diócesis de Santander. Fue ecónomo, sucesivamente, de las parroquias de Labarces, San Miguel de Aras y Celis; y, finalmente, párroco de la parroquia de Otañes. Durante esta etapa se aficionó a investigar y estudiar cuestiones históricas, genealógicas y arqueológicas, particularmente de aquellas zonas en la que iba siendo destinado, pero también de Cantabria en general. Llegó a ser un verdadero especialista en la figura de Antonio de Guevara, paisano suyo. Escribió multitud de artículos sobre estas materias en periódicos locales y regionales. Por sus méritos en el campo de la investigación histórica, fue nombrado académico correspondiente de la Real Academia de la Historia.
Sostuvo sonadas polémicas mediante artículos periodísticos con otros historiadores del momento. Entre 1913 y 1914 sostuvo una con Fernando de la Quadra Salcedo, en la que tomaron parte otros muchos historiadores; y en 1920 sostuvo otra con Florencio Amador Carrandi por los límites territoriales entre Cantabria y Vizcaya. Las polémicas culminaban cuando ya nadie contestaba a sus contundentes demostraciones históricas.
En 1924 quedó vacante la dignidad de chantre de la Catedral de Lugo, por lo que un amigo cercano de Martínez de Caso-López contactó con el arzobispo Federico Tedeschini, nuncio apostólico en España, para recomendar a su amigo para ocupar la dignidad catedralicia. El nuncio Tedeschini hizo caso de la recomendación, pero no aceptó las palabras de agradecimiento del amigo de Martínez de Caso-López por considerar que la recomendación se debió a estrictas razones de mérito y justicia por parte del beneficiado. De esta manera, Manuel Martínez de Caso-López fue nombrado chantre de la Catedral de Lugo por la Santa Sede en noviembre de 1925, sucediendo en la dignidad a Teolindo Gallego González, que había sido promovido a la dignidad de arcediano de la catedral.
Una vez asentado en la diócesis de Lugo y en su catedral, inició sus estudios de la historia y la cultura gallega y lucense, publicando algunos breves trabajos al respecto. Colaboró en una campaña para detener unas obras que estaban afectando a la Muralla romana de Lugo y tomó parte en el redescubrimiento de Santa Eulalia de Bóveda.
thumb|Manuel Martínez de Caso-López (tercero por la izquierda) en la excursión de las autoridades eclesiásticas y civiles de Lugo a Santa Eulalia de Bóveda en 1927. A su izquierda está Luis López-Martí, director de las excavaciones y del Museo Diocesano, y a la izquierda de este se encuentra el obispo fray Plácido Ángel Rey Lemos, que a su vez, tiene a su izquierda al canónigo Ángel Garrote Martín.
Muerte Murió en Lugo en 1931. Después de su muerte la dignidad de chantre de la Catedral de Lugo quedó vacante durante una década, hasta que en 1941 fue promovido a ella el canónigo Ramón Sindín Barrerio.
Distinciones
Academias
Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia.
Obras Escribió multitud de artículos sobre materias históricas, genealógicas y arqueológicas en periódicos locales y regionales, por lo que dichos escritos se encuentran dispersos en esos mismos periódicos. También publicó un opúsculo titulado Breve razón de mis modestos escritos históricos, cronológicos, arqueológicos y críticos (Otañes, Santander, 16 fols.).
Referencias
Enlaces externos
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