derecha|miniaturadeimagen| La propuesta de William-Adolphe Bouguereau (1872) La intimidad física se refiere a la proximidad sensual o contacto físico en el contexto de una relación íntima. Es un acto o reacción, tal como una expresión de sentimientos (incluyendo aquellos de amistad estrecha, amor platónico, amor romántico o atracción sexual), entre personas. Ejemplos de intimidad física incluyen tomarse de las manos, abrazarse, besarse, acariciarse y la actividad sexual. La intimidad física a menudo puede transmitir el significado o la intención verdaderos de una interacción de una manera que las palabras que la acompañan no pueden hacerlo. La intimidad física puede darse entre cualquier grupo de personas, pero en tanto a menudo se utiliza para comunicar sentimientos positivos e íntimos, suele ocurrir con mayor frecuencia entre personas que tienen una relación preexistente, ya sea familiar, platónica o romántica, siendo las relaciones románticas las que suelen tener mayores niveles de intimidad física. Se han observado diversas formas de contacto romántico, como tomarse de la mano, abrazarse, besarse, acurrucarse, así como acariciarse y masajearse. El afecto físico está altamente correlacionado con la satisfacción general en la relación y con la pareja.

Si bien es posible tener intimidad física con alguien sin llegar a tocarle, es necesaria cierta proximidad. Por ejemplo, el contacto visual sostenido se considera una forma de intimidad física, análoga al contacto físico. Asimismo, cuando una persona invade el espacio personal de otra con el propósito de tener intimidad, se considera intimidad física, independientemente de la ausencia de contacto físico real.

Algunas personas practican con frecuencia la intimidad física, que es parte natural de las relaciones interpersonales y la sexualidad humana, y las investigaciones han demostrado que tiene beneficios para la salud. Un abrazo o un toque pueden provocar la liberación de la hormona oxitocina, así como una reducción de hormonas del estrés (p. ej., cortisol). Además, se ha demostrado que los masajes, las caricias y los abrazos tienen efectos beneficiosos generalizados sobre el bienestar. Los efectos más notables se observan en la reducción del dolor, así como en la disminución de sentimientos de depresión y ansiedad. La presión arterial y el estado de ánimo momentáneo también pueden mejorar a través del contacto físico.

Si bien los seres humanos suelen comunicarse verbalmente, también participan en el contacto físico cercano. Debido al importante papel que desempeña la comunicación basada en el lenguaje en los seres humanos, sin embargo, a menudo se subestima el papel del tacto, a pesar de que existen numerosas evidencias de que el contacto físico sigue desempeñando un papel importante en las relaciones humanas cotidianas. El contacto físico tiene connotaciones emocionales y sociales que a menudo superan con creces cualquier cosa que pueda expresarse a través del lenguaje.

Los incentivos para la intimidad física pueden provenir de diversas fuentes. Durante las estaciones más frías, tanto los humanos como otros animales buscan la intimidad física entre sí como un medio para distribuir la termorregulación. Algunas formas de contacto físico entre monos y simios cumplen múltiples funciones, incluyendo la limpieza, el tratamiento de infestaciones o infecciones de piojos y el acicalamiento social.

Algunas formas de intimidad física pueden ser recibidas negativamente. Esta actitud es especialmente marcada entre quienes padecen hafefobia. Un estudio ha demostrado que generalmente se permite un mayor nivel de intimidad física entre miembros de la familia inmediata que entre parientes en segundo grado. Las normas de intimidad suelen ser más negativas mientras más cerca se encuentran de zonas erógenas del cuerpo. Algunas jurisdicciones pueden especificar que esto se refiere a los genitales, nalgas y senos femeninos.

Desarrollo El afecto y la intimidad físicos parecen desempeñar un papel de suma importancia durante la infancia y la niñez. La piel es el órgano sensorial más grande y es el primero en desarrollarse. Los seres humanos experimentan el tacto desde la etapa fetal, cuando el feto comienza a recibir información sensorial al entrar en contacto con la pared abdominal de la madre. Durante la infancia, los bebés reciben generalmente una cantidad significativa de contacto físico a través de los brazos, los mimos y la lactancia materna. Además de funciones necesarias como ésta, el tacto también se utiliza para calmar y tranquilizar a los bebés o mediante el contacto piel con piel llamado «método madre canguro». Los sentidos de la vista y el oído son limitados en la infancia y los bebés se introducen en su mundo principalmente a través del tacto, siendo capaces de distinguir entre temperatura y textura.

La disminución de muestras de afecto táctil por parte de los cuidadores (por ejemplo, en el caso de bebés en entornos institucionales o bebés con madres deprimidas) está relacionada con retrasos cognitivos y del neurodesarrollo. Estos retrasos parecen persistir durante años y, a veces, durante toda la vida. Los estudios sugieren que si las madres deprimidas dan masajes a sus bebés, esto beneficia tanto al bebé como a ellas mismas, aumentando el crecimiento y desarrollo de los bebés y llevando a una mayor sensibilidad y capacidad de respuesta de las madres. El masaje infantil también tiene efectos biológicamente beneficiosos: los bebés prematuros muestran niveles más bajos de cortisol después de ser cargados en los brazos por sus madres. Durante el período de carga los niveles de cortisol de las madres también disminuyeron.

Espacio personal miniaturadeimagen|219x219px| jóvenes abrazándose, una forma de intimidad física. La mayoría de las personas valoran su espacio personal (proxemia) y sienten incomodidad, ira o ansiedad cuando alguien lo invade sin su consentimiento. Entrar en el espacio personal de alguien suele indicar familiaridad e intimidad. Sin embargo, en la sociedad moderna, especialmente en las comunidades urbanas densamente pobladas, a veces resulta difícil mantener el espacio personal, por ejemplo, en trenes, ascensores o calles abarrotados. Para muchas personas la proximidad física en espacios concurridos es psicológicamente molesta e incómoda. En situaciones impersonales y concurridas, se tiende a evitar también el contacto visual. Incluso en lugares concurridos, preservar el espacio personal es importante. El contacto íntimo y sexual no consentido, como ocurre en el frotismo y los tocamientos indebidos, es inaceptable.

Muestra de afecto Las personas que se conocen bien pueden invadir el espacio personal de otras para establecer contacto físico. Estos pueden ser indicadores de afecto y confianza. La forma en que las personas demuestran afecto suele ser diferente en un contexto público que en uno privado, con grandes diferencias entre culturas. En general, en privado, las personas que mantienen una relación íntima o que se conocen bien pueden sentirse cómodas con el contacto físico y las muestras de afecto, que pueden incluir:

acurrucarse, caricias (por ejemplo, cabeza, manos, brazos, espalda y cintura), cosquillas (por ejemplo, en la espalda y la cintura), masajes (por ejemplo, cuello, hombros, espalda, muslos), o tocarse las cabezas

El vínculo que se crea a través del contacto íntimo y no sexual entre amigos platónicos y miembros de la familia incluye, entre otras cosas, tomarse de la mano, abrazarse, acurrucarse y besarse en las mejillas.

En público, sin embargo, y dependiendo de la naturaleza de la relación entre las personas y de la cultura, una muestra pública de afecto generalmente está limitada por normas sociales y puede abarcar desde un gesto, como un beso o un abrazo al saludar, hasta un abrazo fuerte o tomarse de las manos. Mantener contacto visual puede considerarse, desde el punto de vista social y psicológico, análogo al contacto físico.

Intimidad sexual La intimidad y la sexualidad están inextricablemente vinculadas en las relaciones románticas, en tanto el deseo y la actividad sexual son lo que generalmente separa a las relaciones íntimas románticas de relaciones igualmente íntimas pero platónicas (p. ej., las de amistad estrecha, o las relaciones con hermanos, padres o hijos). La investigación ha encontrado, por ejemplo, que la búsqueda de intimidad y cercanía emocional son una de las motivaciones más comunes para participar en una actividad sexual y que la actividad sexual en una relación romántica puede servir para fortalecer o mantener el vínculo entre miembros de una pareja romántica. Adicionalmente, los vínculos entre intimidad y sexualidad en el contexto de una relación romántica suelen ser recíprocos: la actividad sexual suele percibirse de manera más deseable y satisfactoria cuando ocurre en el contexto de una relación íntima y a la vez las parejas en una relación suelen reportar mayor intimidad cuando además tienen relaciones sexuales.Birnbaum, G. E., & Laser-Brandt, D. (2002). Gender differences in the experience of heterosexual intercourse. Canadian Journal of Human Sexuality, 11(3-4), 143–158.

Generalmente, el término «intimidad sexual» se usa de manera intercambiable con el de actividad sexual, tanto en la investigación académica como en el lenguaje cotidiano (p. ej., la frase «tener intimidad con alguien» a menudo se interpreta como «tener sexo con alguien»). Birnie‐Porter y Lydon han sugerido, sin embargo, que la intimidad sexual se refiere más específicamente a una experiencia de intimidad, caracterizada por ser consentida y por ser una experiencia corporal y sensual que incluye aspectos como la pasión, la atracción física, el deseo, la excitación y el contacto sexual. La intimidad sexual también se caracteriza qué tan dispuesto se está a revelar pensamientos y sentimientos sexuales a la otra persona, así como qué tan sensible o capaz de responder a tales pensamientos o sentimientos sexuales se cree que es la otra persona, y recíprocamente, qué tan dispuesta está la pareja a revelar sus propios pensamientos y sentimientos sexuales.

Cultura El papel del contacto físico en las relaciones interpersonales a lo largo del desarrollo y en diferentes culturas está poco estudiado; sin embargo, algunos datos observacionales sugieren que en las culturas que participan en una mayor intimidad física se observan menores tasas de violencia, demostradas en adolescentes y niños. Los pueblos que viven más cerca del ecuador (Mediterráneo, América Central y del Sur, países islámicos) tienden a tener normas sociales de alto contacto, mientras que los países más alejados del ecuador tienden a tener un menor contacto (norte de Europa, América del Norte, noreste de Asia). La exhibición pública de contacto interpersonal e intimidad también parece variar entre culturas.