Manuel Caballero y Valerio (n. Santo Domingo, 1752) fue un militar dominicano al servicio de la Monarquía española, oficial del Batallón Fijo de Santo Domingo, que desarrolló una larga carrera militar durante la segunda mitad del siglo y los primeros años del siglo . Su trayectoria estuvo estrechamente vinculada a las profundas transformaciones políticas y militares experimentadas por la parte española de la isla de Santo Domingo entre la cesión a Francia mediante el Tratado de Basilea de 1795, la ocupación francesa y la guerra de la Reconquista.
Especializado además en matemáticas e ingeniería militar, Caballero intervino en trabajos de reconocimiento territorial, instrucción de cadetes y defensa de la frontera septentrional. Después de la ocupación de Santo Domingo por las fuerzas de Toussaint Louverture en 1801 emigró con otros militares españoles a las posesiones españolas del Caribe. Regresó a Santo Domingo en 1809 con las fuerzas procedentes de Puerto Rico que participaron en la guerra de la Reconquista, durante la cual desempeñó funciones de mando y actuó como uno de los comisionados españoles en las negociaciones que condujeron a la capitulación de las fuerzas francesas.
Tras la muerte de Juan Sánchez Ramírez en febrero de 1811, Caballero asumió interinamente el mando militar y superior de la colonia por ser el militar de mayor antigüedad y graduación que se encontraba en ella. Posteriormente formó, junto con el coronel José Masot y el licenciado José Núñez de Cáceres, la Junta Gubernativa que dirigió Santo Domingo durante los primeros años del período conocido como España Boba.
Orígenes y familia
Manuel Caballero nació en la ciudad de Santo Domingo en 1752. Era hijo del capitán don Francisco Caballero, español, y de doña Francisca Valerio, natural de Santo Domingo.
En 1771 contrajo matrimonio en Santo Domingo con doña María Antonia Martínez Santelices, hija de don Manuel Martínez Santelices y doña Margarita.
Su nacimiento y formación pertenecen todavía al período final de la antigua sociedad colonial española, antes de las grandes transformaciones que experimentarían la isla y la Monarquía durante las últimas décadas del siglo .
Carrera militar en el Batallón Fijo de Santo Domingo
Caballero inició su carrera militar siendo todavía joven. Su hoja de servicios registra su ingreso como cadete el 14 de mayo de 1771. Posteriormente ascendió a subteniente, teniente, ayudante mayor y capitán.
La sucesión de sus empleos fue la siguiente:
Cadete: 14 de mayo de 1771. Subteniente: 30 de enero de 1783. Teniente: 10 de marzo de 1790. Ayudante mayor: 24 de enero de 1793. Capitán: 28 de julio de 1795.
El primer texto biográfico que sirve de base a esta reconstrucción consigna, para 1783, una valoración de sus superiores particularmente favorable: se le consideraba de valor conocido, mucha aplicación, buena capacidad y buena conducta. Su hoja de servicios añadía la característica de que «sirve para ingeniero».
La documentación militar revela así una carrera que no estuvo limitada a las funciones ordinarias de un oficial de infantería.
Formación matemática e ingeniería militar
Una de las características más significativas de la trayectoria de Caballero fue su formación técnica.
Desde 1776 aparece relacionado con la Escuela de Matemáticas, donde, según una anotación de su hoja de servicios, había adquirido conocimientos con mayor aprovechamiento que otros oficiales. En 1778 sirvió durante varios meses, por disposición del capitán general y bajo las órdenes del comandante de Ingenieros de la plaza, en el reconocimiento de las inmediaciones de Santo Domingo y la formación del plano correspondiente.
Posteriormente ejerció como ingeniero voluntario desde mediados de diciembre de 1779 hasta finales de julio de 1783.
Esta experiencia resulta particularmente significativa en el contexto militar de la época, cuando el conocimiento topográfico del territorio, las fortificaciones, los caminos y las comunicaciones constituían elementos esenciales para la defensa de una colonia cuya frontera occidental lindaba con la colonia francesa de Saint-Domingue.
Su formación técnica tuvo también una dimensión docente. Durante 1785 y 1786 estuvo encargado de la instrucción de los cadetes en las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas de España y posteriormente de la enseñanza de Matemáticas. En esta última materia explicó los tratados de aritmética y geometría.
El curso no llegó a concluirse porque las necesidades militares de la frontera interrumpieron sus actividades docentes.
La frontera septentrional y Monte Cristi
La experiencia militar de Caballero se amplió durante las décadas de 1780 y 1790.
En enero de 1792, a consecuencia de la situación provocada por la revolución de la colonia francesa, salió con su compañía para reforzar el cordón de la frontera del Norte. Durante su carrera llegó asimismo a ejercer las funciones de sargento mayor durante once meses, para cuyo efecto regresó a Santo Domingo.
El 29 de mayo de 1794 volvió a incorporarse al cordón de la frontera septentrional. Posteriormente fue destinado como comandante de armas de Puerto de Monte Cristi, posición que conservó hasta el final de la guerra.
Durante su permanencia en Monte Cristi adoptó diversas medidas destinadas a reforzar la defensa del puerto, cuya proximidad a los territorios franceses hacía especialmente delicada su situación. También facilitó al comandante general de las fuerzas marítimas de Puerto de Bayajá los prácticos necesarios para sus buques y proporcionó socorros a los corsarios que contribuían a la defensa de aquel fondeadero.
La experiencia adquirida en estas funciones explica en parte la consideración posterior que tuvo Caballero como uno de los oficiales de mayor antigüedad y experiencia militar de la colonia.
La cesión de Santo Domingo a Francia
La carrera de Caballero se desarrolló en un momento de profunda transformación de la situación internacional de la isla.
Por el Tratado de Basilea, firmado el 22 de julio de 1795, España cedió a la República Francesa la parte española de la isla de Santo Domingo. Sin embargo, la transferencia efectiva no se produjo inmediatamente debido a la situación revolucionaria de Saint-Domingue y a las dificultades que atravesaba Francia. La documentación española conserva incluso expedientes relativos a la entrega efectiva del territorio durante 1801 y 1802.
La cesión provocó un profundo desconcierto entre los habitantes de la colonia y favoreció la emigración de numerosas familias hacia otras posesiones españolas, especialmente Cuba, Puerto Rico y Venezuela. El Archivo General de la Nación conserva documentación sobre la salida de familias de Santo Domingo hacia Venezuela en enero de 1801 ante la inminencia de la ocupación de Toussaint Louverture.
Para Caballero, oficial del Batallón Fijo, aquella transformación supuso finalmente la salida de Santo Domingo.
La ocupación de 1801 y el exilio
Aunque la soberanía española sobre la parte oriental había sido cedida jurídicamente a Francia en 1795, no fue hasta 1801 cuando el territorio pasó efectivamente a manos de las fuerzas vinculadas al régimen revolucionario de Saint-Domingue.
En enero de aquel año, Toussaint Louverture invadió la parte española de la isla y tomó posesión de ella en nombre de Francia. La ocupación produjo una nueva oleada de emigración y alteró radicalmente las estructuras políticas, administrativas y militares existentes.
Las circunstancias afectaron particularmente a los militares españoles. La documentación conservada sobre el Batallón Fijo muestra que las autoridades españolas intentaron disponer su traslado a Puerto Rico, aunque durante algún tiempo el cuerpo permaneció en Santo Domingo en calidad de auxiliar.
Según la historiografía posterior, Caballero emigró después de la invasión de Toussaint y pasó a Cuba, desde donde continuó su carrera al servicio de España.
La salida de Caballero debe entenderse, por tanto, dentro del fenómeno más amplio de desplazamiento de militares, funcionarios y familias dominicanas provocado por el fin efectivo del régimen español en 1801.
La guerra de la Reconquista
La situación volvió a transformarse después de los acontecimientos de 1808.
La invasión napoleónica de España y la crisis de la monarquía de Fernando VII repercutieron directamente en Santo Domingo. En la antigua parte española surgió un movimiento de resistencia contra el dominio francés encabezado por Juan Sánchez Ramírez.
La victoria de los reconquistadores en la batalla de Palo Hincado, en noviembre de 1808, debilitó decisivamente el poder francés en el interior de la colonia. Posteriormente, las fuerzas de Sánchez Ramírez, apoyadas por fuerzas procedentes de Puerto Rico y por una escuadra británica, emprendieron el sitio de Santo Domingo.
La ciudad terminó capitulando en julio de 1809, restableciéndose la soberanía española sobre la parte oriental de la isla.
Fue en esta etapa cuando Caballero regresó a su tierra natal.
Regreso a Santo Domingo en 1809
El 2 de junio de 1809, Manuel Caballero llegó a Santo Domingo procedente de Puerto Rico a bordo del contingente de auxilio enviado desde aquella isla. Desembarcó por el puerto de Palenque, en la costa sur, junto con otros oficiales y soldados del Regimiento Fijo de Puerto Rico.
Su regreso coincidió con la fase final de la guerra de la Reconquista y con las operaciones encaminadas a expulsar definitivamente a las tropas francesas de la ciudad de Santo Domingo.
Por antigüedad, Caballero tomó el mando del piquete de su cuerpo. Su experiencia previa y su prolongada carrera en el Batallón Fijo lo situaron entre los oficiales de mayor consideración dentro de las fuerzas reconquistadoras.
La capitulación francesa
La participación de Caballero en la fase final de la Reconquista tuvo además una dimensión diplomático-militar.
Durante el cerco de Santo Domingo, Sánchez Ramírez lo designó como representante ante los ingleses. La documentación histórica de la Academia Dominicana de la Historia señala que Caballero quedó encargado de representar a Sánchez Ramírez ante las fuerzas británicas cuando estas llegaron a la zona de operaciones. Posteriormente se iniciaron las conversaciones destinadas a acordar la capitulación francesa.
Caballero fue asimismo uno de los dos comisionados españoles encargados de intervenir en las negociaciones de la capitulación francesa.
La capitulación puso fin al dominio francés en la parte oriental de la isla. Con la salida de las tropas francesas, Santo Domingo volvió a integrarse en la Monarquía española, aunque la situación de la colonia era muy distinta de la existente antes de la cesión de 1795.
Servicio bajo Juan Sánchez Ramírez
Una vez concluida la Reconquista, Caballero quedó incorporado al aparato militar reorganizado por Sánchez Ramírez.
Su experiencia y antigüedad hicieron que desempeñara responsabilidades superiores a las que correspondían ordinariamente a un oficial de su cuerpo.
Durante las operaciones de la Reconquista había ejercido el mando de los piquetes del Fijo en campaña y posteriormente fue considerado comandante de las tropas de línea y de las fuerzas destinadas en los puestos avanzados de las divisiones del Norte y del Sur.
Sánchez Ramírez fue reconocido como gobernador y capitán general de Santo Domingo y gobernó la colonia en circunstancias excepcionales, marcadas por la guerra, la ausencia de recursos y la crisis de la propia Monarquía española. La Historia General del Pueblo Dominicano señala que, dada la situación de España, su gobierno adquirió un grado considerable de autonomía de hecho.
Caballero se convirtió así en uno de los principales oficiales veteranos de la administración restaurada.
Muerte de Sánchez Ramírez y ascenso de Caballero
La situación cambió radicalmente con la muerte de Juan Sánchez Ramírez en febrero de 1811.